En los años 80, el ciclismo no solo se vivía en las carreteras, sino también en los juegos de los niños. Un recuerdo imborrable de esa época son las chapas ciclistas, un pasatiempo que permitía a los jóvenes aficionados emular a sus ídolos sobre ruedas. Este juego, aparentemente sencillo, era una ventana a la pasión por el ciclismo y una forma de conectar con los héroes del pelotón.

Chapas de botellas de cerveza, similares a las usadas en el juego de chapas ciclistas.
El Origen de la Afición
Muchos, como meros espectadores, se aficionaron al ciclismo en las calurosas tardes de julio. Probablemente fue en 1987 y ese Tour de Francia el que supuso mi primer punto de inflexión. Hasta ese momento el ciclismo para mí era jugar a las chapas, a las cuales poníamos cara con recortes de periódico con las imágenes de los esforzados corredores del pelotón.
La Vuelta a España en Miniatura
La Vuelta a España, que por aquel entonces se disputaba en el mes de abril, era para nosotros nuestro momento de jugar, a nuestra manera, a ciclistas. En las porras del colegio siempre había un nombre que todos queríamos tener en nuestro equipo y el motivo es evidente: era el corredor de casa, de nuestra ciudad, por eso para mí, la entrevista y el reportaje que ayer hicimos a Peio Ruíz-Cabestany (San Sebastián, 1962), protagonista de este nº 29 de ZIKLO, es un tanto especial.
Fue nuestro ídolo de la infancia, y sin duda alguna el corredor más deseado y perseguido en nuestras porras y nuestras chapas. Peio nos lo puso muy fácil, viviendo tan próximos, era casi más complicado coordinarnos con Antxon, Javi y Jon que otra cosa. Al reportaje gráfico, le acompañó una comida en la Sociedad y una larga sobremesa que dio para muchos temas, incluso hasta para remover algunos recuerdos a Peio que más que olvidados, tenía aparcados.
El Juego de las Chapas
En esos años 80 las colecciones de cromos eran una de las mayores ilusiones de la chavalería. Máxime si pensamos en los años de las Ligas y Copas de Athletic y Real Sociedad. En ese contexto, en 1987 salió una colección de la Vuelta Ciclista, llamado Ases del Pedal, de la editorial Javier Merchante. Y por ese tiempo unas pegatinas de formato circular a 30 pesetas que encajaban perfectamente en el interior de las chapas. Así nació uno de los entretenimientos más recurrentes de mi infancia.
Los niños los usábamos para jugar. Sí, para jugar, como si con la alegoría de la personificación, pudieran cobrar vida. Y vaya si cobraban vida. Lo mismo servían para competiciones en circuitos dibujados con tiza, como para partidos imaginarios del Athletic.

Fuente de Iturrigorri en Bilbao, cuyo nombre se asoció a las chapas.
"Iturris": El Origen del Nombre
Hace unas semanas encontré uno de los tesoros de incalculable valor que pensaba perdidos, no en la memoria, pero sí en las cajas cubiertas de polvo del trastero, voraces cuando se trata de desintegrar los juguetes de la infancia. Al agarrar la bolsa el tintineo ya me advirtió de que el botín seguía sonando igual, como doblones incautados en una razzia de corsario. Dentro aún estaban las casi cien chapas o «iturris» - como los llamábamos en Bilbao.
En España, una de las primeras en utilizar el ingenioso cierre inventado en 1891 por William Painter fue La Vizcaina S.A., fábrica de cervezas, hielo y bebidas gaseosas fundada en 1912 como continuación de Gaseosa Bilbaina. Para la gaseosa se usaba el agua de la fuente de Iturrigorri (fuente roja en Euskera), en el barrio de Rekalde, y como en la chapa ponía «Iturri«, el nombre pasó a definir cualquier tapón metálico de las botellas, aunque no fuese de gaseosa.
El Legado de una Época
El equipo Reynolds se reconvirtió en el Banesto y la estela de Julián Gorospe fue a menos coincidiendo con el despegue de Perico Delgado primero y del astro Miguel Indurain después. Catalan Brewery decidió honrar a Gorospe con una cerveza artesana de estilo India Pale Ale.
Esta IPA a base de lúpulo Simcoe tiene 6,8% grados y un IBU de 70, con un precioso color dorado, y un aroma resinoso que recuerda a los pinos del Norte de España donde se forjó el ciclismo de Gorospe. Y es que pocos deportistas son tan célebres sin haber ganado nada, aún peor, siendo los peor clasificados.
La última que hemos conocido es VALVERDE, la DIPA de Basqueland Brewery en colaboración con Other Half Brewing, usando lúpulos Mosaic, Citra, Ella & Azacca. Es un homenaje en toda regla a Alejandro Valverde, uno de los ciclistas españoles más laureados del siglo XXI.
Seguimos esperando nuevas cervezas «ciclistas», de hecho lanzamos ideas como una birra homenaje a Laudelino Cubino, Arroyo, Gastón, el canadiense Bauer, nuestro ídolo Fignon, Sean Kelly, o evidentemente Miguel Indurain, Bugno, Chiapucci, el pirata Pantani, o Perico Delgado. Y tú, conoces alguna cerveza artesana con nombre de ciclista?