Jaén lo tiene todo para convertirse en el lugar perfecto para practicar el cicloturismo rural y disfrutar de las rutas en plena naturaleza, en un entorno extraordinario. Así que si estás pensando en conocer la provincia subido a tu bicicleta, no puedes perderte este post. Visitar estos lugares sobre una bici te brindará la oportunidad de vivir tu espíritu aventurero y descubrir auténticas maravillas a tu ritmo, incluso rincones que no te esperas encontrar en el camino.

Rutas Destacadas de Ciclismo en Jaén
Vía Verde del Aceite
La Vía Verde del Aceite se presenta como una nueva y atractiva oferta de turismo interior basada en el aprovechamiento y recuperación de la infraestructura del viejo ferrocarril abandonado Jaén-Campo Real (Córdoba). Sus 128 kilómetros de extensión hacen de esta vía verde la más larga de Andalucía. Como todas las Vías Verdes, la del Aceite es muy buena opción para recorrer en familia.
Esta ruta discurre en la provincia de Jaén por parte del antiguo trazado del tren que daba salida por el puerto de Málaga a los productos de esta provincia y de Córdoba, en especial aceite de oliva. Este ferrocarril se construyó entre 1882 y 1893 y perteneció a la línea Linares-Puente Genil, dedicada a lo largo de buena parte del siglo XX, al transporte de distintos metales procedentes de las minas linarenses y, especialmente, del abundante aceite de oliva hacia el puerto de Málaga.
Atraviesa el sur de las provincias de Jaén y Córdoba, tierras de olivares salpicadas por pueblos llenos de historias de reconquista y cortijos típicos andaluces. Las vías las han convertido en largos caminos que invitan a ser recorridos en bicicleta. Comienza en la ciudad de Jaén y finaliza en Puente Genil (Córdoba) y a diferencia de otras Vías Verdes, la del Aceite no es un trazado descendente, sino que alterna tramos de subida con descensos.
La ruta es muy fácil de seguir, ya que la organización de vías verdes se ha encargado de señalizarla para que el visitante disfrute sin tener que preocuparse de revisar el GPS. Esos caminos a veces están asfaltados y a veces no, pero en ningún momento discurren por carretera.
Alojamientos recomendados en la Vía Verde del Aceite:
- Hostal Nicol's (Luque): disponen de aparcamiento de bicicletas, herramientas, lavadero de bicis y alquiler. Es una de las antiguas estación de tren de la Vía Verde.
- Hotel Zuhayra (Zuheros): tienen sitio destinado para dejar las bicicletas.
Ruta de Cicloturismo Jaén desde 1000sitiosquever
Desde el blog 1000sitiosquever nos proponen esta ruta de cicloturismo Jaén. Se trata de una ruta de 175 kilómetros, que va desde Albacete por el noroeste de la provincia, siguiendo por la Vía Verde de Segura hasta llegar a Puente Génave en Jaén.
La salida se hace desde Valdepeñas (Ciudad Real) y entra en Jaén por la J-6110, dirección Aldeaquemada. Luego se aprovecha la Vía verde de Linares y se llega a Jaén capital. En este recorrido en bicicleta se recorre Jaén de norte a sur, desde el parque natural de Sierra Madrona (Ciudad Real) por la carretera local A-6178, que es la que atraviesa el parque natural de la sierra de Andújar. De hecho, se pasa cerca del santuario de la Virgen de la Cabeza.
Luego se sigue por la Vía Verde del Aceite, pasando por Torredelcampo, Torredonjimeno y Martos, hasta llegar a Luque. En esta ruta se suma también el cicloturismo de interés cultural, ya que se pasa por los municipios históricos de Úbeda y Baeza, dos ciudades renacentistas, Patrimonio Mundial de la Unesco. En la campiña del Alto Guadalquivir cruzamos también los cascos históricos de Mengíbar, Andujar y Marmolejo.
GR-247 Bosques del Sur
La colección de vídeos promocionales del GR-247 está adaptada como recurso didáctico para las clases de ciclismo indoor en gimnasios y centros fitness. Siguiendo el guion de una sesión de spinning, muestran desde un punto de vista subjetivo el recorrido del GR-247 y los recursos del Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Es decir los dos vídeos de las etapas del GR-247 están grabados en su mayor parte por los propios ciclistas, desde cámaras subjetivas, que permiten reproducir la experiencia real del recorrido desde las sesiones de ciclismo en la sala de un gimnasio. Para ello los vídeos incluyen instrucciones, cartelas descriptivas del recorrido y las gráficas de esfuerzo para el desarrollo de las sesiones.
El Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, la reserva natural más extensa de España, alberga el sendero GR 247, rebautizado como Bosques del Sur, que es la ruta circular más larga del país, superando los 300 kilómetros de recorrido.
El camino se pierde entre pinares, barrancos y altiplanos, pero también visita 26 pueblos serranos con encanto. La mayoría de su trazado es ciclable y, cuando no lo es, hay alternativas. La mayor masa boscosa del sur de Europa está entretejida por cientos de kilómetros de pistas forestales con buen firme y desniveles suaves, algunas incluso con tramos asfaltados, que son perfectas para recorrer en bicicleta de montaña o gravel.
Y, aunque todas nos regalan largos tramos remotos y encantadores, raramente recorren más de 20 kilómetros sin pasar junto a algún refugio de montaña, alguna zona de acampada controlada, algún camping o, incluso, algún hotel rural con todas las comodidades.
El gran río andaluz, el Guadalquivir, es la espina dorsal del parque durante sus primeros 60 kilómetros. Nace en la zona sur, en el corazón de la Sierra de Cazorla, desde donde corre en dirección norte hasta el embalse de El Tranco, ya en la sierra del Segura. Una vez allí se escapa de este mar de montañas, rebosando hacia el oeste, para lanzarse a recorrer Andalucía hasta morir en las marismas del Parque Nacional de Doñana.

Esta propuesta traza un circuito de unos 120 kilómetros y 3.000 metros de desnivel positivo acumulado, valiéndose de algunos tramos del GR 247, y es ciclable en un 96 % del recorrido. Hay que tener en cuenta que tiene un punto crítico de unos cuatro kilómetros y medio en los que habrá que sufrir un poco para alcanzar la gloria. La mayoría de los mortales tendrán que descabalgar de la bici y hacer este tramo a pie, aunque con la ventaja de que siempre será cuesta abajo y en un entorno que recompensa todos los esfuerzos.
Arrancamos desde la localidad de La Iruela porque así evitamos las rampas inhumanas del pueblo de Cazorla. Y lo hacemos siguiendo los carteles que indican Nacimiento del Guadalquivir, subiendo paulatinamente por una carretera de montaña asfaltada que va dejando a mano derecha una vista deliciosa de las casas blancas de Cazorla a los pies del castillo de La Yedra.
La pista poco a poco se va retorciendo, buscando desniveles más potables mientras se decanta por el paisaje alpino en detrimento de la infinidad de olivos, de los que habrá que despedirse a la altura del cruce al pueblo de Quesada. Pero no hay mucho tiempo para lamentos porque, para cuando queremos echar de menos la llanura infinita, en el horizonte van a emerger las cumbres de Sierra Nevada, que todavía conservan un pequeño manto blanco.
El refugio de Collado Zamora puede ser una tabla de salvación para los que hayan salido tarde. Se encuentra aproximadamente en el punto intermedio de este tramo final hasta la cumbre, donde encontramos una curiosa colección de curvas de herradura que se han excavado en la montaña para facilitar el tránsito. La obra nos hace sentir como en uno de esos barcos con fondo de cristal que permiten ver el fondo marino, solo que aquí podemos bucear sin escafandra por los estratos que hace millones de años se encontraban bajo el mar de Tethis.
Desde las alturas las vistas podrían decepcionar, pero basta con descender unos metros para que se abra ante nosotros el gran valle de un Guadalquivir cuyo nacimiento está solo a unos cinco kilómetros de aquí, en la Cañada de las Fuentes. Vivimos tiempos de sequía y apenas corren los arroyos que tendrían que inundar su cueva de piedra y hacer manar agua bajo el puente. La surgencia ha vivido días mejores y vamos a tener que conformarnos con evocarlo a través de las fotos de un panel informativo.
En paralelo al joven río y bajo desplomes calizos que quitan el hipo, hacemos un suave descenso de unos 10 kilómetros hasta el codiciado Puente de las Herrerías, un área recreativa con zonas para hacer barbacoa y donde se forman un buen número de pozas perfectas para darse un chapuzón. Un poco más abajo se encuentra el camping ‘Puente de las Herrerías’, con oferta de bungalows, que puede ser ideal para concluir una primera jornada ciclista.
La Cerrada del Utrero es un paso muy estrecho del Guadalquivir por el que solo se puede transitar a pie a lo largo de un escueto sendero circular que ofrece vistas a la presa homónima y a la cascada de Linarejos. No hay camino posible, ni a pie, ni en bici, ni en coche, que continúe en paralelo al Guadalquivir, así que habrá que interrumpir esta historia de amor al menos por unos kilómetros.
A los que les urja la compañía del gran río, tendrían que seguir las señales de Arroyo Frío. Desde Vadillo Castril cualquier alternativa implica volver a subir. La nuestra supone ascender unos 400 metros de desnivel durante ocho kilómetros, la primera mitad por asfalto y el resto por pista de tierra.
Al alcanzar el collado del Galán, rozando los 1.500 metros de altitud, nos espera uno de los tramos de vistas más espectaculares y extrañantes de toda la travesía. A lo lejos, enmarcados entre las habituales formaciones calizas caprichosas, se aparecen prados sobre repisas que hacen sentir que estamos en Asturias. Luego, a medida que perdemos altura, tras pasar por la abundante fuente de la Garganta, se vuelven a aparecer las cumbres blancas de Sierra Nevada.
La Nava de San Pedro, en el punto kilométrico 50 de esta ruta, es un diminuto núcleo de casas perdidas en mitad de la sierra de Cazorla al que solo se puede acceder a través de pistas forestales de tierra. Exagerando un poco, parece estar tan lejos de todo como uno de esos poblados de las orillas del brazo del Mekong en Apocalypse Now, aunque con un bar, la casa rural ‘Dulce Posada’ y el Centro de Cría del Quebrantahuesos.
Desde la Nava nos queda por afrontar un suave ascenso de diez kilómetros que atraviesa, en primer lugar, la mencionada dehesa y, luego, tras el repentino Estrecho de los Perales, regresa al pinar. Una vez alcanzamos el collado Bermejo, a unos 1.550 metros de altitud, podemos cantar una victoria parcial porque por delante tenemos más de 30 kilómetros de descenso o llaneo donde, además, vamos a disfrutar de algunos de los paisajes más genuinos del parque natural.
Para dirigirnos a él tenemos que desviarnos de la pista principal hacia la izquierda justo en el collado. Cruzar la valla del collado Bermejo es algo así como entrar en territorio sagrado para montañeros.
La inmensa mayoría de los visitantes del parque remontan el río Borosa desde Coto Ríos y, aunque la mayoría no alcanza el nacimiento, en números absolutos el paraje suele llenarse de gente. Por eso es una idea fantástica pasar la noche en la Nava de San Pedro o el refugio Fuente Acero, para que por la mañana puedas disfrutar de la laguna de Valdeazores y del embalse de Aguas Negras prácticamente en solitario.
La primera, Valdeazores, todavía conserva el nombre de laguna por su origen natural, aunque después se construyó la presa actual que le hizo ganar tamaño. Sorprende con un aspecto que se asemeja al de los ibones pirenaicos, pero con patos y una vegetación que la hermanan con los humedales del sur. Solo un poco más adelante se encuentra el embalse de Aguas Negras, construido para garantizar el suministro de agua a la vieja central hidroeléctrica que encontraremos río abajo.
Estrictamente, el nacimiento del Borosa es un pequeño manantial que se encuentra, una vez cruzamos la presa, girando a mano derecha. Pasada la presa es el momento en que el recorrido comienza a complicarse para la bicicleta, pero también donde la aventura gana enteros. Ahora toca atravesar dos túneles construidos para canalizar el agua del Borosa hacia la hidroeléctrica, pero que cuentan con un pequeño carril para peatones. El primero es muy cómodo, ya que se puede ir con la bici sobre una plataforma metálica, pero en el segundo no hay tal plataforma y la bicicleta apenas cabe entre la pared de piedra y el pasamano, por lo que se sufre un poco durante el puñado de cientos de metros que se prolonga la estructura.
Describir con palabras lo que sigue luego es una tarea para los mejores poetas románticos. Los poco más de diez kilómetros que suma el curso del río Borosa son el motivo en exclusiva por el que muchos vuelven una y otra vez hasta el parque natural. Se compone de una consecución de cascadas que estallan sobre pozas color turquesa, rodeadas de formaciones pétreas que parecen esculpidas por el mismísimo Miguel Ángel.
Los ciclistas más habilidosos quizá hayan podido hacer algún tramo sobre el sillín. La mayoría de los mortales habrán tenido que empujar la bicicleta pasando algún apuro que otro, pero, una vez se alcanza la presa hidroeléctrica, retomamos una pista forestal perfectamente ciclable que continúa regalando saltos de agua, ahora más pequeños, pero también encantadores. De este último tramo, su pieza más cotizada es la Cerrada de Elías, un cañón donde el camino se convierte en un sendero y el sendero en pasarelas de madera suspendidas de las paredes calizas. Unos carteles indican que está prohibido recorrerlo sobre la bicicleta, aunque parece lógico pensar que sí se pueda hacer empujándola.
En el momento en que el Borosa vierte sus aguas en el Guadalquivir, aproximadamente en el kilómetro 80 de la ruta, podemos dar casi por concluida la misión y empezar a buscar el camino de vuelta a casa. También se podría evitar el asfalto subiendo por una pista de tierra hasta el refugio de la Fuente de la Zarza y tomar el sendero que desciende hasta el mencionado puerto. Con esta última solución pondríamos la bandera en la tercera y última de las sierras que conforman el parque natural: la de Las Villas.
| Ruta | Distancia | Dificultad | Descripción |
|---|---|---|---|
| Vía Verde del Aceite | 128 km | Fácil | Antiguo trazado ferroviario entre Jaén y Córdoba, ideal para familias. |
| Ruta 1000sitiosquever | 175 km | Moderada | Desde Albacete a Jaén, pasando por la Vía Verde de Linares y lugares históricos. |
| GR-247 Bosques del Sur | 120 km (circuito) | Alta | Circuito en el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas con desniveles significativos. |
Las posibilidades rozan lo infinito.
Además de estas rutas, si tomamos como base el pueblo de Castillo de Locubín, situado en el corazón de la comarca y prácticamente en el centro geográfico de la misma, este es un lugar perfecto para conocer toda la zona, partiendo de él en bicicleta o en coche para acercarse a los lugares más atractivos, sin olvidarse de disfrutar de los dos principales productos gastronómicos por los que es conocido, el aceite de oliva virgen extra y las cerezas. Para conocer el entorno es imprescindible visitar el paraje natural del Nacimiento del Río San Juan (cabecera del río Guadajoz), joya natural del municipio.