Club Vespa Cuenca: Pasión por las Vespas en el Corazón de España

En el corazón de Cuenca, las icónicas motos Vespa no solo son un medio de transporte, sino una verdadera pasión compartida por un grupo entusiasta de motoristas. Se trata del Vespa Club Cuenca, que, unido por su amor a las dos ruedas, llena de color y vida las calles de la ciudad cada vez que sale con este vehículo que ha trascendido generaciones. A través de encuentros, paseos y eventos, el club de Vespas de Cuenca promueve la camaradería entre sus miembros y mantiene viva una parte esencial del patrimonio motero.

Historia y Refundación del Club

La historia de este club es casi una novela. En 1957 ya existía un Vespa Club en la ciudad, aunque desapareció una década más tarde sin dejar apenas rastro. No fue hasta 2015 cuando Julio y otros apasionados decidieron rescatar su esencia. “Quisimos recuperar el nombre, el espíritu y, sobre todo, las ganas de rodar juntos”, explica.

El club surgió a raíz de unas casuales conversaciones entre el propio Julio Molero y Valentín Tornero, ambos poseedores de unas Vespas. Su amor por estos tesoros les llevó a crear un pequeño grupo con otros motoristas para dar una vuelta, aunque fue a partir de 2015 cuando decidieron dar un paso adelante oficializando el club con sus correspondientes estatutos, organizando posteriormente -en 2016- la I Concentración, que reunió a unas 100 personas. Por aquel entonces, tan solo unas 12 formaban parte del club local, que a día de hoy celebra su gran crecimiento.

Existe constancia del Vespa Club Cuenca durante los años 60, aunque cesó su actividad años después. En el 2015 se retomó la entidad y ha ido creciendo notablemente, contando hoy en día con unos 115 socios.

“Hicimos un logotipo para el escudo del club, pero cuando recopilamos el material y las fotos, recuperamos el antiguo”, declara el presidente. Más concretamente, desde el 57, algo que han corroborado con socios de aquel entonces, incluyendo reportajes gráficos. No obstante, estas informaciones cesan a partir de los primeros años de los 60, por lo que a mediados de esta década paró su actividad hasta que, en 2015, cobró una nueva vida gracias al Vespa Club Cuenca.

Actividades y Eventos

Pero la actividad del Vespa Club Cuenca no se reduce a esta exposición. A lo largo del año, organizan salidas mensuales para sus socios, rutas por toda la provincia y hasta concentraciones nacionales. De hecho, «vendrán unas 300 personas de toda España».

Además, participan en encuentros con otros clubes como el de Alcalá de Henares, con quienes mantienen un hermanamiento, y hacen rutas conmemorativas en otoño y cierran el año con una entrañable salida navideña.

El próximo sábado 10 de junio, Cuenca acogió la II Concentración de motos VESPA/LAMBRETTA en la que participaron representantes de Clubes Vespa de toda España. Se trató del segundo año consecutivo que la capital recibió a los motoristas y se esperaba que en esta edición se superaran los 140 participantes de la primera. La concentración, contó de nuevo con la colaboración del Ayuntamiento de Cuenca, tal y como trasladó el alcalde de Cuenca, Ángel Mariscal, a los representantes del Club Vespa Cuenca, con los que mantuvo una reunión.

La ciudad de Cuenca se prepara para acoger uno de los eventos más carismáticos del calendario motero regional: la VIII Concentración Vespa Club Cuenca, que se celebrará los próximos 13 y 14 de junio de 2025. Una cita ineludible para los amantes de las Vespas y Lambrettas, que llenará las calles de color, nostalgia y motor.

Organizada por el Vespa Club Cuenca, esta edición contará con la participación de alrededor de 300 motocicletas clásicas procedentes de distintos puntos del país. El viernes 13 comenzará con el recibimiento oficial y una espectacular ruta nocturna por la ciudad iluminada.

El sábado 14 será el día grande: por la mañana, los asistentes podrán disfrutar de una exposición de Vespas y Lambrettas en la Plaza Mayor, seguida de una ruta de unos 100 km por algunos de los paisajes más emblemáticos de la Serranía conquense. Por la tarde, el ambiente festivo continuará con la tradicional carrera de lentos -una divertida prueba de habilidad- y una comida de hermandad entre participantes y aficionados.

El evento no solo rinde homenaje a un icono del diseño y la movilidad como la Vespa, sino que también refuerza los lazos de una comunidad unida por la pasión por lo clásico y el espíritu de aventura.

Julio Molero detalla, además, que el club tiene abierta sus puertas para cualquier persona que esté interesada en sumarse a la causa, disfrutando no solo de las distintas actividades, muchas de ellas enfocadas a los socios, sino también a compartir escapadas. De hecho, el presidente invita a conocer más la piña que han construido, y esta exposición puede suponer un trampolín para quienes tienen una Vespa y todavía no han dado el paso de enfundarse la chaqueta para unirse al resto de compañeros.

Por otra parte, el objetivo del club no pasa por realizar las rutas en moto, sino que se esconde un componente social y cultural. Asimismo, hace hincapié Molero en que se invita a que sea un ámbito familiar. “Esto no se limita al típico hombre con moto que va a almorzar y ya”, bromea el presidente, ya que se busca la “camaradería” y se fomenta que la gente venga en pareja o en familia, incluso con los niños pequeños, dando premios a la familia y la pareja “más vespista”.

I Vuelta a España en Vespa

El Vespa Club España, institucional nacional representativa de los amantes de esta histórica montura, ha organizado una iniciativa sin precedentes, la I Vuelta a España en Vespa. Una idea que consistirá en transportar una mochila con una bandera y un libro de firmas que recorrerá todo el territorio nacional pasando de club en club de vesperos hasta poner punto y final el próximo 15 de septiembre en Valladolid, donde tendrá lugar el colofón con el primer encuentro ‘Hispano Vespa’ de los amantes de estas motos a nivel nacional.

En esta vuelta a España en Vespa no falta la representación conquense. El Club Vespa Cuenca será el encargado de pasar el testigo de la iniciativa a sus paisanos de Albacete. Antes, los conquenses tuvieron que viajar hasta Sacedón, donde realizaron un encuentro junto a sus compañeros del Vespa Club Alcalá de Henares, donde recibieron la mochila que va pasando de mano en mano.

En ella, se encuentra una bandera con el logo principal del club nacional, junto a pequeños parches representativos que los clubes van cosiendo a la tela una vez reciben el encargo. De igual forma, también se transporta un libro de firmas que guarda una o dos páginas para cada club, en el que los amantes de moto de forma avispada dejan sus firmas y parte de su historia: “Algunos firman, dejan una pegatina y otros comparten un trozo de su historia con el resto”, nos comenta Julio Molero, vicepresidente del Club Vespa Cuenca.

Esta vuelta a España contará en total con más de 80 clubes de todo el territorio nacional, con un total de casi 200 pilotos participantes en los diferentes transcursos, 23 etapas de relevo y más de 6.500 kilómetros de recorrido en Vespa.

“El trayecto comenzó en las islas canarias en mayo en las Islas Canarias y para pasar a Melilla, de ahí ya tomó terreno en la península y desde Málaga ha ido recorriendo toda Andalucía, Extremadura, luego pasó a Ciudad Real, Toledo, Comunidad de Madrid y ahora Cuenca”, nos señala Julio. El Club Vespa Cuenca será el encargado de continuar esta vuelta por etapas: “Este fin de semana viajaremos a Villalgordo del Júcar donde nos encontraremos con los miembros del ‘Vespambretta’ que lo pasarán a Albacete, luego a Hellín, Murcia, subirá por todo el levante, cruzará País Vasco y la cornisa cantábrica hasta Galicia y entrará en la recta final en Castilla y León”. Un rodaje que cobra un sentido homenaje en forma de memorial al piloto Sergio Durán, impulsor de este tour nacional en Vespa.

Para la asociación conquense es una oportunidad más de lucirse y crecer: “Año a año cada vez juntamos a más aficionados a la Vespa en nuestras concentraciones de marzo que logran colorear el Casco Antiguo con centenares de motos. Y al formar parte de esta iniciativa nacional, nos pone en el mapa tanto para nuestros compañeros de toda España como los de aquí.

Mientras nos citamos con varios de los componentes del Club Vespa Cuenca en el Parador y vamos hablando con cada uno de ellos sobre la experiencia y la iniciativa de esta I Vuelta a España en Vespa, las motos adornan la vista con las imponentes Casas Colgadas y el majestuoso puente de San Pablo de fondo. Un marco muy atrayente que hace a los turistas detenerse y pedir fotos junto a las motocicletas italianas.

Algunos incluso se animan y piden posar junto a la bandera que va pasando de asociación en asociación y acumular con ello los escudos de cada club. “Es algo que pasa continuamente, cuando quedamos de ruta o paramos en algún sitio, el ver tantas motos Vespa con diferentes coloridos, líneas similares pero de distintas épocas atrae a los turistas que nos preguntan si pueden fotografiarse con ellas.

Además de la bandera con los parches de cada club, el testigo también tiene forma de libro que recoge la huella de todos y cada uno de los componentes de las diferentes asociaciones de toda España de amantes de esta moto.

“Además de la firma, hemos introducido una pequeña botella de resoli.

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Exposición Décimo Aniversario

El Vespa Club Cuenca celebró su décimo aniversario con una exposición de motocicletas clásicas Vespas y Lambrettas en la Sala Iberia. La muestra, inaugurada por autoridades locales, incluyó alrededor de treinta motos en perfecto estado, abarcando modelos desde los años 50 hasta la actualidad, destacando su continua popularidad.

Cuarenta scooters, entre Vespas, Lambrettas y Vespinos, reposaron con elegancia en la Sala Iberia, convertida en santuario del diseño y la memoria mecánica, abierta al público hasta el 2 de mayo después de encender motores. «No se trata solo de motos, sino de recuerdos, de cómo empezó todo con cuatro amigos», afirma Julio Molero, presidente del Vespa Club Cuenca. «Lo que al principio era una afición compartida, ahora se ha convertido en un referente nacional en el mundo del scooter clásico».

La exposición en Sala Iberia no solo celebra el pasado. También marca un punto de llegada y un nuevo punto de partida. «Nunca se ha hecho algo así en Cuenca», afirma Julio. «Queremos que los mayores revivan, que los jóvenes descubran, y que todos vean lo que significa para nosotros esta pasión». Es por ello por lo que invita «a todos a descubrir esta maravillosa exposición que se ha hecho con mucho empeño», sentencia.

“Hay motos que son auténticas joyas”, explica Molero. “La más antigua es del 56. Están restauradas, aseguradas, con ITV al día y funcionan como el primer día. Algunas parecen recién salidas de fábrica”. Entre ellas destaca un modelo con sidecar.

Un Vehículo Histórico

Estas motos han saltado a la cultura popular, siendo iconos vistos en grandes películas como Vacaciones en Roma (1953), La dolce vita (1960) o, en el cine patrio, en la mítica Amanece que no es poco (1989).

La fama de estas motocicletas proviene, razona Molero, de los años 50 y 60. España -al igual que otros países- atravesaba momentos complicados y, debido al elevado precio de los coches, las vespas se consolidaron como una opción económica para el transporte. Destaca que el embrague y las marchas se llevan en el puño izquierdo, siendo esta una distintiva característica de esta marca, así como su peculiar ruido, que se diferencia del de las motos más convencionales. “Los que somos frikis de esto, cuando viene una a lo lejos por la carretera… la reconocemos”, cuenta entre risas. Su motor, ubicado en la rueda posterior, y su peculiar estética y colorido, también han contribuido a su popularidad.

Según cuenta la leyenda, cuando Enrico Piaggo -su creador- vio el diseño, exclamó “Bello, mi sembra una vespa” -Bonita, me recuerda a una avispa-. “Esto es una enfermedad, hablo de mirar en Wallapop o en grupos y, si sale una que te cuadra, la compras”, bromea Molero, que ahora mismo tiene cinco vespas, aunque la mayoría de los integrantes las usan los fines de semana y en ocasiones.

Una de ellas data del año 1963, aunque señala que la más antigua en funcionamiento del Vespa Club Cuenca es el 57. Mantenerlas utilizables requiere mucho tiempo y un alto coste económico, y aunque agradece que a día de hoy sigue habiendo muchos repuestos gracias a ese repunte de popularidad, también hay muchos talleres que rehúsan el tocarlas debido a lo difícil que es identificar los fallos que puede haber.

Es por ello que los propios integrantes del club se manchan las manos para ponerlas ‘guapas’. “Tres de las que tengo las he restaurado yo, a la de mi abuelo le hice hasta el último tornillo. En el club hay vespas de las décadas de los 50 y los 60, cuidadas y restauradas con el máximo detalle incluso por los propios miembros.

No es raro, por tanto, que vayan llamando la atención cuando estos numerosos grupos colorean las carreteras allá por donde pasan. “Cuando hacemos una ruta por pueblos es raro que pasen por un sitio en el que haya gente y no te aplaudan”, resalta Molero, insistiendo en que cada una tiene su sello de identidad, lo que constituye “la verdadera esencia de la Vespa”.

Demandas y Reconocimiento

El club hace un buen balance de lo vivido durante esta casi década, aunque demanda un mayor apoyo por parte de las instituciones para que continúe gozando de buena salud los próximos años. “Se valora más fuera que aquí, en otros sitios las instituciones se vuelcan porque organizar esto es muy difícil y lo costeamos nosotros”, informa Molero, destacando que hay que apreciar el hecho de que llegan a Cuenca alrededor de 200 personas de fuera que pasan el fin de semana en la ciudad visitándola, pernoctando y haciendo gasto.

Integrantes del Club Vespa Cuenca sostienen la bandera que recorrerá todo el territorio nacional.

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