El ciclismo en España, y particularmente en regiones como Castilla y León, ha sido testigo de figuras y clubes que han marcado una época. Uno de estos referentes es, sin duda, el Club de Ciclismo Luis Alberto Ortega, cuya historia está entrelazada con nombres y eventos que han impulsado este deporte en el país.

Una carrera de ciclismo en los Países Bajos.
Los Inicios y la Influencia de Moncho Moliner
En 1979, un nombre ya resonaba con fuerza en el ciclismo de Castilla y León, Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco: Moncho Moliner. Todos los jóvenes de la época querían correr en el equipo de Moncho. Se contaban innumerables historias sobre este señor de aspecto serio y gran corpulencia.
Muchos jóvenes pasaron por el bar La Farola en Valladolid, donde dormían y comían el famoso filete de ternera a la plancha antes de las carreras. Moncho tuvo equipos como el Sava, inicialmente de juveniles y luego de categoría aficionado. Después, el equipo pasó a llamarse Mobilette, y en 1969 se denominó Volvo, donde militaron Jesús Suárez Cuevas y Alberto Fernández.
La táctica de Moncho era simple pero efectiva: "atacar de salida" siempre. En todas las carreras, los ciclistas de Moncho se colocaban en primera fila en la salida. Incluso Manolo Saiz, llegó a estar bajo su tutela, de quien Moncho llegó a decir "qué malo era", para luego felicitarle años después por ser uno de los mejores directores del mundo.
En 1979, incluso llegó a tener al Moliner-Vereco en profesionales. Difícil era el día que un Moliner no recogía un premio, siempre estaban en los puestos de cabeza. Luego, volvería a las categorías de juveniles con el A+DI, Grúas Bellver, y aficionados con el Frinca, Cadalsa Sport, descubriendo talentos que más tarde darían grandes éxitos al ciclismo español.
El Legado de Moncho en la Formación de Ciclistas
Para muchos ciclistas, Moncho fue una figura paterna. Él les enseñó a moverse dentro de un pelotón y a esperar el momento decisivo de la carrera. Él nos inculcó el ciclismo de ataque que siempre le gustó tanto. Ramón Chamorro Moliner, pero Moncho para todos, ha sido muy importante en la vida de muchas generaciones ciclistas, él empezó por casualidad con un amigo suyo que le llevó a ver una carrera allá por el año 64 y donde yo gané por primera vez.
Muchos de sus corredores estuvieron presentes en su sepelio, demostrando que su huella trascendió lo deportivo. El día que recibió sepultura en el cementerio de Valladolid, muchos de ellos estaban allí, formando parte de su familia. El cariño que le procesamos la mayoría que pasamos por sus manos, se vio en una comida que hicimos en Valladolid y en el día de su funeral.
Los ciclistas castellanos le debemos mucho a Moncho. Moncho era una persona acomodada de Valladolid, soltero y sin hijos, sus hijos fuimos los ciclistas. Su devoción por nuestro deporte y su buena situación económica propiciaron que se convirtiera en el gran mecenas del ciclismo castellano.
Anécdotas y Enseñanzas
Moncho inculcaba disciplina, respeto y coraje, enseñando el valor del compañerismo y el trabajo en equipo. Él nos inculcó el ciclismo de ataque que siempre le gustó tanto. Con esa edad de los dieciséis a los dieciocho años, tan vulnerable, nos enseñaste a descubrir el mundo, a hacernos hombres y a sufrir para conseguir algo. Tu táctica “atacar de salida” me hizo coger más de una pájara.
Como persona parecía muy recio, pero luego muy humilde y siempre decía que “a mí chicos no les falte de nada”. Yo con Moncho aprendí a ser ciclista y persona, él era nuestro padre. anécdotas podría escribir un libro.
Pero hay una que aunque me entrara Alzheimer, seguro que no iba a olvidar en la vida. Fue el primer año que corría en Granier y fuimos a Salamanca a hacer la vuelta de los 33 y claro era una carrera llana. No hubo manera de llegar en solitario, que era lo que le gustaba el, llegamos en el pelotón y yo hice entre los primeros y estaba ilusionado y me dice con aquel vozarrón, “¡Estarás contento!”. Yo le dije que cuál había entrado y me contestó: “Una patada que te pegue y te pongo en lo alto de aquella antena. Al próximo domingo te vas a quedar en casa por ir todo el día a cola de pelotón sin hacer nada”. Así fue, la siguiente carrera me dejo en casa.
Sin duda ninguna consideró a Moncho mi padre ciclistico, él me enseñó a perder el miedo y saber actuar. Yo con Moncho aprendí a ser ciclista y persona, él era nuestro padre. Fue una lección que aprendí aquel día, nunca más volví a ir a cola de pelotón, siempre a “atacar de salida”.
El Club Ciclista Logroñés y el Ciclismo Riojano
El ciclismo riojano también tiene su propia historia rica y compleja, con figuras como Cesáreo Ruíz, quien fuera una de las principales figuras del deporte de las dos ruedas durante la década de 1920. Su tenacidad favoreció que el ciclismo logroñés y riojano eclosionara de manera determinante, tras décadas de titubeos ante un sport “algo abandonado hasta ahora”.
En la competición catalana de 1913 logró hacerse con la victoria de la segunda etapa en Lleida, que le permitió concluir esta prueba en la sexta posición de la clasificación general. Y en las competiciones riojanas, donde fue el principal exponente durante varios años, obtuvo el triunfo en el campeonato provincial de bicicleta en carretera que organizó la Agrupación Deportiva del Gran Casino en 1911.
Esta circunstancia no fue el único motivo por el que la figura de Cesáreo Ruíz fue clave para el ciclismo riojano: sus victorias y participación en otros campeonatos interesaron a la sociedad riojana por este deporte y coadyuvó la creación de sociedades (Club Ciclista Riojano y Club Ciclista Logroñés) y secciones especializadas de otros clubs (Logroño Recreation Club) en esta disciplina.
Durante estos años, el mundo de la bicicleta logroñés comenzó a girar en torno al negocio de Cesáreo Ruíz y del Logroño Recreation Club, del que, además, el citado ciclista y comerciante era socio. Por ejemplo, hay constancia de que desde 1917, las inscripciones a las carreras ciclistas se realizaron desde su garaje de la calle Bretón de los Herreros de Logroño, ya fuera para carreras menores como la Vuelta a Entrena y la de Murillo o para campeonatos importantes como el regional.
Ruíz aprovechó las circunstancias para lanzar su propia marca de bicicletas, Victoria, situando delegaciones comerciales en los principales municipios riojanos y colindantes (Calahorra, Nájera y Tafalla). Como la tesitura acompañó, Ruíz aprovechó las circunstancias para lanzar su propia marca de bicicletas, Victoria, situando delegaciones comerciales en los principales municipios riojanos y colindantes (Calahorra, Nájera y Tafalla).
En noviembre de 1922 convocó una prueba ciclista con trayecto de Logroño a Recajo en la que tomaron parte los asociados a este club con el objeto de constituir el “equipo ciclista que ha de representar a la citada Sociedad en las pruebas de esta naturaleza”. Nació así el Club Ciclista Logroñés, formado por la siguiente junta directiva provisional: Vicente Palacios (presidente), Máximo Ortíz (secretario), Eladio San Pedro (tesorero-contador), Javier Adarraga y Pedro Ubis (vocales).
Así, proyectaron la celebración de dos carreras en carretera en los circuitos de Entrena y Alberite para enero de 1924, y se entrevistaron con las autoridades locales de diferentes municipios para obtener donativos e interesaron a marcas como Alcyon, Toman, Diaman, Victoria y Toruiste para que exhibieran sus vehículos en estos eventos.
Pese a que no acompañó la meteorología, participó cerca de una veintena de ciclistas, que en su mayor parte se registró en la carrera semi-profesional, donde se impuso Cesáreo Ortega, seguido de Fermín Gómez, Aureo Cenzano, Ricardo Peciña, Miguel Marín, Andrés Vasquez y Antonio del Rey.
Para esta última, muestra del grado de profesionalización que había alcanzado el Club Ciclista Logroñés en la organización de estos eventos, se solicitó permiso al Gobierno Civil y al Ayuntamiento, y se abrió la inscripción a ciclistas de todas las comarcas cercanas, fundamentalmente de Miranda de Ebro, Calahorra y Haro.
14 ciclistas midieron sus fuerzas durante los poco menos de 40 kilómetros de trayecto, imponiéndose finalmente Fermín Gómez, seguido de Ángel Mateo y Marcos Rezola. Fue una carrera con un único accidente, gracias a que, en esta ocasión, la Guardia Civil prestó servicio de vigilancia: síntoma de que la carrera gozaba de la solemnidad adecuada para este tipo de eventos.
Aprovechando esta notoriedad, esta sociedad deportiva continuó promoviendo carreras ciclistas con el objetivo de seguir interesando a aquellos «que, por temor a luchar con corredores de valía reconocida, han dejado de tomar parte». El principal objetivo era estimular y crear afición al deporte ciclista.
El principal objetivo era estimular y crear afición al deporte ciclista. En una fase previa, cada distrito ha convocado a centros educativos tanto públicos, como privados o concertados. En esta primera edición se organizaron competiciones en cuatro modalidades deportivas individuales (ajedrez, atletismo, bádminton y tenis de mesa) y cinco de deportes colectivos (baloncesto, balonmano, fútbol sala, rugby flag y voleibol).
Sin embargo, uno de los factores que causó mayor interés por el deporte entre los riojanos fue la actuación de Javier Adarraga en los Juegos Olímpicos de París de 1924, donde obtuvo la medalla de oro en pelota vasca dentro de la modalidad de pala corta.
En resumen, la historia del Club de Ciclismo Luis Alberto Ortega y las figuras como Moncho Moliner y Cesáreo Ruíz, así como eventos como la Vuelta a Piqueras, son testimonio del rico legado del ciclismo en España y su impacto en la formación de atletas y el fomento del deporte en la sociedad.
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La Vuelta de Piqueras
A finales de los años veinte, y en dos años de la IIª República, se celebra en La Rioja una carrera ciclista de fondo en carretera, conocida con el nombre de "Vuelta Piqueras", que puede ser considerada como la PRIMERA GRAN CLASICA DEL CICLISMO RIOJANO. Se realiza coincidiendo con las Fiestas de San Mateo en los años 1927, 1928, 1929, 1930, 1931 y 1933.
En 1932, año en que muere [2 de agosto] José García FANFA, no se celebró. En 1935 se aplaza por coincidir con el Campeonato Nacional y después se suspende definitivamente. En su lugar, y con el mismo nombre, se celebra, este año, el Campeonato de La Rioja. Reaparece en 1945 en plena posguerra, también en las mismas fechas.
En la síntesis del palmarés de la columna de la izquierda están campeones de España, y alguno, como Bahamontes, gana el Tour de Francia y otros participan. La organización corresponde a el Club Deportivo Logroño y al Club Ciclista de la misma ciudad, y es patrocinada por instituciones e industrias de la capital de La Rioja.
Las tres primeras Vueltas de Piqueras son dominadas y controladas por los corredores del equipo ciclista del Real Unión Club. Especialmente por los dos hermanos Montero, ayudados por un tercero. La I (1927) y II (1928) las gana Ricardo Montero -que fue Campeón de España en años anteriores-. La tercera (1929) Luciano Montero -que es Campeón de España de este año y lo será después varias veces-. Además Ricardo queda el segundo en la III y Luciano en la II.
Se inscriben 31 ciclistas pero se presentan en la salida únicamente 23. Participan, como en ediciones anteriores, corredores locales y de clubs vascos, además de algunos de Madrid, Santander y Palencia. Gana Federico Ezquerra con casi siete minutos de ventaja sobre Fanfa, Jesús García y Eusebio Bastida, que ocupan los siguientes puestos entrando juntos.
El único riojano que inscribe su nombre como campeón de la "Vuelta de Piqueras" es José García, "Fanfa". El mismo había sido subcampeón el año anterior. Hasta el Alto de la Pineda prácticamente no sucede nada. En el sprint se impone "el pequeño Fanfa" que ha invertido cuatro horas, dos minutos y 40 segundos.
Cuando se programan las Fiestas de San Mateo de 1933 en la ciudad de Logroño, el Logroño F. C, se preocupó de organizar la tradicional carrera de la "Vuelta de Piqueras", aunque con unos premios y participantes inferiores. La prueba fue, prácticamente, un mano a mano entre el asiduo y bien colocado en las pruebas anteriores, el bilbaíno Jesús Dermit -que ganó al sprint- y el zaragozano Manuel Ginés.
En 1935 se aplaza 'La Vuelta a Piqueras' por coincidir con el Campeonato Nacional y después se suspende definitivamente. En su lugar, y con el mismo nombre, se celebra, este año, el Campeonato de La Rioja. Reaparece en 1945 en plena posguerra, también en las mismas fechas.
Organiza el Club Ciclista Logroñés y se celebra el 23 de septiembre de 1945 a partir de la 8,30 de la mañana, con el clásico recorrido de los anteriores vueltas y un total de 125 kilómetros. La carrera es una pelea entre Langarica y Félix Vidaurreta (de Estella), que se clasifican en la meta de Logroño en el mismo orden, seguidos por Andrés Morán y el local Francisco Ugarte.
Participan corredores de calidad menos señalada que en ocasiones anteriores. El Alto de Pineda es coronado en primer lugar por el que sería después el ganador de la prueba. Bajando el puerto pincha y es cogido por Lorenzo Martín, que continuarán juntos hasta Lardero. Gana la prueba el pamplonica Ignacio Orbaiceta en 3 horas, 39 minutos y 32 segundos.
Se organiza durante un mes largo con distintos problemas. En el 'alto de Soto' gana Lorenzo Martín, pero con la llegada al 'Puerto de La Pineda' ataca Loroño y gana en la subida y se mantine en cabeza hasta Logroño donde gana. El recorrido es el clásico de las vueltas anteriores y se hace en 3 horas, 43 minutos y 10 segundos y se clasifican en la meta 15 corredores.
Se celebra el 11 de junio en las Fiestas de San Bernabé con el clásico recorrido de 120 kilómetros pasando por Villamediana hasta llegar a Soto de Cameros y después ascender el Alto de Pineda, para volver por la carretera general de Soria desde Villanueva hasta Logroño. El alicantino Luis Navarro, que luego será el ganador, se escapa antes de llegar a Ribafrecha, y hace todo el recorrido sólo sin que puedan alcanzarlo. Bahamontes demuestra sus dotes de escalador escapándose en la Pineda y ascendiendo en solitario a 28 kilómetros por hora.
Tabla de Ganadores Destacados de la Vuelta de Piqueras
| Año | Ganador |
|---|---|
| 1927 | Ricardo Montero |
| 1928 | Ricardo Montero |
| 1929 | Luciano Montero |
| 1930 | Federico Ezquerra |
| 1931 | José García "Fanfa" |
| 1933 | Jesús Dermit |
| 1945 | Langarica |
| 1948 | Ignacio Orbaiceta |
| 1949 | Loroño |
| 1953 | Luis Navarro |

La Vuelta de Piqueras se inspiró en grandes eventos como el Tour de Francia.