"Inés del alma mía" y el Estallido Social en Chile: Un Rodaje en Tiempos de Cambio

La serie "Inés del alma mía" narra la historia de Inés Suárez, una mujer española que participó en la conquista de Santiago en el siglo XVI. Más allá de la ficción, la serie se cruza con la historia viva de Chile, una nación en busca de un nuevo futuro político tras el estallido social que comenzó el 18 de octubre del año pasado.

El estallido social, impulsado por el lema "Chile despertó", llevó a la aprobación de la redacción de una nueva constitución en un plebiscito histórico. Este documento simboliza una ruptura con el legado de Pinochet, una respuesta a la privatización y la pobreza, y una promesa de justicia, paridad y representación institucional de los pueblos indígenas.

Es una coincidencia que el rodaje de la serie, basada en la novela de Isabel Allende, sucediese en paralelo a las revueltas que han puesto en marcha este proceso democrático. Mientras Chile se proyecta hacia el futuro, "Inés del alma mía" echa un vistazo al pasado del país.

Inés del Alma Mía: "Allá vamos... ¡A la conquista de Chile!" #InésDelAlmaMía3 | RTVE Series

Un Rodaje en Pleno Estallido Social

El proceso ha requerido constantes reescrituras del guion y un importante esfuerzo, económico y humano, por parte del equipo de Boomerang TV, RTVE y Chilevisión. Como consecuencia del estallido social, rodar en pleno centro de la ciudad de Santiago se convirtió en un desafío. Eduardo Noriega, quien interpreta a Pedro de Valdivia, relata emocionado: "Vivimos uno de los momentos más importantes de la historia de Chile. Estábamos en el centro de la ciudad de Santiago y vivimos un toque de queda".

Noriega describe la situación con crudeza: "Había tanques por la calle, gas lagrimógeno, una represión policial muy fuerte. Visto desde ahí, nuestro rodaje de repente no era tan importante".

Manifestaciones en Chile durante el estallido social.

Trabajar Bajo el Toque de Queda

Para representar lo que hoy en día es el centro geográfico y poblacional del país, el equipo de producción construyó una ciudadela a unos 10 kilómetros de Santiago, para evitar la visibilidad arquitectónica actual. El estallido social puso patas arriba toda la producción.

"Lo que al principio parecían unas pocas manifestaciones se convirtió rápidamente en un movimiento", que desde Santiago se extendió también al resto del país. "Ardían hoteles, bancos, casas y, al tercer día, el presidente Piñera montó un toque de queda y sacó los militares a la calle. Tuvimos que parar toda una semana, porque era imposible ir al rodaje: la Ruta 66, que va al aeropuerto y a Valparaíso, estaba totalmente colapsada de manifestantes, camiones y barricadas", cuenta Jorge Redondo, productor ejecutivo de la serie.

El toque de queda de Piñera supuso alterar drásticamente todo el plan de rodaje: "Teníamos que estar a las siete de la tarde en casa y no había salvoconductos, sólo para médicos y medios informativos. Los permisos se renovaban diariamente y era imposible tramitarlos para las 200 personas que formaban nuestro equipo. Ya no había metro, sólo coches de producción, y para que todo el mundo volviese a tiempo había que terminar de rodar a las cuatro de la tarde. Tuvimos que suprimir todas las secuencias nocturnas".

Para realizar las reescrituras necesarias del guion, el guionista Paco Mateo viajó hasta Chile. El rodaje se finalizó con jornadas muy reducidas: "Grabábamos de 9:00h a 16:00h con la comida en medio, y nunca sabíamos cuándo iba a terminar eso. Creamos más unidades dobles, aumentó el presupuesto de transporte y de iluminación y el equipo estuvo a por todas: muchos hicieron turnos dobles sin apenas descansar, y nosotros trasnochábamos para reescribir el último capítulo y cambiar secuencias de lugar".

En medio de la incertidumbre, el equipo se unió: "La furgoneta nos dejaba a 500 metros de los apartamentos y teníamos que atravesar los carabineros soltando gases lacrimógenos, era una odisea. Comprar comida era tan complicado, con los supermercados saturados o saqueados, que nos juntábamos para poner en común lo que teníamos y cenar todos juntos. Gracias a Dios, hicimos una piña tremenda", cuenta Jorge.

El Estrés Emocional del Equipo Chileno

A las dificultades logísticas hubo que añadir el estrés emocional que supuso para el equipo chileno priorizar la serie en un momento de transición tan importante. "El propio equipo llevaba 30 años esperando a que esto sucediera", explica Jorge Redondo. "Desde la muerte de Pinochet estaban viviendo una situación económica y social muy comprometida y muy mala. Decían: '¡Por fin Chile despierta!', y no podían echarse atrás, querían asistir a las manifestaciones".

El equipo se esforzó en sacar adelante "Inés del alma mía": "Desde el principio habían estado muy ilusionados: una producción española con guion chileno iba a contar su historia sin faltar a la realidad, e iba a darles mucha visibilidad. El apoyo de Chilevisión fue total".

Equipo de producción de "Inés del alma mía".

Lo más complicado fue rodar en el desierto de Atacama y añadir, a las dificultades climáticas, los problemas para llegar hasta allí y, de nuevo, la preocupación de los trabajadores a 1500km de Santiago. "Cuando finalmente llegamos, muchos no querían rodar. Habían hablado con sus hijos y temían mucho por ellos. Me decían: 'Mi hija tiene 15 años y va a ir a la manifestación, le pueden sacar un ojo'. Y como para no entenderlo".

Eduardo Noriega: "Ha sido un orgullo y un privilegio"

Las manifestaciones en Chile fueron la dificultad no prevista de un rodaje que, milagrosamente y con todos los esfuerzos mencionados, se terminó en el tiempo previsto. A todo ello hay que añadir las condiciones extremas del clima que dificultaron mucho el trabajo técnico y actoral. "Había días durísimos en el desierto de Atacama donde el polvo no nos dejaba ni abrir los ojos, la cámara se llenaba de arena, era imposible mantenerse de pie y hablar; días en los que directamente llegar hasta allí ya era un éxito", cuenta Eduardo Noriega.

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Elena Rivera como Inés Suárez.

Elena Rivera, pese a todo, también repetiría: "Ha sido algo único para mí. Al volver a ver la serie he revivido momentos espectaculares. Mira que fue complicado, pero yo repetiría de cabeza".

"Acaba de hacer un año de todo esto y se ha aprobado la reforma de la constitución", dice Jorge Redondo. "Me llamaron los compañeros chilenos y estaban muy contentos de que todo esto sirviese para algo, y evidentemente sirvió para algo. Las manifestaciones emocionaban y la experiencia, profesional y humana, yo no la cambio por nada".

Pese a todas las dificultades, la serie se terminó a tiempo y con un resultado excelente, e "Inés del alma mía" ha sido nominada como mejor producción en los Premios Iris 2020. "Y vivimos un confinamiento y cuando vinimos a España, otro. Pero ha sido una oportunidad de rodaje extraordinaria. Para nosotros es un orgullo y un privilegio", concluye Eduardo Noriega.

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