Ciclismo y el Estadio Nacional: Historia de Pasión y Legado

El ciclismo es mucho más que solo pedalear; es pasión, esfuerzo, dedicación y, sobre todo, legado. En España, figuras como Federico Martín Bahamontes y Guillermo Timoner marcaron una época dorada para este deporte, dejando una huella imborrable en la memoria de los aficionados.

Federico Martín Bahamontes, "El Águila de Toledo"

Homenaje a dos Leyendas: Bahamontes y Timoner

Federico Martín Bahamontes, conocido como “El Águila de Toledo”, falleció el 8 de agosto de 2023. Él era la referencia española del ciclismo de carretera. Por otro lado, Guillermo Timoner, quien murió a los 97 años apenas dos semanas después, fue el indiscutible rey de la pista durante aquellos años en los que el ciclismo y el fútbol eran los únicos deportes en los que España sobresalía a nivel internacional.

Timoner, un mallorquín que no solo pedaleó por caminos y pistas, sino que pedaleó por el corazón de todos. A los 97 años, España despidió a una auténtica leyenda del ciclismo español, un pionero, un referente.

Si hablamos de logros, ¡vaya que los tuvo! Seis títulos mundiales en pista (medio fondo) entre 1955 y 1965. Pero más allá de los trofeos y las medallas, Timoner se convirtió en el símbolo de la perseverancia y el amor por este deporte. Y, por supuesto, siempre lució con gran orgullo el emblemático jersey arcoíris, siendo el primero de nuestro país en hacerlo.

Hoy, aunque nos embarga la tristeza, preferimos recordar a Timoner con una sonrisa. Descansa en paz, grande Timoner. Como un pionero y referente del ciclismo español, una figura que con su pasión y dedicación abrió caminos para muchas futuras generaciones de ciclistas.

Guillermo Timoner: Rey de la Pista

Guillermo Timoner Obrador nació en Felanitx, el 24 de marzo de 1926 y falleció el 17 de agosto de 2023. Él es una de las grandes leyendas del deporte mundial. Timoner fue profesional desde 1941 hasta 1970, y posteriormente volvió a competir en 1984 y 1985.

Entre sus numerosos títulos destacan:

  • Campeón del mundo tras moto Stayer en 1955 (Milán, Italia), 1959 (Ámsterdam, Holanda), 1960 (Leipzig, Alemania), 1962 (Milán, Italia), 1964 (París, Francia) y 1965 (San Sebastián, España).
  • Medallas de Plata en los Mundiales de ciclismo de 1956 (Copenhague, Dinamarca) y 1958 (París, Francia).
  • Campeón de Europa tras moto comercial en 1962.
  • Entre 1945 y 1984, fue un total de veinticuatro veces Campeón de España.
  • Campeón de Baleares en 1944, 1945, 1946 y 1947 y el de fondo en carretera en 1945.

Timoner consiguió un total de siete veces el Gran Premio de las Naciones: en 1959, 1960, 1961, 1962, 1963, 1964, 1965 y 1966, el Criterium de Ases en 1953 y 1957; el Gran Premio de Mallorca (1963), de Europa (1964), de Amberes (1965) y el Ciudad de Palma (1965).

En 1970 se retiró del ciclismo profesional y fue desde 1971 y 1978 seleccionador nacional de ciclismo en pista.

Guillermo Timoner, leyenda del ciclismo en pista

El Legado de Timoner

Timoner está el récord mundial de velocidad. Segundos, a una media de 93,350 kms. (Italia).

Fue galardonado con la Medalla de Oro de la Ciudad de Palma y la de las Islas Baleares (1964), entre otros galardones y reconocimientos. Posee la Medalla al Mérito Deportivo en su categoría de oro y figura en la Real Orden del Mérito Deportivo también en su categoría de oro. Desde 1960 es hijo ilustre de Felanitx y una calle y el Polideportivo de este municipio lleva su nombre.

Un pequeño museo, una exposición permanente que recuerda la devoción del gran Timoner por la Virgen: “Mi fe en vos fue la causa de mi triple triunfo de Campeón Mundial. Lejos de vos, excelsa Madre, cuando lejos de mi patria pedaleaban mis piernas en ansias de triunfo, de mi corazón salía siempre la misma oración, que muy quedo musitaban mis labios resecos, bañados muchas veces con lágrimas de emoción, pedía vuestra divina protección, que nunca me faltó.

La primera gran leyenda del deporte mallorquín, el primer oro mundial español, nos dejó el 17 de agosto 2023. La llama del arcoíris del campeón se apagó definitivamente.

En 1959 el ciclismo patrio tocó el cielo con sendos triunfos en París y Ámsterdam. El 18 de Julio, Federico Martín Bahamontes daba la vuelta de honor por el Parque de los Príncipes de París con el jersey amarillo del vencedor del Tour de Francia, mientras que en la primera quincena de Agosto, Guillermo Timoner, conseguía en los Mundiales de Pista el título de Campeón tras moto.

Dado que Madrid no disponía de ninguna pista para una prueba de ese alcance, aún no estaba construido el Palacio de los Deportes de Madrid, se pensó en organizar la velada en el Santiago Bernabéu para lo cual se optó por montar una pista de madera con peraltes en los córneres y una longitud de 450 metros de cuerda, para intentar simular un velódromo alrededor del césped del estadio.

Finalmente los Otaño, Boher, Campillo, Marigil, Morales, Berrendero, San Emeterio, Gómez del Moral, Manzaneque, Botella, Suárez, Poblet, Geminiani, Gaul, Anquetil, Riviere, Timoner y Bahamontes, desfilaron por la pista del Bernabéu recibiendo el aplauso del público que acudió en gran número al estadio.

El Ciclismo en el Estadio Santiago Bernabéu

Uno de los deportes con más tirón en España ha sido históricamente el Ciclismo ya sea por seguimiento de las carreras profesionales o por la mera práctica del mismo.

En 1948, dentro de la 8ª Vuelta Ciclista a España, el recorrido fijado por el diario YA, organizador de la prueba, estipuló que la última etapa tuviera su final en la capital, en concreto dentro del nuevo estadio del Real Madrid, inaugurado hacía menos de un año.

Tras casi 3 horas de carrera, un escapado Víctor Ruiz, llegaba a la meta oficial ubicada frente al estadio con más de 2 minutos de ventaja sobre el resto de favoritos donde se encontraba Ruiz que sería el ganador de la 8ª Vuelta a España. Tras esto los corredores entraron en el estadio, en el mismo orden de llegada, haciendo una llegada simbólica y recibiendo el aplauso y la ovación del público que estaba en espera del comienzo de la final de Copa. Tras una vuelta de honor al estadio los ramos recibidos por los corredores fueron entregados a la esposa de Julián Berrendero, quien en la anterior etapa había conocido el fallecimiento de su padre tras lo cual optó por abandonar la carrera. En la meta el dos veces Campeón de la Vuelta recibió el pésame de sus compañeros.

En la edición de 1962 nuevamente volvió a ser escenario del paso de la Vuelta Ciclista el estadio Santiago Bernabéu, aunque en este caso únicamente como final de etapa, en concreto la 10ª, y no de la propia ronda. Para esta ocasión se volvió a usar un velódromo de quita y pon pero de mayor calidad. Traído desde Valencia en cuatro camiones, se tardó 8 horas en colocarlo para tras finalizar el evento desmontarlo rápidamente y trasladarlo a Valladolid, donde se volvería a montar para la siguiente etapa.

Con motivo del Centenario madridista el club blanco solicitó y consiguió ser la meta de la última etapa de la ronda de la 57ª edición. Con una crono reloj individual los 132 participantes recorrieron la distancia que separaba el Parque de la Warner del estadio Santiago Bernabéu, donde en pleno terreno de juego estaba ubicada la meta. Para llegar a ella los corredores tuvieron que entrar por la entrada subterránea del fondo sur que enlazaba al inicio de la bajada al parking de la Esquina del Bernabéu con el córner del campo. Los apenas 40 kilómetros dieron bastante juego ya que el líder hasta ese momento, Roberto Heras, sucumbió ante el empuje de Aitor González que dio la vuelta a la desventaja que tenía para hacerse con el triunfo final de la ronda.

GUILLERMO TIMONER OBRADOR D.E.P.

Otros Eventos Deportivos en el Estadio Santiago Bernabéu

Casi 20.000 personas se acercaron al Santiago Bernabéu la noche del 19 de Junio de 1956. Sin embargo la novedad de ver a los Harlem Globetrotters en el coliseo blanco, animo a la gente a desplazarse al estadio.

En esta ocasión se acondiciono parte del césped, sobre el cual se colocó una pista de madera, y se dotó al estadio de un área convenientemente iluminada por la misma firma que un año después realizaría la instalación eléctrica general de todo el estadio para poder disputar partidos de futbol nocturnos.

Programado el evento para el 27 de Agosto, éste tuvo que postergarse un día dado que poco antes del comienzo de la reunión, las 11 de la noche, una tromba de agua con material eléctrico asoló la capital por lo cual la velada era imposible que se celebrara.

El vicepresidente madridista, José Velázquez, entrego a los dos homenajeados un reloj de oro mientras que al resto de participantes, les hizo entrega de una insignia de oro del club.

En primer lugar se disputo una carrera de eliminación donde tras dar 13 vueltas a la pista se hizo con la victoria Poblet, a continuación Bahamontes, Timoner, Gaul y Suárez disputaron una prueba que constó de tres partes: vuelta cronometrada, velocidad a cuatro vueltas y persecución a cinco vueltas obteniendo la victoria final Timoner. Poblet mas tarde derroto a Boher en pruebas de velocidad. Riviere gano a la pareja San Emeterio-Otaño en una prueba a cinco vueltas y meta partida, mientras que en una prueba por parejas entre franceses y españoles, estos últimos lograron la victoria.

Dentro de la castellanización de los nombres en la época franquista, el por aquel entonces llamado “Pelota Base”, también pudo disfrutarse en el césped de Chamartín varias veces y con motivo del torneo nacional más importante: la Copa del Generalísimo.

Para Julio de 1950 la Federación dictamino nuevamente que la fase final del Campeonato de España se jugara en Madrid.

En el partido decisivo, con cerca de 5.000 personas en las gradas del estadio, el Hércules se puso con un 6-0 en la primera entrada. Pese a eso el Madrid fue de menos a más y consiguió darle la vuelta al partido para acabar venciendo por 15-10 y obteniendo el título de Campeón de España.

No solo el Real Madrid, o el eterno rival, jugaron al Béisbol en Chamartín. A finales de Julio de 1952 el recinto madridista fue objeto de un partido de exhibición entre la selección de Castilla y Los Rockets.

La Tragedia en el Estadio Nacional de Perú

Aquel domingo 24 de mayo de 1964, el fútbol escribía en Perú una de esas páginas negras que cada cierto tiempo parece empeñado en replicar en cualquier parte del planeta donde una pelota ruede. Perú y Argentina se enfrentaban en la quinta jornada del torneo preolímpico y la expectación en la ciudad era máxima. Ese mismo domingo 24 de mayo, Lima acogía una famosa competición automovilística, «Las seis horas peruanas», y muchos de los asistentes a las carreras se desplazaron, al terminar, hacia el Estadio Nacional.

El primer tiempo resultó bastante equilibrado, a juicio de los cronistas de la época. Perú dispuso de un mayor número de ocasiones pero fue Argentina quién golpeó primero, con gol de Néstor Manfredi. Tras el tanto, los argentinos cerraron filas en defensa y Perú pasó a dominar de manera intensa el juego pero con escasa fortuna. Aparecieron los nervios y la dureza, los roces entre los jugadores se volvieron constantes y el árbitro uruguayo, Ángel Pazos, se vio un tanto desbordado por la situación, incapaz de poner cierto orden en las disputas.

Así lo relataba el diario El Comercio: «El repliegue argentino dio ocasión para que el equipo peruano tomara el mando del ataque presionando a su rival. Se produjo una carga a la valla argentina y Morales rechazó la jugada, pero en ese momento Lobatón metía el pie. Rebotó la pelota en el pie de Lobatón y la pelota cruzó la raya de gol. El árbitro uruguayo anuló la jugada por peligrosa. Fue la única persona que vio la jugada peligrosa.

Mientras el estadio silbaba la decisión del colegiado Pazos, un aficionado peruano salta a la cancha armado con una botella. Es una mole de más de noventa y cinco kilos conocido como el «Negro Bomba», uno de los cabecillas de la barra local, vigilante habitual de prostíbulos, guardaespaldas de mafiosos y delincuente bien conocido del barrio de Braña, uno de los más pobres de la ciudad. El colegiado huye ante la acometida salvaje del Negro, de nombre Víctor Núñez, y dos policías armados con material antidisturbios tratan de detener al exaltado.

Entonces salta otro espectador al terreno de juego por el mismo lugar que lo había hecho el Negro, posteriormente identificado como Edilberto Cuenca. Se desata la tempestad en las gradas. Los aficionados, escandalizados con la brutalidad policial, comienzan a arrancar los bancos anclados al cemento por gruesos tornillos de acero y los arrojan al campo, donde los jugadores de ambas selecciones observan espantados lo que está sucediendo.

Se lanzas botes contra los cuatro graderíos pero la grada norte, la llamada Trinchera Chalaca, la grada del pueblo, es la más castigada y el aire se vuelve allí irrespirable. «El aire se agota. Los pulmones se encogen. Las costillas se quiebran. La avalancha humana transformó el miedo en histeria al toparse con las puertas cerradas. Obstáculos de metal que solo se abrían hacia dentro y que concluían las escaleras, el descenso hacia la muerte. La masa es un río de gritos y pánico: incontenible e ignorante arrasa con las personas que tropiezan y caen bajo los pisotones. No había forma de retroceder, ascender ante la ruta equivocada de escape o escalar hacia la tribuna, donde a pesar de los gases tóxicos había libertad y no esa prisión de cuerpos apretándose, asfixiándose, matándose. La presión de los que se unían a la cascada de personas hacía imposible huir.

Los incidentes se trasladan a las calles, donde la policía se ve completamente superada. Tres de ellos mueren ese día: uno arrojado al vacío desde una de las gradas del estadio, otro ahorcado de las ramas de un árbol y un tercero pateado por una marabunta imposible de contener. Se saquean comercios, se vuelcan coches e incluso el autobús de la selección argentina es volteado y quemado. Hay testigos que aseguran que la policía abrió fuego en varias ocasiones.

Algunos cuestionan que la decisión de cerrar las puertas del estadio tuviese como única intención impedir el acceso de más aficionados al mismo. Casi ninguno de los protagonistas oficiales de la negra jornada viven ya para arrojar algo de luz sobre el asunto.

El Estadio Olímpico Lluís Companys en Barcelona

Desde entonces, ese edificio emblemático de Montjuïc ha acogido multitud de competiciones deportivas de todo tipo (atletismo, fútbol, ciclismo, automovilismo, hípica, etc.) de nivel internacional, nacional y local. Por ejemplo, en 1955 el Estadio fue la sede principal de los ii Juegos Mediterráneos. No solo es un reflejo de la vocación deportiva de Barcelona, sino un símbolo del deporte mundial del siglo xx.

Finalmente, el Estadio Olímpico Lluís Companys fue el escenario de las ceremonias de inauguración y clausura, y las competiciones de atletismo en pista de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 1992.

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