El mundo del ciclismo español está marcado por figuras legendarias, y entre ellas destaca Federico Martín Bahamontes, conocido como el "Águila de Toledo". Su historia es un relato de superación, talento y pasión por el ciclismo que dejó una huella imborrable en el deporte español.

Federico Martín Bahamontes celebrando su victoria en el Tour de Francia de 1959.
Un Pionero del Ciclismo Español
El 18 de julio se cumplió medio siglo de la victoria de Federico Martín Bahamontes (Toledo, 1928) en el Tour de Francia. Este fue un hito en el deporte español y un soplo de aire fresco para la España de la posguerra.
Eduardo Inda, director de Marca, definió al veterano icono del ciclismo español como "uno de los mejores deportistas de la historia de España". "Un pionero que comenzó en el ciclismo por necesidad económica. Se licenció cum laudem en la universidad de la vida.
En su periplo profesional (1954-1965) conquistó 74 victorias y fue el rey de la montaña del Tour en seis ocasiones. Bahamontes, cuyo verdadero nombre es Alejandro, pero todos le conocen por el nombre de su tío, elogió a corredores como Indurain y Contador.
Presidiendo el homenaje a Bahamontes se encontraba el periodista José María García, quien aseguró que con el ciclismo "se está cometiendo una tremenda injusticia". "Es como la oveja negra del deporte.
Recuerdos de un Ídolo: Faustino Suárez y el Legado de Bahamontes
Faustino Suárez no ha dejado de visitar la tumba de Federico Martín Bahamontes desde que al decano de todos los ganadores del Tour de Francia lo enterraron en el cementerio de Toledo el 9 de agosto, un mes después de haber cumplido 95 años.
«Fue genio y figura hasta la sepultura», remarca Faustino, la memoria viva del vencedor de la prueba gala en 1959. «Fede era un puro nervio, no se podía ver quieto. Le gustaba mucho llevar todas las cosas al día. En la bici era como en la calle, un fenómeno», cuenta Faustino, «uno más en la familia de Fede».
A sus 84 primaveras, su fiel gregario durante 71 años enumera a una velocidad endiablada los logros de Bahamontes. «Ganó infinidad de carreras, con un palmarés muy grande en la época de entonces, con bicicletas que pesaban 12-13 kilos, en comparación con las de ahora, de 7, y porque la Unión Ciclista Internacional no autoriza que puedan bajar el peso un kilo más... Bahamontes se saldría ahora», sentencia.
Su estrecha hermandad con el astro del ciclismo comenzó cinco años antes de que el ciclista se impusiera en la ronda francesa; un vínculo que no se ha roto hasta la muerte del 'Águila de Toledo', ciudad a la que Bahamontes llegó con tan solo seis meses de vida.
«Fede tenía una tienda de alquiler de bicicletas enfrente de mi casa, en la calle Honda, y empecé a ir por allí. Aunque era pequeño, solamente tenía trece años, la bicicleta me gustaba mucho y revoloteaba por la tienda. Y allí me quedé de aprendiz con él».
El negocio, abierto un par de años antes y ahora convertido en una vivienda turística, estuvo regentado por los padres de Bahamontes, Julián y Victoria, hasta que lo cerraron en 1958 para abrir la tienda en la plaza de la Magdalena, esquina con la calle Sierpe, convertido en un supermercado desde hace años.
«Estuve para recibirle cuando llegó a Toledo», rememora entre risas Faustino, a quien los recuerdos se agolpan en la memoria. Era el 20 de septiembre de 1959, domingo, y su jefe iba subido en un automóvil descapotable junto con su director en el equipo, Dalmacio Langarica.
Cuando Fede ganó el Tour, ya llevaba tres años casado con Fermina, y Faustino, por supuesto, estuvo en la boda, celebrada en la catedral de Toledo el 3 de noviembre de 1956. «Con él estuve en todos los sitios buenos y malos», se ríe su leal colaborador, quien elude hablar de los recuerdos negativos, «son cosas muy personales».
Durante su etapa profesional, siempre se cuidó «muy bien», respetando su régimen de comidas, «nada de grasa», que luego trasladó a toda su vida. «Siendo ya una figura, salíamos a entrenar con él y programaba la ruta», le brota a Faustino, que compaginaba por entonces el trabajo con su afición al ciclismo «los días libres y en vacaciones».
Suárez, que corría numerosas carreras por toda España cuando el trabajo se lo permitía, intentó pasar al campo profesional e incluso fue seleccionado por Gabriel Saura para competir en Italia, pero no pudo viajar por el servicio militar obligatorio. Corría 1962.
Entonces dejó la bicicleta y se volcó totalmente en su trabajo en la tienda de motos y bicicletas de Bahamontes, que estuvo abierta hasta el 14 de febrero de 2004, viernes; justo el día antes de que Faustino cumpliese 65 primaveras, la jubilación. «Fede siempre me había dicho que, cuando yo cumpliera los 65, cerraría la tienda. Y así fue. El día 14, a la una y media de la tarde, se cerró la puerta y ya no se volvió a abrir».
«Él no paró para comérselo. Subía un puerto, tuvo en la bicicleta una avería mecánica arriba y esperó a que llegase el coche que lo tenía que ayudar. Porque antes no era como ahora, igualito, que el coche llega en segundos. Entonces, como le tocó esperar y si había diez o doce minutos de ventaja, le dio tiempo a comerse un helado, o lo que hubiera habido, una raja de sandía o de melón.
Faustino saca a pasear una retahíla de nombres, los que se codearon con Bahamontes hasta que se retiró en 1965, que venían a realizar carreras de un día a la provincia de Toledo. «En realidad, cuando se ganaba dinero era en los 'critériums' que había después de participar en el Tour», dice el escudero de Bahamontes y mano derecha durante medio siglo en la Vuelta Ciclista a Toledo, una clásica que arrancó en 1966 gracias a la idea que Cruz Loaisa Pérez propuso a Federico.
«Fue el Gran Premio Cimasa», apunta Faustino, que no para de hablar. «Y estuvimos hasta 2015, que se cumplieron los 50 años. Fede me preguntó si terminábamos y yo le animé a dejarlo. Pero él me preguntó si hacíamos el Trofeo Bahamontes al año siguiente con dos etapas, y lo organizamos en 2016.
«Hasta que cumplió los 92 años, él estaba hecho un dandi, estaba estupendamente. Pero tuvo un accidente en su finca de Argés. Dejó el coche en punto muerto, fue abrir la puerta del garaje, el coche se fue hacia él y lo dejó pillado contra la puerta.
A Faustino le siguen dando el pésame por la muerte de Bahamontes, cuya maravillosa escultura en la subida a la plaza de Zocodover ve a lo lejos desde su casa cada día. «A Fede le gustaban muchos sitios para colocarla, pero siempre decía que el paseo del Miradero era el mejor sitio. El autor de la estatua [Javier Molina] estuvo mucho tiempo con él hasta que lo sacó bien, bien, porque en la estatua le sacó estupendamente todos sus rasgos», alaba Faustino.
Sin embargo, se le quiebra algo la voz cuando se le pregunta si va al cementerio para visitar la tumba de su amigo Fede.
El CICLISMO según FEDERICO MARTÍN BAHAMONTES
Rafa Carrasco: El 'Lecherito' de Toledo y su Impacto en el Equipo Kelme
La historia del ciclismo en España está repleta de ciclistas y directores de equipo que encajan con esta descripción, y guarda en uno de sus tomos más lujosos la vida y milagros de Rafa Carrasco (22/09/1940), sobre todo por su etapa al frente del histórico equipo Kelme.
Buen parte de este éxito recae en la persona de Rafael Carrasco. Destacó más como director de equipo que como ciclista, pero forjó la base de su carrera dando pedales. El ‘Lecherito’ de Toledo, que es como se le conocía, vive en Barcelona desde hace 60 años y le debe todo, o casi todo, a Federico Martín Bahamontes.
‘El Águila de Toledo’ lo convenció para que dejara su Toledo natal y se trasladara a la capital catalana y se enrolara en las filas de la Peña Solera Cacaolat. Tenía 15 años.
Muestra con orgulo la insignia que en su día le encajó en el pecho de su americana Nicolau Casals, vicepresidente del Barça entre 1978 y 2003 después de ganar el Campeonato de Fondo de Carretera Amateur en Reus y el Cinturón Internacional de Catalunya.
Después pasó a las filas del Picadero-Damm, antes de dirigir el Transmallorca y el que fuera el niño de sus ojos: el Kelme, el cual comandó de 1980 a 1992. Los hermanos Quiles vieron en él a la persona idónea para liderar un proyecto de futuro, con aspiraciones, que quería de entrada correr el Tour.

El equipo ciclista Kelme, un referente en el ciclismo español.
Carrasco aceptó, siempre y cuando pudiera contar con Francisco Galdós, Felipe Yáñez y Pedro Torres. No quería saber nada del dopaje, lo que no le impidió comprobar la meteórica ascensión de unos corredores que apenas iban y que tras la llegada de Eufemiano volaban.
Palmarés de Federico Martín Bahamontes
| Año | Logro |
|---|---|
| 1959 | Ganador del Tour de Francia |
| 6 veces | Rey de la Montaña del Tour de Francia |
| 74 | Victorias profesionales |