La bicicleta cross doble ola se ha convertido en una opción popular para aquellos entusiastas del surf que buscan una combinación de maniobrabilidad y velocidad. Estos modelos están diseñados para facilitar la captura de olas y permitir giros precisos, sin sacrificar la velocidad necesaria para un rendimiento óptimo.

Características Destacadas de la WAVE 2022
El modelo WAVE 2022 presenta un diseño renovado e impresionante, ideal para surfistas principiantes e intermedios. Para mejorar significativamente el rendimiento en olas, se actualizó el contorno WAVE al proporcionar una nariz más estrecha que es mucho más liviana para maniobrar, y una cola cuadrada para aumentar la capacidad de giro. La línea de rocker de nariz más grande también se ha mejorado para limitar el hundimiento de nariz y atrapar ola tras ola.
Su configuración de aleta propulsora líder en la industria viene con un innovador accesorio de aleta fácil de "presionar y hacer clic".
RKF El Durazno: Un Paraíso para los Amantes del MTB
Además de las bicicletas diseñadas para el surf, existen espacios como RKF El Durazno, un bikepark de nivel mundial que ofrece senderos para MTB, crosscountry y trail. Este parque es ideal para disfrutar en familia, con áreas como el pumptrack para los más pequeños y pistas seguras para aquellos que se están familiarizando con el MTB.
Para los ciclistas más experimentados, RKF El Durazno cuenta con pistas desafiantes como El Gringo, Los Saltos y El Duro. También dispone de una zona de skills para desarrollar habilidades y mejorar la técnica en MTB, así como una subida exclusiva para e-bikes o MTB expertos.
Recomendaciones:
- Usar guantes para mayor agarre de la bicicleta.
- Considerar tomar clases de MTB con escuelas certificadas presentes en los parques Outlife.
Marketing Urbano y la Competitividad de las Ciudades
En la segunda mitad del siglo XX, el proceso de globalización trajo consigo un incremento de la competencia entre las distintas ciudades. Competencia que se materializa en el intento de mejorar la satisfacción de las necesidades de sus distintos públicos objetivos. Así, cada vez resulta más complicado conseguir la localización de nuevas empresas, captar fondos para mejorar las infraestructuras, conseguir la organización de acontecimientos culturales o deportivos, mejorar la calidad de vida de los habitantes de la ciudad y satisfacer las exigencias de los visitantes.
Para lograrlo fueron muchas las ciudades que adoptaron el modelo de la planifcación estratégica, principalmente a partir de los años noventa. Pero, en la práctica, sus objetivos no siempre fueron alcanzados, y cuando lo lograron casi siempre se mostraron insufcientes, porque la globalización introdujo un nuevo escenario de posicionamiento. Como consecuencia, las actuaciones urbanas que debían realizar las instituciones responsables de satisfacer las necesidades de los públicos objetivos de una ciudad fueron cada vez más numerosas y sofsticadas y, por lo tanto, se requerían nuevas herramientas teóricas.
Es necesario, por eso, buscar nuevas estrategias, más participativas y más innovadoras, que partiendo de "la visión" con una nueva perspectiva global, puedan diseñar acciones estratégicas para su posicionamiento e internacionalización. Es, por ello, el tiempo del marketing urbano.
Evolución de las Políticas Urbanas
Hasta el comienzo de la década de los ochenta las ciudades tenían como únicas preocupaciones urbanísticas la regulación del crecimiento urbano mediante el planeamiento urbanístico y territorial, la rehabilitación y renovación de las áreas centrales y la gestión de áreas metropolitanas cada vez más extensas. A partir de la crisis de la etapa industrial (crisis de la energía de 1973) se produjo una alteración tan signifca-tiva, que tanto el sistema productivo como el sistema urbano entraron en una fase de reestructuración. Esto obligó a muchas ciudades a poner en marcha nuevas políticas económicas, primero sociales relativas al empleo, y después las de renovación urbana que sirvieron para ajustar las estructuras heredadas al nuevo sistema productivo, basado en la terciarización de las economías urbanas.
En muchas ciudades, llamativas actuaciones de renovación física de los centros se orientaron a recuperar posiciones anteriores o a mejorar su posicionamiento en el nuevo sistema de ciudades. Unas lo lograron, otras no, y fueron aquéllas las nuevas ciudades emergentes, las que sirvieron como referencia para un marco de competitividad urbana en el que las ciudades comenzaron a representar el protagonismo de la nueva sociedad.
Fueron ocho los componentes que resumían los síntomas de un nuevo diagnóstico urbano: "la ruptura de la relación lineal entre crecimiento de la población, dinamismo y jerarquía urbana; la reestructuración del mercado de trabajo y la formación de bolsas de paro y pobreza urbana; la reducción de la natalidad y del crecimiento vegetativo endógeno sustituido por la creciente aportación inmigratoria; el trasvase sectorial del secundario la industria al terciario productivo y al cuaternario especializado y tecnológico; el incremento de las rentas familiares y aumento del tiempo libre con nuevas demandas de ocio; los cambios en la movilidad urbana y la internacionalización de las economías locales" (Precedo, 1996).
Un cuadro que volvió a ponerse de manifesto en estos últimos años, cuando una crisis global estructural provocó una ruptura del ciclo alcista anterior. Ahora, las nuevas tecnologías y las actividades de innovación y la deslocalización empresarial, entonces menos generalizadas, han adquirido mayor protagonismo.
La respuesta de las ciudades a la crisis industrial inicial fue muy diferente: "las grandes metrópolis se especializaron como centros de decisiones y de innovación, absorbiendo una proporción importante del nuevo capital social; muchas de las grandes ciudades industriales entraron en declive estructural; algunas ciudades medias se transformaron en polos tecnológicos y del conocimiento, y las actividades de ocio aportaron un fuerte impulso a un número importante de ciudades de todo el mundo" (Precedo, 1996).
En cambio, otras muchas ciudades o no quisieron o no supieron posicionarse. Hemos diferenciado tres fases evolutivas, dos correspondientes al paradigma transicional industrial-postindustrial, y una tercera al postindustrial propiamente dicho.
Ciudades Pioneras y la Nueva Política Urbana
Las ciudades industriales más afectadas por la crisis, genéticamente heredera de la primera revolución industrial, aplicaron como modelo una primera versión de la planifcación estratégica empresarial, muy centrada en el empleo. Sin embargo, ésta no siempre llegó a dar el resultado esperado, lo cual motivó una segunda generación de planes estratégicos basados en la ecuación investigación-cultura-tecnología (modelo Pittsburg) asociados, en su mayoría, a grandes operaciones de cambio de imagen mediante la renovación urbana y la rehabilitación y revitalización de los centros (modelo francés, como el de Burdeos).
Un caso signifca-tivo, aunque más tardío, fue el de Barcelona, tradicionalmente la capital industrial y económica de España, pero también afectada por la crisis industrial. Tras varios proyectos fallidos, compitió con éxito para la celebración de las Olimpiadas de 1992, una oportunidad estratégica que justifcó un importante plan de renovación urbana.
Valorizadas por el efecto promocional que aporta la innovación, algunas ciudades portuarias fueron pioneras aplicando el altamente difundido modelo del waterfont, basado en la recuperación de los frentes marítimos y espacios portuarios obsoletos adyacentes, mediante complejas operaciones de renovación urbana, con el fin de crear centros de ocio, de residencia y terciarios de calidad sobre los antiguos terrenos que la evolución del transporte marítimo había dejado sin uso.
Rotterdam fue pionera en Europa, siendo también allí, en su Universidad, donde se creó el concepto de marketing urbano (Leo van der Berg). En Estados Unidos, con un modelo sencillo, Baltimore realizó un buen trabajo de reestructuración portuaria e industrial con fines turísticos.