Anna Sanchis es uno de los referentes del ciclismo femenino español. La valenciana tiene un objetivo claro esta temporada, conseguir la clasificación para los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Anna Sanchis durante una competición. Fuente: Wikipedia
Inicios y Trayectoria en el Ciclismo
Desde pequeña, Anna vivió el ciclismo con su padre, quien fue profesional durante 7 años. La setabense fue seis veces campeona de España, participó en los Juegos Olímpicos de Pekín y acabó séptima en el Giro de Italia de 2008. Desde los 5 años empezó a competir y poco a poco la afición creció y se puso más seria.
Su referente es su padre, quien la aconseja y le enseña fotos de su trayectoria. En 2007 comenzó su trayectoria, y terminó séptima en su debut en el Giro Donne al año siguiente.
De hecho, pasará a la historia por erigirse como la ciclista con más títulos de Campeona de España: hasta un total de seis, dos de ruta y cuatro de contrarreloj.
“Estoy tan contenta de poder rodar con el Honda Pro Cycling la próxima temporada", asegura Sanchis. "Me hace muy feliz unirme a uno de los mejores equipos del Mundo, tan organizado y profesional.
“Mis propios objetivos son las carreras de etapas como el Giro o la Route de France.
"En Wiggle estamos encantados de darle la bienvenida a Anna Sanchis al equipo Wiggle Honda Pro Cycling en 2014", comentó Adam Ryan, el director de Marketing de la Marca. "Sanchis también representa un fichaje muy especial para Wiggle, el patrocinador principal, al apoyar a una ciclista profesional española", añadió Ryan.
Anna padece asma desde hace bastantes años, un handicap para cualquier deportista que se precie. “Al final es conocerte un poco, saber cuándo puedes y no plantarte los objetivos en función de las estaciones. Se trata de aceptarlo y organizarse en función del problema que tienes.
Durante varios años, Anna fue una de las privilegiadas que pudo contar con las becas otorgadas por el Proyecto FER. El ciclismo valenciano goza de un estado de forma inmejorable.
Conocemos un poco más a la ciclista Anna Sanchis
Retos y Superación
Caer y volver a levantarse para conseguir un sueño. Ése es el lema que resume a la perfección la carrera de la ciclista FER Anna Sanchis. Pocas deportistas españolas han sido tan castigadas por las lesiones y enfermedades como lo han hecho con Anna Sanchis. Un mínimo reflejo de esta adversidad es la mononucleosis que sufrió en 2014 y que le impidió competir durante casi toda la temporada. Ésta es la cara amarga de la trayectoria de Anna Sanchis en el ciclismo.
Un espíritu de lucha al que se aferra en los peores momentos. Por ello, tiene claro que una lesión no la retirará de la bici. “En mi carrera han sobrado lesiones y enfermedades. Sin este infortunio, todo hubiese sido muy diferente. Pero eso me ha ayudado a saber adaptarme y a superar los malos momentos.
Detrás de estas palabras, se esconde una deportista que es todo un ejemplo de valentía, garra, superación y lucha constante por conseguir sus objetivos. El más inminnete no es otro que vivir sus segundos Juegos Olímpicos.
“A veces te falta un poco de convicción, tienes que creerte que eres una líder y que puedes estar más delante de lo que en muchas ocasiones has estado.
Pero no sólo de buenos momentos vive la trayectoria de un deportista profesional sino también de malos, porque se trata de una auténtica montaña rusa. Unas lesiones que habrían tumbado a cualquier persona, incluso su padre le aconsejó que dejase el ciclismo. Anna se negó en rotundo, sacando las fuerzas de donde no las había. “Pasé tres veces por quirófano y fue muy duro. Siempre tuve claro que no quería que las lesiones me apartaran del deporte, quería decidirlo yo.
“Es muy común este tipo de situaciones en el ciclismo femenino. Hay muchos equipos que por desgracia prometen y luego no pagan.
“En el ciclismo femenino no hay sueldos mínimos, muchas chicas tienen que pagarse todo: viajes, bicicletas, etc. En invierno han de trabajar de otra cosa para en verano cuando empieza la temporada poder competir. “Son ciclistas profesionales pero para mí esto no es profesional, porque no pueden vivir del ciclismo en absoluto.
“Cuando era cadete, juvenil, había muy pocas chicas. Ahora hay más, al igual que equipos y patrocinadores.

Participó en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.
Transición a la Medicina y el Emprendimiento
Ya en 2016, cuando contrajo matrimonio, dejó entrever que la retirada estaba próxima. “Tenía muchas ganas de ser mamá y ahora con la pequeña es imposible volver a entrenar al nivel que estaba y he decidido parar y cambiar de vida. Sin embargo, Anna no descarta ni muchísimo menos la posibilidad de regresar en el futuro porque como ella misma afirma “nunca digas nunca”.
Aunque Anna abandone el ciclismo profesional, va a continuar ligada al deporte que tanto ama y que tanto le ha dado. “Me hace mucha ilusión. La máxima campeona nacional de la historia nació sobre una bici, y es que el ciclismo le corre por las venas. Su madre, propietaria de una tienda de bicicletas, su padre ciclista profesional.
«Quiero atender bien a mis pacientes y tener tiempo para ellos. En el centro de salud de Xàtiva, como cada mañana, Anna Sanchis se pone la bata de pediatra. Los más pequeños de la localidad la conocen por ser la médica que les cura. Gran parte de los padres, en cambio, saben que esa misma sanitaria fue 'doctora' en ciclismo hace poco tiempo.
En 2016 decidió dejar de pedalear a nivel profesional para formar una familia. Ella y su pareja se habían propuesto ser padres. Ahora tienen tres hijos, de entre siete y cuatro años. Van creciendo. Y la exdeportista entiende que ha llegado el momento de cumplir el sueño que guarda desde pequeña y emprender.
Anna Sanchis, siendo adolescente, ya se veía a sí misma como futura empresaria. Lo lleva en la sangre. Su padre, el exciclista profesional José Salvador Sanchis, y su madre han regentado dos tiendas de bicicletas. La de Valencia, situada en el barrio de Campanar, ha sido traspasada. Mantienen la de Xàtiva.
«Mientras estudiaba Medicina, estuve compitiendo. Me fui sacando la carrera poco a poco. En 2016 decidí acabar de competir porque quería ser madre. Hablé con el equipo (Wiggle High5). Tenía contrato un año más pero lo rescindimos. Lo tenía súper claro. Soy de ideas muy fijas.
Terminó la carrera universitaria y comenzó a ejercer: «Estoy trabajando como pediatra en el centro de salud de Xàtiva desde hace cuatro años. Y a la vez he estado haciendo medicina estética de manera privada. He estado compaginando las dos cosas». 2024 ha resultado especialmente exigente: «Faltan muchos médicos en general y este año está siendo muy duro. Nos tenemos que cubrir entre nosotros porque no nos sustituyen. No porque no quieran, sino porque no encuentran a gente. Ese también ha sido el motivo por el que me he decidido a emprender.
Confía en que, a principios de 2025, ya pueda arrancar su nuevo proyecto: «La clínica estará en Xàtiva y va a estar enfocada a las familias. Voy a poner pediatría, medicina general, medicina estética... A ver si puede venir también algún ginecólogo. Al principio estaré yo, pero mi idea es que haya un equipo de gente para tratar patologías que se tratan mejor en equipo». Se muestra ilusionada. «Sigo en el centro de salud. Me gusta mi trabajo, estoy súper a gusto. En principio mi idea es continuar y por las tardes tener mi clínica privada», cuenta Anna Sanchis, quien siempre tuvo claro por dónde pasaba su futuro: «Del ciclismo estuve viviendo al día. Era mileurista. Me di cuenta muy pronto de que del deporte de élite femenino, por lo menos de mi deporte, no se puede vivir. Puedes pasar el año, pero ya está. Eso no era un plan de futuro. Le veía una caducidad a eso bastante temprana. Por eso nunca dejé de estudiar». Celebra que, actualmente, las profesionales cuentan con unas condiciones «un poquito mejores». Ha habido una evolución: «Ahora afortunadamente el mundo del ciclismo ha cambiado bastante y hay más ayudas y patrocinadores.
Legado e Inspiración
Anna Sanchis afronta nuevos desafíos. Anna Sanchis, en una etapa. Pese a su exitosa trayectoria como ciclista, Anna Sanchis decidió desmarcarse por completo: «Hay mucha gente que se sorprende de que no haya querido hacer medicina deportiva. Es una pregunta que me han hecho muchas veces. No es un tema que me apasione. Me gusta más la rama de los niños.
La setabense se convirtió en un referente sobre la bicicleta. Mira atrás y se siente orgullosa: «Cuando era más jovencita y salía a entrenar no había chicas por ahí. Nunca me cruzaba con ninguna chica entrenando. Muchas veces pasaba por los pueblos y la gente se extrañaba de que yo fuera una chica. Ahora de vez en cuando salgo y veo a muchísimas chicas de todas las edades que salen a entrenar. En mi época se dio bastante visibilidad al ciclismo femenino».
Para Anna esta competición ocupará un lugar privilegiado en su memoria para siempre, por la importante carga sentimental que conlleva. “Me habría gustado estar, pero ya estuve en Pekín así que para mí no es una espinita retirarme así porque hice todo lo que pude en todo momento.

El legado de Anna Sanchis inspira a nuevas generaciones.
Su caso sirvió para abrir la vereda, alentó a otras féminas que estaban pasando por circunstancias parejas a denunciar para que se regularizara.
“Son ciclistas muy jovencitas, con mucho talento y potencial. Ojalá tengan el apoyo suficiente para que sigan muchos años.
“Cuando entré en la Casa de la Cultura y vi los dos violonchelos cruzados en el suelo, no pude evitar las lágrimas. La ciclista olímpica valenciana es a sus 21 años una mujer moderna y polifacética, que ha dejado aparcado su violonchelo para centrarse en sus otras dos pasiones: los estudios de medicina y la bicicleta. Cuando la orquesta sinfónica La Primitiva Setabense abrió el acto con tres piezas interpretadas en su honor, Anna echó de menos no estar con sus compañeros, sumándose con su chelo al concierto.
Ahora mismo no tengo quejas, a través de ‘Patrocínalos’ puedo pagar lo que necesito para seguir dedicándome a esto.
Que continúen, que el deporte es lo mejor que hay. Es una manera de sentirse libre y bien.
Más allá del deporte profesional
¿Qué hay después del deporte profesional, de estar en la cima del fútbol, el baloncesto o el ciclismo? Buena parte de estos referentes, cuando abandonan el escaparate de la competición, continúan estrechamente ligados a esa actividad que les catapultó. Lo hacen como entrenadores, asesores o directivos. Una manera de aportar su legado desde otras posiciones.
Otros, en cambio, emprenden un viaje hacia lo desconocido y se aventuran. Influyen factores de muy diversa naturaleza: el agotamiento, el crecimiento de la familia, la vocación, la ilusión de emprender, la pandemia... Es el caso de los valencianos Alfonso Albert, Anna Sanchis, Ángel Dealbert y Quique Medina.
Brillaron en la ACB, en el Giro de Italia o en Primera División. Ahora lo hacen en un taller de cerámica, en una consulta de pediatría, en un hotel y en un restaurante.
Alfonso Albert fue una de las perlas cultivadas en el Joventut de Badalona a principios de los años 90. Con la Penya, levantó una Euroliga antes de triunfar en el entonces bautizado como Pamesa Valencia. El imponente pívot prolongó su carrera como jugador de baloncesto hasta los 42 años y, tras una etapa como entrenador en China y el impacto que supuso el Covid, dio un volantazo para enseñar a los más pequeños el arte de la cerámica. Junto a Paula Borrás, su mujer, dirige una escuela de cerámica en L'Eliana.
Rompió fronteras en el ciclismo nacional Anna Sanchis. Un espíritu empresarial que también ha movido a dos exfutbolistas como Ángel Dealbert y Quique Medina.
Al igual que Ángel Dealbert y Alfonso Albert, Quique Medina conduce el negocio de la mano de su esposa. El exfutbolista del Valencia y el Villarreal, entre otros equipos, regenta un asador argentino en la avenida Primado Reig.
El hotel Beleret, en Benimámet, late en plena área de influencia del Velódromo Luis Puig y Feria Valencia. Una puerta que se comunica con el hall se abre y, con la misma gentileza y llaneza que mostraba cuando compartía vestuario con Villa, Silva, Mata o Albelda, da la bienvenida el exfutbolista Ángel Dealbert. Desde hace dos años, cuando se despidió del fútbol al dejar la junta directiva del Castellón, vive dedicado al cien por cien a la gestión de este alojamiento. Lo hace junto a su esposa.
Delabert defendió la camiseta del Valencia entre 2009 y 2012, con Unai Emery como entrenador. Un equipo de Champions League. Posteriormente, pasó por el Kuban Krasnodar, el Baniyas, el Lugo y el Krasnodar.
Sin embargo, el resultado no fue el esperado, ya que se creó un agujero en forma de déficit: «Aquí estaba mi socio anterior. Me salió mal esta persona y fuimos a juicio.
«Estoy cien por cien dedicado a esto desde hace dos años, cuando salí del Castellón. Me puse a trabajar con mi mujer. Mi mujer también me requería. Cuando uno invierte hay que estar encima. Y también necesitaba desconectar de esa etapa de despacho en el fútbol, estaba muy involucrado en el club. Fui propietario, luego vendimos el club, luego entré en la dirección deportiva... Y el despacho es mucho desgaste», comenta Dealbert, plenamente satisfecho: «He ganado, he disfrutado de mis dos hijas. El proyecto prospera: «Hicimos una inversión importante y la hemos recuperado. Tenía clarísimo que quería invertir en algo en lo que el día de mañana pudiésemos estar mi mujer y yo. Queríamos invertir en algo, en llevar un negocio nosotros. Surgió aquello. Salió mal al principio pero lo llegamos a contrarrestar. Y ahora estamos muy contentos, trabajando mucho, yendo poco a poco, sin pedir grandes locuras. No nos podemos quejar porque funciona. Valencia atrae mucho. Todo lo que tenemos aquí a la gente le gusta».
En cualquier caso, las raíces siempre tiran. Y residen a 100 kilómetros de la capital del Turia. En Benlloch, donde levantaron una casa familiar. Hace dos años, ampliaron el negocio: «A 80 metros del hotel, había un hostal. Lo llevaba una familia, que nos ofreció a mi mujer y a mí comprarlo o gestionarlo.
El Hostal RR Feria By Beleret, por su parte, dispone de 11 habitaciones. «Ahora estamos empezando en esto. Y dentro de este mundo intentamos siempre buscar oportunidades», afirma Delabert, abriendo la puerta a gestionar otros alojamientos. Una aventura. Un aprendizaje continuo: «Te vas informando. Tenemos gente trabajadora que está desde el principio, gente muy válida, y te vas empapando y tomando decisiones. Te vas curtiendo y vas sabiendo lo que significa llevar un hotel».
Gente con una cierta edad que me conoce de cuando jugaba en el Valencia. Cuando ven mi nombre me preguntan si yo soy el que jugaba en el Castellón y en el Valencia. No lo duda a la hora de hablar sobre su mejor recuerdo como futbolista: «Mi debut en Primera División con el Valencia. Fue contra el Sevilla y ganamos 2-0». Ahí comenzó una apasionante etapa de tres años: «Fue una época buena con un grandísimo equipo.
Sin embargo, igual que le ocurría cuando se vestía de corto, le cuesta desconectar: «Yo el fútbol me lo llevaba mucho a casa, tanto si me salían bien las cosas como si me salían mal las cosas. Me lo tomaba muy a pecho. Y ahora lo del trabajo también me lo lleva a casa».
Eso sí, Dealbert observa una gran distancia entre la labor de despacho en el fútbol y su actual oficio: «Es otro mundo, otra historia. Es otro tipo de gestión, son otros números, pero es tu negocio. Poder estar en tu negocio, en el que has invertido, saber cómo funciona, manejarlo con tu mujer, poder tomar las decisiones en el día a día... Eso es importante».
Codo con codo con su esposa: «Indudablemente a veces uno opina de una manera diferente. No mira atrás: «Veo complicado volver al mundo del fútbol. Salí en un momento en el cual yo habría podido seguir en la rueda. Pero cuando tomé la decisión de dedicarme ya al cien por cien a mi negocio, yo ya sabía que volver es complicado».
Cuestión de prioridades: «Si vuelvo será con una función amateur, que no tenga que dejar mi negocio. Incluso para entrenar porque me gusta y tengo el título. No me puedo quejar de lo que he ganado en el fútbol, pero he invertido mucho en el negocio».
Algunos padres de alumnos han reconocido a este exjugador que, con apenas 20 años, estaba debutando con la selección española absoluta: «Me relacionan con la época dorada del Valencia Basket y les hace ilusión que esté aquí dando clases». Echa la mirada atrás: «La etapa en la que más he disfrutado ha sido la de formación. Soy un chaval de Torrent que no coge una pelota hasta los 15 años. Tres años después, con 18, tener la oportunidad de compartir entrenamiento con mis ídolos fue mi primer sueño hecho realidad. Verme con Villacampa, con los hermanos Jofresa, con toda esa gente que estaba la élite… Era la época de Lolo Sainz».
Alfonso Albert se refiere a su irrupción en la ACB con la camiseta del Joventut de Badalona. A la cantera de este club, conocido como La Penya, llegó tras brillar en Torrent y La Salle. J. L. Sin embargo, en Badalona, no gozó de la continuidad esperada. «En aquella época se amplió el cupo de extranjeros a tres y se paró un poco mi progre...