El ciclismo siempre fue su pasión, su afición más bien, según puntualiza.
Desconocida para muchos, la historia de Gómez Calderón está marcada por la superación personal y el esfuerzo como claves para demostrar que el deporte y sus logros se pueden alcanzar a cualquier edad.

Orígenes y Primeros Años
Fue fundador en noviembre de 1970 de la Peña Ciclista Dos Hermanas Gómez del Moral y también recuerda al Club Ciclista Los Veteranos que se encontraba en los pisos de San Antonio.
Actualmente pertenece al Club Scirocco Bike-Calderón, aunque en sus inicios estuvo vinculado al equipo Cepsa hasta que desapareció.
En Dos Hermanas había muchísima afición a la bicicleta. Contaba con compañeros entrañables como Fernando Sánchez Reina, José ‘El Largui’, Fermín, Jesús ‘El Alemán’ (DEP), Antonio Valladares… veteranos de Dos Hermanas.
Simplemente quedan y salen, todos los fines de semana, sábados o domingos, a disfrutar de la bici, haga frío o calor, llueva o nieva, se apañan sus chubasqueros y ¡a pedalear!
Figuras Destacadas
Antonio Gómez Calderón
Antonio Gómez Calderón es un ciclista de Dos Hermanas que, a sus 63 años, saborea las mieles del éxito sobre las dos ruedas.
En 2014 ganó todas las pruebas en las que participó.
Y es que, participa prácticamente en todo lo que puede y casi siempre lo hace de forma exitosa.
No los ha contado pero pueden ser más de 200 los trofeos que colecciona en sus vitrinas.
En sus entrenamientos diarios hace entre 60 y 90 kilómetros durante unas dos o tres horas con su bicicleta, en unas carreras en las que comparte carretera con otros compañeros, la gran mayoría mucho más jóvenes que él.
Pese a que tiene madera de campeón, reconoce que nunca quiso ser ciclista profesional.
«Para mí la bicicleta siempre ha sido un hobby y si tuviese que correr por el dinero, igual no lo haría tan gustoso», explica Gómez Calderón que reconoce, sin embargo, que le hubiera gustado correr «alguna de las grandes» , una Vuelta a España, un Giro o un Tour.
En su larga lista de carreras ganadas, su mayor éxito es el Campeonato de España.
«Era una espinita que tenía clavada y cuando me subí al pódium y sonó el himno nacional fue una pasada».
Por eso, su próximo reto es el de repetir, de nuevo, ser el primero de máster 60 en el campeonato nacional , que se resolverá en septiembre.
En octubre, probará también suerte con la Copa de Europa.
Nació en la localidad sevillana de Écija, aunque siendo muy pequeño se trasladó a vivir con su familia a Dos Hermanas, ciudad en la que ha residido desde entonces.
Fue, de hecho, en su trabajo donde conoció a Antonio Arriate, la persona que lo llevaría de la mano a sumergirse en este mundo de la competición.
A partir de ahí, Calderón no dejó nunca de subirse al pódium de los primeros clasificados, al menos en cuatro o cinco ocasiones cada temporada.
José María Romero Calero

José María Romero Calero es natural de Guadalcanal aunque lleva en Dos Hermanas más de 40 años.
Muchas han sido las rutas emprendidas por José María Romero para recorrer lugares que siempre llevará en el corazón.
Parte de estas rutas conforman el libro que ha auto-editado bajo el título: «Ciclismo de alforjas: una afición, una pasión».
Un completo cuaderno de viaje que recoge mapas, fotografías, preparación y una concisa descripción de cada una de las etapas de cada ruta.
Otra de las características de esta obra, tal y como explica José María Romero, es la puesta en valor de la cultura del esfuerzo.
El ciclismo de alforjas es una de las tres pasiones de José María Romero a las que se suma su mujer, Pilar, su compañera de vida, y viajar en autocaravana.
Sin olvidar la lectura.
Me entusiasmé con la bicicleta.
En 1991 fue un año importante en el tema ciclista porque el Tour de Francia tenía una etapa en España que terminaba en Jaca.
Pues precisamente, cuando volvimos, empecé a pensar en reorientar mi actividad ciclista por otros derroteros que no fuera el ciclismo de competición y empecé a hacer algunas rutas de cicloturismo.
En 1997, mi hijo Salvador terminó su carrera de Ingeniería y Telecomunicaciones.
Su viaje de fin de curso fue realizar conmigo la ruta hasta el Tourmalet para ver el Tour.
Fuimos en bicicleta desde Dos Hermanas y allí ya nos reunimos con un grupo de amigos de Dos Hermanas que fueron en coche.
Fernando Sánchez Reina, su hijo, Antonio Cordero, Pedro Rosales… y dedicamos unos días a subir puertos de Los Pirineos.
Recoge siete rutas en bicicleta, yo he hecho bastantes más, la primera es esta que hice con mi hijo al Tourmalet.
La segunda la hice cuando mi hijo Alberto terminó la carrera de Arquitectura y fuimos hasta los Alpes franceses desde Dos Hermanas hasta Alpe d´Huez.
Allí nos encontramos con mi mujer y mi hija que fueron en coche.
Estuvimos viendo el Tour.
Es una ruta ciclable que parte desde el Mar Negro hasta el Océano Atlántico, atraviesa seis países, siempre junto al Danubio.
El momento más emotivo de esa ruta fue en Austria, en el campo de concentración de Mauthausen, llevé la bandera republicana, firmada por socialistas sevillanos, al monumento realizado a los españoles que estuvieron allí.
Esta ruta la hice con el apoyo logístico desde Sevilla de mi hijo Salvador, que sabía en tiempo real dónde estaba en cada momento.
Estuve 28 días solo, montando en bicicleta atravesando toda Europa.
Para mí esas dos primeras rutas tienen un significado muy especial por que las hice con mis hijos.
Para un padre estar 15 días dando pedales con su hijo, tiene un atractivo.
Por que estando confinados, en plena pandemia… yo tenía muchos cuadernos de rutas y muchas fotografías, tenía mucho tiempo, no podía salir de casa y mi mujer me animó y comencé a trabajar en el libro.
Es una autoedición, sin ningún interés comercial.
Lo tiene mi familia y amigos.
Con el libro también quería transmitir la cultura del esfuerzo.
Cuando vas solo tienes la ventaja de que puedes acomodarte a tus circunstancias personales.
Cuando vas acompañado tienes la ventaja de compartir lo que vas haciendo.
Solo tiene mucho atractivo.
El hacer ciclismo en solitario me ha servido muchísimo.
Viajar en bicicleta resulta, sin duda, un regalo para los sentidos.
Las vistas, los sonidos y los olores despiertan en el ciclista viajero una sensación de fundirse con la naturaleza.
Cuando atraviesas un bosque en bicicleta no es sólo lo que vas viendo, vas oliendo los olores del bosque y vas oyendo los sonidos del bosque.
La experiencia de este ciclismo de alforjas ha sido muy especial para mí a lo largo de mi vida.
Por que además me ha ayudado mucho.
He pensado mucho cuando he ido en bicicleta.
He podido pensar sin la presión de la vida cotidiana.
La bicicleta nunca ha sido para mí un sacrificio.
Para mí siempre ha sido un estímulo.
El ciclismo ha sido una parte muy importante de mi vida.
Me permitió convivir con un grupo de ciclistas de Dos Hermanas, gente que todos trabajábamos y compartíamos la afición de la bicicleta.
Significó también convivir con mis hijos que empezaron a practicar ciclismo cuando eran adolescentes.
Me ha permitido hablar con ellos compartiendo en la bicicleta.
Trabajó en Cerámicas Bellavista y posteriormente en Sevillana de Electricidad.
También ha sido político ocupando diferentes cargos.
Fue viceconsejero de Economía e Industria de la Junta de Andalucía entre 1984 y 1986 y consejero de Trabajo y Bienestar Social entre 1986 y 1990.
En 1991 fue elegido concejal en el Ayuntamiento de Sevilla, cargo que abandonó en 1995 para regresar a su antiguo empleo en la Compañía Sevillana de Electricidad.
Pertenezco a la generación de la posguerra.
A todos los niños de esa época nos hacía ilusión tener una bicicleta.
Pero no tuve la oportunidad.
Estaba trabajando a turnos y al mismo tiempo me estaba preparando el acceso a la Universidad para mayores de 25 años.
Fue una época muy estresante a lo que hay que añadir una alimentación muy irregular, sobrepeso y que fumaba mucho.
No había cumplido aún los 35 años.
Una úlcera sangrante me provocó una grave crisis de salud.
Estuve ingresado y los médicos me advirtieron que tenía que dar un cambio radical a mi vida.
Empecé a competir en el año 1986, aún no tenía 40 años, …
En general, todos los ciclistas, le dedican muchas horas a entrenar.
Yo recuerdo que yo me levantaba a las 5.00 horas de la mañana para hacer rodillos en casa antes de irme a trabajar.
Ahí estuve unos años.
José Vicente González Cabrera
Se trata de José Vicente González Cabrera.
Aún a riesgo de parecer halagador hablaré de un hijo de nuestro ilustre pueblo que ha destacado sobre todo en dos mundos: el deporte -muy especialmente el ciclismo- y la artesanía.
Nace nuestro biografiado el 22 de noviembre de 1943, hijo del nazareno Francisco González Ruiz -conocido como ‘El Parné’- y de la morisca, o sea natural de La Puebla de Cazalla, Carmen Cabrera Pinto.
Por eso su barrio por antonomasia es éste.
Entre sus muchos recuerdos de este barrio destaca uno muy curioso.
En la laguna de sus cercanías cazaba ranas.
Estudió nuestro protagonista en el Colegio San Sebastián, que fue llamado también Calvo Sotelo y que es conocido familiarmente como ‘El Cementerio Viejo’, y en las escuelas del Ave María, fundación del benemérito y culto sacerdote y pedagogo burgalés don Andrés Manjón y Manjón.
Pero no llegó a acabar sus estudios primarios.
No obstante sacó el certificado de Estudios Primarios durante el servicio militar.
Sus primeros trabajos fueron en el campo pues escardó algodón en la carretera de Utrera, pasado el Colegio de San Hermenegildo, nuestros populares ‘Frailes’, limpió de hierbas campos de arroz de la zona de La Isla y segó garbanzos en la Corchuela.
Ahora bien, ya a los catorce años entró de pinche en León y Cos.
Su tarea era requerir los bocoyes y acercar los barriles al escogido y el relleno.
A los dieciocho años pasó a ser faenero.
Pero recuerda que otro faenero mayor le dijo que se buscara otro trabajo pues en la aceituna no había futuro.
Siguiendo pues este consejo buscó otro oficio y entró en la albañilería.
Tras muy poco tiempo de peón pasó a ser ayudante y luego oficial segunda y oficial primera.
Pero daría un viraje a su vida cuando convirtió una de sus aficiones, el realizar bicicletas, en su trabajo pues dejó la albañilería y puso una tienda de bicicletas y repuestos en la calle Soria que después pasó a la calle Gómez Rivas.
Tuvo la tienda durante dieciocho años hasta su jubilación con sesenta y siete años.
Lo cierto es que es un gran aficionado al ciclismo ya desde su infancia.
Recuerda cuando con el Tarango corrió una vuelta a Sevilla.
Porque nuestro biografiado ha sido un destacado corredor.
Asombra el gran número de trofeos, unos cien, y medallas que atesora.
Entre sus triunfos recuerda cuando quedó cuarto en el Campeonato de Andalucía de Fondo en carretera.
También hay que decir que ha participado en la organización de la vuelta a Andalucía.
Ahora bien tiene otras aficiones como las manualidades y la jardinería.
Sobre todo destaca en esta primera teniendo un auténtico museo de manualidades en madera o metal.
Entre sus obras se encuentran el utillaje en miniatura de los almacenes de aceituna, mundo que conoció en su adolescencia como hemos visto, unos deliciosos cuadros en metal sobre personajes de Walt Disney, maquetas de bicicletas o de aviones y un largo etcétera.
Nuestro hombre aparte de pertenecer a la peña ciclista es socio de la peña sevillista aunque es poco aficionado al fútbol.
Le preguntamos qué le gusta más de Dos Hermanas y contesta, como otros muchos vecinos y foráneos, que la organización y limpieza del pueblo.
Pero, curiosamente, también le llama la atención el buen trato que le da la gente del pueblo a los forasteros.
También le preguntamos sobre las fiestas del pueblo.
También le inquirimos sobre sus ideales religiosas.
Él se confiesa creyente pero no practicante.
Además afirma que no está de acuerdo con algunos presupuestos de la Iglesia.
Nuestro hombre es un personaje muy entrañable volcado con nuestro pueblo y con sus aficiones.
Sobre todo destaca como he dicho su amor al ciclismo y las manualidades que lo tienen perpetuamente ocupado.
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Legado e Impacto
Así que os podéis imaginar la importancia que tuvo esta primera sociedad, cómo arraigó el ciclismo en esta tierra y en lo que se convirtió después con los éxitos del equipo profesional que surgió con los Perico, Indurain y compañía, al mando de José Miguel Echávarri y Eusebio Unzué.