La Copa América de Vela: Un Espectáculo de Tecnología y Atletas de Élite

Con dos foils por banda, viento en popa a toda vela, un velero de la Copa América no corta el mar, sino que vuela. Hoy, en Barcelona, el AC75 representa claramente ese espíritu de innovación y velocidad.

AC75 en acción durante la Copa América. Fuente: Wikipedia

La Evolución Tecnológica en la Copa América

La Copa América de vela ha sido el escenario, a lo largo de sus 173 años, donde se han llevado al límite los avances de esta industria. Estas invenciones voladoras son el resultado de la evolución tecnológica más puntera en el mundo de la vela de competición, similar al desarrollo continuo de la Fórmula 1.

En el año 1851, en su primera edición, disputada en la Isla de Wright, Reino Unido, la goleta norteamericana 'America' sorprendió por su tecnología a los demás regatistas. La novedad estaba en el diseño de sus velas, más planas, que facilitaban su navegación. Los norteamericanos ganaron la regata llevándose la Jarra de las Cien Guineas como trofeo y conservándola hasta 1980.

Los veleros reciben el nombre de AC75 por America's Cup 75, debido a los 75 pies de largo o eslora, y 4,8 metros de ancho o manga. Los veleros más modernos y rápidos jamás vistos en un campo de regatas se disputan la competición más antigua del mundo, navegando prácticamente la totalidad de la prueba por encima de la superficie del mar, casi sin tocarlo.

El Diseño y la Tripulación del AC75

Los ocho tripulantes del AC75 se reparten simétricamente en cada banda, cuatro a babor y cuatro a estribor, y permanecen parcialmente ocultos en sus cabinas para reducir su huella aerodinámica. Todo a bordo del AC75 está cuidadosamente diseñado para volar sobre el agua y deben ser minimizados los elementos que ofrecen resistencia al viento.

Cada barco cuenta con dos timoneles o pilotos que gobiernan el velero, con dos trimmers que se encargan de ajustar las velas y las hidroalas o foils y con cuatro cyclors, que se encargan de hacer funcionar las velas. Los timoneles o pilotos y los trimmers son expertos regatistas, reconocidos mundialmente y con experiencia en anteriores ediciones de Copa América, olimpiadas y mundiales de vela.

En cuanto a las velas, llama la atención la ausencia de la botavara, la barra que sujeta firmemente el perfil inferior (pujamen) de la vela mayor. Se ha sustituido por un carro donde se ajusta el puño de escota y que oculto bajo la cubierta del casco se desplaza de un lado a otro para dar forma a la vela. De esta manera la vela llega a tocar la cubierta eliminando por completo ese espacio bajo la botavara por el que se desaprovechaba el viento. Así, los trimmers dan mayor amplitud, redondez o aplanamiento a las velas, y se benefician de la más mínima brisa disponible en el campo de regatas.

Se ha conseguido una mayor eficiencia aerodinámica colocando dos velas mayores idénticas en paralelo e insertándolas en la parte posterior del mástil. Si cortásemos una sección de estos elementos, la forma que obtendríamos el perfil de un ala. Los trimmers pueden controlar la tensión y forma de cada una de las dos caras de la vela, además de la orientación del mástil, que se puede girar un máximo de 45 grados.

La organización tiene unas reglas y restricciones muy estrictas. A cada equipo le dan una serie de velas mayores, velas foques y el mástil, además del sistema electrohidráulico antes mencionado. Los equipos se encargan de desarrollar, siempre dentro de las medidas y restricciones de la organización, el resto del barco. De esta forma, aunque el casco de cada competidor tenga unas dimensiones comunes, la parte sumergida, denominada carena, tiene un diseño diferente en cada velero. Lo mismo ocurre con las hidroalas colocadas en el extremo de los brazos laterales del barco o con la posición que ocupan sus tripulantes. Cada equipo ha optado por variaciones sutiles en busca de arañar unos nudos de velocidad a sus contrincantes.

En las regatas previas las naves han alcanzado 50 nudos de velocidad, unos 90 km/h, con vientos de tan solo 17 nudos, unos 30 km/h. Este sistema de hidroalas permite al barco volar y alcanzar velocidades de vértigo en condiciones de poco viento, al eliminar casi por completo el rozamiento con el agua y las olas.

El Rol Crucial de los Cyclors

Los cyclors, en cambio, tienen poca o nula experiencia en la competición de vela. El término cyclor ha sido acuñado tras unir las palabras inglesas cyclist y sailor, o sea, ciclista y marinero. Aparecieron por primera vez en la edición de 2017 en Islas Bermudas, pedaleando para mover las velas a bordo del catamarán neozelandés 'Aotearoa'. Ganaron y se llevaron la preciada Copa a las Antípodas, entonces en manos de los norteamericanos, defensores del trofeo en las dos ediciones anteriores.

Los kiwis, apodo con el que se conoce a los habitantes de Nueva Zelanda, sorprendieron a sus oponentes, quienes hasta la fecha realizaban la extenuante labor de mover las velas con sus brazos mediante unos molinillos. Estos navegantes, conocidos como grinders, lo hacían así desde la primera regata en 1851. ¿Por qué ahora se pedalea y no se usa la fuerza de los brazos?

Con las piernas se consigue un 20% más de potencia. Más fuerza y menos marineros. Con el propósito de sumar a estas tripulaciones hombres que generen la potencia necesaria para mover las enormes velas del AC75, los equipos han reclutado a ciclistas y remeros de élite. Estos destacan sobre los demás miembros de la tripulación por su corpulencia, ya que son atletas de entre 90 y 100 kilos de peso.

Los cyclors pedalean durante toda la regata llegando a generar en picos de esfuerzo 500 vatios de potencia. Pedalean entre 20 y 30 minutos para mantener la presión hidráulica en un circuito de aceite y bombas que, colocados bajo el casco, mueven las velas y giran el mástil. Sin esa presión el barco no navega. De la cubierta de la nave hacia arriba, es decir, las velas y el mástil, todo funciona mecánicamente gracias a ellos a través de la fuerza humana.

La excepción está bajo la cubierta: un sistema electrohidráulico mueve los brazos con los foils o hidro-alas gracias a una batería.

Del secretismo que envuelve su tecnología y desarrollo se filtran más bien pocos detalles, pero dentro del engranaje de estos ‘superbarcos’ voladores, hay cuatro piezas fundamentales para su funcionamiento que sí conocemos. Ellos son los ‘cyclors’ o ‘power group’ y sin la energía que son capaces de generar con las piernas, las regatas no serían posibles.

Enclaustrados en pequeños agujeros en la parte trasera del barco, estos ciclistas son los encargados de dar vida al sistema hidráulico del barco responsable de los movimientos de las velas o los ‘foils’. Su papel es vital, porque un barco con más energía podrá hacer más maniobras o más recurrentemente.

Probablemente al imaginarse a estos superatletas, se tienda a concebirlos bajitos y delgados, como los escaladores ciclistas, pero la realidad es que en su mayoría son hombres altos, de entre 1,80 y 2 metros, y grandes, con pesos que rondan los 90 o 100 kilos, con un gran desarrollo muscular.

Aunque los hay que sí provienen de las dos ruedas, como el ’cyclor’ del Emirates Team New Zealand Simon van Velthooven, medallista en ciclismo en pista en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 o el ciclista de pista François Pervis, del Orient Express Racing Team, que fue bronce en Río en 2016, en esta especialidad, aunque son muchos, los ciclistas no son mayoría.

Por contra, los que sí lo son son los que provienen del remo, el atletismo y el crossfit.

Capacidad cardiovascular

“Se buscó a atletas con un gran desarrollo de la capacidad cardiovascular y la resistencia aeróbica porque todo su trabajo en el barco se desarrolla a partir de estas capacidades, y debían ser grandes porque en el barco debe haber un peso de entre 680 y 700 kilos además de que ellos cumplían a la perfección el cuerpo estereotípico que necesitábamos para suministrar la potencia requerida”, afirma Craig Twentyman, el responsable del entrenamiento de estos superatletas del Alinghi Red Bull Racing.

Hay que entender que la persona que acciona los 'foils' o trima las velas lo hace simplemente tocando un botón y eso supone un movimiento de toneladas de peso que se lleva a cabo a partir de la energía que generan estos hombres.

Hasta 2017, los encargados de proveer esa energía eran los ‘grinders’, pero los neozelandeses en 2017 en Bermudas se dieron cuenta de que con las piernas la cantidad de energía que eran capaces de generar era muy superior.

Para poder cumplir con su misión, estos atletas entrenan entre dos y tres veces al día y entre cuatro y seis días a la semana en función de la necesidad de cada fase. “Entrenamos a los atletas para poder rendir en ambientes exigentes, caóticos y desordenados como son las regatas. La carga de trabajo no es la misma en una regata con poco viento que en un día de alta intensidad con más viento y número de maniobras”, afirma Twentyman.

Normalmente, de media, en cada regata, los cuatro ciclistas de cada equipo llegan a producir unos 2000 watios de potencia, pero curiosamente, su producción no es lineal.

A diferencia de las bicicletas normales, en las bicicletas de los AC75, no existe ‘momentum’. “La cadencia y resistencia vienen determinadas por las maniobras.

De algún modo, se va demandando la energía a medida que es necesaria, por lo que hay periodos puntuales de altísima demanda donde los cyclors deben ser capaces de pedalear al máximo y producir picos altos de watios que se alternan con periodos cortos, de unos 30 segundos de ‘descanso’”, explica Twentyman.

De algún modo, es como si las bicicletas de spinning estuvieran teledirigidas y alguien determinara a distancia lo rápido o fuerte que hay que pedalear.

Temperaturas elevadas

Además, otro detalle que hay que tener en cuenta, es que este grupo de atletas, se ve sometido a esfuerzos físicos en pequeños espacios en los que la temperatura llega a subir bastante.

“No es lo mismo pedalear en carretera que metido en un pequeño cubículo, inestable en el que están expuestos a las condiciones climáticas y al vaivén del barco provocado por la velocidad y las maniobras.

Equipos Participantes en la 37ª Copa América

Seis equipos se retarán en la 37ª Copa del América de vela: un 'defender' y cinco 'challengers'. Las grandes figuras de la competición, desde campeones olímpicos, mundiales o ganadores de la Vuelta al Mundo, compiten en las aguas de Barcelona donde se comprobará el trabajo de los mejores diseñadores e ingenieros náuticos del momento.

  • Emirates Team New Zealand ('Defender'): El defensor del título buscará su quinto trofeo, el tercero consecutivo. Al timón del AC75 neozelandés estará Peter Burling, estandarte de la vela mundial y dos veces campeón de la Copa del América.
  • Ineos Britannia ('challenger'): Ben Ainslie, leyenda de la vela y doble medallista olímpico, lidera a uno de los serios aspirantes a derrocar al New Zealand.
  • Luna Rossa Prada Pirelli ('challenger'): Reforzado para ganar, con Jimmy Spithill, quien sabe cómo ganar el trofeo.
  • NYCC American Magic ('challenger'): Experiencia y calidad con Tom Slingsby y Paul Goodison.
  • Alinghi Red Bull Racing ('challenger'): Aprendizaje y veteranía, ganador de las ediciones de 2003 y 2007, regresa tras 12 años sin competir.
  • Orient Express Racing ('challenger'): El debutante, con Kevin Peponnet y Quentin Delapierre al mando.

A continuación, se presenta una tabla con los principales equipos y sus líderes:

Equipo Rol Líder
Emirates Team New Zealand Defender Peter Burling
Ineos Britannia Challenger Ben Ainslie
Luna Rossa Prada Pirelli Challenger Jimmy Spithill
American Magic Challenger Tom Slingsby & Paul Goodison
Alinghi Red Bull Racing Challenger Arnaud Psarofaghis & Maxime Bachelin
Orient Express Racing Challenger Kevin Peponnet & Quentin Delapierre
Equipos compitiendo en la Copa América. Fuente: Sail-World

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