Si estás pensando en ampliar tu experiencia ciclista y no sabes si dar el salto a una Gravel Bike o seguir apostando por una MTB, esta guía es para ti. Una comparativa clara, práctica y esencial para ciclistas que buscan nuevas rutas y emociones. Porque aunque a simple vista ambas bicicletas parecen versátiles y “todo terreno”, sus diferencias afectan directamente al tipo de salidas que harás, tu forma de pedalear, y hasta tu nivel de disfrute.
Comenzamos definiendo qué es una bicicleta de carretera y qué es una gravel. La primera está diseñada para rodar por asfalto, y la gravel por tierra compacta, piedras de pequeño tamaño -grava-, asfalto en mal estado...
Para aquellos que buscan una opción versátil y resistente, la bicicleta de gravel es la elección perfecta. Explorar terrenos mixtos en bicicleta puede ser una experiencia emocionante y desafiante. Con neumáticos más anchos y una geometría específica, la bicicleta de gravel te permite conquistar caminos de tierra, grava y asfalto con facilidad.
Si eres un ciclista apasionado por la velocidad y las distancias largas, la bicicleta de carretera es la opción ideal para ti. Si buscas superar tus límites, competir en carreras o simplemente disfrutar de largas rutas a altas velocidades, la bicicleta de carretera es la elección perfecta. Con su estructura ligera y aerodinámica, la bicicleta de carretera te brindará la posibilidad de recorrer largas distancias sin sentirte agotado.
Hay todo tipo de bicis de carretera, desde máquinas deportivas de última tecnología, hasta bicis para los desplazamientos urbanos diarios. Con una bici de carretera de competición puedes lograr velocidades altas y los mejores tiempos. Son superligeras, aerodinámicas y principalmente fabricadas en carbono.
Ninguna categoría de bicis de carretera está creciendo tan rápido como la de las gravel. El motivo es fácilmente comprensible: sus neumáticos más anchos y la cómoda posición de pedaleo más elevada, hacen que sean muy versátiles.
No hay ninguna bici que sea tan rápida como una de carretera. Y harás muchos kilómetros fácilmente. No tienes que participar en el Tour de France para ir rápido, con cubiertas finas puedes alcanzar grandes velocidades incluso en tu ruta del domingo.

Bicicleta Gravel Specialized Diverge Comp
¿Para Quién es Cada Bicicleta?
Antes de meternos en tecnicismos, conviene tener algo claro:
- Bicicletas de Montaña (MTB): Están pensadas para senderos técnicos, bajadas complicadas, raíces, piedras y tramos rotos. Son robustas, con geometría más relajada y suspensión para absorber impactos.
- Bicicletas Gravel: Son una mezcla entre una bici de carretera y una MTB ligera. Están hechas para rodar rápido en pistas de tierra, caminos rurales, vías verdes o asfalto en mal estado. No son para trialeras, pero sí para aventura sin complicaciones.
MTB Doble vs Rígida ¿Gravel? | Guía definitiva para elegir bien | @carlosaizpun_bike
¿Cuándo Elegir Cada Tipo de Bicicleta?
- Elige GRAVEL si:
- Quieres rodar más lejos y más rápido sin importar el terreno.
- Haces rutas mixtas entre asfalto, tierra y caminos.
- Te gusta el estilo carretera pero no quieres limitarte al asfalto.
- Elige MTB si:
- Disfrutas bajando por senderos técnicos y tramos complicados.
- Te gusta la montaña en estado puro.
- Quieres una bici todoterreno real, sin preocuparte por lo que viene.
Comparativa Técnica: Gravel vs MTB
En este apartado, vamos a analizar las características principales que diferencian a las bicicletas de gravel de las bicicletas de carretera. Las bicicletas de gravel se caracterizan por su versatilidad y capacidad para rodar en diferentes terrenos, desde carreteras asfaltadas hasta caminos de tierra.
Uno de los factores importantes a tener en cuenta es la versatilidad. ¿Buscas una bicicleta que te permita explorar diferentes tipos de terreno y aventurarte fuera de las carreteras asfaltadas? En ese caso, una bicicleta de gravel puede ser la opción ideal para ti. Por otro lado, si tu principal enfoque es la velocidad y la eficiencia en la carretera, una bicicleta de carretera puede ser la elección acertada.
Al elegir entre una bicicleta de gravel y una de carretera, es importante considerar el terreno y la superficie de conducción en la que planeas utilizarla. El gravel es ideal para aquellos que buscan aventurarse en caminos no pavimentados, senderos de tierra y terrenos accidentados. Por otro lado, las bicicletas de carretera están diseñadas para un rendimiento óptimo en carreteras pavimentadas.
Tu estilo de conducción puede influir en la elección de la geometría de la bicicleta, la posición de conducción y el tipo de terreno en el que te sientas más cómodo. El estilo de conducción y las preferencias personales son factores clave a considerar al elegir entre una bicicleta de gravel y una de carretera.
Al elegir entre una bicicleta de gravel y una de carretera, es importante considerar la distancia y duración de los recorridos que planeas realizar. Por otro lado, si tus recorridos son principalmente en carretera y buscas mayor velocidad y eficiencia, una bicicleta de carretera puede ser la opción adecuada.
La principal diferencia entre ambas disciplinas -distinguible con un vistazo rápido- la encontramos en las cubiertas. Las bicis de ruta actualmente utilizan modelos de 25 a 28 mm de anchura, mientras las gravel montan cubiertas mucho más anchas -la medida más común es de 40 mm- y llevan tacos, sobre todo en los laterales de la banda de rodadura.
Los desarrollos son más cortos -platos más pequeños y casete con corona grande de más dientes- que los utilizados en carretera, ya que en las rutas gravel nos podemos encontrar con mayores desniveles, y en los descensos no se suele rodar tan rápido como en el asfalto. Es habitual que sean monoplato -aunque también están disponibles con doble-, mientras que en carretera es doble -casi- siempre.
En cuanto a los sistemas de frenado, las bicicletas de gravel suelen llevar frenos de disco, que ofrecen una mayor potencia de frenado y un mejor rendimiento en condiciones húmedas o embarradas.
En las bicicletas de gravel, el marco suele ser más robusto y tiene una geometría más relajada, lo que proporciona estabilidad y comodidad en terrenos irregulares. Por otro lado, las bicicletas de carretera tienen un marco más ligero y una geometría más agresiva, lo que las hace ideales para la velocidad y la eficiencia en carreteras lisas.
Si buscas versatilidad y la posibilidad de explorar diferentes terrenos, los neumáticos más anchos y las llantas resistentes de una bicicleta de gravel serán tu mejor opción.
Las bicicletas de carretera suelen utilizar sistemas de frenado de llanta, que ofrecen una mayor ligereza y aerodinámica. Estos sistemas son los encargados de proporcionar la seguridad y el control necesarios al momento de frenar.
| Característica | Bicicleta Gravel | Bicicleta de Montaña (MTB) |
|---|---|---|
| Tipo de terreno | Pistas, caminos, carriles bici, grava compacta | Senderos técnicos, bajadas, montaña bruta |
| Geometría | Más agresiva, parecida a carretera | Más relajada, cómoda para maniobras técnicas |
| Suspensión | Rígidas (algunas con micro suspensión) | Delantera o doble suspensión |
| Neumáticos | 35-50 mm con taco bajo | 2.0″-2.4″ con tacos altos y carcasa reforzada |
| Transmisión | Mono o doble plato, estilo carretera | Transmisión MTB, más adaptada a desniveles |
| Posición del ciclista | Más estirada y aerodinámica | Más erguida, control total del manillar |
| Ritmo de rodaje | Más fluido, ideal para tiradas largas | Menor velocidad media, más técnica |
| Estética y peso | Más ligera, limpia, minimalista | Más robusta, más pesada |
Características Específicas y Ajustes
La geometría también cambia. En una gravel se busca más estabilidad y comodidad, su reach -la distancia entre la dirección y la vertical del eje de pedalier- es más corto, mientras el stack -altura de la dirección respecto al eje de pedalier- se eleva; la distancia entre ejes aumenta, el ángulo de la dirección se relaja -disminuye-, las vainas se alargan para alojar las cubiertas más anchas y se eleva el eje de pedalier.
Si en vez de querer pasar una bici de gravel a carretera tenemos pensado lo contrario -de ruta a gravel-, sólo será posible si la bici es un modelo reciente y tiene los pasos de rueda ampliados respecto a modelos más antiguos; pero aun así sólo admiten cubiertas de unos 35 mm como máximo y si hay barro corremos el riesgo de que rocen con el cuadro.
Es muy importante tener en cuenta para qué vamos a utilizar la bici una vez convertida a carretera. Dependiendo de nuestros objetivos, habrá que elegir una gravel con una geometría más orientada a la competición -incluso están disponibles con diseño aero- o más aventurera; y tendremos que cambiar bastantes componentes -y realizar un desembolso mayor- si queremos conseguir una bici lo más parecida posible a una de carretera de alto rendimiento, ya que para rodar por asfalto sin grandes expectativas sólo será necesario cambiar las cubiertas.
Fundamental en el control y comodidad de nuestra gravel, es habitual que tenga una anchura superior -entre las manetas y, sobre todo, en los extremosrespecto a modelos utilizados en carretera. Dependiendo de nuestros objetivos tanto en carretera como en gravel, y a qué disciplina demos prioridad, elegiremos un manillar más o menos ancho, y con ángulos más abiertos o cerrados. Este componente -fácil de reemplazar excepto en los modelos con cableado interno- es el protagonista del ajuste de nuestra posición en la bici.
Como ya hemos comentado, las gravel necesitan ser manejables y cómodas, y para ello se utilizan potencias cortas. Antes de cambiar la potencia por una más larga podemos hacer una prueba retirando algunas arandelas situadas sobre la dirección y pasar a llevarlas encima de la potencia para bajar su altura.
Si nuestra gravel lleva doble plato, será más fácil convertirla a una bici carretera. Y si disponemos de un único plato, también es posible alargar el desarrollo cambiándolo por uno más grande y utilizar en carretera un casete con menos diferencia entre la corona grande y la pequeña, y en gravel uno con más diferencia, aunque el salto entre coronas será mucho mayor que si optamos por el doble plato, y la cadena quizá fuese necesario cambiarla por una más larga.
Si buscamos un rendimiento en carretera lo más alto posible -y no nos importa andar con dificultad cuando nos bajamos de la bici-, la mejor opción pasa por utilizar zapatillas y pedales de carretera, con una única cara de enganche -salvo los Speedplay-, cala de tamaño generoso y anclaje de tres tornillos. La mejora en rigidez es muy alta, pero quizá a algunos no les compense el gasto extra y tenerlos que quitar y poner cada vez que cambiemos de disciplina.

Tipos de Bicicletas Gravel
Consideraciones Adicionales
Además de la versatilidad y la velocidad, también debes considerar otros aspectos, como el confort y la resistencia. ¿Qué tan cómodo te sientes en diferentes posiciones de conducción? ¿Prefieres una bicicleta que absorba las vibraciones del terreno o una que te brinde una mayor sensación de conexión con la carretera? Cada tipo de bicicleta tiene sus propias ventajas y desventajas, por lo que es importante evaluar tus necesidades y preferencias personales antes de tomar una decisión final.
No es lo mismo competir en pruebas máster, participar en marchas gran fondo exigentes, entrenar a buen ritmo junto a otros ciclistas con bicis de carretera de gama alta... Dependiendo de nuestros objetivos, habrá que elegir una gravel con una geometría más orientada a la competición -incluso están disponibles con diseño aero- o más aventurera.
También depende de cuántas horas de uso le vamos a dar una vez convertida en una bici de carretera. Las bicis gravel de test también solemos ponerlas a prueba sólo en carretera tras cambiar las cubiertas por unas de 28 mm y, en algunos casos, la potencia por una más larga. De esta forma se percibe con claridad la rigidez o la comodidad del cuadro y la horquilla sin el filtro de unas cubiertas gravel anchas y con tacos.
Son la clave para transformar una gravel en una bici de carretera, y también la forma más rápida, cómoda y económica, ya que en el caso más simple sólo necesitaremos cambiar las cubiertas, manteniendo las ruedas originales.
Pero hay que tener en cuenta que la anchura interna de las llantas de las ruedas para gravel suele ser más elevada que las de carretera para acomodar mejor unas cubiertas mucho más anchas. La medida mínima aconsejada sería 28 mm de anchura, que una vez montada en las llantas para gravel se expandiría unos milímetros más.
Para mayor comodidad, a quienes les compense -y puedan permitírselo- es preferible contar con un juego de ruedas de carretera con llantas más estrechas, perfectas para utilizar con cubiertas de 25 o 28 mm, con las que sólo tendremos que quitar los ejes pasantes para cambiarlas.
Aquí ya depende del presupuesto de cada cual optar por un modelo de gama media/alta ligero con llantas de carbono o unas más sencillas de aluminio, pero es altamente recomendable que a las ruedas les montemos los discos de freno -de la misma medida que los de las ruedas de gravel- y el casete, o nos veremos obligados a quitarlos y ponerlos cada vez que usemos las ruedas.
Si aparecen roces en los discos con las pastillas al cambiarlas -nosotros también lo hemos sufrido- es posible reducir las probabilidades de que ocurra si utilizamos la misma marca de ruedas, y de marca y modelo en los discos.
Con las cubiertas más anchas puedes llevar menos presión para ir más cómodo. Quien, de vez en cuando, vaya por carreteras de grava o por caminos, puede hasta montar cubiertas más anchas (28mm - 30mm): ruedan en asfalto de manera similar a los modelos más estrechos, pero son más resistentes a los pinchazos. Incluso pueden afrontar terrenos fuera de carretera.