El viento es una de las amenazas más imprevisibles que podemos encontrarnos cuando circulamos en bicicleta por carretera. Para muchos ciclistas, el viento es considerado el enemigo número uno, más incluso que la lluvia. Aprender a gestionar esta situación es importante.

Escala de Beaufort del viento para estimar la velocidad del viento por sus efectos.
Preparación Antes de Salir
Pero la verdadera seguridad comienza antes de salir de casa. Revisa los partes meteorológicos de la zona y la ruta que piensas recorrer. Si se han pronosticado avisos de tormenta o vientos fuertes, valora si realmente necesitas salir. Esto es aún más importante si piensas salir de noche, ya que tu visibilidad se reducirá considerablemente.
Planifica el trayecto consultando las previsiones meteorológicas. Comprueba si tu ruta tiene tramos que puedan dejarte expuesto a rachas de viento. Si implica viajar por zonas abiertas, puentes o por carreteras bordeadas de árboles o muy transitadas, probablemente te convenga buscar otra vía.
Asegúrate de que tu bicicleta esté en buenas condiciones. Comprueba que los frenos funcionen correctamente, que los neumáticos estén hinchados al nivel adecuado y que su dibujo sea apto para la carretera. Comprueba que los parabrisas delantero y trasero también estén limpios. Es fundamental que tengas buena visibilidad.
Si vas a salir con tu bicicleta cuando hay viento, tener instaladas y consultar aplicaciones como 1Weather o Accuweather es útil para prevenir accidentes.
Técnicas de Conducción con Viento Fuerte
Cuando conducimos en condiciones normales, prestamos atención a la carretera para poder reaccionar a otros vehículos, semáforos, señales, ciclistas y peatones. Intenta mantener un estado mayor de conciencia de tu entorno y de la carretera. Busca señales tempranas de peligro, como palos en la carretera o la acera, que pueden indicar que quizá te topes con ramas más grandes o árboles enteros más adelante.
Si se dieran ráfagas fuertes y repentinas de viento, es bastante posible que desvíen tu bicicleta de la trayectoria que sigues. Por ello cuando tengas que salir con viento deberás mantener un agarre firme del manillar en todo momento y en una posición concreta: como si fueran las 9 y las 3 de un reloj.
Las ráfagas pueden cambiar la trayectoria de tu bicicleta de repente, la de otros vehículos y la de cualquier objeto en circulación, los cuales pueden levantarse en el aire y convertirse en proyectiles.
Cuando el viento sopla de lado, la bicicleta se vuelve más impredecible. Sujeta el manillar con firmeza y evita movimientos bruscos. No frenes bruscamente si una ráfaga te sorprende.
Cuando pedaleamos, entre el 70 y el 80% de la resistencia contra el viento del conjunto bici-ciclista corresponde a nuestro cuerpo. Para pedalear contra el viento, baja tu posición sobre la bici hasta que tu espalda quede casi plana. Coloca las manos en las manetas del freno o en la parte baja del manillar. Intenta que los antebrazos mantengan una posición lo más horizontal posible.

Posición correcta del ciclista para reducir la resistencia al viento.
Cuando el viento es fuerte, notarás de inmediato cómo cada cambio de postura repercute directamente en tu rendimiento aerodinámico. Busca tu posición ideal, colocando las manos en distintas partes del manillar, moviendo los codos hacia dentro y hacia fuera, o cambiando la posición de la espalda ligeramente.
Si el viento de cara es incómodo, el viento lateral puede ser igualmente molesto. Y peligroso. Cuando es constante, suele ser fácil de gestionar. El problema surge con los vientos racheados. En este caso, deberás extremar las precauciones. Y muy especialmente si tu bici monta ruedas de perfil ancho.
Otro asunto clave es gestionar rachas de viento en descensos acusados y revirados. En este caso, los cambios de dirección y la inclinación de nuestra bici pueden desestabilizarnos. Mucho ojo también a la salida de los túneles. Podrías encontrarte con una racha de viento inesperada.
En situaciones de viento lateral intenso, pedalea en lugar de dejarte caer por la pendiente. Cuanto más tracción, más manejable resultará tu bicicleta. Baja la posición de tu cuerpo y aplica fuerza sobre la rueda delantera, que es la que te puede meter en problemas. En este sentido, cuanto más anchas sean las cubiertas, más se pegarán al suelo, lo que aportará un plus de seguridad y estabilidad.
En cualquiera de los casos, un poco de práctica y calma te permitirá solventar estas situaciones. Si permites que el miedo te atenace, tu posición en la bici se volverá rígida, En consecuencia, la bici será inestable y te pondrás en peligro. En muchas ocasiones, es el miedo el causante del accidente, en lugar del viento.
Medidas de Precaución Adicionales
Si hay tráfico en la carretera y debes salir con viento, mantén una distancia de seguridad adecuada y date el tiempo suficiente para frenar con seguridad en caso de que sea necesario.
Cuando salgas a pedalear con viento, elige recorridos con protecciones, de modo que disfrutes de alguna tregua durante la ruta: los fondos de los calles, los bosques, la protección de las montañas... Otra opción es diseñar recorridos con cambios de sentido. Y si no, pedalea contra el viento hasta que te aburras y regresa con viento a favor. Te irás creciendo conforme se acerque el final de tu recorrido y llegarás a casa pensando que eres mejor ciclista del que en realidad eres. 😀
Si vives en España, existen extensas zonas de la Península donde el viento suele ser habitual. En una ciudad como Zaragoza, por ejemplo, el viento sopla durante más de 200 días al año. Casi nada...
Al conducir con viento, conocer la señal de tráfico P29 es importante ya que indica peligro por viento transversal o lateral.

Señal de tráfico P-29: Peligro por viento transversal.
Una distancia lateral mínima de un metro y medio para adelantar ciclistas: Una reivindicación de la normativa en vigor, muy divulgada por parte de los colectivos ciclistas desde hace años. Pero ¿por qué esa distancia mínima de un metro y medio? Los conductores que no hayan practicado ciclismo de carretera seguramente no serán conscientes de la relevancia que tiene esa distancia.
En días con rachas de viento lateral fuerte, no es fácil para los ciclistas mantener una trayectoria recta. Sobre todo, se producen ráfagas bruscas de viento lateral en zona urbana, cuando el viento reaparece en los cruces con calles perpendiculares.
Los vehículos pesados que nos adelantan a velocidad elevada generan un efecto de expulsión al acercarse y otro de atracción hacia ellos cuando ya han pasado. Por lo tanto, tras el adelantamiento, este último efecto de atracción, llamado Venturi, “succionará” al ciclista hacia el vehículo y lo llevará hacia el centro de la vía.
En definitiva, la conducción con vientos fuertes requiere calma, anticipación y prudencia. Los fuertes vientos pueden dificultar la circulación incluso para un ciclista experimentado y, en ocasiones, hacerla peligrosa.