¡Atención ciclistas, cuentistas y amantes de las buenas historias! Únete a nosotros en una aventura literaria sobre ruedas, donde la creatividad y la pasión por el ciclismo se entrelazan para crear un relato único y emocionante.
La idea es simple pero poderosa: vamos a crear juntos una historia, post a post, sin frenos y sin límites. Cada semana, lanzaremos en nuestra cuenta de Bluesky un post inspirado en el tema semanal de la campaña "Otro ritmo para ser".
Lo que queda es divertirse… ¡exprésate libremente!
- ✅ Un post al día por persona (máx. 300 caracteres).
- ✅ Respeto ante todo: sin lenguaje ofensivo ni discriminatorio.
El hilo se cerrará cuando alcancemos el número de posts fijado o en la fecha establecida.

La Magia en Cada Pedalada
Con cada pedaleo, el aire se llenaba de algo nuevo: risas espontáneas, silbidos alegres, pasos más ligeros. Hasta los pájaros parecían cantar en otro tono.
Julia escuchaba el trinar de los pájaros, el reír de los niños jugando. Las personas en los coches iban aisladas, dentro de su burbuja de cristal y chapa, rodeadas de música (a veces atronadora) o de noticias (a veces no malas).
El ruido de un claxon la sacó de su ensimismamiento. Julia miró a su alrededor: tráfico, gente con el ceño fruncido… Nada había cambiado, en realidad. Tal vez el buen humor de la mañana era solo cosa suya.
Un Encuentro Inspirador
«¡Disculpa!». Una chica joven que también pedaleaba se puso a su lado. «Eres Julia, la coordinadora de 30DEB de la ciudad, ¿verdad?» Julia sonrió y asintió con la cabeza. «¿Te importaría parar un poco más adelante y hacerte una foto conmigo?
La jovencita le contó cómo la magia de los #30DiasEnBici estaba generando ilusión entre la chavalería del barrio: habían iniciado una pequeña revolución en el insti en lugar de quedarse paralizados por la «ansiedad climática».
Julia accedió emocionada. Mientras posaban, más ciclistas se unieron: adultos, niños, ancianos. Una estampa multigeneracional sobre ruedas. La foto, viralizada en RRSS, inspiró a otras ciudades.
La Fuga de la Rutina
Cansada de la rutina, Marta decidió salir en bici sin reloj, sin destino, sin prisa. A cada pedalada, el peso de los zapatos, de su ropa… desaparecía.
Marta llegó a un río en las afueras. Bajó de la bici, se quitó los zapatos y hundió los pies en el agua fría. Pequeños peces nadaron junto a sus dedos, y sintió que las risas antiguas volvían.
Unas lejanas voces, alegres y dispares se fueron acercando conforme su pedaleo se hacía más vigoroso. Se veía impelida de una desconocida fuerza que le hacía sentir la imperiosa necesidad de unirse a ése grupo de, todavía, misteriosa composición.
Entre Flores y Luces
Al acercarse, vio que no eran ciclistas comunes: llevaban cintas, flores, luces en las ruedas. Alguien le sonrió y gritó: “¡Toda bicicleta es bienvenida!” Marta rió, sintiéndose en casa entre desconocidos.
Inmediatamente, los fugitivos del Ministerio del Aburrimiento la hicieron líder de su grupo, “Las Ruedas Rojas”.

Un Bulevar Inesperado
La bici de Martín siempre lo llevaba a casa, excepto hoy. Giró donde siempre, pero la calle no era la suya. En su lugar, un bulevar lleno de artistas, músicos y escritores. Un lugar que no existía en el mapa.
Ahora rodaba entre alcorques llenos de hierba, árboles y arbustos frondosos, que le abrazaban en cada impulso con el murmullo del viento en sus ramas.
Desmontó, apoyando la bici en un caballete improvisado junto a un pintor que mezclaba colores imposibles. La bici, su fiel compañera de ruta, ahora lo había guiado a la fuente de la inspiración.
La Marca de la Inspiración
De la paleta del pintor, y a modo de improvisado pincel, utilizó su dedo para hacerse en la mejilla una pequeña marca de níveo color, una identificación sólo comprensibles para los que como él hubiesen alcanzado esa críptica pradera.
Martín avanzó por el bulevar en su bicicleta. La marca en su mejilla brillaba bajo los faroles. Un poeta lo vio y sonrió, trazando versos en el aire. Un músico le ofreció una melodía hecha de viento y ruedas.
El Secreto de la Ciudad
«Si quieres conocer el mundo, míralo desde una bici», decía su abuelo. Y tenía razón. Al bajar la velocidad, Mateo notó los pequeños detalles: las grietas en la acera contando historias, el olor del pan recién horneado, las risas tras una ventana abierta.
¡Qué razón tenía el abuelo! Pedalear lento era como activar un modo secreto de la ciudad. De repente, los grafitis eran obras de arte efímeras, el aroma a jazmín invadía cada esquina y hasta el ladrido de un perro sonaba a melodía.
Cada calle le hablaba del privilegio exorbitante de los motorizados en la ciudad. En las aceras estrechas, los niños y las niñas sin espacios para jugar son pacificados y disciplinados con pantallas de móvil. Y lo hacía a gritos. En las voces de las madres que no podían alimentar a sus hijos. En las miradas de los ancianos, acosados por el tráfico, sin una sombra bajo la que compartir sus memorias.
La Marea Ciclante
De los cuatro puntos cardinales surgieron los Bicienjambres, la Femicletacción, la Kidical Mass, la Yayocleta… Una marea ciclante envolvió a Mateo. Sintió que la ciudad se calmaba y revivía a su paso.
Una idea quedo grabada, a fuego, en su mente: hay #MasaCrítica. Tenemos dinamita en las piernas. Estamos en movimiento hacia el cambio imparable.
Una JOYA MODERNISTA, en Huesca
El Casino de Huesca: Un Edificio Lleno de Flores e Historia
Sitúate en el centro de la plaza Navarra y cierra los ojos. Ahora, imagina que viajas hasta principios del S.XX. Esta plaza se acaba de convertir en el nuevo centro de la ciudad. A su alrededor, están surgiendo todo tipo de negocios; circulan carruajes en todas las direcciones y entremedias conversan más de una decena de corrillos.

En aquellos años, albores del siglo XX, los republicanos buscan una nueva sede. Desde 1877 se habían reunido en un club recreativo llamado Sociedad del Círculo Oscense hasta que en el año 1900 deciden que ha llegado el momento de construir su propio edificio, un nuevo centro laico y profano, más adecuado para una sociedad con ansias emancipadoras.
Dicho y hecho. Encargan el proyecto al arquitecto municipal: Ildefonso Bonells Rexarch. Éste, con la ayuda del arquitecto, pintor, diseñador y artista Ricardo Magdalena; diseña un palacete civil muy vanguardista basado en la arquitectura civil francesa y andaluza de los siglos XV y XVI. La construcción del imponente Casino la concluirían los arquitectos Ignacio Cano y José Benedicto.
En cuanto a la financiación, no fue nada fácil. Los socios del Círculo Oscense se ven obligados a pedir un préstamo: Novecientas acciones de 250 pesetas cada una. Así comenzó a erigirse el edificio que tienes enfrente y cuya hegemonía sigue vigente en la actualidad.
La Fachada Floral y la Puerta de Nogal
Llega el momento de acceder al interior del Casino, pero antes fijémonos en su fachada. Por dentro y por fuera, el edificio está lleno de flores, palmetas y hojas de cardo, ya sean pintadas, talladas o esculpidas.
Sube los escalones que llevan a la terraza y colócate justo delante de la puerta. Desde ahí puedes ver toda la plaza y toda la plaza puede verte a ti. Por eso, este espacio, siempre acompañado de un selecto servicio de bar ha sido escenario de conciertos y también un lugar perfecto para recibir a personajes ilustres como el empresario y escritor Basilio Paraíso, el general Valeriano Weyler o la hermana de Alfonso XIII, la infanta Isabel de Borbón, “la Chata”.
Además, la puerta de entrada al Casino, como la fachada, es una obra de arte. De madera de nogal, fue realizada en 1905 por el maestro ebanista oscense Francisco Arnal.
El Interior Modernista y sus Emociones
Has accedido al Casino. Quienes accedieran al vestíbulo tenían que estar a la altura y ser elegantes y distinguidos, como demuestran las columnas corintias pintadas en oro y blanco. Precisamente el color, tan importante en el modernismo, fue elegido para provocar emociones.
Pascual Aventín, en 1904, llevó a cabo las pinturas que estás viendo en este momento y que te reciben con calidez, mezclando el art nouveau con un estilo Luis XV revisado. Atraviesa los paneles de cristal, que recuerdan estampas japonesas, pero fíjate en las trabajadas manillas de la puerta, en las que podrás ver las iniciales C. O.
En esta planta baja, allá por principios del S.XX, estaban los espacios para el juego y un gran salón de actos. Todos ellos acompañados por las pinturas con motivos vegetales que se extienden buscando la luz de la vidriera con el escudo de la ciudad. Y, presidiendo la escalera, puedes ver el busto de Manuel Camo Nogués, que data de 1916 y es obra del escultor madrileño Julio Antonio. El pedestal fue realizado por el tallista José Larruy.
Un Espacio Novedoso y Versátil
Cuando Manuel Camo puso en marcha el proyecto del Casino, pensó que el edificio tenía que ser mucho más que una sede política. Quería crear un espacio novedoso, una mezcla entre un club privado del S.XIX y una casa de cultura. Por ello el edificio tenía despachos, salones de juego, un salón de actos, biblioteca y hasta de cocina.
Tampoco faltaron las exposiciones. El artista oscense Ramón Acín promovió muchas de ellas, al igual que su maestro Félix Lafuente. Imagina cómo era de versátil el Casino que hasta hubo un “fardero”.
Cuando llegues a la primera plantas, vas a notar que la luz es intensa; hay vidrieras y ventanas por todas partes. Durante toda la historia del edificio, la hostelería ha jugado un papel muy importante. Una barra para poder servir bebidas y aperitivos, en aquel entonces llamada “ambigú”, se improvisaba casi en cualquier rincón del edificio para acompañar a un baile o a acontecimientos sociales como recitales, obras de teatro, una excursión de alumnos y catedráticos de la Universidad de Zaragoza, la celebración del II Congreso de la Corona de Aragón o fiestas como Carnaval, San Lorenzo o Nochevieja.
Música, Juego y Celebración
En los pasillos y salas del Casino aún resuenan los sones de las antiguas veladas musicales. En las fiestas, cerca siempre de ese bien surtido ambigú, podía bailarse al son de la batuta de un joven Daniel Montorio o de los hermanos Coronas y sus músicos. La nómina de músicos que pasaron por el Casino es casi interminable.
Sí, realmente, las elecciones de muebles, cristales, lámparas o relojes fueron muy meditadas, porque quienes las hicieron tuvieron muy claro que el edificio era único.
El casino fue promovido y regido por personajes notables de la sociedad oscense. Los miembros de su junta fueron, en su origen, hombres clave de Manuel Camo Nogués. De ellos, los de mayor edad se forjaron en la revolución de 1868. Por ello, el diseño del Casino de Bonells Rexarch contemplaba la existencia de varios despachos y, por supuesto, de una biblioteca.
Los estantes de la biblioteca del Casino se nutrían de compras y suscripciones, pero también de los propios libros de Camo, como indican las iniciales grabadas en sus lomos. Ahora, visitando estas salas, imagínate sentado en esos cómodos sillones, escuchando música de fondo, oyendo los rumores de las conversaciones o de los juegos y con un libro en las manos en la tranquila biblioteca, mientras el aroma del café se extiende por todo el edificio.
Resiliencia a Través del Tiempo
Una de las singularidades de las estancias del Casino oscense es que variaban sus usos según las necesidades. Su nombre, en cambio, es más que significativo. Las dictaduras nunca sentaron bien al Círculo Oscense. La de Primo de Rivera le privó de su principal fuente de recursos: el juego. La de Francisco Franco, precedida de una guerra, devastó sus salones y los convirtió en hospital de campaña y en hospital militar.
La única solución que encontraron los antiguos socios para evitar la ruina del edificio fue cederlo en 1951 al Ayuntamiento de Huesca. Ojalá el tiempo siga pasando y los relojes sigan marcando las horas.
El juego fue una de las principales fuentes de ingresos para el Círculo Oscense. Los problemas con la autoridad a causa de los naipes desde 1910, y la posterior prohibición de estos juegos por parte de la dictadura de Primo de Rivera, repercutieron seriamente en el presupuesto de la asociación. Pese a ello, todavía pueden admirarse sus techos abovedados en yeso con molduras y decenas de bombillas.
En el salón azul nos quedan dos recuerdos del pintor oscense Félix Lafuente. Uno, el lienzo “Ansotanos”, de gran tamaño, en la pared del salón. El otro se esconde en uno de los torreones en los que antaño se jugaba a esos juegos prohibidos.

La Aventura en Solitario Sobre Ruedas
Solos tú, tu bici y el monte, para disfrutar unas horas. Elige tu propia aventura, a tu ritmo, siente la libertad, vuelve a conectar contigo mismo y con la naturaleza que te rodea. Me encanta hacer rutas largas con la bicicleta en solitario.
Planificación y Preparación
Pero salir con la bici en solitario también significa que asumes toda la responsabilidad de que la ruta en bicicleta salga bien. Queremos animarte a salir, a vivirlo en persona, y por eso te recordamos unas cuantas cosas que conviene tener en cuenta antes de salir a vivir una aventura épica en solitario.
- Planificación: Una buena ruta empieza siempre con un buen plan. Dedica tiempo a ver la ruta sobre el mapa, o comprueba la ruta de cerca si te la ha pasado algún compañero. Infórmate del estado de carreteras y caminos: ¿qué tiempo ha hecho últimamente? ¿Hay alguien que haya hecho esa ruta recientemente? ¿Hay alguna carretera cortada? Además de buscar por Internet como de costumbre, también hay plataformas de usuarios como Strava o Trailforks donde se comparten rutas y se ofrece información importante, además de los grupos de ciclistas que existen en las redes sociales. Si necesitas más información para planificar mejor tu ruta, no dudes en preguntar a otras personas. También conviene mirar dónde puedes reabastecerte de suministros: ¿hay en la ruta alguna tienda para comprar alimentos y bebidas, o alguna fuente donde puedas rellenar el bidón de agua? Para terminar, presta atención al pronóstico meteorológico y planifica el viaje con inteligencia, busca rutas donde haga buen tiempo y temperaturas cómodas, pero planifica también tiempo suficiente para llegar a tu destino antes de que anochezca. Ten en cuenta que también pueden surgir imprevistos que te retrasen en la ruta, y deja tiempo de sobra por si sucede cualquier contratiempo. Hablando de contratiempos, consulta nuestra guía de reparación de bicicletas en ruta antes de salir a disfrutar de tu primera ruta en solitario.
- Equipaje: Evidentemente, cuanto más tiempo pases en la ruta, más equipaje tendrás que llevar encima. Para la comida, una regla básica es calcular unas 250-300 calorías por hora de ruta. Sí, ¡eso es mucha comida! Por esto me gustan los geles, tienen más calorías y más carbohidratos, y ocupan menos espacio, pero puedes combinarlos con otros alimentos que te gusten más: frutos secos, barritas de cereales, un bocadillo pequeño… ¡lo importante es que no te olvides de que luego tendrás que llevar todo ese peso! Si tienes donde reabastecerte en ruta, no tendrás que llevar tanta comida, y es importante tener eso en cuenta. En lo que respecta a la hidratación, calcula como mínimo medio litro por hora de ruta, que deberá ser 1 litro por hora si hace mucho calor. Recomiendo las bebidas con electrolitos que reponen los minerales que se pierden por el sudor. Además de los bidones que lleves en el cuadro, puede venirte bien llevar una mochila con espacio para uno o dos bidones más, o que tenga espacio para llevar una bolsa de hidratación. No te olvides de echar un kit de reparaciones, ropa de repuesto en función del tiempo que haga, y un botiquín (hablaremos de eso enseguida). Llega el momento de elegir el equipaje adecuado para la ruta. Hay mochilas, riñoneras, bolsas de sillín, bolsas para el cuadro y alforjas para montar con correas en el manillar. Hay mucho donde elegir. Es cuestión de decidir. Echa un vistazo a nuestras bolsas y mochilas aquí y consulta nuestro artículo anterior de accesorios de bicicleta, donde encontrarás diferentes soluciones de espacio de almacenamiento y monturas.
- Seguridad: La seguridad es el aspecto más importante para salir en una ruta en solitario. Por supuesto, todo empieza a partir de una buena planificación y un equipaje con todo lo que necesites. Para un botiquín, lo básico son unas tiritas y vendajes de diferentes tamaños, tiritas con cierre de mariposa, toallitas antisépticas y algún tipo de pomada antibiótica. Lo mejor es comprar un botiquín pequeño que venga ya completo y añadir un par de cosas que te gusten o que necesites, según tus necesidades médicas y tus experiencias anteriores. Por ejemplo, a mí me gusta echar parches para las ampollas, crema solar y unas pinzas para sacar espinas de los cactus. Cuando planifiques la ruta, además de lugares donde reabastecerte de provisiones, estudia posibles rutas de evacuación. Si la cosa se complica mucho y tienes que acortar la ruta o necesitas llamar a alguien para que venga a recogerte, ¿qué opciones tienes? Y ya que hablamos de teléfonos, ¿sabes si hay cobertura en todo el recorrido de la ruta? Antes de salir en solitario, cuéntale a alguien adónde quieres ir. Envíale tu ruta y dale una idea aproximada de por dónde andarás en cada momento y cuándo piensas regresar, sobre todo si vas a lugares más remotos donde la cobertura del móvil sea limitada. Para terminar, asegúrate de saber bien los números de emergencia del país en el que te encuentras.
- Navegación: Para que el viaje salga bien, es esencial saber en todo momento dónde estás y adónde te diriges. Hoy en día, hay muchas maneras diferentes de navegar por una ruta. Puedes utilizar un GPS de ordenador, de un reloj, el teléfono móvil o, simplemente, optar por un mapa de los de toda la vida, ¿por qué no? Independientemente del método que elijas para orientarte, asegúrate de que sabes utilizarlo bien y, si necesita pilas, comprueba que está bien cargado y que tendrá carga para toda la ruta, más un poco adicional “por si acaso”. A mí gusta tener un plan B, así que además de cargar la ruta en el reloj, también la subo a mi móvil: Strava, Ride with GPS, Komoot, MapOut… hay muchísimas apps para móvil que sirven para esto. Es esencial descargar el mapa de la zona para poder usarlo sin conexión, por si me quedo sin cobertura en el móvil.
Consejos Finales para Disfrutar la Aventura
Antes de lanzarte al monte, no te olvides de usar nuestra lista de verificación antes de la ruta para llevar la bicicleta bien preparada. Ya tienes un buen plan, has preparado el equipaje, has tomado las medidas de seguridad esenciales, has subido el mapa a tu dispositivo de navegación y has comprobado el estado de la bicicleta: ¡ha llegado el momento de echar a andar en esa espectacular aventura en solitario que tantas ganas tienes de hacer!
A continuación encontrarás unos cuantos consejos finales para que puedas disfrutar de la experiencia de principio a fin:
- Ve a tu ritmo: recuerda que la ruta es larga, no hay ninguna necesidad de correr. Por supuesto, hay que avanzar, pero a tu aire, no es una carrera. Detente a descansar cada vez que lo necesites (para comer, para beber, a lo mejor para estirar las piernas y la espalda), y controla el tiempo que vas tardando para llegar a tu destino sin estrés.
- Come y bebe a menudo: ¡no esperes a que te entre hambre o sed! Para que la ruta de larga distancia salga bien, es importante anticiparse a esas sensaciones. Intenta beber algo al menos cada 20 minutos, y comer algo al menos una vez a la hora para ingerir esas 250-300 calorías por hora que necesitas. Si puedes, toma algo de comer con más frecuencia, dale gasolina a tu cuerpo para poder rodar más tiempo y mejor.
- Cuida el trasero: no hay nada peor que tener el trasero dolorido cuando vas sentado en el sillín. Lo ideal es que ya hayas determinado si el sillín que tiene tu bici te resulta cómodo. Si no es así, por desgracia no hay muchas maneras de comprobar si un sillín es cómodo sin haberlo probado. Un buen culote con tirantes u otros pantalones de ciclismo con badana contribuyen a una mayor comodidad, y puedes utilizar crema antirrozaduras si eres sensible. Echa un vistazo aquí a nuestros culotes y ropa interior para mujer y aquí para hombre
- Trabaja la cabeza: disfruta de este tiempo en solitario para despejarte la cabeza. Céntrate en pedalear, en respirar, en tu ritmo, en tu destino. Es posible que encuentres tu razón de ser, un mantra al que puedas recurrir cuando las cosas se compliquen. Con suerte, sentirás que vuelves a conectar contigo mismo y con la naturaleza que te rodea.
- Diviértete: porque, al fin y al cabo, es de lo que se trata. Disfruta de la ruta, párate a hacer fotos y a oler las flores, y vuelve con recuerdos bonitos.
Esperamos que estos consejos te den la seguridad y el conocimiento que necesitas para vivir una aventura de larga distancia en solitario, para rodar con seguridad y disfrutar a fondo. Dicho esto, si no te sientes preparado para este tipo de aventuras y lo que de verdad quieres es aficionarte al ciclismo, también hemos preparado unos consejos que te resultarán muy prácticos. Te lo contamos aquí.
¡Sigue rodando y pásatelo en grande!