Trampas y Peligros en el Ciclismo: Ejemplos y Reflexiones

El ciclismo, un deporte que combina resistencia, estrategia y pasión, no está exento de peligros y controversias. Desde trampas deliberadas hasta infraestructuras inadecuadas, los ciclistas enfrentan diversos desafíos que ponen en riesgo su seguridad y la integridad de la competición.

Trampas Deliberadas: Un Alambre de Espino en Asturias

Un incidente alarmante ocurrió en una ruta ciclista de Asturias, donde un alambre de espino fue colocado a la altura del cuello, grapado a dos árboles y tensado. De no ser la buena vista de uno de los usuarios que realizaba dicho tramo, podría haber terminado en tragedia.

El cable apareció colocado en la zona de La Matinada, situada en Renquintín, Mieres. Este camino ha sido protagonista en las redes sociales por un vídeo que se ha convertido en viral. En las imágenes se puede ver cómo un ciclista coloca una señal de advertencia para evitar que otros deportistas sufran algún daño.

Aurelio Cosio ha sido uno de los muchos usuarios que ha compartido las imágenes. «Esto fue descubierto ayer por la tarde en un camino de la zona de La Matinada (Renquintin) Mieres. Un alambre de espinos cruzando el camino a la altura del cuello de los ciclistas.

Alambre de espino en una zona rural.

La Problemática de la Seguridad Vial en Lanzarote

Volveremos a salir a la calle y a practicar deporte cuando todo esto termine y lo cierto es que miles de ciclistas corren peligro en Lanzarote porque nuestras carreteras no están adaptadas para la práctica de este deporte.

Lo grave es que Lanzarote se ha puesto de moda y, cada vez son más, los turistas que deciden venir a la isla, exclusivamente, para practicar el ciclismo. A eso hay que sumar, los turistas que pasean por la isla por placer y los que vienen a conocerla a través de rutas ciclistas. Por si fuera poco, cada vez más lanzaroteños practican a diario el ciclismo para prepararse para las distintas y variadas pruebas deportivas anuales.

Lo cierto es que, para los expertos, Lanzarote se ha convertido en una trampa. Se promociona como isla ideal para la práctica del ciclismo, un segmento turístico muy atractivo, pero no se adecuan las carreteras principales para que puedan convivir coches y bicicletas. No se puede dejar dormir más tiempo esta cuestión porque está cobrándose víctimas, generando temor entre los ciclistas y malestar entre los conductores. No es una cuestión menor.

A principios de febrero, sin ir más lejos, un hombre resultaba herido de gravedad tras sufrir una caída en la carretera LZ-2, a la altura del kilómetro 18 del municipio de Yaiza. En el Ayuntamiento de Yaiza se analizaba lo sucedido en esta vía insular situado en el suelo municipal. Y es que hace escasas fechas fallecía en carreteras también del sur otro ciclista.

"Si es verdad que a nadie le gusta que ocurran incidentes como estos que han ocurrido, falleciendo hace unas semanas un ciclista y ayer (por el jueves) tuvimos la desgracia de que hubo otro accidente... Por la falta de precaución de los conductores, otras veces por el estado de las carreteras y yo creo que tenemos que trabajar para definitivamente darle una solución a esto y que haya unos buenos carriles de bicicletas. Tenemos muchos turistas, muchos visitantes y muchos residentes de Lanzarote a los que les gusta este deporte. Por lo tanto, por cuestiones de seguridad tenemos que trabajar para darle una solución definitiva a esto. De hecho, el Ayuntamiento ya ha ido iniciando diferentes planes de carriles bici dentro del pueblo. En estos días empieza la segunda fase del embellecimiento de la entrada a Playa Blanca que va con un carril bici.

En este sentido, el consejero de Vías y Obras del Cabildo de Lanzarote, Jacobo Medina, asegura que, efectivamente, “desde el punto de vista del clima a nadie se le escapa que Lanzarote es un destino privilegiado para hacer ciclismo porque tenemos sol, buen tiempo prácticamente durante todo el año y además tenemos muy buenas empresas de servicios que demandan tanto los deportistas profesionales como amateurs”, señala.

Medina es consciente de que “en estos momentos, en Lanzarote, no tenemos carreteras de uso exclusivo para ciclistas. Todas son compartidas por lo que en este sentido., seguimos igual que hace 20 años. Lo que el Cabildo sí lleva haciendo desde hace algún tiempo son actuaciones para hacer carriles bici dentro de los cascos urbanos, los más recientes el tramo de la Avenida de Naos en Arrecife, los accesos al Puerto de Los Mármoles o el carril bici Playa Honda-Aeropuerto. La idea es que al final podamos tener un carril bici conurbano que una Puerto del Carmen, Playa Honda, Arrecife y Costa Teguise que es donde se concentra el 80 por ciento de la población”, apunta.

“Y, por otro lado, desde el área seguimos trabajando en todo aquello que tiene que ver con la visibilización y acondicionamiento de las carreteras que tenemos. La realidad es que en el tema del ciclismo todo pasa también porque el PIOL salga adelante cuanto antes.

“Lo que sí que estamos estudiando y valorando desde el Área de Obras Públicas es habilitar y reasfaltar algunas de las vías auxiliares, de caminos vecinales que existen y que tienen poco tránsito de vehículos, como vías alternativas para los ciclistas. Sin duda, la isla necesita infraestructuras que solucionen esta situación.

En la actualidad hay apenas tres carreteras que están funcionando como vías ciclistas, fruto de un intento de CC de poner en marcha esta adaptación. La primera es la de Tahíche-Guatiza, con una velocidad máxima de 50 kilómetros, pero por donde van motos a hacer rallyes que no respetan esa velocidad, a pesar de ser la que mejor funciona y la más utilizada. La usan unas mil personas cada fin de semana; la segunda, la que va de Tinajo a Timanfaya, en la que rompen los rádares y no funciona realmente como tal. Un peligro ya que muchos ciclistas confían en su buen funcionamiento.

Es cierto que Lanzarote ha avanzado mucho en los llamados carriles para paseo de ciclistas entre las zonas turísticas, pero nada o muy poco se ha construido para los ciclistas amateur o profesionales. Y ese es el reto de la nueva presidenta del Cabildo, la socialista Dolores Corujo.

Desde diferentes webs especializadas en ciclismo señalan las cinco virtudes que debe tener un destino para convertirse en paraíso ciclista. La primera el paisaje. La segunda la climatología. Tercero, servicios orientados al ciclista, oferta hotelera y de restauración, talleres y tiendas especializadas. Hasta aquí, Lanzarote es el destino perfecto. Lo tiene todo. Es en los otros dos puntos, donde flaquea: Cultura ciclista: carriles bici, respeto al ciclista, señalética... y Apoyo institucional, un quinto elemento que debe servir como catalizador para que todo fluya en la dirección correcta.

Desde fuera ven la situación con claridad y tal como señalaba un ciclista profesional al respecto en una web dedicada al turismo (mtbinnovation). “La isla se ve asaltada por gente que pedalea por el asfalto. Esa es la realidad. El clima y el turismo masivo lo favorecen. Pero no hay infraestructuras exclusivas para el ciclismo de carretera. No estamos en Alemania, Francia, Bélgica u Holanda. No, aquí ciclistas y conductores de vehículos a motor comparten vías. Cierto que el conductor de alquiler en general va tranquilo y sin prisa, pero, insisto, mi percepción es de que allí hay riesgo. Si la fiebre por el ciclismo continúa, creo que habrá que diseñar un plan específico. Las Administraciones Públicas tienen que considerarlo porque qué peor publicidad que la derivada de que hubiera accidentes”, señala y continúa.

“La convivencia en carreteras sin arcén cuando los ciclistas cada día son más, se hace complicada. El conductor de un coche sabe que debe tener paciencia. Se le prohíbe ir a más de 50 kms/hora, aunque en la inmensa mayoría de casos no se respetará. El conflicto, me temo, está asegurado. De momento, no cumplimos con todos los requisitos para ser el destino perfecto para los ciclistas, pero, teniendo en cuenta que solo nos falta adecuar las infraestructuras, sólo nos queda un pequeño esfuerzo para conseguirlo.

Accidente de ciclista en Lanzarote.

El Tour de Francia: Más Allá del Esfuerzo y la Montaña

El Tour de Francia es una de las competiciones deportivas más reconocidas del planeta. Se celebra cada año desde 1903 (con excepciones durante las Guerras Mundiales) y atrae tanto a aficionados al ciclismo como a millones de espectadores ocasionales, que encuentran en el tour el entretenimiento deportivo perfecto para el verano. Pero más allá del esfuerzo, la montaña y las etapas infinitas, el Tour está lleno de detalles curiosos que lo hacen único.

Curiosidades del Tour de Francia

  1. El primer ganador fue descalificado: El ciclista franco-italiano Maurice Garin fue el primer ganador de la historia del tour en 1903. No obstante, aunque convalidó su victoria un año después, fue descalificado tras descubrirse que había recibido ayuda externa en algunos tramos, en los que se sirvió de trenes y coches para avanzar durante la carrera.
  2. Trampas, sabotajes y hasta clavos en el camino: Durante las primeras ediciones, la organización tuvo que enfrentarse a incidentes insólitos provocados por el público o incluso por los propios corredores. Uno de los más recordados ocurrió en 1905, cuando aficionados locales lanzaron tachuelas en el camino para perjudicar a los ciclistas rivales. El sabotaje obligó a muchos participantes a detenerse por pinchazos, y algunos llegaron a recorrer kilómetros con la rueda pinchada. Estos episodios no fueron aislados, ya que posteriormente en otras ediciones, se reportaron cadenas manipuladas, desvíos señalizados por espectadores para confundir a los corredores, e incluso agresiones físicas.
  3. Los corredores pierden varios kilos: Participar en el Tour de Francia supone un desgaste físico extremo. A lo largo de las tres semanas de competición, los ciclistas recorren más de 3.000 kilómetros, afrontan etapas de montaña exigentes y pedalean durante varias horas al día. A pesar de consumir entre 6.000 y 8.000 calorías diarias para compensar el esfuerzo, muchos acaban perdiendo entre 3 y 5 kilos de peso corporal. Esta pérdida se debe no solo al gasto energético, sino también a la deshidratación y al estrés constante que sufre el organismo. Para intentar mantener el equilibrio, los equipos cuentan con nutricionistas que planifican al detalle cada comida, desde el desayuno hasta las cenas de recuperación.
  4. El Tour no ocurre solo en Francia: Aunque es una carrera francesa por excelencia, el Tour de Francia cruza fronteras con frecuencia. Desde 1954, cuando comenzó por primera vez en Ámsterdam, muchas ediciones han arrancado en otros países europeos. España, Bélgica, Alemania, Dinamarca, Reino Unido o los Países Bajos han sido escenarios del famoso 'Grand Départ', una forma de internacionalizar la carrera y acercarla a nuevos públicos. Incluso Irlanda acogió el inicio del Tour en 1998, con una etapa inaugural en Dublín. Estos arranques fuera de Francia suelen combinar un fuerte impacto mediático con beneficios económicos para las ciudades anfitrionas. Además, permiten que la carrera recorra paisajes diferentes desde el primer día, antes de adentrarse en territorio francés.
  5. El Tour tiene su propio carné de puntos: Los ciclistas pueden ser sancionados con puntos por diversas infracciones. Tirar basura fuera de las zonas permitidas, empujar a otro corredor, usar mal el coche del equipo o realizar maniobras peligrosas puede acarrear penalizaciones en tiempo, puntos o dinero.
  6. París no siempre ha sido la meta: Hoy en día es difícil imaginar el final del Tour de Francia en otro lugar que no sean los Campos Elíseos, ya que desde 1975, la carrera termina allí con una etapa emblemática que recorre varias veces la avenida más famosa de París antes del sprint final. Sin embargo, durante gran parte de su historia, la meta del Tour estuvo en otros puntos de la capital, e incluso fuera de ella. Entre 1904 y 1967, por ejemplo, la llegada solía celebrarse en el velódromo del Parque de los Príncipes, un recinto cerrado que ofrecía un ambiente más controlado. Más tarde, la meta se trasladó al estadio de Colombes y otros lugares antes de asentarse definitivamente en el corazón de París. En 2024, debido a los preparativos de los Juegos Olímpicos de París, tampoco culminó en la capital francesa: la etapa final fue una contrarreloj individual de 33,7 km que partió de Mónaco y culminó en la Place Masséna de Niza.
  7. Existe también un reconocimiento especial para el ciclista más combativo: una distinción que se entrega al corredor que ha demostrado mayor espíritu de lucha, ya sea atacando, escapándose o esforzándose más allá del resultado. Este premio se otorga al final de cada etapa (excepto en contrarreloj) y lo decide un jurado, que valora tanto la actitud como el impacto del esfuerzo en el desarrollo de la carrera. El ciclista elegido recibe un dorsal rojo al final del día que permite distinguirle durante la jornada siguiente. Además, al final del Tour se entrega el 'Supercombativo', un premio especial que reconoce al corredor más valiente de toda la competición. Es una forma de destacar que el espectáculo no solo lo dan quienes ganan, sino también quienes arriesgan y animan la carrera con su entrega.
  8. No siempre han pedaleado de día: Aunque hoy es poco común, en los primeros años del Tour se disputaron algunas etapas nocturnas para cubrir distancias especialmente largas. Esto ocurría principalmente en las ediciones de principios del siglo XX, cuando algunas jornadas superaban los 300 o 400 kilómetros y los corredores debían pedalear durante muchas horas, incluyendo la noche. La iluminación era mínima o nula, y los ciclistas se enfrentaban a condiciones muy duras, con visibilidad limitada y carreteras en mal estado, lo que aumentaba el riesgo de accidentes.
  9. El Tour incluyó etapas en pistas de tierra y caminos sin asfaltar: En las primeras décadas, las condiciones de las carreteras eran muy distintas a las actuales. Muchas etapas se disputaban en pistas de tierra, caminos de grava o tramos sin asfaltar que dificultaban enormemente el avance de los ciclistas. Estas superficies complicaban el agarre, aumentaban el desgaste de las bicicletas y hacían frecuentes los pinchazos y caídas. Los corredores debían adaptarse a terrenos muy variados, lo que añadía un nivel extra de exigencia física y técnica.

El Tour de Francia es una de las competiciones deportivas más reconocidas del planeta.

05. Tour de Francia Historia, dopaje y trampas | En Par Patadas

Resumen de Desafíos y Soluciones en el Ciclismo
Problema Ejemplo Soluciones Propuestas
Trampas Deliberadas Alambre de espino en rutas ciclistas Mayor vigilancia y sanciones severas
Infraestructura Inadecuada Carreteras compartidas en Lanzarote Construcción de carriles bici exclusivos
Peligros en Competiciones Sabotajes en el Tour de Francia Medidas de seguridad y control más estrictas

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