El auge del BMX y el freestyle en Chile merece una atención especial. El BMX ha encontrado en espacios urbanos como plazas, skateparks y calles una forma de expresión y movilidad entre jóvenes, aunque muchas veces se invisibiliza.

No es solo deporte: es cultura urbana, es apropiación del espacio público, es resistencia y comunidad.
Expresión Urbana y Movilidad Juvenil
Eventos como los nacionales de freestyle BMX o la reciente inclusión del deporte en los Juegos Panamericanos han visibilizado la disciplina, empujando a municipios como Maipú, La Florida y Rancagua a invertir en infraestructura específica.
Este impulso ciclista puede ser también una respuesta ciudadana ante el colapso del transporte público y la saturación de las autopistas urbanas.
Apropiación del Espacio Público
Rodrigo Mora sostiene que el país necesita pasar a una nueva etapa: ya no basta con trazar líneas de pintura en las calles. Es momento de crear entornos que hagan del ciclismo una opción segura, cómoda y viable para más personas.
Actualmente, la infraestructura ciclista a nivel nacional suma 1.225 kilómetros, con planes de expansión que agregarían otros 1.661 kilómetros. Esto significaría un aumento del 136% en las comunas priorizadas por el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, que además creó una unidad específica de movilidad activa.
El Gobierno Regional Metropolitano ha anunciado un plan ambicioso para Santiago: 820 kilómetros nuevos de ciclovías que podrían cambiar por completo la forma en que la ciudad se mueve.

El Ciclismo en Santiago y Chile
En poco más de una década, el uso de la bicicleta en Santiago ha dado un salto notable. Hoy alcanza un 7,8%, lo que equivale a cerca de 1,5 millones de trayectos diarios, si en 2012 representaba apenas el 4% de los viajes.
Comparado con otras grandes ciudades del mundo, Santiago se ubica en una posición destacada dentro de América Latina. París, que ha sido modelo de transformación urbana agresiva a favor del ciclismo, alcanza un 11%, mientras que Londres, por ejemplo, reportaba en 2022 un 4,5% de sus viajes en bicicleta.
El fenómeno no es homogéneo. Arica, Iquique, Antofagasta y La Serena no superan el 2% de participación ciclista en el norte del país, donde las condiciones climáticas son ideales.
En contraste, ciudades del centro-sur como Chillán, Linares, Parral o San Fernando muestran porcentajes del 11% al 12%, donde la bicicleta ha estado tradicionalmente integrada a la vida cotidiana, especialmente por su vínculo rural.
Este domingo, la ciudad de Santiago dejará de ser solo una capital para convertirse en una pista compartida por miles de cuerpos en movimiento. La Maratón de Santiago celebra su versión número 17 con tres recorridos; 10k, 21k y 42k, y una participación que se extiende desde corredores debutantes hasta atletas experimentados, pasando también por personas en situación de discapacidad.
La carrera, organizada por tramos etarios que van desde los 18 hasta los 64 años en distintas subcategorías, ha logrado consolidarse como un evento que no solo celebra la velocidad o la resistencia, sino también el compromiso personal y colectivo con el bienestar.
Según expertos de la Escuela de Ciencias de la Actividad Física, el Deporte y la Salud de la Universidad de Santiago, correr no es solamente moverse; es también un acto de cuidado y de conexión con otros.
Participar en una maratón no es un gesto impulsivo ni improvisado. Es el resultado de semanas, incluso meses, de preparación física, mental y emocional.
Dormir bien en los días previos, alimentarse de manera equilibrada y mantener un ritmo constante durante la carrera son claves fundamentales.
El descanso previo, más allá de la noche anterior, mejora la concentración, regula la ansiedad y favorece la recuperación. Un sueño reparador de al menos ocho horas puede marcar la diferencia entre una jornada satisfactoria y un desempeño frustrante.
La alimentación también juega un papel protagónico. Comer carbohidratos complejos como pastas, papas o legumbres, y mantenerse bien hidratado; idealmente entre 2 y 3 litros de agua por día, permite enfrentar el esfuerzo físico con reservas energéticas suficientes y reduce el riesgo de molestias gastrointestinales.
El calentamiento previo es otro ritual que no debe pasarse por alto. Subir de forma gradual la temperatura corporal y activar la musculatura no solo optimiza el uso del oxígeno, también previene lesiones.
Saber dosificarse durante el recorrido es una estrategia clave. Si puedes hablar en frases cortas mientras corres, probablemente estás en una zona de intensidad aeróbica segura.
Pero lo más importante es entender que la maratón no termina con la meta. Al compartir con otros corredores; en la llegada, en redes sociales o en entrenamientos posteriores, se construye una red de apoyo y motivación que potencia la continuidad del movimiento.
Santiago, por unas horas, será menos ciudad y más cuerpo. Menos ruido y más respiración. Más comunidad que individuo.