El Universo Inolvidable de "Monsters, S.A." y el Terror Sobre Ruedas de Billy

El mundo de la animación ha sido un tema recurrente y fascinante, especialmente en lo que respecta a Pixar. Por ello, una de sus películas más emblemáticas marca el final de este ciclo.

Cierto que el nombre que le dio notoriedad al estudio, durante un tiempo, fueron las dos películas de ‘Toy Story‘, y que el triunfo mundial vino con ‘Buscando a Nemo‘. Sin embargo, fue con ‘Monsters, S.A.’ que Pixar aprendió dos lecciones cruciales: que el éxito vendría acompañado de litigios y que cada nueva película representaría un desafío tecnológico en términos de diseño y desarrollo de algoritmos.

La película estuvo a punto de no ver la luz por problemas de plagio e infracción de derechos de autor.

Sully, uno de los personajes principales, representó un desafío particular. Querían algo que inspirase miedo, pero que a la vez mostrase el gran corazón del personaje. Los cuernos se mantuvieron desde el diseño original, pero no así el colorido de su piel, ni el pelo. Aquí, tecnológicamente hablando vinieron parte de los problemas.

Si uno se fija con detenimiento en los movimientos de Sully, comprueba que pese a su peso es ágil, y que su pelo tiene vida propia, de tal manera que se tuvo que diseñar cada uno de ellos de manera individual (sucedía, que dependiendo de su posición y de la luz, había partes de su cuerpo que debían estar iluminadas y parte aparecer en sombra, unos debían brillar y otros no a la vez, y no sólo eso, debían demostrar movimiento y vida, algo que a los programadores les llevó mucho tiempo).

Ayudó al desarrollo del personaje, el hecho de que fuese John Goodman quien le pusiese voz, apuntando el mismo que a Sully se le debería ver como un jugador de fútbol profesional americano, con su misma agilidad de movimientos para alguien de tanto peso.

Se podrían enumerar más cosas del proyecto, pero todo dirige a un mismo punto a esa secuencia de las puertas a la que nos van preparando, pero que nos deja boquiabiertos cuando la vemos en todo su esplendor. Tenían claro que la forma de llegar a la habitación del niño era usando la metáfora del monstruo escondido en el armario, y que para eso era necesario una puerta.

Durante toda la película sólo vemos el lugar de trabajo, un mecanismo de raíles que trasladan puertas, donde los monstruos entran y salen recogiendo energía. Sólo imaginamos qué sucede. No es el caso cuando se nos abre el universo de lo que hasta el momento en el que empieza la secuencia, que ya viene acompañada por el ritmo de una persecución se abre ante nuestros ojos: una montaña rusa de millones de puertas.

Saltos, sorpresas, peligros… lo inesperado. Si intuíamos que Pixar podía ofrecernos algo que nos llevase a un mundo inimaginable, esta secuencia lo logra. Nadie se podía esperar una genialidad así.

Entre todas las posibilidades, la montaña rusa era lo único que tenía cabida, poniéndose en la situación de aquellos niños, ahora adultos, que habían crecido con las atracciones de los disneyworld de turno. La montaña rusa es poner en imágenes, recuerdos de niños, como el sentimiento de la cercanía de la cúspide y el primer descenso, previo al descanso, y el oh! Y no son puertas, se convierten en accesos a nuestra memoria selectiva, cuando se empieza el camino una vez se busca la primera escapatoria, y continúa la persecución, abriendo y entrando en toda una variedad de mundos y ciudades paralelas.

El ritmo nos mantiene en vilo. Mike y Sully quieren proteger a Boo, y lo que representa, su inocencia y su vitalidad, la moneda de cambio que es la alegría de un niño frente a lo que provoca darles miedo… Esa es la metáfora, el poder corrompe y no vale si eso supone aprovecharse de los niños.

Pero no hay descanso, como en la montaña rusa una vez que empieza la atracción, hasta que la fuerza acumulada se pierde y te frenas… No es el caso, porque la secuencia no para, ni cuando acaba la película y se sabe todo lo que ha pasado.

Pixar nos mostró un camino, o nos abrió una puerta a su imaginario, para iniciar con ellos un acuerdo de compromiso fiel a su causa. Recupera el ideario del cine antiguo, de los clásicos por los que comenzamos a amar al séptimo arte…

Una pregunta oculta planteó Pixar a los espectadores con esta película: ¿te subes a lo que te propongo? Yo lo hice y no me arrepiento.

La ciencia en las puertas de monsters Inc | Teoria

El Terror Sobre Ruedas: Billy y su Triciclo

Para los verdaderos aficionados al terror y coleccionistas de figuras icónicas, la espera ha terminado. Si te fascina el universo retorcido de "Saw" y admiras la escalofriante presencia de Billy, esta figura es una adición imprescindible para tu santuario de coleccionables. Prepárate para revivir los momentos más tensos de la saga con una pieza que captura la esencia del miedo.

Esta impresionante figura articulada de Billy, el siniestro títere de Jigsaw, te trae la película directamente a tu estantería. Con una altura de 30 cm, cada detalle ha sido meticulosamente recreado para capturar la aterradora estética del personaje. Desde su icónico triciclo hasta sus malévolos ojos, esta figura es un testimonio de la maestría de NECA en dar vida a los villanos más memorables del cine.

Características de la Figura de Billy

  • Figura articulada de alta calidad de Billy de la saga "Saw".
  • Incluye su distintivo triciclo, listo para sembrar el pánico.
  • Efectos de sonido integrados para una experiencia aún más inmersiva.
  • Tamaño imponente de 30 cm, perfecta para exhibir.
  • Pilas incluidas (3x 1.5V LR44), lista para usar desde el primer momento.

¿Buscas el regalo ideal para ese amigo o familiar que devora películas de terror y colecciona figuras de culto? La NECA Saw Figura con sonido Billy con Triciclo 30 cm es la elección definitiva. Sorpréndelos con una pieza que evoca la tensión y el suspense de "Saw", garantizando una reacción de pura emoción y, quizás, un poco de miedo.

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