El auge del ciclismo urbano ha transformado el paisaje de las ciudades, pero también ha generado conflictos entre ciclistas y peatones. En este artículo, analizaremos las causas de este fenómeno y sus consecuencias en la convivencia vial.

El Aumento del Ciclismo Urbano
Tal como en Santiago, el uso de la bicicleta aumentó rápidamente en cuestión de años y por contagio extranjero. Hace un par de años, en un programa de Televisión Española, invitaron a la cantante Christina Rosenvinge para dar su testimonio como ciclista en Madrid. En esa oportunidad, la cantante contó que cuando comenzó a movilizarse en bicicleta eran pocos los ciclistas, casi una cofradía que creció en cosa de años, imitando a una ola que venía de las ciudades del norte de Europa.
La bicicleta ha cambiado el paisaje de la ciudad, la manera de pensarla y de planearla. El ascenso de los ciclistas urbanos ha sido formidable. La bicicleta ha dejado de ser un mero sistema de transporte para convertirse en opción ideológica, en un elemento que expresa una conciencia ecológica (“un auto menos”) y la personalidad de cada usuario, que se diferencia de otros por características como casco, modelo o colores.
La Secretaría de Planificación de Transporte (Sectra) de Santiago estima que la tasa de crecimiento de los viajes en bicicleta llega a un 9% anual (otros, como la consultora UYT, la calculan en un 20%), y podría pasar de 900 mil diarios en la actualidad a más de un millón en 2015.
Claudio Olivares es miembro del movimiento Arriba e la Chancha, una organización nacida en 2002, y ha sido testigo del cambio. “Santiago, como todas las ciudades en el mundo, está viviendo una fuerte reincorporación de la bicicleta en el contexto del transporte”, señala. “Es una cosa que se está dando a nivel mundial, ya sea por la crisis energética o porque la gente está mirando nuevamente hacia un medio de transporte muy barato.
“Está comprobado que para trayectos cortos la bicicleta es mucho más eficiente”, acota Joel Martínez, socio fundador de la Bicicleta Verde, quien además resalta que su uso permite de forma simultánea transportarse y hacer ejercicio. “Es algo positivo para uno, para la ciudad y, sin exagerar, el mundo”, añade, en referencia a la contaminación. “Cada vez más las bicicletas se han tomado el espacio cívico que no tenían”, señala Martínez. “Hoy día andar en bicicleta es algo positivo, habla bien de la persona que lo está haciendo.
El Fenómeno de los "Ciclistas Furiosos"
Aunque tal vez aquí ha ido acompañada de un activismo que transformó los beneficios de un medio de transporte en un atributo moral del usuario: el ciclista -furioso, rabioso y lleno de pegatinas por causas varias- era "mejor", más consciente de su huella de carbono y la del resto. En Santiago, la expansión del ciclismo urbano ha sido tan veloz como en Madrid o Buenos Aires. Un sujeto alarmado por el cambio climático, enterado de los beneficios de la salud de la población y de la economía energética. Un día al mes demostrarían su poderío y buenas intenciones de su causa con una reunión masiva que sacaba a los autos de la calzada como una marcha de reivindicación nocturna sobre algo que nunca estuvo prohibido: la bicicleta.
Los ciclistas urbanos han subido su ideología de bajo espesor a las veredas y eso los ha terminado igualando al más soberbio y matón de los choferes de micro. El entramado de ideales ecológicos les ha dado un escudo débil y una excusa para apropiarse de una vía que no es para vehículos y saltarse las más elementales normas del tránsito.
Se desplazan entre la gente como esquivando obstáculos, aceleran cuando no ven personas, e incluso tocan la campanilla para forzar a los peatones a dejar el campo libre. En ese gesto persistente, y en apariencia sin consecuencias, arranca la lucha entre transeúntes y ciclistas detallada ayer en una nota de Tendencias.
Para muchos ciclistas, las normas de circulación son poco más que una sugerencia que no les atañe. Los semáforos están ahí sólo para los autos, lo mismo que las señales de detención y en muchos casos, incluso, el sentido del tránsito. Ven en el pedaleo un salvoconducto, y en sus artimañas para esquivar las normas mínimas, una compensación a la falta de ciclovías en la ciudad.
Ciclistas, conductores y peatones ¿Es posible una convivencia?
El Aumento de las Muertes de Ciclistas
Solo hasta septiembre pasado eran 85 los y las ciclistas fallecidas trágicamente en las calles de nuestras ciudades. La cifra impacta, en especial, considerando que a esa fecha, ya igualaba todos los decesos de personas que utilizan este medio sustentable de desplazamiento, ocurridos durante el año 2019. Cada semana nos encontramos con nuevas tragedias y el ritmo de siniestros fatales no se detiene. Cada muerte es un dolor para nuestra sociedad, pero en especial para el grupo directo afectado en lo más profundo con la pérdida de familiares, amigas y amigos.
Pero esto, además, ocurre en un momento histórico en el que el flujo de vehículos motorizados se redujo en extremo durante seis meses producto de la pandemia de Covid19. ¿Qué sucedió? ¿Cómo llegamos a que en pleno confinamiento, con menos desplazamientos, aumentáramos en cerca de un 30% de muertes de ciclistas?.
Dentro de las principales causas de las irreparables pérdidas de vidas está el aumento de velocidad de los vehículos motorizados, la imprudencia al conducir y la disminución de la fiscalización, sumado a la falta de compromiso, por parte del Estado en construir infraestructura segura (Ciclovías de alto estándar). Resulta paradojal que ante el importante aumento de ciclistas de las últimas décadas y en especial ante el escenario de aumento de la mortalidad, aún no existan políticas públicas para promover y proteger a las y los ciclistas, reconociéndolos como actores relevantes en el territorio.
La Necesidad de una Mejor Convivencia Vial
El desafío de las ciclovías futuras obliga a nuevos diseños, pero antes que todo eso -que las infraestructuras, los baldosines y demarcaciones- hay un aspecto que no depende de las decisiones de la autoridad y sí de la conducta personal.
El programa mostraba también cómo cada vez que la cantante quería atravesar un paso de cebra o transitar por la vereda, se bajaba de la bicicleta y caminaba, como un peatón. Los otros ciclistas también lo hacían y a nadie parecía resultarle extraño que así fuera ni intentaban pedalear en la vereda: todos asumían que la categoría ciclista está cerca a la del peatón -así lo decía Rosenvinge- y no está exenta de las leyes del tránsito.
El asunto podía ser agotador -bajarse de la bicicleta para volver a montarla cada tanto-, pero era necesario no solamente por las normas, sino también porque cuidar la convivencia cotidiana en una ciudad densa depende de esos pequeños sacrificios.

La Ley de Convivencia Vial y sus Desafíos
La ley de convivencia vial aprobada a inicios del año 2018 fue como pocas en nuestro país, construida con la activa participación de organizaciones de la sociedad civil y apoyo de la academia, al igual que la rebaja de velocidad en zona urbana que pese a estar contenida en ella, fue aprobada meses más tarde. Pero no basta con formalizar una determinada Política Pública, se requiere una adecuada implementación y seguimiento.
Los siguientes pasos eran consolidar una sólida red de infraestructura de ciclovías, educación vial, seguridad, respeto y empatía en las vías públicas, así como planificación con enfoque de género. Estás últimas acciones han estado en deuda, por lo que su falta de implementación ha redundado en un problema de seguridad pública.
Tuvimos la oportunidad única de generar un cambio de paradigma por la movilidad sustentable. Dado que esto no ha ocurrido, creemos que este grave conflicto debe ser evaluado desde una mirada multisectorial. Enfrentamos un problema de seguridad, por lo que hacemos un llamado urgente para la intervención del nuevo Ministro del Interior pueda priorizar el tema en la agenda de gobierno.
Le pedimos establecer una inmediata coordinación con Carabineros de Chile, las autoridades sectoriales, la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito y las autoridades regionales y locales para fiscalizar la velocidad máxima y las normas contenidas en la ley de tránsito, respecto de los vehículos particulares y reforzar, especialmente, en el caso del trasporte público, las capacitaciones en convivencia vial y seguridad.
Adicionalmente, es necesario exigir fondos para mejorar intersecciones y ejes de riesgo que se encuentran identificados y acelerar hoy la construcción de ciclovías de alto estándar que sean permanentes y continuas, cumpliendo siempre con los estándares de seguridad, e incluir la habilitación de estacionamientos gratuitos y otras medidas de fomento e incentivo en el uso de la bicicleta.
Además, teniendo presente que en nuestro país mueren 12 personas por cada 100 mil habitantes al año por siniestros de tránsito, es necesario dar urgencia al proyecto del Centro Automatizado de Control de Infracciones de Tránsito - CATI, y no esperar dos años más para su funcionamiento. Según la experiencia en países europeos, la implementación de este tipo de herramientas de control permite reducir entre un 5 y un 69% las colisiones entre vehículos y entre un 17 y 71% el número de muertos.
Hoy el llamado central y urgente es a adoptar las medidas de seguridad y control de tránsito necesarias, para no seguir lamentando el fallecimiento de más ciclistas, pues si de verdad queremos cambiar el paradigma de la movilidad mejorando la calidad de vida en nuestras ciudades, no puede ser a costa de sus vidas.
El Debate: Legislación y Educación Vial
La medida impulsada por la autoridad ha causado reacciones en los actores involucrados. Desde el movimiento Furiosos Ciclistas se muestran de acuerdo con parte de la disposición. "Me parece bien que se fiscalice que los ciclistas respeten las normas del tránsito, pero creo que se deberían priorizar aquellos temas en que hay un daño potencial a terceros, como conducir en estado de ebriedad, y no sólo a ciclistas, sino a toda clase de conductores", plantea el vocero, César Garrido.
La directora de Bicicultura, Amarilis Horta, dice estar en contra de este tipo de medidas de fiscalización, ya que considera que las reglas son insuficientes. "La ley de tránsito chilena no contempla la dimensión bicicleta. No considera su fragilidad y vulnerabilidad y le exige comportarse como vehículo de 4 ruedas a motor, y eso es imposible", dice. Además, opina que "resulta urgente que el Ministerio de Transportes impulse una nueva legislación que contemple la bicicleta con sus características distintivas, y mientras no se reforme la normativa, nos parece que multar a los ciclistas sólo agrava la injusticia y profundiza la discriminación".
En este sentido, el director de la iniciativa de ciclistas Muévete por Santiago, Gonzalo García, agrega que "es difícil fiscalizar cuando no se ha informado, explicado ni educado en qué se va a fiscalizar", haciendo eco de las críticas de los distintos actores debido al poco efecto de campañas de educación vial y difusión de las leyes que un ciclista debe cumplir.
Desde la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (Conaset) aseguran que junto al Ministerio de Educación "están implementando la Seguridad de Tránsito como parte del currículum escolar de los párvulos, la enseñanza básica y media de todo el país, con el fin de elevar los niveles de cultura y respeto vial". Para ello se ha hecho entrega de manuales de educación vial.
De acuerdo con un estudio de la Mutual de Seguridad, el 58% de los ciclistas declara no usar casco y un 72% circula recurrentemente por las veredas, muchas veces a alta velocidad, lo que sugiere que aún no se le toma el peso suficiente a la educación vial. Esto nos llama a aprovechar bien estos meses para concientizar a las personas, pues incluye nuevas normas para los diferentes medios de transporte que existen.

Propuestas y Soluciones
Nosotros hicimos una propuesta cuando comenzó a funcionar el sistema Transantiago, de que los usuarios pedaleen a la estación y se suban al Metro. Eso facilitaría la movilidad de toda la gente que vive en la periferia. Tendrían que ser bicicletas de bajo costo, con repuestos que no sean compatibles con otros modelos, para que no tenga sentido robarse los repuestos o la misma bicicleta.
Es necesario exigir fondos para mejorar intersecciones y ejes de riesgo que se encuentran identificados y acelerar hoy la construcción de ciclovías de alto estándar que sean permanentes y continuas, cumpliendo siempre con los estándares de seguridad, e incluir la habilitación de estacionamientos gratuitos y otras medidas de fomento e incentivo en el uso de la bicicleta.
Además, teniendo presente que en nuestro país mueren 12 personas por cada 100 mil habitantes al año por siniestros de tránsito, es necesario dar urgencia al proyecto del Centro Automatizado de Control de Infracciones de Tránsito - CATI, y no esperar dos años más para su funcionamiento.
Principales Causas de Infracciones a Ciclistas (Hasta el 20 de Mayo)
| Infracción | Porcentaje |
|---|---|
| No usar casco | 79,4% |
| Transitar por la calzada teniendo ciclovía habilitada | 14% |
| Transitar sin luces o elementos reflectantes | 2,4% |
| Transitar por la acera | 2,4% |