Cecilia Sopeña, una ciclista española, ha capturado la atención del público no solo por sus logros deportivos, sino también por su trayectoria en el mundo digital y su reciente decisión de ejercer su "derecho al olvido".

Una Carrera Marcada por el Ciclismo y las Redes Sociales
Cecilia Sopeña, originaria de Madrid pero residente en Cartagena, Murcia, trabajó como profesora de matemáticas hasta 2022. Paralelamente, compartía su pasión por el ciclismo en redes sociales y YouTube, donde su popularidad creció rápidamente.
En su canal, la popularidad fue creciendo mientras daba pedales. Paulatinamente, las excursiones en bici pasaron a un segundo plano, y ella, ya con un buen número de seguidores, decidió dar un giro al contenido que subía a internet. Pasó a ser modelo erótica y creadora de contenido para adultos, entre otras plataformas y webs, en OnlyFans.
El pasado año 2022, la joven Cecilia Sopeña tomó la determinación de dejar su puesto de profesora para dedicarse a la creación de contenido para mayores de edad en redes sociales. Todo se desencadenó tras la buena aceptación que tuvieron sus cortos mostrando rutas y practicando ciclismo, una de sus grandes pasiones.
Cecilia se define ahora como "ciclista pornográfica" y afirma haber dejado su profesión de profesora de Educación Secundaria: "Para qué voy a trabajar si lo que gano en un mes de profesora, lo gano en un día en OnlyFans.
Su salto del deporte al los contenidos de alto voltaje comenzó tras una de tantas carreras en las que Cecilia competía, allá por el verano del 22: "Yo iba la primera, y en una cuesta, alguien gritó: '¡Venga, Cecilia, que te pesa el culo!'. Como yo lo grabo todo con mi cámara GoPro, me bajé de la bici y fui a contestarle: 'Tú eres tonto, ¿sabes?'. Y ese vídeo se viralizó, pero de una manera... Salió en los informativos, en redes, en todas partes. Y no te imaginas la cantidad de odio que cayó sobre mí. Millones y millones de haters llamándome feminazi, criticando el flaco favor que le hacía a las mujeres enseñando escote... Con todo lo que yo me estaba esforzando, haciendo un trabajo excepcional y luchando por mi deporte, compartiendo mis logros, mi alegría, mi buena energía... ¿Qué hice entonces? La deportista impecable, perfecta, la buena compañera... dejó el ciclismo de competición y se abrió una cuenta en OnlyFans.
En la red social pornográfica, millones de usuarios como Cecilia comercializan fotos y vídeos, a cambio, eso sí, de una suscripción para quien quiere ver las imágenes.
OnlyFans se ha convertido una fuente de ingresos muy importante para muchos creadores de contenido que han obtenido una base sólida y amplia de seguidores en otras plataformas. Sin embargo, su trabajo hasta la fecha era ser profesora de matemáticas en una escuela secundaria de Cartagena. Un rumbo que ha cambiado por completo en el último año.
Tanto en su canal de YouTube como en una reciente entrevista con El Español, asegura que la motivación principal de este giro es económica. Algo que se entiende mejor cuando la influencer expone las cantidades que gana.
“Para qué voy a trabajar si lo que gano en un mes de profesora, lo gano en un día en OnlyFans”, dice en la citada entrevista. Actualmente, suma poco menos de 3.000 suscriptores en la plataforma de contenido erótico y el coste mensual de suscripción es de 17 dólares.
Sopena explica que empezó en OnlyFans en agosto de 2022 y que, desde entonces, los ingresos no han parado de crecer. Al cabo de un mes ya ganaba 8.000€, unos guarismos que se multiplicarían en octubre (56.000€) y noviembre (62.000€) de ese mismo año.
Otro de los argumentos por los que Sopeña ha tomado este rumbo, más allá del dinero, es para liberar espacio vital para dedicarle a su hija de 14 años y para practicar deporte. Aspectos importantes de su vida que estaban muy limitados por el horario de trabajo.
Su actividad en OnlyFans no quiere decir que deje de lado las otras redes sociales, donde se mantiene en plena forma.
Hoy, la cosa está estancada -bendito estancamiento- en 50.000. Y a pesar de haber ganado más de un millón de euros desde su desembarco en la plataforma del placer (también tiene cuenta en Loverfans, la versión made in Spain), Cecilia sigue viviendo "en la casa en la que vivía con mi madre cuando éramos pobres, pues no le doy ninguna importancia al dinero".
Cuando estalló la pandemia me volví loca, loca, loca", recuerda. "Y en la desescalada, cuando empezaron a soltaronos la correa y a dejarnos salir, me fui a la tienda de un amigo que vendía iPhones y le dije: 'Venga, dame uno, que quiero ser influencer'. Y en una semana, te lo juro, solamente grabándome a mí misma montando en bicicleta, pasé de 2.000 seguidores a 10.000 en Instagram. Aquello empezó a crecer como una bola de nieve: venga a subir vídeos, venga a entrenar, venga a llegarme patrocinios de unas gafas, de unas furgonetas camperizadas, venga bici, venga carreras, venga a disfrutar, venga a vivir".
Pero toda la polémica levantada tras la carrera que le llevó a abrir una cuenta en OnlyFans terminó, también, con su trayectoria deportiva. "Yo tenía una comunidad de seguidores muy fieles tanto en Instagram como en mi canal de Youtube que me seguían por el deporte, y de repente esa conexión se perdió".
Como si su salto a las veredas del sexo cibernético hubiera sido un delito de alta traición, Cecilia reconoce haber sido víctima de constantes insultos y vejaciones en las redes. "Yo hago con mi cuerpo lo que me da la gana y jamás le he hecho daño a nadie", se defiende.
La contrapartida fue que, gracias al contenido erótico y sexual, empezó a conseguir una nueva legión de fans que buscaban otras aficiones. "Son las siete de la mañana y ya he subido dos vídeos", cuenta a este periodista. "Uno de anoche, con mi empotrador, y otro hace un rato, yo sola, pensando en lo que hicimos anoche. Nos conocimos hace tres meses y sólo hago vídeos con él. No haría nada con nadie más. Soy muy leal. Creo que me estoy enamorando".
Sobre la modalidad de su cuenta en OnlyFans, explica: "Hay gente que interactúa con sus seguidores. Yo no puedo atender las demandas de 38.000 personas. Yo subo los vídeos para toda mi comunidad y cada uno tiene una tarifa: la mayoría cuesta 10 euros, pero los hay de tres, de cinco o de 17 euros. Y el que quiera, lo paga y lo ve. Una vez, un tipo me ofreció 30.000 euros para que le enviase, sólo a él, un vídeo haciendo pis. Pues grabé el vídeo, lo lancé en cerrado para todo el mundo, y lo cobré a 10 euros para todo el que quisiera verlo".
Un manifiesto de rebeldía en toda regla. Es que yo en un mes gano lo que mucha gente en dos años. Ni le contesté. Yo no voy a atenderte a ti, Fulanito, ni te voy a hacer casito, ni te voy a complacer en nada, por mucho dinero que me ofrezcas. Mi tiempo se lo voy a dar a mi gente, a mi empotrador, a los que me necesitan. Soy muy generosa, pero también muy libre.
No se atreven porque saben que estoy demasiado por encima de eso. ¿Para que voy a rodar una escena por 500 euros si yo con mi video, en mi puñetera casa, soy la dueña de mí misma sin someterme a las órdenes de nadie y sin tener que complacer a nadie?
No quiero dejarlo. Cuando me grabo, disfruto tanto que me olvido de que la cámara está encendida. Pero lo que me encantaría es estar dando clases de Matemáticas hasta los 90 años. Ese es, de verdad, mi auténtico sueño.
Para Cecilia Sopeña, que actualmente tiene 39 años, OnlyFans fue un negocio muy beneficioso para su bolsillo. A finales del 2024, tal y como confesó en uno de los shows del humorista Juan Dávila, le había reportado pingües beneficios. «¿Y has ganado dinerito?», se interesaba el cómico que basa su espectáculo en improvisadas conversaciones con el público. «Un milloncico, sí», dijo Sopeña. «De euros, a base ahí de...», intentaba Dávila sonsacar algún detalle. En entrevistas anteriores, la murciana fue muy clara sobre el porqué principal de sacar rendimiento económico a su anatomía: «era youtuber de ciclismo y la sexualización a la que yo estaba sometida era gratuita». «Todo el mundo tendía a hablarme del escote. Al final empezaron a decirme que yo lo hacía por sexualizarme. El contenido en OnlyFans, al principio, era erótico, luego tardé un mes en subir el contenido sexual.
Llegó a confesar sobre el escenario del humorista Juan Dávila haber «ganado un milloncico» gracias a los vídeos eróticos que realizaba.
Las risas en aquel teatro con Dávila han ido a menos para la creadora de contenido. Pasó de llegar a publicar diez vídeos diarios (solo en YouTube acumula más de 14.000) a un total silencio y desconexión que está a punto de cumplir dos meses.
Sopeña, preguntada en El Español por esta repentina desaparición, se refiere al acoso que ha ido creciendo hacia ella y a las burlas que recibía en su día a día como principal argumento para abandonar su presencia en plataformas digitales. La exprofesora y exciclista cree que nadie tiene derecho a «llamarme "puta digital"» pese a los cinco años en que ha subido contenido sexualizándose.
El "Derecho al Olvido": Un Nuevo Capítulo
Pero al verse frente al odio en las redes, Cecilia decidió explorar otras vías para ofrecer material en las que tuviera más control sobre su imagen y en las que pudiera generar beneficios económicos. Fue entonces cuando desembarcó en la plataforma OnlyFans, de la que ahora quiere desvincularse por completo para empezar una nueva vida "más consciente, más ordenada, más digna y profundamente coherente con quien he llegado a ser".
Por ello, la deportista ha accionado su derecho al olvido. Acogiéndose a la ley, Sopeña ha comunicado a través de sus redes sociales su radical decisión.
«Tengo derecho a proteger mi imagen. Tengo derecho al olvido. Además de la eliminación de los vídeos eróticos que ella misma subió a las plataformas, perseguirá aquel hecho público lejos de ellas: «Cualquier contenido que esté siendo difundido, compartido o almacenado fuera de sus plataformas originales y privadas será motivo de acción legal inmediata». «No es amenaza. Es orden. Especifica que sus perfiles, en todo caso, no serán aún eliminados aludiendo «motivos de gestión fiscal y compromiso profesional». En todo caso, «ya no representan mi identidad pública. Por eso pido respeto. Mi nombre merece ahora silencio, honor y dirección». «Mi nueva libertad es poder decidir lo que ya no quiero. Y ya no quiero estar expuesta. Ya no quiero ser explicada.
"En virtud del Artículo 17 del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), he activado con mi equipo legal el derecho a eliminar de Internet todo aquello que ya no refleja quién soy ni cómo deseo ser recordada", ha comenzado explicando.
Y ha indicado que tomará medidas legales contra todo aquel que difunda, comparta o almacene sus vídeos, fotografías, extractos o enlaces fuera de los espacios originales y privados.
"Estoy en contacto con abogados y expertos en reputación digital y a partir de ahora, todo lo que circule fuera de lo autorizado -por mínimo que sea- entrará en un proceso judicial amparado por la ley", ha advertido. "No es amenaza. Es orden. Es protección", ha aclarado.
A pesar de este giro vital, por motivos de gestión fiscal y compromiso profesional, no cerrará todavía todas sus cuentas. "Algunas plataformas seguirán abiertas durante un tiempo, pero ya no representan mi identidad pública", ha señalado. "Mi nombre merece ahora silencio, honor y dirección", ha pedido.
Mediante el mismo escrito, la madrileña ha realizado una reflexión acerca de su nueva etapa. "No necesito validación externa. Mi nueva libertad es poder decidir lo que ya no quiero. Y ya no quiero estar expuesta. Ya no quiero ser explicada. Ya no quiero ser interpretada", ha transmitido.
Y ha sentenciado su texto con una corta frase que resume sus vivencias: "Mi historia ha sido intensa, pero mi presente es limpio. Y mi futuro... mío". Cecilia Sopeña ya no necesita a patrocinadores para costearse su carrera como ciclista
Sopeña es una ciclista española que acumuló más de un centenar de triunfos y sostuvo durante años una intensa actividad digital, incluida la creación de contenido en plataformas para adultos, lo que disparó su notoriedad y, a la vez, episodios de acoso que condicionaron su trayectoria deportiva y su salud emocional.
En entrevistas recientes relató que el auge de sus perfiles se mezcló con "intentos de burla" y sexualizaciones, hasta el punto de desconectarse por semanas para tomar distancia y reorientar su vida hacia un "camino más recto y digno" y un proceso de crecimiento personal.
La deriva de su caso, amplificada por medios y redes, convirtió su giro en un tema de debate público sobre estigma, consentimiento y límites de la reutilización de contenidos íntimos fuera de contexto.
En sus perfiles, Sopeña condensó su posición en un mensaje contundente: "Tengo derecho a proteger mi imagen" y "he activado con mi equipo legal el derecho al olvido: el derecho a eliminar de Internet todo aquello que ya no refleja quién soy ni cómo deseo ser recordada", un aviso que acompaña con la promesa de actuar contra "cualquier contenido" replicado fuera de sus plataformas originales y privadas.
A partir de ahora, todo lo que circule fuera de lo autorizado -por mínimo que sea- entrará en un proceso judicial amparado por la ley", añadió, subrayando que "no es amenaza" sino "protección" en esta transición hacia "una etapa más consciente, más ordenada, más digna". En ese mismo marco, solicita "respeto" y sintetiza el propósito de su reconfiguración pública: "Mi nombre merece ahora silencio, honor y dirección".
Marco legal: qué implica el "derecho al olvido"
El "derecho al olvido", recogido en el artículo 17 del Reglamento General de Protección de Datos de la UE, permite solicitar la supresión de datos personales cuando dejan de ser necesarios para la finalidad con la que fueron tratados, cuando se retira el consentimiento o cuando su difusión resulta ilícita o lesiva, entre otros supuestos, si bien su aplicación exige un análisis caso por caso y un equilibrio con otros derechos como la libertad de información.
En la práctica, activarlo implica dirigir peticiones a responsables del tratamiento y, en su caso, a motores de búsqueda y plataformas, que deben evaluar relevancia, interés público y proporcionalidad antes de desindexar o eliminar, con posibilidad de escalar a autoridades de control o a la vía judicial si hay negativa o incumplimiento. Sopeña ha indicado que ya trabaja con abogados y expertos en reputación digital para perseguir judicialmente difusiones no autorizadas, incluidas copias, enlaces y extractos fuera de sus canales privados.
Ingresos Generados en OnlyFans
Cecilia Sopeña ha generado con su contenido erótico en OnlyFans más de un millón de euros brutos en dos años. Según sus propias declaraciones, ha ganado un total cercano a 1.124.000 euros, que netos, descontando el 20% que cobra la plataforma, serían unos 900.000 euros.
En meses destacados llegó a ingresar hasta 88.000 euros, y por ejemplo, en septiembre, octubre y noviembre de 2022 reportó ganancias mensuales de 8.000, 56.000 y 62.000 euros respectivamente. Esta cifra le permitió adquirir propiedades y mejorar su nivel de vida sustancialmente.
🎴✨ ¿Por qué Cecilia Sopeña ha pedido el "derecho al olvido" de su OF? 🚵♀️🤳

Tabla Resumen de Ingresos de Cecilia Sopeña en OnlyFans (2022)
| Mes | Ingresos (Euros) |
|---|---|
| Agosto | 8.000 |
| Octubre | 56.000 |
| Noviembre | 62.000 |
Incidente Publicitario Sexista
Para incentivar la participación en esta importante prueba de mountain bike en la Comunidad de Madrid, se enviaron cientos de correos con el título “Tamaño ideal del pene para las mujeres”. Este no fue el único mensaje de este tipo, ya que también se envió otro donde se hacía referencia directamente a Cecilia Sopeña, con comentarios sexistas sobre su cuerpo.
El Circuito 7 Estrellas lleva ocho años celebrándose, pero parece que su estilo comunicativo anticuado podría poner en peligro su continuidad. La presión ha sido tal que tanto Scott como X-Sauce patrocinadores habituales de la prueba han retirado su apoyo, al rechazar cualquier tipo de mensaje discriminatorio e inapropiado que no representa en absoluto los valores del mountain bike.
El responsable del Circuito 7 Estrellas, Javier Donaire, emitió un comunicado pidiendo disculpas por el contenido del correo, asegurando que “no reflejaba los valores del certamen” y que fue un error de comunicación. Sin embargo, sus disculpas no han sido suficientes para calmar a la comunidad ciclista, que sigue exigiendo medidas más contundentes.
Cecilia Sopeña también ha involucrado a la Federación Española de Ciclismo, que por el momento no se ha pronunciado sobre el asunto.
tags: #ciclista #espanola #influencer