La Historia y Curiosidades de la París-Roubaix: El Infierno del Norte

La París-Roubaix es una de las carreras más icónicas del ciclismo, donde las bicicletas de carretera modernas se enfrentan a carreteras del siglo XIX. Considerada el Monumento ciclista por excelencia, esta prueba se celebra cada año en el norte de Francia, cerca de la frontera con Bélgica.

Conocida como 'El Infierno del Norte', 'La Clásica de las Clásicas' y 'La Reina de las Clásicas', la París-Roubaix desafía a los ciclistas con un recorrido de aproximadamente 260 km, de los cuales alrededor de 50 km transcurren por exigentes tramos adoquinados.

Adoquines típicos de la París-Roubaix.

Orígenes y Fundación

La París-Roubaix nació en 1895 gracias a dos empresarios textiles de la región de Roubaix: Théodore Vienne y Mauricio Pérez, de ascendencia española. Impulsaron la construcción de un velódromo y decidieron crear una carrera ciclista para promocionarlo.

Arrancaría de París y acabaría en La Ciudad de las Mil Chimeneas, como llamaban a Roubaix a finales del siglo XIX, merced a su vigor industrial. Contaron con el apoyo del periódico deportivo Le Vélo.

En su origen, se concibió como un entrenamiento para la Burdeos-París (600 km), que era la carrera más famosa de la época. El primer ganador fue el alemán Joseph Fischer, quien llegó a meta con 25 minutos de ventaja sobre el segundo clasificado, tras un recorrido de 280 km, a una media de 30 km/h.

El Infierno del Norte: Un Nombre con Historia

Quizás pienses que el origen del sobrenombre tiene que ver con la dureza extrema de la prueba. Error. Entre 1915 y 1918, la Gran Guerra impidió la disputa de la París-Roubaix.

En 1919, dos periodistas de L'Auto viajaron al norte de Francia con la intención de retomar la celebración de la carrera. Uno de ellos, Eugène Christophe, al contemplar el panorama, se refirió a este territorio como El Infierno del Norte.

Junto a su compañero, Victor Breyer, asistieron a un paisaje apocalíptico. En sus crónicas hablaban de “agujeros de obuses, tumbas por todas partes, árboles que parecen esqueletos, casas convertidas en paredes desnudas, escombros...”.

Pese a todo, la edición de 1919 se disputó finalmente como una forma de superación del drama que para todos supuso la guerra. Participaron 100 ciclistas y ganó el francés Henri Pélissier.

Tramos de Pavé: El Alma de la Carrera

El drama de la Paris Roubaix discurre en sus tramos de pavés. En números redondos, son alrededor de 30 sectores de adoquines. Ninguno llega a los 4 km, pero todos se hacen eternos.

Dependiendo de su dificultad, reciben una calificación de una a cinco estrellas. Los más largos y con el firme más irregular son catalogados con 'cinco estrellas', siendo estos la Trouée d'Arenberg, Mons-en-Pévèle y el Carrefour de l’Arbre.

  • Trouée d’Aremberg: La “trinchera” de Aremberg es el camino adoquinado que atraviesa el bosque homónimo. Sus 2,5 km de trazado rectilíneos en la umbría ofrecen algunas de las estampas más reconocibles de la carrera. Este suele ser el primer tramo de pavé y el que abre las hostilidades entre los grandes candidatos.
  • Mons-en-Pévèle: Tiene 3.000 metros de longitud y se encuentra aproximadamente a 50 km de meta. Un trazado endiablado con curvas de noventa grados añade todavía más dramatismo.
  • Carrefour de l'Arbre: Situado a apenas 15 km para el final, es el último tramo cinco estrellas que los ciclistas afrontan después de un trayecto agotador.

La Trouée d'Arenberg, uno de los tramos más emblemáticos.

El Velódromo de Roubaix: Un Final de Leyenda

La Roubaix es la única clásica que acaba en un velódromo: el André Petrieux de la localidad de Roubaix, cercana a Lille en el norte de Francia y lindando con Bélgica. A su llegada, los ciclistas tienen que dar una vuelta y media, unos 600 metros, dentro del velódromo.

Es por ello que antes de finalizar esta gran clásica los ciclistas deben rendir homenaje a este viejo velódromo, completando vuelta y media sobre su óvalo.

La guerra hizo aquí de las suyas: la pista de madera quedó destrozada y fue sustituida por cemento. Sin duda el Velódromo de Roubaix es otra seña de identidad de esta célebre carrera.

Palmarés y Curiosidades

  • Los máximos ganadores son los belgas Tom Boonen y Roger De Vlaeminck en 4 ocasiones cada uno.
  • Los únicos ciclistas que han conseguido ganar la París-Roubaix tres veces de forma consecutiva son Octave Lapize (1909, 1910 y 1911) y Francesco Moser (1978, 1979 y 1980).
  • La edición más rápida de la historia fue la de 2024, segundo triunfo de Van der Poel, a una media de 47,802 km/h.
  • Sólo dos ciclistas españoles han estado en el podio: Miguel Poblet, en dos ocasiones (1958 y 1960) y Juan Antonio Flecha, por partida triple (2005, 2007 y 2010).

La edición de 1949 tuvo dos ganadores: Serse Coppi -hermano de Fausto- y André Mahé fueron declarados campeones de la misma edición. La última victoria francesa data de 1997, por medio de Fréderic Gueston.

Los Favoritos

Mathieu van der Poel buscará igualar a Tadej Pogacar: ocho clásicas Monumento obran en el palmarés del esloveno, por siete del neerlandés.

'MVDP' tiene en su poder el triunfo en las dos ediciones más rápidas de toda la historia de Roubaix: las de 2024 (47,8 km/h) y 2023 (46,8 km/h).

Van der Poel tiene, además, en su poder la fuga victoriosa en solitario más larga de la historia de la carrera: 60 km en 2024, los mismos que Andrei Tchmil en 1994.

Si Van der Poel gana por tercera vez consecutiva, sería el primero desde Francesco Moser, que se impuso en la prueba entre 1978 y 1980 de manera ininterrumpida.

Tadej Pogacar peleará por ser el tercer ciclista en la historia de la Roubaix en ganar en su primera participación. Los dos anteriores fueron Josef Fischer -primer vencedor de la prueba- y Sonny Colbrelli, que se impuso en 2021 pocos meses antes de verse obligado a la retirada por problemas de corazón.

En caso de victoria, Pogacar emularía a grandes mitos con el adoquín y el arcoíris en título como Van der Poel (2024), Peter Sagan (2018), Bernard Hinault (1981), Francesco Moser (1978), Eddy Merckx (1968) o Rik van Looy (1961 y 1962).

Wout Van Aert ha concluido todas y cada una de sus cinco participaciones, y siempre entre los 25 primeros. Ausente el año pasado por su brutal caída en A Través de Flandes, ha sido 2º (2022), 3º (2023) y 7º (2021).

Mads Pedersen accedió por primera vez al podio el año pasado, 3º en 2024 tras los 'alpecin' Van der Poel y Philipsen. Si gana, sería el primer danés y primer nórdico en conquistar el adoquín.

Filippo Ganna puede protagonizar, en caso de triunfo o podio, una progresión sonada: del fuera de control en su debut (2018) y el abandono (2019) al 35º (2022) y el 6º (2023). Centrado en los Juegos Olímpicos, no compareció el año pasado.

Jasper Stuyven correrá por décima vez la París-Roubaix, y en todas sus presencias ha alcanzado el Velódromo, con tres top-ten: 4º en 2017, 5º en 2018 y 7º en 2022. Solo la caída en A Través de Flandes 2024 le ha impedido encadenar una década consecutiva corriendo en Roubaix: debutó en 2014.

Labor de Preservación

La labor de las personas voluntarias en esta prueba es esencial. Les Amis de Paris-Roubaix es el nombre de una asociación cuyo objetivo es preservar los adoquines de la París-Roubaix.

Las labores de mantenimiento son imprescindibles. Buena parte del empedrado es zona de uso agrícola que sufre con el hielo, las lluvias, el paso de tractores, etc.

El pavés del Infierno del Norte está declarado Patrimonio Cultural de la región de Hauts-de-France. Sin embargo, ello no impide que el robo de adoquines sea habitual a lo largo de todo el año.

Cada primavera, Les Amis de Paris-Roubaix, con la ayuda de algunas escuelas de formación profesional, se ocupa de reponer los adoquines, cuyo peso ronda ¡los 5 kg!

Durante el resto del año, la asociación realiza una intensa labor divulgativa a través de diversas publicaciones.

Las Duchas de Roubaix: Un Ritual Sagrado

En 1928, construyeron al aire libre las duchas de la escuela de Roubaix. Las edificaron junto al velódromo donde acaba la prueba y hoy son un lugar de culto para los amantes del ciclismo.

En los años 90, los autobuses de los equipos con ducha incluida se fueron generalizando. Hasta entonces, buena parte del pelotón aguardaba su turno para limpiarse la mugre justo después de la carrera.

Hoy siguen siendo utilizadas por algún que otro corredor nostálgico empeñado en mantener la tradición.

Es tradición, además, que el ganador de cada Paris - Roubaix inaugure una ducha con su nombre en una placa en el velódromo, de manera que las duchas de la Roubaix son prácticamente un museo de ciclismo.

Quizás pienses que el origen tiene que ver con la dureza extrema de la prueba. Error.

El Trofeo: Un Adoquín de 15 kg

Después de la ducha, llega otro momento icónico: el ganador levanta su trofeo, un enorme adoquín de 15 kilos de peso.

Los aficionados pueden comprar una reproducción a menor escala en el bar del velódromo donde acaba la prueba.

Ningún español ha logrado llevarse el adoquín del ganador.

Tabla de Ganadores Múltiples

Ciclista Victorias Años
Tom Boonen 4 2005, 2008, 2009, 2012
Roger De Vlaeminck 4 1972, 1974, 1975, 1977
Octave Lapize 3 1909, 1910, 1911
Francesco Moser 3 1978, 1979, 1980

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