José María Jiménez, conocido popularmente como "El Chava", nació en El Barraco, Ávila, el 6 de febrero de 1971. Fue uno de los ciclistas más queridos por los aficionados por su estilo y sus exhibiciones en la montaña. Su vida y carrera estuvieron marcadas por el talento, el carisma y una trágica lucha contra sus propios demonios. Falleció prematuramente a los 32 años, dejando un legado imborrable en el ciclismo español.

Inicios y Ascenso en el Ciclismo
Desde joven, Jiménez mostró una gran aptitud para el ciclismo, uniéndose a la escuela dirigida por Víctor Sastre, padre de Carlos Sastre. Antonia Sastre, su madre, recuerda "los inicios de José con 11 años cuando comenzaba a dar sus primeros pasos como ciclista, con su primera bicicleta una B-H que tuvieron que adaptarla a su medida a golpe de soplete y soldaduras".
A pesar de su complexión robusta, destacaba como escalador, una cualidad que lo llevaría a la cima del ciclismo español. Llega al profesionalismo en el mes de junio de 1993. En sus diez temporadas como profesional (1993-2002), la mayoría en emblemáticas cimas nacionales como El Angliru, Ordino-Arcalís, Cruz de la Demanda, Cerler o Lagunas de Neila. En sus once años como profesional, militó en tres equipos: Clas-Cajastur (posteriormente Mapei), Kelme-Costa Blanca, donde fue jefe de filas, y Team Coast.
Éxitos y Reconocimientos
Aunque nunca ganó una gran vuelta, Jiménez se convirtió en un ídolo para los aficionados por su estilo de correr valiente y atacante. España necesitaba un sucesor para los tiempos de Perico e Indurain y los que mejores clasificaciones obtenían en las grandes vueltas, como Olano o Beloki, carecieron de esa simpatía que le sobraba a José María Jiménez. Su carisma y cercanía lo hicieron muy popular, representando "lo bueno y lo malo" del ciclismo español.
Entre sus mayores logros destacan:
- Campeón de España en 1997.
- 9 etapas ganadas en la Vuelta a España (entre 1997 y 2001).
- Tercer puesto en la Vuelta a España de 1998.
Su especialidad eran las etapas de montaña, donde demostraba su potencia y habilidad para escalar. En 1997, Jiménez se consagró como campeón de España en ciclismo en ruta, una clara muestra de su versatilidad y técnica. Una de sus actuaciones más memorables la protagonizó en las duras rampas del Angliru, en La Vuelta´1999, en la primera ocasión que se ascendía este puerto que tanta expectación había levantado entre ciclistas y aficionados. Una de sus victorias más recordadas fue en el Angliru, en la Vuelta a España de 1999.

En la Vuelta a España 99, el "Chaba" será recordado por ser el primer corredos que se imponía en la octava etapa, en el Alto del Angliru (Oviedo). En sus rampas infernales se coleccionan las pintadas recordándole, junto a una pancarta especial, la de la peña ciclista que lleva su nombre. Al verla, ya de vuelta al hotel y pese a la fatiga extrema, Mikel Landa frena y grita un ¡aúpa Chava! que asombra al público.
Un Carácter Impulsivo
Jiménez era conocido por su carácter impulsivo y su tendencia a vivir al límite. "El Chava era una marca en sí mismo, eso que tanto se habla ahora de publicidad y a lo que tanto valor se le da, él lo logró", recuerda Joseba Beloki, mencionando a quien se llamó 'el Curro Romero del ciclismo', por ser poseedor de una irregularidad propia de los 'toreros artistas'. Esta forma de ser, que lo hacía tan atractivo para el público, también lo llevó a tomar decisiones perjudiciales para su salud. Como describió Eusebio Unzué, "Todo era espectacular en él. Así lo hacía el Chava".
José María Jiménez alza al fin los brazos en la Vuelta a España. Lo hace en Los Ángeles de San Rafael, en un extraño sprint en el que, cuando todo parecía perdido, arranca y arrasa. Su equipo, el mítico Banesto, respira aliviado por el peso que su proyecto de estrella se acaba de quitar. Minutos después, este irreverente escalador desata una tormenta donde casi nadie podría hacerlo, en el podio. Directores y patrocinadores casi infartan, en una escena que aún hoy se recuerda.
Para muchos el "Chaba" fue el auténtico animador y protagonista de la Vuelta´98, en la que consiguió la victoria en tres etapas, entre ellas en la decimosexta, con el ascenso a Cerler. Pero la ventaja de Chava es que nunca, ni siquiera el día de su muerte, se arrepintió de su carácter absolutamente impulsivo. Tuvo la ventaja de que el mundo le aceptó tal y como era y nunca le reclamó lo que no ganó.
La Lucha Contra las Adicciones
Tras su retirada del ciclismo, Jiménez luchó contra una profunda depresión y problemas de adicción. "En aquellos meses finales sí hubo un poco de descontento, porque dijeron que el Banesto le había dejado solo por su enfermedad, pero no fue así. Muchos de los que habíamos sido sus amigos o sus cercanos no teníamos acceso a él", añade Mancebo. Intentó recuperarse en varias clínicas de desintoxicación, pero no logró superar sus demonios. En el desarrollo de la adicción intervienen siempre muchos factores y, en este caso, en los deportista de élite, al igual que en otras personas, entran en juego factores previos como la personalidad, las experiencias previas, los recursos de gestión emocional, etc.
Su caso se asemeja al de otros deportistas de élite que sufrieron problemas similares, como Diego Armando Maradona, Mike Tyson y Marco Pantani.
| Deportista | Deporte | Problemas |
|---|---|---|
| Diego Armando Maradona | Fútbol | Adicción a las drogas |
| Mike Tyson | Boxeo | Abuso de alcohol y cocaína |
| José María Jiménez | Ciclismo | Depresión y adicciones |
| Marco Pantani | Ciclismo | Adicción a las drogas |
Un Final Trágico
El 6 de diciembre de 2003, José María Jiménez falleció en una clínica psiquiátrica de Madrid. Cuando llegó la asistencia del Samur ya no había nada que hacer. El corazón de un hombre de 32 años había dejado de funcionar. Aquellos inviernos del 'Chava' se hicieron legendarios por sus abusos y sólo contrarrestados por aquellas místicas facultades suyas ("como tengo tanta fuerza en las piernas, a los 15 días ya estoy en forma") que ni siquiera una leyenda como Miguel Indurain sabía cómo clasificar: "Cuando iba bien, iba excesivamente bien; cuando iba mal pocos lo hacían peor".
Si alguna vez, los aficionados de generaciones posteriores al contexto os aventuráis a conocer la historia del Chava, desapegaros de prejuicio alguno y partid de la premisa que fue el corredor del pueblo. El 6 de diciembre de 2003 nos dejaba de manera prematura -a los 32 años; víctima de un infarto de miocardio- uno de los mayores genios que haya dado nuestro ciclismo.