El ciclismo estatal se movía en Cataluña y el catalán lo hacía entre Barcelona y Reus.
Reus ha sido la ciudad catalana y estatal con más número de velódromos a lo largo de su historia. Llegó a tener nueve, la afición de Reus a los velódromos es la mayor de todo el Estado.
La 97ª Vuelta Ciclista en Cataluña finalizará en Reus 54 años después de haberlo hecho por última vez, en 1963. La carretera de Salou acogerá el desenlace de la sexta etapa, que tiene que celebrarse el próximo 25 de marzo del 2017, a una prueba que tiene lugar «en unas fechas muy buenas, al principio de temporada, y con puntuaciones muy elevadas,» en palabras del director general de la Vuelta, Rubèn Peris.
Ciclistas de la talla de Chris Froome o Alberto Contador han confirmado ya su presencia a una cita donde competirán «los 18 mejores equipos del mundo más siete de invitados». Es decir, unos 250 deportistas que moverán cerca de 600 personas a la capital del Baix Camp en un acontecimiento que prevé dejar un impacto superior al millón de euros.
«Entre 50 y 60 millares de personas verán la retransmisión de esta entrada», añadía ayer Peris en el capítulo de cifras de una 97ª Vuelta Ciclista en Cataluña en que trabajan «cerca de 100 personas por los diez días en que se alarga».
Reus acogió por primera vez la Vuelta Ciclista en Cataluña en su quinta edición, el año 1923, y ha forma parte de su itinerario en 28 ocasiones con llegadas y salidas de etapa hasta el año 1963. Con esta llegada se rompe un largo periodo de 54 años que desemboca en el reencuentro de la Vuelta y Reus.
A lo largo de los años la capital del Baix Camp ha visto como ganadores nombres que han hecho historia al ciclismo, como Miquel Poblet, Mariano Cañardo, Bernardo Ruiz, Jesús Loroño, Fermín Trueba, Julián Berrendero o también Miquel Mucio.
La determinación de fijar la llegada de la prueba en la plaza de las Aguas, en la carretera de Salou, «surgió cuando pedí al concejal de deportes la posibilidad de que instaláramos una meta volante en la ciudad. ¿Él me contestó, y por qué no la meta final? Y nos pusimos a trabajar», explicaba Rubèn Peris en la puesta de largo de la cita, todavía con tres meses de margen con respecto a su celebración.
Por su parte, el concejal de Deportes, Jordi Cervera, detallaba la «ilusión que Reus pueda vivir el ciclismo de la manera que lo vivirá el próximo 25 de marzo y que forme parte de la Vuelta Ciclista en Cataluña».
El tramo del 25 de marzo completará el recorrido entre Tortosa y Reus. La vuelta, sin embargo, habrá dado el pistoletazo de salida el 23 en Calella y pasará por Banyoles, Mataró, La Molina, Llívia, Valls o Barcelona.

El Diari de Tarragona publica una crónica, de Francesc Joan, con la cual da a conocer el itinerario de este año de la decana de las carreras ciclistas del Estado: la Volta Ciclista a Tarragona, que organiza la sección ciclista del Club Natació Reus Ploms.
El máximo responsable de la sección ciclista del Reus Ploms y director de la prueba, Josep Maria Maeso, tiene claro que «la Volta 2004 será tan dura como siempre». Entre las novedades de la Volta figura el cambio de escenario en el final de la primera etapa, en Alcanar, que pasa del Mirador a l'Avinguda Catalunya para permitir una mayor afluencia de espectadores en la línea de meta, así como la salida de la cuarta, que se efectuará desde la Autoritat Portuària; y de la quinta, desde Termes Montbrió, y que tendrá como intermedio la ascensión a la Mussara.
«Tenemos 17 peticiones, pero no podemos asumirlas y deberemos hacer una selección de los mejores equipos», asegura Maeso, quien desvela que la carrera tiene un presupuesto total de 100.000 euros, aunque cada vez es más difícil organizar la Volta.
Josep M. Sans Ciurana: El Ídolo de Reus
Josep M. Sans Ciurana fue, seguramente, uno de los mejores deportistas reusenses de todos los tiempos. El Xatet, como era conocido, situó Reus dentro del mapa deportivo de la bicicleta a nivel estatal en la década de los años 20. Era el segundo deporte más popular de la época, y Josep M. Sans triunfó tanto en ruta como en pista, modalidad en que Reus representaba el máximo exponente nacional.
Había dos velódromos, el de la Casa del Poble y el de la Esperança (Reus Deportiu), donde nuestro protagonista se erigió en ídolo indiscutible.
El destino de El Xatet quiso que trabajara haciendo de peón para el maestro de obras señor Casals, quien, casualidades de la vida, tenía un taller de bicicletas... Y su primera paga fue una bicicleta, que le cambió el destino.
Le decían El Xatet, y también el Xato, el Nano, por su baja estatura.
Es imposible enumerarlas todas, son más de un centenar. Entre las más relevantes destacaría, en ruta, uno primero y un segundo de la carrera internacional del Gran premio Exposición; dos segundos, dos terceros y un cuarto, del Campeonato de España; cinco primeros en carreras nacionales en Zaragoza, Lleida y Sabadell; un segundo a la vuelta de Levante y cuatro primeros provinciales y dos segundos. En pista, dos primeros y un segundo del Campeonato de Cataluña, y tres primeros de los campeonatos provinciales de Tarragona.
Después de su éxito prematuro, ya que con dieciocho años ganó la carrera internacional más prestigiosa del momento, tuvo dos años menos exitosos, que después recuperó para acabar siendo lo mejor y más cumplido ciclista en los años 1928, 1929 y 1930. Y siempre, fuera donde fuera, llevaba Reus en el corazón. Corría por él, por su afición y por Reus.
En sus años de corredor, sí, fue el personaje más popular de la época y, ciertamente, creo que nunca más ha habido nadie como él. Pero su éxito también lo mató la Guerra Civil. Por este motivo he escrito el libro, para poner luz a la realidad del mito. Y también lo he hecho por amor a mi padre, Joan Marsal, que me dejó el encargo antes de morir.
He pasado muchas tardes en el Centro de Lectura, haciendo consultas en el Archivo histórico y en el Centro de la Imagen Mas Iglesias. Y también he dedicado muchas horas de confinamiento.
Incluso yo he quedado sorprendido de la dimensión de El Xatet, cualquiera que se lea el libro se hará cargo de qué, indiscutiblemente, se tiene que hacer justicia a su figura.

Gino Bartali: Un Triunfo Inicial en Reus
Para los que hemos tenido la oportunidad de seguir de cerca los golpes de pedal de los ciclistas de otros tiempos que forjaron hazañas de indudable grandeza, no podemos por menos que mencionar entre otros al popular corredor italiano Gino Bartali, oriundo de la región de la Toscana, presidida por la histórica ciudad de Florencia. Fue un atleta de grandes facultades que dio mucha gloria al ciclismo, junto a su gran rival y antagonista Fausto Coppi, otro campeón inolvidable.
Los aficionados italianos buscan afanosamente a alguien que les hiciera olvidar a aquellos dos campeones que cosecharon tantas victorias y tanta popularidad. Las esperanzas, con el pasar de los años, se han ido esfumando, porque el sustituto que nos haga olvidar aquel brillante pasado no ha llegado todavía.
Se ha dicho en repetidas ocasiones que Bartali al ganar la segunda Vuelta a Francia del año 1948, fue el mejor embajador de su país en territorio extranjero. Recordemos que el corredor florentino ya se había adjudicado el Tour de 1938. El espacio de una década marca un hito de por sí extraordinario y sin precedentes.
Bartali, entre otros triunfos, consiguió ganar en tres ediciones de la Vuelta a Italia (años 1936-37-46); en cuatro de la Milán-San Remo (1939-40-47-50); en tres de la Vuelta a Lombardía (1936-39-40), y en dos de la Vuelta a Suiza (1946-47). Además, se permitió el lujo de conseguir cuatro títulos en el Campeonato de Italia de carretera (1935-37-40-52); e inscribir su nombre en la Vuelta a Romandía (1949). Ganó cinco veces la Vuelta a Toscana y tres la Vuelta a Piamonte.
Antes de concluir esta semblanza un tanto escueta en torno a Bartali, quisiera poner sobre el tapete una anécdota raramente conocida en la esfera del pedal. Hemos de retroceder al año 1935, es decir, cuando contaba con tan sólo 21 años. Vino a España con tan buena fortuna que ganó con autoridad manifiesta la Vuelta al País Vasco.
Días más tarde, un tanto casualmente, se alineó en una carrera denominada Gran Premio de Reus, que ocupaba un buen rango en el calendario español. Constaba de tres etapas. Contra todo pronóstico, venció en la etapa inicial, llegando a la meta con un acentuado avance sobre el horario previsto por los árbitros en su hoja de ruta.
Lo cierto fue cruzó la cinta de meta como vencedor con tanta antelación que ni siquiera los jueces estaban allí para dar testimonio de su victoria. Todos ellos se habían ido a desayunar en bar emplazado en los alrededores de la llegada con la idea de que los ciclistas llegarían puntualmente bajo el dictado establecido por los organizadores.
Ante la ausencia de árbitros para fallar su veredicto tras varias cábalas y a la vista de lo ocurrido, decidieron asignarle una ventaja estimada de siete minutos sobre sus más inmediatos perseguidores. El cómputo fue aceptado. Luego, bien es verdad, afianzó su superioridad ganando la tercera y última etapa, con llegada a la misma cumbre de la montaña de Montserrat.
Vicente Trueba y Federico Ezquerra, sus contrincantes más directos en la contienda, nada pudieron hacer para oscurecer la estrella de Bartali. A partir de aquella jornada un tanto memorable, ya se comenzó a intuir la valía de aquel corredor ciclista llamado Bartali, que llegaría con los años a ser famoso. Es curioso recalcar que fue precisamente en Cataluña en donde precisamente empezó a despuntar.
Mussara Reus: Una Década de Ciclismo para Todos
Hace casi una década que nació la Mussara Reus. El recorrido de la Mussara Reus es uno de los elementos que mejor han valorado los casi 60.000 participantes que ha tenido la prueba en todos sus años de historia. Unos 2.500 metros de desnivel y una marcha por las comarcas tarraconenses del Baix Camp y el Priorat.
Sin abandonar esta modalidad, que siempre ha sido querida y valorada por los participantes, Mussara Reus ha querido satisfacer también a los paladares más exigentes e inconformistas. Aquellos que busquen siempre el reto más difícil todavía. Un total de 200 kilómetros y más de 3.500 metros de desnivel es la carta de presentación de este formato. De aquí al final, terreno quebrado hasta llegar hasta el último encadenado antes de meta.
Dos salidas y dos metas calcadas en ambos recorridos y muchos kilómetros de terreno compartido para las dos modalidades.
“Que cualquier aficionado pueda sentirse profesional por un día”. Es una idea simple en su creación, pero compleja en su ejecución. Nació como una prueba cicloturista y se ha convertido, una década después, en toda una familia de eventos.
“En 2014 ya había marchas, pero eran pocas y muy centradas en los clubs”, explica. “Sentíamos que no se trabajaba todo lo que rodea al propio evento. De esta forma comenzó una prueba vanguardista en su propuesta, pero con esa idea que aún se mantiene, la de ‘Profesionalmente amateurs’:
“Como aficionados, nunca nos dio el nivel para correr el Tour de Francia. Queríamos que la gente que viniera a nuestras pruebas sintiera lo que era estar en una etapa de una carrera World Tour.
“Para nosotros era una manera de decir que esto no era una carrera, aquí no viene cada uno con los colores de su club.
Desde entonces, Mussara ha crecido, tanto en su participación como en el número de pruebas. Mussara Donostia - San Sebastián “es el evento más clásico”.
“Todo aficionado tiene que ir al menos una vez a rodar en el País Vasco. Es la cuna de la bicicleta en España. En calendario la sucede Mussara Salou, el “buque insignia” de la marca, que este año se traslada desde Reus a Salou.
“Después de 10 años de maravilla en Reus necesitábamos un cambio. El aficionado nos pide cosas diferentes. En un registro completamente distinto, “apelando al gen competitivo” emerge Mussara 24H, pura ultrarresistencia, celebrada en el histórico circuito de Montmeló y que ofrece algo “completamente diferente”.
“Es competición, pinganillos, estrategia, rodillos y una convivencia en los boxes como no se ha visto nunca. Y, por último, Mussara Girona All-Road, que cambia totalmente el paso: “Aquí el cronómetro no sirve para absolutamente nada. Son muchas distancias de gravel en un entorno único. Los avituallamientos están alejados de la competición y se vive un ambiente festivo constante.
Diez años después, ¿qué se mantiene de aquella idea inicial de Mussara? Llorens lo tiene claro: “El espíritu. Es algo que no vamos a perder nunca porque nace de algo muy sencillo: la gente que está detrás de la Mussara son amantes del ciclismo. Precisamente reforzando este compromiso con los amantes del ciclismo y los seguidores de Mussara, la marca ha lanzado este año el Club. Un espacio lleno de ventajas, ofertas y experiencias únicas en cualquiera de las cuatro pruebas.
¿Y qué depara el futuro para la marca Mussara? “En lo concreto, ir poco a poco creciendo en ciudades y entornos claves del ciclismo. Buscamos que la gente no tenga que recorrer muchos kilómetros para poder disfrutar de una Mussara.

| Evento | Descripción | Características |
|---|---|---|
| Mussara Reus | Prueba cicloturista con historia. | 2.500 metros de desnivel, recorridos por Baix Camp y Priorat. |
| Mussara Salou | "Buque insignia" de la marca Mussara. | Traslado desde Reus a Salou para ofrecer nuevas experiencias. |
| Mussara 24H | Ultrarresistencia en el circuito de Montmeló. | Competición, estrategia y convivencia en boxes. |
| Mussara Girona All-Road | Recorrido de gravel en un entorno único. | Ambiente festivo, sin cronómetro y avituallamientos alejados. |