Guía Completa para Comprar Bicicletas de Ciclismo de Segunda Mano y Consejos para su Mantenimiento

Es un hecho que muchas ciudades del mundo están apostando por la bicicleta como una de sus principales alternativas de transporte. Incluso en aquellas donde el apoyo institucional es casi nulo, los ciclistas ocupan cada vez más sus repletas calles. Pareciera que lejos de parar, esta tendencia cada vez aumenta más. En el caso de Santiago, el estallido social y la pandemia durante el último año han provocado que muchos desempolven su vieja bici y le den un nuevo uso para desplazarse por la selva de cemento.

A pesar del entusiasmo, posiblemente el nuevo ciclista se va a encontrar con una experiencia entorpecida por el mal funcionamiento de su máquina - la común sensación de "sentirla pesada" - lo que podría llevarlo a pensar que es mejor volver a guardarla y comprar una bicicleta nueva. ¡Por favor no! La mayoría de las bicicletas que andan por ahí son más que suficientes para moverte por la ciudad, y dándoles una vida no solo te vas a ahorrar dinero, sino también vas a generar menos basura y contribuir al cuidado del medioambiente.

Dicho ello, en esta publicación te enseñaremos como darle una nueva vida a esa antigua bicicleta que tienes guardada y prepararla para el ciclismo urbano. A continuación te damos consejos para sacarles jugo a este tipo de bicicletas sin invertir mucho dinero en ellas. Estos consejos igualmente sirven para cualquier bicicleta.

Un Poco de Historia

En Chile durante los años 70 y 80 era común encontrarse con las conocidas bicis de media pista, ruteras o pisteras, la mayoría de ellas con cuadros de acero y ruedas 700c (aro 28) con las que uno se podía desplazar fácilmente por la ciudad. No obstante, durante los años 90 y 2000 se popularizaron las MTB y el mercado se comenzó a llenar de bicicletas que imitaban este estilo, la mayoría ofrecidas en el retail y los supermercados, pero con cuadros de acero pesados, aro 26, neumáticos anchos con calugas grandes y componentes de baja calidad.

Estas bicis eran y son problemáticas por dos razones: (1) no son lo suficientemente buenas para poder usarlas en los cerros o caminos más offroad y (2) no estaban diseñadas para el uso que más comúnmente se les da, la ciudad. Pero como ya les dijimos anteriormente, eso no es un impedimento para que no le podamos sacar provecho y usarlas sin problemas para la ciudad.

Consejos Esenciales para la Puesta a Punto de tu Bicicleta de Segunda Mano

1. Ajusta el Sillín y Corrige la Geometría

Una adecuada posición de sillín optimiza el proceso de pedaleo y lo hace más cómodo. Es por esto que es necesario ajustar correctamente la altura del mismo. Para ello, primero hay que medir la distancia entre el suelo y la entrepierna, luego multiplicar esa distancia por 0,885 y eso te dará la distancia adecuada (aproximada) que deberías tener el sillín respecto a la caja del eje de pedalier.

Además es bueno ajustar el retraso del sillín, es decir el movimiento lateral de este, el cual puedes ajustar para acercar más o menos al manillar. Si bien este también se puede calcular, recomiendo probar distintas posiciones y quedarse con la que se sienta más cómoda. Por último, también se puede ajustar el grado de inclinación del sillín, es decir, que la punta mire hacia abajo, hacia arriba o este en una posición horizontal respecto al suelo. Si habiendo hecho el ajuste, se sigue sintiendo incomodo el sillín lo mejor es cambiarlo. Recuerda que es la parte donde más hay contacto entre tu cuerpo y la bicicleta.

La altura y posición del sillín no es el único ajuste que debería hacer a la bicicleta, también se puede modificar la altura del manillar y la distancia entre el sillín y el manillar, ambos tienen un impacto enorme en tu sensación sobre la bicicleta. También puedes cambiar el manillar por uno más cómodo, lo que seguro vas a agradecer.

Cómo Ajustar el Sillín | Formas de Hacerlo en Casa

2. Limpieza Profunda de la Transmisión

Después de años guardada en la bodega, en el mejor de los casos la bicicleta ha juntado un montón de polvo en sus partes y habrá secado todo el aceite de la transmisión. En el peor de los casos, si el lugar donde estaba tiene humedad puede que se hayan oxidado algunas partes de metal. Es también muy probable que la transmisión tenga rastros de grasa sucia y barro que están entorpeciendo el correcto funcionamiento de la transmisión.

El consejo es tomar unos cepillos de diente que hayas dejado de usar y comenzar a cepillar todas las parte de la transmisión (piñón + cadena + pata de cambio + plato) con harto desengrasante hasta dejarla lo más limpia posible. En el caso de que haya acumulado óxido o que el desengrasante no ha sido suficiente se puede usar bencina o parafina que funciona muy bien para remover esos elementos. De igual forma, yo me suelo ayudar con algún pedazo de metal como un destornillador de punta plana para remover la basura más pegada. Es importante remover el excedente y no usar WD-40 para lubricar porque en ambos casos se vuelve a ensuciar muy rápido la transmisión y tendrás que volver a hacer la limpieza.

3. Cambia los Neumáticos

Los neumáticos son la única parte de la bicicleta que entra en contacto con el suelo y una de las que más puede cambiar la sensación del conjunto. Las MTB de supermercado suelen traer neumáticos pesados y con calugas para el cerro, pero que son tremendamente ineficientes en el asfalto. Para el ciclismo urbano, mi recomendación es ir por un neumático liso, con protección antipinchazos (si bien no los evita, reduce la probabilidad de que ocurran) y de medidas de 26×1.50 hasta 26×2.00*. En mi caso, las 26×1.50 son la mejor opción.

*La medida 26 determina el aro de la bicicleta y el siguiente número indica el ancho del neumático, ambos en pulgadas. La mayoría de las MTB antiguas son de esta medida, pero más recientemente se han incorporado las medidas 27.5 y 29 en este tipo de bicicletas. Para estar seguro se debe revisar los números que están al costado del actual neumático.

4. Ajusta los Frenos (o Cámbialos)

La primera razón y la más obvia de porque debes revisar los frenos es porque pueden estar frenando la rueda sin que estés pulsando la manilla de freno. La segunda es que un buen frenado va a mejorar tu experiencia general sobre la bicicleta. Los frenos más comunes en este tipo de bicicleta son los v-brake, aunque su ajuste es simple y hay cientos de tutoriales en youtube, lo más apropiado es encargárselo a un mecánico.

En algunos casos, tanto la manilla de freno como la "pinza" son de plástico de mala calidad, haciendo que no se transmita correctamente la fuerza desde tu mano hacia el freno como conjunto, así como también un acelerado desajuste del mismo. En estos casos recomiendo cambiar todo el sistema de frenos por uno de aluminio: son baratos y eficientes. Por último, también es importante revisar el estado de las pastillas de freno, unas pastillas gastadas simplemente no frenaran.

Mantenimiento Preventivo: Claves para Prolongar la Vida de tu Bicicleta

Tal como los automovilistas saben algo de mecánica, algo también debiéramos saber de la bicicleta. “Las claves para una buena mantención y cuidado de la bicicleta, tienen que ver con la comprensión de que ésta es una máquina, que es especialmente afectada por los factores externos - como el clima y la suciedad-, y como toda máquina requiere de mantenimiento periódico. Pocos dejarían un automóvil sin sus mantenciones”, expone Bastián Contreras, de Overlap Workshop, un taller especializado en este tipo de vehículos.

Contreras dice que un buen trabajo de mantenimiento “tiene como clave el atacar” los factores externos que le son dañinos a la bicicleta. Pero además - y “por sobre todo”- “ser pulcros en ese trabajo, tanto desde el punto de vista del buen uso de herramientas para no destruir las piezas, como desde el punto de vista de la limpieza”.

El Factor Ambiental y su Impacto en tu Bicicleta

El verano está causando todo tipo de estragos debido a sus altas temperaturas. Este tipo de ambientes puede ser fatal para una bicicleta, en especial, si se deja en un lugar en el que el sol le dé directamente. “Si bien la bicicleta está hecha para su uso en distintas condiciones climatológicas, el dejar las bicicletas estacionadas y expuestas directamente al sol, puede deteriorar las piezas fabricadas de gomas, plásticos o cauchos”, detalla Contreras.

Neumáticos, sillines y los puños de los manillares, son algunas de estas piezas bajo amenaza. La pintura de la bicicleta está, también, bajo amenaza a causa de los rayos UV. Lo más probable es que ésta termine decolorada. Si bien hay bicicletas que cuentan con componentes - como la fibra- que poseen cierta protección contra los rayos del sol - a través de un lacado-, éstas no estarían del todo inmunes a sus efectos.

Así, al menos, lo asegura Felipe Pineda, mecánico del taller ñuñoíno Copenhague Store, con 12 años de experiencia: “Me ha tocado ver casos en que éstas se colocan de un color amarillento”. Pineda dice que, así como el calor y los rayos UV, la humedad es también un factor ambiental dañino para la bicicleta. “Afecta directamente a los componentes metálicos, ocasionando óxido en la transmisión - que incluye al volante, la cadena, los piñones, sistema de cambios y desviador-, en piolas de fundas y frenos, etcétera”.

Contra eso, el mecánico dice que el uso de “una buena grasa”, garantiza una protección efectiva contra influencias externas como la humedad o sustancias extrañas, lo que “alargará la vida útil de los rodamientos”. También ofrecerá protección contra la fricción y el desgaste natural del uso de la bicicleta.

¿Dónde y Cómo Guardar tu Bicicleta?

Pero no basta con un buen engrasante. Elegir un buen lugar en el que mantener la bicicleta mientras no se usa, es fundamental. “Lo ideal es guardar nuestras bicicletas lo menos expuestas posible a la intemperie”, sintetiza Bastián Contreras. El tema es que, en el invierno, la humedad afectará “gravemente” al vehículo, “aunque esté bajo techo”.

Entonces, si el cuarto o la bodega en el que dejas tu bicicleta no tiene una buena aislación frente a la humedad, lo mejor que puedes hacer es comprar una funda cobertora. “Actualmente existen algunas que incluso tienen filtro UV, para quienes necesariamente tienen que guardar la bicicleta fuera del hogar”, sugiere Contreras.

Frenos y Neumáticos: Componentes Clave para tu Seguridad

Estas son, comúnmente, las piezas que más rápido se tienden a deteriorar en una bicicleta. En el caso de los neumáticos, utilizarlos por debajo de la presión sugerida, es tan fatal como usual. Eso los hace más proclive a los pinchazos, incluso a causa de objetos y elementos que no representan peligro alguno cuando los neumáticos están con la presión adecuada.

¿Cómo saber cuál es la presión que le corresponde a cada neumático? A un costado de cada rueda de caucho se puede encontrar, dibujado, las especificaciones de cada modelo. Los frenos también deben tener nuestra atención, ya que de estos depende gran parte de nuestra seguridad. Si bien existen distintos tipos de frenos, su funcionamiento depende, generalmente, de un sistema compuesto por zapatas o pastillas que se colocan al interior de pinzas que, cada vez que frenamos, son presionadas por pistones. Esa presión lleva a que las pastillas o zapatas friccionen hasta detener el movimiento.

Lo recomendable es revisar cada seis meses o un año - dependiendo del nivel de uso- el estado de los frenos.

La Cadena, los Cambios y la Alineación: Transmisión Eficiente

La cadena es otra pieza susceptible al deterioro. Contreras aclara que, contrario a lo que suele pensar mucha gente, las cadenas no son eternas. Éstas tienen una vida útil cuyo deterioro se expresa, generalmente, en su estiramiento. “Una cadena estirada comenzará a deformar paulatinamente los dientes de los platos y piñones de nuestra bicicleta, y si estos componentes se deforman, no podrán funcionar correctamente con una cadena nueva, ya que esta al no tener estiramiento, no engranará correctamente en ellos”, expone el experto. Y concluye: “Claramente es más barato cambiar las cadenas a tiempo, que tener que cambiar todos los componentes”.

Mucho más frecuente que el estiramiento de la cadena, son sus problemas de lubricación. Y estos se manifiestan con una mayor oposición a la fuerza que se busca hacer a través del pedaleo y, también, con un ruido que puede ser bien desagradable, además de acusador. El buen estado de la cadena es esencial para el funcionamiento de las bicicletas, porque - como explica Contreras- es una de las piezas encargadas de transmitir la fuerza que generará el movimiento de la bicicleta.

Respecto a esto, el fundador de Overlap Workshop advierte que no se debe ocupar grasas sobre la cadena, sino que lubricantes - los que se pueden elegir según las diferentes necesidades que se pueden presentar por el tipo de uso y ambiente en el que se utiliza la bicicleta. Ahora, si vas a aplicar lubricante a la cadena por tu cuenta, debes tener ciertas precauciones. Felipe Pineda asegura que es común que la gente eche demasiado producto, lo que provoca que “atraiga mucha suciedad y manche toda superficie que toque, además de juntar tierras y polvo”. Eso, dice el experto, provocará que se desgaste más rápido la transmisión.

Pero ese no es el único error que ha observado el mecánico de Copenhague Store cuando se trata de aplicar lubricante en las cadenas. Muchas veces, dice, el producto salta en su aplicado a los discos o pista de frenado “lo que ocasiona que no frene y chille demasiado, pudiendo provocar un accidente”. La única solución, en esos casos, es el reemplazo de dichos componentes.

Por otro lado, el desconocimiento tiene como evidencia común el mal uso de los cambios. “Las distintas combinaciones de cambios de nuestra bicicleta están pensados para funcionar con la cadena lo más recta posible. El cruce excesivo de nuestra cadena va a deteriorar más rápidamente los componentes de la bicicleta, llevándonos a necesitar reemplazarlos más seguido”, explica Bastián Contreras.

Una combinación de cambios incorrecta sería, por ejemplo, usar el plato grande junto al piñón más grande. “Ahí estamos llevando el cruce de la cadena al extremo, funcionando de manera forzada”, dice el especialista.

Lavados que Deterioran: Precauciones al Limpiar tu Bicicleta

A veces los problemas vienen del esmero con que se muestra preocupación. Alguien puede ser, en teoría, un buen usuario de la bicicleta, porque incluso se preocupa de lavarla todas las semanas. Pero, si bien la limpieza es crucial para una buena mantención, no se puede dejar de lado un aspecto igual de relevante y que lo apunta Bastián Contreras: “El agua es un tremendo enemigo de las bicicletas”.

En ese sentido se suelen dar dos errores muy comunes en el lavado. Uno tiene que ver con la presión del agua que se utiliza. “El aplicar agua a presión en sectores donde tenemos rodamientos, es bastante nocivo para la bicicleta”, advierte Contreras. Las mazas de las ruedas, el juego de dirección de la bicicleta y el eje de motor son puntos sensibles a estos efectos.

El segundo error está en el secado. Ocurre que hay ciertos sectores en que el agua puede quedar alojada, sin que un paño seco pueda hacer su tarea. Esa acumulación puede derivar en el deterioro de los rodamientos y en la oxidación de otras piezas. ¿Cómo secar estas zonas? “Un pedaleo corto inmediatamente después del lavado puede ayudar, gracias al viento”, aconseja Contreras.

Mantención Profesional: Cuándo y Por Qué Acudir a un Taller

Lo otro fundamental en el cuidado de las bicicletas es realizar con regularidad su mantención. Generalmente en los talleres se pueden encontrar tres tipos de servicios que apuntan a este objetivo: la mantención básica, la media y la completa. Las dos primeras son relativas en cuanto a que el trabajo que incluyan depende de cada local. El valor de estas fluctúa entre los 15 y 30 mil pesos.

Pero es la mantención completa la que no puede faltar cada seis meses o un año, dependiendo del nivel de uso que se da a la bicicleta. Una de estas incluso, podría salvar a esa bicicleta que lleva tirada por meses o años en el patio, a merced del sol y la humedad. Su valor ronda los 35 y 45 mil pesos.

¿Qué suele incluir una mantención completa?

  • Desarme completo de la bicicleta
  • Limpieza parte por parte, tanto del cuadro como de las piezas en general y sus ruedas
  • Cambio del cableado de la bicicleta
  • Centrado de ruedas
  • Revisión de los rodamientos de la bicicleta para determinar el estado de estos para su limpieza y engrase, o su reemplazo en el peor de los casos (esto en las mazas, juego de dirección y eje de motor).
  • Armado de la bicicleta, montando todo con sus grasas y productos específicos para cada parte, y con los aprietes de torques específicos pedidos por el fabricante para cada una de sus piezas.
  • Regulación de los cambios y frenos.

Kit de Herramientas Esencial para el Ciclista Urbano

Finalmente, no te puedes olvidar de tener un kit de herramientas para casos de emergencias. ¿Qué recomiendan tener a mano los entrevistados? Un bombín, una cámara de repuesto, lubricante de cadena, un manojo de llaves allen y un corta cadenas para emergencias. Contreras sugiere, también, tener un repuesto de postiza o hanger. “Prácticamente nadie lo tiene, pero su función es absorber el impacto de una caída para evitar que se rompa el cambio o cuadro de la bicicleta”. Pero ojo, que el tipo de postiza puede variar según la marca de bicicleta.

De todas maneras, más vale tener un repuesto de postiza a mano, en caso de que rompas el original. De lo contrario, tendrás que hacerte el ánimo de continuar el camino a pie.

ElementoDescripción
BombínPara inflar los neumáticos.
Cámara de RepuestoEn caso de pinchazos.
Lubricante de CadenaPara mantener la cadena en buen estado.
Llaves AllenPara ajustar diferentes componentes.
Corta CadenasPara emergencias con la cadena.
Repuesto de PostizaProtege el cambio y el cuadro en caso de caídas.

Si sigues cada uno de estos consejos, sin duda vas a notar una mejora significativa en la conducción de tu bicicleta y vas a notar que es más que suficiente para moverte por la ciudad. La sensación de pesadez en la bicicleta la mayoría de las veces no tiene que ver con el peso total de la bicicleta sino que del estado de la transmisión, el tipo y calidad de las rueda y la posición indicada para una correcta transmisión de energía desde tu cuerpo a la maquina.

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