La Madrid-Gijón-Madrid (MGM) es una prueba de ciclismo de larga distancia que desafía los límites físicos y mentales de los participantes. En 2005, varios ciclistas se embarcaron en esta aventura de 1285 km, enfrentando todo tipo de obstáculos y disfrutando de los paisajes de España. Este artículo recoge las impresiones de algunos de estos "supervivientes" que lograron completar la prueba en 70 horas.

Preparativos y Salida
Para muchos, la preparación para la MGM fue un desafío en sí mismo. Uno de los participantes relata que no tuvo tiempo de prepararse adecuadamente, olvidando incluso elementos esenciales como la rueda delantera en una brevet de 600. El estrés de los preparativos le impidió dormir bien la noche anterior. Después de una cena ligera, los ciclistas se prepararon para la salida. La salida se hace por tandas cada 20 minutos.
La mayoría de la gente ya ha salido, mis compañeros me avisan que salen ya. Ahora marcamos nosotros el ritmo, bastante rápido. Los primeros kilómetros se hacen a toda leche. Los asturianos nos mantenemos juntos y rodando en cabeza, con Mariano, como siempre, de capone del grupo. Entre gritos y aplausos los veo alejarse. Viendo la composición del grupo ya sabía que a los pocos kms. pero aguantamos el ritmo hasta un repecho largo, donde no pudimos seguirles.
Primeros Kilómetros: Desafíos y Anécdotas
El terreno es un constante sube y baja, pero la carretera es buena. Las motos nos acompañan, indicándonos las zonas de obras. En las subidas, me siento muy fuerte, y paso casi sin querer a la cabeza del grupo. Los cafés y las prisas, junto con las barritas, no me ha sentado muy bien y ando con el estómago revuelto. No soy el único. Mi compañero Juan Luis también se resiente.
Uno de los momentos más recordados fue el socavón de 15 cm. Otro ciclista recuerda un relevo a 30 Km./h, seguido de otro a 33 Km./h. La confusión también estuvo presente, con información contradictoria sobre las distancias. Un paisano cuando paramos en una fuente de agua bendita nos dijo que 10 Km. se perdió unos cuantos episodios de Barrio Sésamo y decía agua bendita porque a 35º C. y comenzar una veloz bajada hacía el pueblo leonés que me invitaba a pensar en ¿cómo sería a la vuelta ?

Astilludo a Frómista: Comida y Cerveza
En Astudillo, los ciclistas se dirigieron a Frómista con la esperanza de comer, pero eran las 11 de la mañana. En la recta de 12 km, encontraron unos filetes de chuleta de lomo de cerdo intragables, pero afortunadamente había cerveza. ¡Qué bárbaro! 2, 3 ¡también existen monedas fraccionarias carajo!.
El Pontón y el Descenso a Gijón
El problemático embalse y la dificultad montañosa de el Pontón con sus 1280 m. de subida hasta el muro de hormigón del embalse y los otros posteriores 25 ó 30 Km. haciéndonos ir a 16 18 Km./h. es la viva descripción de lo que Km. a Km. que no nos diera ni un segundo de respiro, pero no nos derrumbamos y alcanzamos el puerto, ya todo era bajar 46 km. ¡tremendo! No conocíamos como era ir a Gijón, los primeros 20 Km. el Puerto de la Madera 6 Km. nos sellan y nos conducen hacía el albergue, que curiosamente estaba a 3 Km. la situación caótica vivida lo justificaba, nos duchamos, cenamos lo que pudimos y nos echamos unas 4 horas en la cama tan extraña pero tan deseada. y para desayuno 10 Km.
Regreso a Madrid: Agonía y Superación
Pepe se queda con ellos, Chofo y Piti, a ritmo 25 Km/h. buscábamos una tienda donde comer algo fruta y beber a las 20 h. en los siguientes puntos de control. cuatro horas hablaría con él y desconozco su nombre, un saludo y gracias por todo. h. ¿Qué impresión se habrán llevado de la MGM ellos y el italiano? Faltan 20 Kms. con rapidez y sin pausa devoramos con ansia esos últimos Kms. atravesamos Algete y concluimos nuestra odisea a las 21 h. ¿Qué nos mueve a jugar en el entorno de la agonía sin sopesar el abandono?
Después de pasar un par de rectas de 14 kms. Llegamos a Fromista (4º punto km. Al llegar a Cistierna (5º punto km. pongo la larga y nos dejamos caer, en pocos kms. la niebla empezaba ha hacer acto de presencia y había que bajar rápido. yo delante con el turbo, la larga puesta y Rafa a rueda. Terminando de reparar nos pasan Lázaro y Jorge, seguimos la bajada y en un par de kms. por fin llegamos a Cangas, para variar el control está a las afueras del pueblo después de un repecho largo. Llegamos a Cangas km. Jorge va solo, Merche y Lázaro juntos, y Rafa y yo por detrás. a mitad de puerto a Rafa se le mete un mosquito en el ojo, por lo que tenemos que parar 5 minutos, hasta que pude sacárselo. Llegamos al alto sobre las 21;00, Lázaro y Jorge se habían dejado caer antes, pero en un par de kms. sellamos y los esparamos para cenar. yo creo que las pomadas ya no me hacen nada, el culo se queja de todas formas. ahora con aire en contra, que nos hace meter casi todo en los repechos, hay 40 kms.
Al llegar a Fromista km. unos palitos para las llagas, trombocid para las piernas y pomada para los labios. gasto el agua del botellín en refrescar a la gente, que lo agradece. empieza a rondarme la idea de no parar a dormir y hacer todo de tirada hasta Madrid. Continuamos hacia Aranda de Duero entre continuos sube y baja con aire a favor, pasan los kms. Llegamos a Ayllón km. Cuando llegaron se quedaron tomando algo, Rafa y Yo continuamos dirección Algete, paramos en Cogolludo a coger agua y comer alguna galleta.
Hubo momentos de agotamiento extremo, donde la idea de abandonar rondaba la mente de los ciclistas. Sin embargo, la camaradería y el espíritu de superación los impulsaron a seguir adelante. Finalmente, los ciclistas llegaron a Madrid, completando su odisea a las 21 horas.
El ascenso es tan lento, que vamos retrasando cada vez más el llegar al alto del puerto. son las 10 y empieza a no verse bien. A estas alturas, vemos que va a ser difícil llegar a Gijón por lo que decidimos dormir en Cangas. Paramos a cenar en un bar el Puente Vidosa. La cena nos supo a gloria. Ahora si que tenía ya el estomago bien. Entre la parada para cenar y el lento descenso del Pontón, ya llevábamos casi dos horas de retraso, por lo que nos fuimos a dormir. Sellamos y nos acostamos en las colchonetas del polideportivo. Nos levantamos, lavarnos un poco, y desayunar un colacao con unos bizcochos.
Llegamos a la Madera y subimos bastante bien. Vuelta atrás y a buscar el Albergue donde está el control. Cuando llego allí, se me pasa todo el cabreo de repente. Bebo algo y me subo a ducharme. La comida, muy buena, muy rápido, a mesa puesta, y nunca mejor dicho, pues ya hasta tengo la comida servida en el plato Solo tengo que sentarme. Subimos la Madera a buen ritmo, y continuamos dirección a Cangas.
Mi mujer me encuentra un hotel, pero dicen que tenemos que llegar antes de las 12 de la noche, lo cual vemos que será imposible. La mujer de Juan Luis nos encuentra un hotel que no cierra y hay habitaciones y nos reserva aunque es algo caro. Nuestros compañeros Juan y compañía, andan buscando también un hotel en Sahún. Recojo la cámara de fotos y nos disponemos a salir. Juan Luis y yo, salimos por detrás a nuestro ritmo. Ya es noche cerrada y paramos en un pueblo a poner luces y chaleco. El último tramo, decidimos hacerlo por la carretera en obras, pues los lugareños dicen que está bien para pasar en bici. Joder¡¡¡¡ como estaba.
Salimos por delante, y al poco nos pasan. Los kilómetros van pasando en las largas rectas. Paro en el pueblo en una fuente, me refresco y lleno los botes y llega Juan Luis. Salimos otra vez juntos. Dirección a Tortoles de Esgueva voy un poco tocado ya, con pocas fuerzas y con ganas de parar. Tras una larga subida, me quedo rezagado. Paro un poco para descalzarme y aliviar el dolor de pies. Mi compañero me espera un poco más adelante. Por fin entramos al pueblo. Ahora hay que subir la cuesta hormigonada hasta el control. La acogida en el control es muy buena. Llego con mala cara, pero tras ducharme, me siento otro. Saco una fotos allí mismo y paso a comer. Me uno a Juan Luis a comer. Le saco unas fotos tomando vino con el porrón.
Un poco más adelante, este camionero, aparca, y nos espera con unas latas de acuarios. Camino de Fuentespina, me va doliendo mucho la rodilla, por lo que voy solo a mi paso. Poco antes e llegar al pueblo, me alcanza el grupo de Juan, y paran en el pueblo. Yo paro también, pero solo a coger agua en la fuente. Voy camino de Ayllón, parece que algo me alivió. Voy ya seco y buscando una fuente. Llego a Ayllón, y allí están todos, ya comiendo. Cuando estamos comiendo llega Juan Luis y se sienta a comer también. Ahora hay que subir el Alto de la Pela. Yo voy delante y casi coronando me alcanza Juan Luis. Ya es de noche, y ponemos todas las luces y reflectantes. La supuesta bajada, no es tal. Poco a poco vamos dirección al siguiente control que parece que no llega nunca. Cuando llegamos al control de Atienza, sobre la una de la mañana, salen el grupo de Emilio, Juan Pomar y Bernardo. Alberto y Gonzalo deciden, como nosotros, parar a dormir.
Juan Luis se va por delante en la subida del pantano. Al poco llego a Alalpardo, y le veo en un bar.
En resumen, la Madrid-Gijón-Madrid 2005 fue una experiencia inolvidable para todos los participantes, llena de desafíos, camaradería y momentos de superación personal.