Marco Pantani: El Origen del Apodo "El Pirata"

A lo largo de la historia del ciclismo, los más destacados ciclistas, escaladores y campeones de grandes vueltas, han sido apodados con originales sobrenombres. En el mundo del deporte es muy común que los deportistas más destacados sean bautizados con un apodo. En el ciclismo también existe esta tradición de colocar sobrenombres a los ciclistas más importantes.

Conocido mundialmente en el fútbol son por ejemplo 'O Rei' Pelé, 'El Pelusa' Maradona o algunos más recientes como 'El Piojo' López o 'La Pulga' Messi. Pero no sólo en el fútbol es costumbre poner apodos a los mejores.

Uno de los más conocidos sin duda es 'El Caníbal'. Este mote se le puso a uno de los mejores ciclistas de todos los tiempos sino el mejor como fue el belga Eddy Merckx, ganador de una Vuelta a España, cinco Giros de Italia y cinco Tours de Francia. Todos los amantes del ciclismo coinciden en que el belga se ganó a pulso el apelativo de 'El Caníbal' debido a su agresiva forma de pedalear y su insaciante hambre de victorias, todo lo que podía ganar, lo ganaba, sin dejar nada para rivales ni compañeros de equipos, pero también por su capacidad para devorar competiciones enteras, dominando en todos los terrenos y escenarios.

Otro apodo mítico en el mundo del Ciclismo es el de Marco Pantani, conocido como "El Pirata". El ciclista italiano, que murió en 2004 con apenas 34 años, ganó Giro de Italia y Tour de Francia en 1998.

El apodo le venía por la estética que llevaba encima de la bicicleta, con la cabeza rapada, un pañuelo (antes no era obligatorio el uso del casco) y los dos aros por pendientes que llevaba en las orejas.

Marco Pantani durante el Tour de Francia de 1998.

Tampoco escapan a los apodos los ciclistas españoles. Por ejemplo, a Alejandro Valverde se le conoce como 'El Bala' aunque en sus primeros pasos en la bicicleta era conocido como 'El Imbatido'. 'El Bala' le viene por su estilo de carrera siempre al ataque, yendo en parte delantera siempre como una bala disparada. Otro español como Alberto Contador era conocido como 'El Pistolero' también por su forma de encarar las carreras, siempre agresivo y buscando desmarcarse, atacando en momentos clave de la montaña. De hecho, este mote le llevo a celebrar sus triunfos en línea de meta simulando un disparo con una pistola.

En la memoria de muchos amantes del ciclismo también perdura el recuerdo de José María Jiménez, conociendo como 'El Chava'. Considerado uno de los mejores escaladores de la historia del ciclismo, llegó a ganar cuatro clasificaciones de la montaña en la Vuelta a España antes de fallecer en 2003 con apenas 32 años, se le conocía así por sus orígenes.

En lo que a mí me toca, por la rama paterna, se les conocía en la Serra de Queixa como “Os Carballos”. Y por la rama materna, en el bajo Aragón (Mora de Rubielos) vengo de la familia de “Los Majos”.

Marco Pantani: Un Hombre en Fuga

La historia es tan verídica como cierta, que dirían algunos. Hace ya bastantes años, un grupo de zaragozanos, muy aficionados al ciclismo, viajaron hasta Italia para participar en una prueba popular pero a la que acudían también corredores profesionales, dado el prestigio que había alcanzado: la subida al temible Mortirolo, un pequeño infierno por sus tremendas rampas. Los maños se limitaron a participar, pero también a vivir en primera línea un suceso sorprendente: un pequeño corredor italiano, aficionado como ellos, se había impuesto en la prueba superando con claridad a los profesionales de la ruta. Los maños preguntaron el nombre del pequeño héroe, que ya nunca olvidarían: se llamaba Marco Pantani.

El joven Marco Pantani ya no parecía joven entonces, como no lo pareció nunca. El poco pelo, las escasas sonrisas, la cara de sufridor de la bici estaban ya en quien años después paseó por las cumbres de todo el mundo su inusitada facilidad para la escalada y se convirtió en ídolo de masas por su carácter indómito. De la mano de la espectacularidad, de su afán por atacar cada vez que la carretera picaba hacia arriba, Pantani dejó para la posterioridad un apodo de lo más acertado: Il Pirata.

Sí, Marco Pantani fue un pirata del ciclismo. Fue un corredor que siempre se rebeló a su suerte, que luchó en las grandes rondas, como el Tour de Francia o el Giro de su país, contra el gran adversario que le imponían sus condiciones: ligero pero fuerte y valiente para atacar en la montaña, ligero en demasía para dejarse mucho tiempo en las eternas etapas llanas contra el reloj. Sólo su talante de campeón le permitió no rendirse jamás y poner en aprietos, en las cumbres pirenaicas y alpinas, a colosos completos: Indurain, Ullrich o Arsmtrong.

Marco Pantani tocó el cielo cuando en 1998 su enésimo demarraje hacia la victoria en el Giro se vio correspondido con el triunfo final en la carrera. Ese año también ganó el Tour.

documental Marco pantani.La muerte accidental de un ciclista

Pero como no hay historia de piratas que tenga un final feliz, cuando en 19 iba a sumar su segundo triunfo en la ronda italiana, dio altas tasas de mematocrito en un control: sospecha de dopaje con EPO. Marco, que no lo admitió nunca, se hundió.

De ese ascenso y esa caída súbita, de la vida tormentosa que siempre acompañó a este incomparable ciclista nos habla Un hombre en fuga, escrito por Gianfranco Josti, periodista de Il Corriere della Sera, junto a Manuela Ronchi, quien durante cinco años fue la manager del Pirata: quien lo acompañó en los éxitos, quien estuvo a su lado cuando la carretera se volcó hacia abajo.

La historia de Marco Pantani, es conocido, terminó muy mal. Su marcha se vinculó a la depresión y a la cocaína, también a una historia de amor no correspondido. El ciclista en fuga, el chico que nunca fue joven ni parecía ser feliz, llegó al fin a su meta.

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