Historia del Ciclismo: Desde las Clásicas hasta las Gestas Épicas

El ciclismo, más allá de ser un deporte, es una gesta, una muestra de valentía y esfuerzo que conecta a los aficionados con cada corredor, desde el líder hasta el último clasificado. El público anima a todos, incluso a los que llegan por detrás, a veces ayudándoles con un empujoncito.

Henri de Toulouse-Lautrec - Au Velodrome - 1893

Los Orígenes: Velódromos y Bohemios

En sus inicios, el ciclismo se desarrolló en los velódromos, verdaderos centros de la bohemia y el entretenimiento. El Vélodrome Buffalo en París, por ejemplo, fue un lugar de encuentro para artistas, escritores y amantes del ciclismo. Allí, figuras como Henri de Toulouse-Lautrec inmortalizaron la velocidad y la plasticidad de los ciclistas en sus obras.

El Vélodrome d´Hiver (o Vel d´Hiv) era otra cosa. Estaba en la Rue Nélaton, casi al lado de la Torre Eiffel. Puro París urbano, nada que ver con la distancia, geográfica y metafórica, que imponía el Parque de los Príncipes. Pero tenía algo mejor. Era el nuevo centro de la bohemia, el lugar donde se reunían por el día los seres que solo existen durante las madrugadas. Fue el santuario de Hemingway, el de los primeros surrealistas, los muros que saltaba Antoine Blondin para trasegar sus primeras copas y saciar su eterna sed de ciclismo. En el Vel d´Hiv sonaba buena música, se bebía, se charlaba, alguno aprovechaba las gradas para escribir. Era el templo de la cultura en París.

También al otro lado del Rhin (o del Rhein, o de la Línea Hindenburg, o de la Línea Maginot, escojan) también amaron las bicicletas durante los dorados veinte. Años que mezclaron la pobreza con el hedonismo extremo, ese que convirtió a Berlín en la capital más deliciosamente atractiva de Europa. Prostitutas, banqueros, escritores y cineastas se juntaban tras el crepúsculo en mil y un clubes para beber hasta caer redondos, dedicarse al esparcimiento pecaminoso y, sí, acudir a los velódromos. Y ejercía toda su fascinación en el Velódromo de Berlín, el centro de una abigarrada cultura nocturna que mezclaba bares y jazz, ópera y burdeles.

En Berlín, el SportPalast albergaba los "Seis días de Berlín", una competición de 144 horas donde los ciclistas recorrían más de 4500 kilómetros. Pero lo más importante sucedía en el interior, donde los asistentes disfrutaban de jazz, drogas, alcohol y diversión, creando un espacio estanco y particular.

La Evolución: Del Aficionado al Profesional

La transición del ciclismo aficionado al profesional marcó un hito importante. Figuras como Federico Martín Bahamontes, "El Águila de Toledo", abrieron el camino para otros ciclistas españoles al ganar el Tour de Francia en 1959.

La relación con Ladislao Soria se tornó en alianza a pesar de comenzar como una enconada rivalidad. Ellos mismos se buscan por esa rivalidad tonta que mantienen y que hace que en numerosas carreras se aprovechen unos terceros, lo que irrita recíprocamente, aún más si cabe, a los dos colosos aficionados.

El ciclismo español apenas latía. Y encima, incidentes. Cortes de carretera. Barricadas. Hasta tuvo que anularse la contrarreloj final, la que había ganado el propio Hinault. Era aún una promesa. Un joven campeón francés. Orgulloso. De mentón al viento. Enrique Cima y el joven Belda apenas le hicieron oposición.

El CICLISMO según FEDERICO MARTÍN BAHAMONTES

Federico Martin Bahamontes

Las Grandes Vueltas: Dureza y Estrategia

El Tour de Francia, el Giro de Italia y la Vuelta a España son las tres grandes vueltas que ponen a prueba la resistencia y la estrategia de los ciclistas. Cada una tiene sus particularidades, pero todas exigen un esfuerzo máximo.

Eduardo Chozas, ciclista profesional durante catorce temporadas, cosechó cuatro etapas en el Tour de Francia y tres en el Giro de Italia. Como comentarista, destaca la importancia de analizar las tácticas y las opciones en carrera, resaltando que el ciclismo es un deporte de equipo, de gente inteligente, donde muchos factores influyen en el desarrollo de una etapa.

En el recorrido lo primero. Hasta que logras coger una fuga buena tienes que probar, seleccionar las etapas, analizar las que te van bien. Eso antes, sobre el libro de ruta. Cuando has conseguido meterte en la escapada buena te tienes que dosificar, tienes que conocer perfectamente el recorrido y tus posibilidades.

Es incluso más dura cuando no hay montaña. Es el riesgo de las carreteras, los nervios, la velocidad… Ya si consigues ganar etapas, como me pasó en el Giro y en el Tour, pues es el sumun. Pero sobre todo destaco el hecho de empezar y acabar esas carreras tan duras.

Creo que son mejores recorridos con cinco puertos intercalados -que al final son más duros porque todo el mundo llega reventado- que abren el abanico a corredores que no son escaladores pero pueden llegar en una escapada si suman ventaja suficiente. Eso provoca que haya muchos movimientos en carrera y así gana el espectáculo.

Los ciclistas son los protagonistas por supuesto, pero si les propones un recorrido propicio para el espectáculo la posibilidad de que se produzcan cambios de líder y la emoción se multiplican.

La pena ha sido que cayera enfermo durante el Giro y no pudiera disputar la carrera, incluso tuvo que ir un poco a rastras. Ahí el hombre lo pasó mal.

Las Clásicas: Un Tesoro Escondido

Las clásicas, como la París-Roubaix y el Tour de Flandes, son carreras que ponen a prueba la habilidad y la resistencia de los ciclistas en terrenos difíciles. En países como Bélgica y Holanda, ganar una de estas carreras es tan importante como ganar el Campeonato del Mundo o el Tour.

Este año ha sido Sagan uno de los que ha dado más espectáculo, pero es lo mismo quienes participen porque los recorridos son tan complicados, tan extraordinarios, sobre todo las que presentan tramos de adoquines… la París- Roubaix y el Tour de Flandes, y también las que les van bien a los corredores españoles… La Flecha Valona y la Lieja con Valverde… Quien tiene cultura ciclista valora mucho estas carreras. En España no se valoran las clásicas, al menos no por el aficionado general al deporte.

Las clásicas en España se han descubierto ahora gracias a que canales como Eurosport transmite todo el ciclismo. Así hemos podido comprobar la dimensión que tienen estas carreras.

ClásicaCaracterísticasImportancia
París-RoubaixTramos de adoquinesUna de las más duras y prestigiosas
Tour de FlandesMuros empedrados y estrechosEmblemática en Bélgica
Flecha ValonaFinal en el Muro de HuyImportante en el calendario de las Ardenas
Lieja-Bastoña-LiejaLa Decana, por su antigüedadOtra clásica de las Ardenas

La Ruta de los Conquistadores: Un Desafío Extremo

Más allá de las competiciones tradicionales, existen desafíos extremos como La Ruta de los Conquistadores en Costa Rica. Esta carrera rememora las rutas de los conquistadores españoles en el siglo XVI, enfrentando a los participantes a jungla, lodo y montañas verticales.

La Ruta de los Conquistadores

No se trata de un trazado azaroso, ni siquiera laxo en su recorrido como ocurre en otras pruebas de resistencia extrema como el Dakar, sino una recopilación de las rutas que utilizaron los conquistadores españoles en el siglo XVI para atravesar Costa Rica desde el Pacífico al Mar Caribe.

En su lugar, los participantes tuvieron que coronar una montaña por una ladera prácticamente vertical. Sin embargo, el plato fuerte de cada año es la ruta minera, cuyos raíles atraviesan la jungla, y que obligó a los corredores a recorrer varios puentes de dudosa consistencia con la bicicleta de nuevo a cuestas.

La grandeza de La Ruta no reside tanto en la cantidad como en la 'calidad' de su dureza extrema. Sus participantes se ven obligados a enfrentarse a elementos que poco tienen que ver con los plácidos senderos serpenteados de la mayoría de las competiciones de mountain bike.

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