Cómo reparar zapatillas gastadas por frenar en bici

El roce en los frenos de disco puede ser molesto y afectar tu experiencia al montar en bicicleta. Buena parte de las quejas de los ciclistas vienen provocadas por el ruido. Ese maldito chirrido... Además de solucionar estos ruidos, es importante asegurarse de que los frenos estén siempre en óptimas condiciones. De hecho, mantener un buen rendimiento en los frenos requiere revisiones periódicas.

Muchas veces, el ruido es motivado por la humedad, por la lluvia, la niebla o el paso por zonas encharcadas. En este caso, no hay problema: el ruido desaparecerá por sí solo. Otro ruido habitual es el sonido metálico que emite el freno de disco tras un descenso prolongado y con fuerte pendiente. El origen suele ser una deformación momentánea provocada por el calor en el disco. Cuando se enfría, el problema desaparece igualmente.

También provocan un ruido estridente las pastillas de freno gastadas. En especial, cuando el desgaste es completo y es la placa trasera de metal la que fricciona directamente con el disco. En este caso, además, el riesgo de estropear el disco se multiplica. Esto podría deberse a cualquier elemento contaminante con el que pudiéramos tropezar en nuestra ruta, como grasa suelta en el asfalto. En otros casos, podría deberse a alguna fuga de líquido de frenos causada por desgaste del sellado de los pistones.

De este modo, cuantos más km recorras, mayor será la posibilidad de tener problemas en este aspecto. Otra causa podría ser algún fallo en el ajuste de los frenos. Si las pastillas y/o las pinzas no están alineadas correctamente, pueden causar vibraciones que provocan ruido. Lo mismo puede ocurrir si los pernos y otros elementos no se aprietan correctamente.

El compuesto con el que están fabricadas las pastillas puede influir también en el ruido del sistema de frenado de tu bicicleta. Las denominadas pastillas orgánicas tienden a ser más silenciosas que las metálicas. Si decides cambiar pastillas de distinto material al que tienes ya montado, asegúrate de que los discos son compatibles con el mismo para asegurar un funcionamiento óptimo.

Hasta aquí, la solución es sencilla. El problema viene cuando el molesto chirrido persiste con el paso de los días. En el peor de los casos, podría estar provocado por algún tipo de fallo en el sistema de frenado. Detectada la causa, solucionar el problema es relativamente sencillo.

Pasos para la reparación

La primera medida es realizar una limpieza correcta de los discos y las pastillas de freno. Para ello deberás emplear un limpiador específico para frenos de disco. Normalmente, este tipo de producto tiene una base de alcohol isopropílico (también conocido como isopropanol) que garantiza una rápida evaporación y no deja residuos. Aplica una cantidad generosa sobre los discos, empleando un paño limpio.

Aprovecha para revisarlos, por si sufrieran alguna curvatura o deformación. Si así fuera, una alineación perfecta de las piezas será imposible, la frenada resultará mucho menos efectiva y el ruido persistirá. Aunque los discos son de acero, no están preparados para soportar ninguna fuerza lateral.

En cuanto a las pastillas de freno, lo ideal es retirarlas de su pinza, revisarlas y limpiarlas convenientemente. Unas pastillas con una superficie brillante o cristalizada puede ser el síntoma de unas pastillas contaminadas o gastadas en exceso. Llegado este punto, es posible que chirríen, además de que no cumplirán adecuada su función. A veces, el calor, puede provocar este efecto.

Lijar un poco las pastillas (con lija de grano fino) para que su textura se vuelva un poco más rugosa sería una medida suficiente para que el sistema vuelva a funcionar correctamente. Es importante tener precaución al aplicar lubricante o desengrasante a la transmisión. Evita los aerosoles, ya que es fácil rociar accidentalmente el sistema de frenado. O, al menos, protege la zona convenientemente.

En el caso de que las pastillas estén contaminadas con líquido de frenos o con algún lubricante, lo mejor que puedes hacer es cambiarlas cuanto antes, ya que tiene difícil solución. Al quitar las pastillas, puedes aprovechar para limpiar e inspeccionar la pinza para ver si hay signos de fugas de líquido de frenos de los pistones o si los sellos parecen desgastados. Ante cualquier señal de fuga, lo mejor es acudir a tu mecánico de confianza.

Para un correcto funcionamiento, los frenos de disco deben estar alineados correctamente. Es decir, el disco debe estar centrado entre las pastillas de freno para que ambas lo muerdan al mismo tiempo y con la misma fuerza. Esto es particularmente importante en los sistemas de frenos de disco de carretera, donde el disco cuenta con un espacio mínimo entre las pastillas..

Para realizar esta labor correctamente, puedes hacer lo siguiente: afloja los tornillos que unen la pinza al cuadro para permitir que se mueva libremente; gira la rueda y aprieta el freno; con la maneta del freno presionada, aprieta los tornillos asegurándote de que la pinza no se mueva. Al soltar la maneta, las pastillas de freno debería estar centradas. Si fuera necesario, repite la operación.

Si tu bicicleta cuenta con cierre rápido, aségurate de que la rueda quede centrada. La mejor manera de hacer esto es apretar la rueda mientras la bici está en el suelo. Esto permite que la gravedad contribuya a centrar la rueda.

Con estos simples consejos, los chirridos de tus frenos de disco deberían desaparecer. Si, aun así, persisten, habría que pensar en problemas más complejos.

El problema podría radicar en los puntos de unión del sistema de frenado con el cuadro. Podría deberse a un exceso de material que impidiera un adecuado centrado, pero esa es una posibilidad más remota. Otra causa podría ser un purgado incorrecto de los frenos hidráulicos. Si el circuito está lleno de líquido, es posible que los pistones no se retraigan por completo, lo que puede provocar el roce permanente con el disco. A veces, incluso, son los pistones los que pueden causar fricción y ruido, en caso de desgaste o falta de lubricación.


Sistema de frenos de disco de una bicicleta.

Mantenimiento preventivo

El mantenimiento de la MTB es fundamental para alargar la vida útil de sus componentes y disfrutar más de la práctica de tu deporte. Aparte del aspecto estético de tener una bicicleta limpia, un mal mantenimiento puede causarte algunos problemas que pueden provocar accidentes: cableado gripado, óxido, fugas, desgaste prematuro...

Un buen mantenimiento beneficiará tu práctica deportiva, tus componentes durarán más y el impacto ecológico de la bicicleta será menor.Con los primeros pedaleos algunos componentes pueden moverse un poco.

Por ello, te ofrecemos una revisión gratuita de tu bicicleta de montaña en los 6 meses posteriores a la compra de la misma.

Limpieza

Para limpiar bien la bicicleta de montaña, utiliza un producto de limpieza para bicicletas, una esponja y un cepillo.Pasa un chorro de agua por la bicicleta antes de aplicar los productos de limpieza. Luego, utiliza la esponja y el cepillo para aplicar los productos eficazmente. Es importante dejar que el producto actúe antes de enjuagar la bicicleta.

El enjuague debe realizarse a una distancia razonable para no dañar los componentes mecánicos.Finalmente, seca la bicicleta con un paño seco, limpio y suave.

Para lavar la bicicleta de montaña eléctrica, es importante dejar la batería en la bicicleta. ¡La batería protegerá las conexiones contra la entrada de agua!Asimismo, evita el uso de un limpiador de alta presión, ya que el agua podría penetrar en los cojinetes y dañar de manera permanente los componentes eléctricos.

Almacenamiento

Guardar correctamente la bicicleta de montaña es fundamental para mejorar su vida útil, especialmente si es de asistencia eléctrica.Después de cada salida, recomendamos:

  • Limpiar la bicicleta para retirar el barro o la arena que podrían corroerla.
  • Secar y lubricar la transmisión (evitar los frenos) para protegerla del óxido y la corrosión.
  • Guardar la MTB en un lugar seco y fresco.

Para un almacenamiento prolongado de la bicicleta de montaña, recomendamos estos consejos adicionales:

  • Pon el cambio de marchas en el piñón pequeño para quitar tensión a los cables.
  • Carga la batería preferentemente al 60% por lo menos.
  • Puedes recubrir la bicicleta con una fina capa de aceite de vaselina, prestando especial atención a los radios y los bujes, las llantas, el manillar y la potencia. Utiliza un paño limpio, ligeramente humedecido con este aceite, para proteger los componentes del polvo.
  • Es preferible dejar la MTB suspendida por el cuadro con el fin de limitar la presión sobre los neumáticos y evitar posibles grietas.

Atención: ¡Fresco no significa frío! Evita a toda costa temperaturas demasiado altas o demasiado bajas. No guardes la bicicleta de montaña al sol y ten cuidado con las heladas invernales.El garaje puede ser una buena solución siempre y cuando el lugar permanezca seco y no esté helado en invierno, de lo contrario es preferible el interior de casa.

Método sencillo para calibrar los frenos de disco de tu bicicleta.

Tabla de problemas y soluciones

Problema Causa probable Solución
Ruido constante al frenar Humedad, pastillas contaminadas, discos sucios Limpiar discos y pastillas, esperar a que se sequen
Chirrido persistente Desalineación de frenos, pastillas gastadas Alinear frenos, cambiar pastillas
Sonido metálico tras un descenso Deformación temporal del disco por calor Esperar a que se enfríe
Poca eficacia en la frenada Pastillas cristalizadas o contaminadas Lijar o cambiar pastillas

Mantenimiento general de la bicicleta.

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