El ciclismo clásico y, sobre todo, los inicios de este deporte eran otro mundo. Era poco más cuando en el Tour de principios del siglo XX, el pelotón tenía que sobreponerse a pedradas del público, asaltos, barricadas, cristales en el asfalto y disparos en plena competición. En aquella época era todo muy diferente, también el calendario, los objetivos y la presión de los equipos, el material... Así luego se veían las petadas que se veían en carrera. Era todo muy inconsistente, muy aleatorio.
En España, el pionero en profesionalizar los equipos, los entrenamientos, material, etc fue, para bien y para mal, Manolo Saiz con la ONCE, y luego se sumaría el Banesto en los años intermedios de los Tours de Miguelón.
Hoy el ciclismo vive pendiente de los detalles e instalado entre polémicas difícilmente comprensibles para advenedizos, inimaginables cuando este deporte consistía en pedalear para llegar a meta y, entre medias, buscarse la vida. Ni mejor, ni peor.
Pero añorar eso me parece un error. Y lo de admirarlos porque fumaban y bebían... no me entra en la cabeza. Ya lo decían les Luthiers: 'Cualquier tiempo pasado fue...
Pero para mi el ciclismo actual hace tiempo eliminó esa parte de gesta deportiva, de heroicidad, de algo inalcanzable, por otros conceptos como el desarrollo del material y los métodos de entrenamiento, tecnificación pura y dura.
El problema de tanta tecnificación en el deporte es que se puede llegar a un punto en el que el presupuesto y los medios sean determinantes y no la capacidad del deportista. Un ejemplo también es en lo que se ha convertido la Fórmula 1 comparado con los años 70 u 80 con Prost y Senna por poner un ejemplo.
A continuación, exploraremos cómo se preparaban los ciclistas en el pasado, destacando las diferencias con las prácticas modernas y rindiendo homenaje a aquellos que forjaron la historia del ciclismo con su esfuerzo y dedicación.

Svein Tuft: Un Ejemplo Moderno de Métodos Tradicionales
El canadiense Svein Tuft, de 40 años, se prepara estos días en la nieve como se entrenaban los antiguos. Sus costumbres son distintas de las del resto. Su vida es diferente a la de los demás.
Tuft vive en Andorra junto a su mujer y su hijo, en una casa sin calefacción alejada de la capital, sin wifi y sin redes sociales. En lugar de las cámaras de crioterapia, él se sumerge en gélidos riachuelos. Mientras muchos colegas publican en Strava, la popular app de entrenamiento, él camina descalzo por los Pirineos.
La bicicleta, de hecho, es sólo un simple complemento para su desarrollo personal. Nieto de un medallista olímpico de esquí, hijo de un constructor de casas de madera, Tuft mamó desde pequeño el amor por la naturaleza. Nada más abandonar el instituto, con 18 años, compró una bici de segunda mano y se fabricó un carrito para transportar a su perro, Bear, de 40 kilos. Juntos atravesaron Canadá de punta a punta. Mientras tanto, para subsistir, talaba árboles o amontonaba heno. Nunca pudo parar quieto. Aquel anhelo de horizontes del aventurero es el mismo que sigue moviendo ahora al ciclista.
Amets Txurruka, compañero durante un año en el Orica, jamás olvidará su primer encuentro con él. «Yo acababa de llegar al equipo y nos fuimos de concentración a Varese. Compartíamos habitación y tras la primera noche me desperté a las 6:30 h. Su cama estaba vacía y la ventana del balcón, abierta.
Aquel noviembre de 2015, en ese mismo hotel también se alojaba Rubén Plaza. «Svein ya vivía en Andorra, así que aprovechó para viajar hasta Varese en bici. Se calzó unas alforjas y envió las maletas por mensajería», relata el alicantino, otro veterano en activo. Tuft empleó cinco días para el trayecto, de unos 1.000 kilómetros, jalonados con decenas de puertos. «Días después, nos dijo que buscaba una piscina», añade Txurruka. «Como era invierno y estaba cerrada, se marchó a un lago. Y eso que allí habían prohibido el baño».
Las convenciones nunca han funcionado con este gran rodador, subcampeón mundial contra el crono en 2008 y maglia rosa del Giro 2014 tras la primera etapa. "Tiene un motor increíble"
«Es un tipo muy discreto, pero también muy de verdad. Transmite mucha energía positiva y no conozco a nadie que se lleve mal con él», valora Carlos Verona, actual compañero en el Mitchelton-Scott. «Aporta muchísimo, aunque su esfuerzo para el equipo no salga por TV. Tiene un motor increíble», añade sobre el nuevo abuelo del pelotón, que este año toma el relevo de los retirados Ángel Vicioso y Haimar Zubeldia.
Su tardía llegada al profesionalismo (2009) y sus peculiares hábitos justifican semejante resistencia a los rigores del tiempo.
Tuft trabaja estos días en Andorra con Barry Murray, su nutricionista de confianza, con el que ha fortalecido unas convicciones ya de por sí llamativas. «Le ayuda perderse en la naturaleza. Muchos alucinan cuando madruga para salir a caminar descalzo antes de cada etapa. Parece que el que está equivocado es él, aunque son los demás quienes deberían imitarle en muchos aspectos», asevera Txurruka. Porque Tuft viaja con alimentos, como el ajo negro, que sabe que no va a encontrar en los hoteles. Y muele su propio café cada mañana. Ya en carrera, en lugar de los habituales geles, carga con fruta, pequeños bocadillos, arroz o frutos secos.
Delio Rodríguez y la Saga Gallega
Delio Rodríguez era el mayor de seis hermanos. Cinco hombres y una mujer. Cuatro llegaron a profesionales y tres a tener carreras destacables: Delio, Emilio y Manuel Rodríguez. Aurita, la única chica, también le pegaba a la bicicleta. Desde Ponteareas, formaron una saga familiar que dominaría el pelotón español de las décadas de los cuarenta y los cincuenta.
Delio finalizó 24.º en la Vuelta de 1936 y su evolución fue constante. En 1942, defendiendo los colores de la efímera sección ciclista del Deportivo de La Coruña, fue un gregario de lujo para la victoria de Berrendero en 1942 y en 1945, en la V edición de la ronda española, se proclamó campeón.
Cinco años más tarde, en mayo de 1950, Emilio Rodríguez se proclamó campeón de la Vuelta. Otra fecha histórica para el deporte gallego que volvía a confirmar su poderío al manillar pese a la retirada de Delio en 1948. Junto a Emilio, en el segundo cajón del podio, estaba su hermano. Manuel Rodríguez.
«Delio fue un gran esprinter que ganó 12 etapas de la Vuelta de 1941 -en total acumula 39 victorias de etapa en la ronda española, un récord todavía vigente y muy lejos de las 20 que logró Alessandro Petacchi en la primera década de los 2000-, solo superado por un belga que ganó 13 en el 77, Freddy Maertens».
«Yo corrí con ellos. Con Emilio y con Manolo. Eran buenísimos, principalmente el Emilio», explica Raúl Rey (Ourense, 1936), otro ciclista con pedigrí que llegó a correr el Tour y acarició una victoria de etapa en la Vuelta de 1964. «Emilio y Manolo se fueron a una Volta a Portugal y en aquellos años había muy malas relaciones políticamente entre España y Portugal. Les avisaron que abandonaran, pero no lo hicieron porque ellos estaban ganando mucho dinero en Portugal. Entonces los sancionaron por dos años. Estuvieron dos años sin poder correr. Solo se entrenaban y fue cuando los conocí», explica el exciclista del Ferrys que muestra sus preferencias entre los hermanos: «La gente se acuerda de Delio, pero para mí Emilio era mejor ciclista. Delio fue un esprinter, ganó una Vuelta y en otra ganó no sé cuántas etapas. Ganaba muchas carreras y entonces era muy famoso.
Cuando recuperaron la ficha federativa tras cumplir la sanción, Emilio, Manolo y Raúl Rey compartieron equipo. «Fui a Ponteareas a conocerlos gracias a un amigo de Ourense y estuvimos entrenando con ellos. Llegamos a correr juntos en un equipo que se formó en Ourense que era de una marca de recauchutados y parches.
«Tenemos tres vencedores de la Vuelta en un pueblo que hace no tanto tenía 5.000 habitantes. Esto es algo que no ha pasado ni en Madrid, ni en Barcelona, ni en Valencia. En ningún sitio del mundo, es algo increíble.

Estrategias y Consejos Modernos Adaptados del Pasado
Aunque los métodos de entrenamiento han evolucionado, algunos principios básicos siguen siendo relevantes. Tom Barras, un antiguo ciclista profesional, ofrece consejos que pueden ser aplicados tanto por ciclistas modernos como por aquellos que buscan un enfoque más tradicional:
- Optimiza la aerodinámica: Superar la resistencia aerodinámica es clave. A unos 30 km/h, dos tercios del esfuerzo del ciclista se emplea para superar la resistencia del aire. Se ha comprobado que rodar con los antebrazos planos y las manos en las palancas es la mejor posición.
- Hidrátate Constantemente: Si vas a hacer una salida larga, no esperes a estar exhausto para beber. Te sentirás mejor y más alerta, además un poco de cafeína ayudará a que los músculos se fatiguen menos.
- Empieza Rápido en Distancias Cortas: "Si quieres sacar todo lo que llevas dentro en una distancia no superior a 4 km debes olvidarte de ahorrar fuerza para el final y empezar al límite desde el comienzo", dice Barras.
- Mantén una Posición de Fuerza: Si mantienes la posición correcta no sólo estarás más cómodo, sino que podrás utilizar de forma más efectiva tu potencia.
- Haz Estiramientos Después, No Antes: Quizá es una buena idea dejar de hacer estiramientos antes de salir con la bici. Concéntrate en los cuádriceps, tendones isquiotibiales y glúteos.
- Entrenamiento de Intervalos: Haz una vez por semana una sesión corta de entrenamiento de intervalos de alta intensidad. Ello aumentará tu resistencia y permitirá que mantengas altas velocidades durante más tiempo.
- Vitamina B: Si tienes carencia de vitamina B, tu cuerpo tendrá dificultad para desarrollar los músculos y no producirá glóbulos rojos portadores de oxígeno. Asegúrate de ingerir alimentos ricos en vitamina B, como cereales integrales y vegetales.
- Entrena tus Músculos al Máximo: La mejor manera de asegurarte que puedes terminar con fuerza es entrenar los músculos para que sigan funcionando incluso cuando te sientes agotado.
- Salta Todo lo que Puedas: El entrenamiento pliométrico (que consiste en saltar de forma explosiva) es un gran ejercicio para los músculos, pues así se desarrolla la fuerza y la velocidad.
- Utiliza la Estrategia: En una carrera el saber cómo y cuándo actuar marca toda la diferencia. A menudo la competición no la gana el ciclista más rápido, sino aquel que menos disminuye la velocidad.
3 Trabajos eficaces para mejorar el rendimiento en bicicleta | Principiantes
Nutrición y Suplementos
Los ciclistas antiguos no tenían acceso a los geles y suplementos modernos. Sin embargo, la nutrición siempre ha sido un componente clave del entrenamiento. Algunos alimentos y prácticas que utilizaban incluyen:
- Vitamina B: Consumir alimentos ricos en vitamina B, como cereales integrales y vegetales, para ayudar al desarrollo muscular y la producción de glóbulos rojos.
- Alimentos Naturales: Svein Tuft, por ejemplo, prefiere alimentos naturales como ajo negro, fruta, bocadillos de arroz y frutos secos en lugar de geles energéticos.

El Significado de la Constancia y la Progresión
Además de estas tres claves, es muy importante destacar también la progresión, ir poco a poco aumentando las cargas de trabajo y las exigencias en las salidas y en los entrenamientos tanto en tiempo de duración del propio entrenamiento o salida, la frecuencia con la que se salga o la intensidad a la que se trabaje.
En cuanto a los entrenamientos, esta es una parte muy delicada para el ciclista. Es “casi” necesaria la realización de entrenamientos específicos o centrados en superar el umbral de confort en la que nos movemos para poder así prosperar.