El Triciclo de Eggleston: Un Análisis Profundo de la Fotografía a Color

William Eggleston (Memphis, 1939) es uno de los autores más influyentes de la fotografía contemporánea, considerado el padre de la fotografía a color, al lograr su reconocimiento como expresión artística admisible en galerías de arte y museos en los años 70 del siglo XX.

La exposición que le dedicó el MoMA en 1976 fue la primera en la historia de la institución que mostraba exclusivamente fotografía a color.

William Eggleston

Influencias y Primeros Trabajos

Influenciado por el “instante decisivo” de Henri Cartier-Bresson, y por los fotógrafos Robert Frank y Eugène Atget, su trabajo inicial fue en blanco y negro en torno en los suburbios de Memphis.

En 1957, con 18 años, se matriculó en la Universidad Vanderbilt y en una clase de arte descubrió el expresionismo abstracto de mediados de los 50 (Klee, Kandinsky…) y se sintió identificado. Otro día de ese año, un compañero le animó a comprarse una cámara y se hizo con una Canon telemétrica. Al revelar sus primeras fotos con aquella se sorprendió de lo buenas que eran, nada que ver con las que hizo con la cámara que le regaló su abuelo siendo niño.

Pronto se compró una Leica, descubrió que lo suyo era la fotografía y pasaba horas haciendo fotos y faltando a clase. Pasó por tres universidades sin graduarse en ninguna. En 1962, con 23 años, dejó aquella primera Universidad sin graduarse y se matriculó en su segunda Universidad: la de Mississipi, a cuyas clases también dejó de asistir. Ese año cayó en sus manos un libro de Cartier-Bresson, de quien se haría amigo pese a que Bresson le dijera que «el color apesta».

La obra en Bresson (en blanco y negro) le impresionó y empezó a formarse por sí mismo viendo los pocos libros de fotografía que existían en aquella época, si bien no le interesaba la obra de Ansel Adams, tampoco las fotos publicadas en Life… Le gustaba la filosofía de Robert Frank (15 años mayor que él), la de Walker Evans (30 años mayor que él)… Admiraba sus fotos y se sentía identificado con sus escritos.

Innovación y Ruptura de Reglas

Se decidió a romper las reglas imperantes hasta entonces: fotografiar sujetos atractivos en blanco y negro. Él prefería el color y a la gente corriente. Se propuso hacer arte de ello. Fotografiaba desde ángulos extraños, fotografiaba aquel restaurante de comida rápida en medio del campo. Fotografiaba los coloridos neones, los plásticos… Aquella banalidad tan visual y estética que pronto convirtió en normalidad maravillosa y bella, en trivilidad deslumbrante. Una bombilla colgada de un techo granate. Un sillón naranja ocupado por su dueña. No quería registrar aquello.

En 1967, a los 28 años de edad se mudó a Manhattan. En la maleta llevaba sus diapositivas en color e impresiones del delta del Mississippi: fotos de casas bajas, de cielos azules, de tierras planas y vecinos del sur de los Estados Unidos. Allí entabló amistad con unos jóvenes Diane Arbus, Garry Winogrand y Lee Friedlander, que se quedaron prendados de su obra y le animaron a enseñar su obra al entonces director de fotografía en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, John Szarkowski.

La Técnica Dye Transfer y la Exposición en el MoMA

William Eggleston El genio que cambió la fotografía en color para siempre

En 1973 fue profesor de fotografía artística en Harvard y descubrió la transferencia de tintes: Dye Transfer, hoy en peligro de extinción porque requiere de viejos materiales fabricados por Kodak. “Basado en la formación del color mediante el sistema substractivo, es un procedimiento de copia obtenido mediante la incorporación en la capa de gelatina de una película de impresión matricial sobre papel baritado, no sensible a la luz, o sobre poliéster.

A partir de un negativo en color o de una diapositiva, y utilizando máscaras para controlar el contraste y la sobreexposición, se obtienen tres negativos de separación de color exponiendo el original a través de filtros rojo, verde y azul, respectivamente, sobre tres negativos en blanco y negro, de los cuales se realiza una matriz capaz de absorber los colorantes.

En 1976 expuso su tercera exposición individual: una de las más comentadas de la historia: la muestra ‘Color Photographs by William Eggleston’, en el MoMA de Nueva York, que por aquel entonces desempeñaba un papel muy importante para el canon de la fotografía artística. Se convirtió en el primer fotógrafo del mundo en exponer una completa colección fotográfica en color en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMa). La muestra ‘Color Photography by William Eggleston’ causó auténtica sensación entre los incondicionales del costumbrismo fotográfico pero también despertó la ira de parte de la crítica, a la que su obra descolocó por completo.

La exposición fue recibida con una desaforada controversia. La presentación, comisariada por John Szarkowski, director del departamento de fotografía del museo, estaba compuesta por 75 fotografías en color elaboradas con la técnica de la copia por transferencia de tintes (dye-transfer print). En esta técnica, de modo similar a la serigrafía, se imprimían sucesivamente sobre el papel, de manera manual, tres capas de colores. Con ella, los colores despliegan una enorme fuerza luminosa y pueden controlarse individualmente. Al igual que en la pintura, el cromatismo puede contribuir a la expresión artística e influir en el efecto de las obras. De modo que el empleo de la fotografía en color no sirve solo para describir con fidelidad el motivo de la imagen y representar la realidad gráficamente, sino que también puede liberarse de esta última y convertirse en parte de la concepción artística del mundo.

Para publicar sus fotografías en tirada limitada, Eggleston reunió sus copias de transferencia de tintes en una carpeta. Esta carpeta, editada en 1974 con el título 14 Pictures, fue publicada por Harry Lunn, un galerista de Washington, D.C. En la selección de las fotografías ayudaron dos amigos de Eggleston: el comisario Walter Hopps y el fotógrafo John Gossage.

Trabajos Posteriores y Reconocimiento Internacional

Ese mismo año 1976 recibió un encargo de la revista Rolling Stone, que le llevó a Plains, Georgia, la ciudad natal del candidato presidencial Jimmy Carter, en la víspera de las elecciones nacionales. La serie, titulada ‘Election Eve’ (1977) no contiene ninguna foto de Carter ni de su familia, sólo fotos de la vida cotidiana de los residentes de Plains. "Tengo una regla personal: no tomar nunca más de una foto y nunca he deseado haber tomado una foto diferente.

En verano de 1983 Eggleston realizó su primera exposición individual en un museo de Europa, en el Victoria and Albert Museum de Londres. Su comisario, Mark Haworth-Booth, exhibió bajo el título William Eggleston: Colour Photographs from the American South una selección de fotografías de un total de 29 obras de las tres carpetas publicadas hasta entonces, y otras nuevas inéditas. El folleto de la exposición se ilustró con la instantánea del techo rojo, que entre tanto se había convertido en icono de la obra fotográfica de Eggleston.

Sobre esta fotografía escribe Haworth-Booth: La fotografía del techo rojo es una mirada hacia arriba, poco habitual en la fotografía de interiores, y equivalente a la mirada escrutadora de un desconocido o de un quedarse mirando ociosamente el techo. La imagen, sin embargo, no tiene nada de ocioso ni de ingenuo. Los dibujos psicodélicos que aparecen en la parte inferior derecha tienen su eco, y su superación, tanto en lo que respecta a los colores como sorprendentemente al contenido, en la parafernalia eléctrica del techo rojo de encima. Fijarse en la normalidad como lenguaje de signos es uno de los placeres de la obra…». Precisamente esta representación en color de la cultura cotidiana estadounidense constituía en aquel tiempo algo especial para un público europeo.

La dimensión psicológica de los colores, aplicados conscientemente, de las copias por transferencia de tintes recordaba el control del color en las películas de Alfred Hitchcocki, y la ambigüedad de lo afirmado en las imágenes mostraba cierto parentesco con las películas del director estadounidense David Lynch. el mundo de motivos de Eggleston y de otros fotógrafos en color de Estados Unidos seguía la estela del director alemán Wim Wenders con su película Paris, Texas (1984).

En verano de 1983 William Eggleston viajó en coche a Graz (Austria) en compañía del fotógrafo de Berlín oeste Wilmar Koenig, que en ese momento era el director del Werkstatt für Photographie. En esa ciudad, Eggleston conoció a los editores de la revista especializada Camera Austria, Christine Frisinghelli y Manfred Willmann. Eggleston realizó fotografías tanto en su estancia en Berlín occidental como durante su viaje en coche a Graz.

La exposición de Berlín se presentó en la galería fotográfica del Forum Stadtpark con el título William Eggleston: Kenya. Al contemplar la exposición, el fotógrafo italiano Luigi Ghirri llegó a un resultado parecido al de aquel mundillo de la fotografía alemana.

En 1984 el el fotógrafo italiano Luigi Ghirri publicó en Camera Austria un artículo con el título en alemán ‘Mundos sin fin’. Ghirri incidía primero en las expectativas puestas en un artista para el reconocimiento de su trabajo.

En 1986 se celebró en Graz el séptimo congreso de fotografía en el marco del festival de arte contemporáneo steirischer herbst [otoño estirio]. Con el título EUROPA-AMERIKA: Hallo-Good bye/Good bye-Hallo el lado norteamericano estaba representado por fotógrafos como Lewis Baltz, Robert Frank o William Eggleston para hablar del intercambio trasatlántico de la fotografía'».

Eggleston presentó en una proyección de diapositivas un extracto de The Democratic Forest 20, compuesto por varios miles de fotografías y en el que estaba trabajando en ese momento. Tras una presentación sin palabras, una parte del público le criticó por no haber comentado su intervención. A continuación se desató un encendido debate sobre la responsabilidad del artista de trasmitir su obra también por medio de la palabra.

Esa necesidad existía, porque se trataba de un nuevo proyecto de Eggleston en el que, con recursos de la fotografía en color, había cambiado su forma de acceder a la realidad. En 1989 se publicó la monografía de Eggleston ‘The Democratic Forest’ (‘El Bosque Democrático’), editada por el organizador de exposiciones inglés Mark Holborn. Eggleston decidió titularla así porque la palabra le caracterizaba, su tipo de fotografía era democrática y él trataba las cosas de manera democrática… Todo el trabajo de esta época, entre 1983 y 1986, quedó unificado por la democracia. En aquel momento Eggleston ya tenía varias series distintas y muy cuantiosas. A partir de ese momento, por primera vez, adquirió un sentido coherente todo lo que había en las cajas, con sus miles de copias.

Ese año 1989 Eggleston realizó su primera exposición individual en un museo alemán: en la Spectrum Photo-galerie del Sprengel Museum de Hannover. El comisario fue John Gossage. En la exposición podían verse un retrato en blanco y negro, algunas de las célebres copias hechas por transferencia de tintes de la William Esgleston’s Guide, otras tomadas de la carpeta 14 Pictures, que entre tanto se había publicado en 1974, y Troubled Waters, de 1980.

En 1992 Eggeston ofreció por primera vez una panorámica de su obra completa en el Barbican Centre de Londres. La exposición se llamó ‘William Eggleston: Ancient and Modern’. Estuvo comisariada por Mark Holborn.

En 1993, el comisario Heinz Liesbrock organizó en el Museum Folkwang de Essen la exposición Edward Hopper und die Fotografie - Die Wahrheit des Sichtbaren [Edward Hopper y la fotografía. La verdad de lo visible] en la que las pinturas y grabados de Hopper entraron en un diálogo asociativo con trabajos de nuevos fotógrafos estadounidenses, entre ellos Eggleston, por su fidelidad a la realidad visible y por el significado oculto que ambos encontraban en las cosas cotidianas.

En 1994 las colecciones nacionales de Alemania empezaron a comprar obra de Eggeston gracias a que el galerista Rolf Hengesbach le dedicó una exposición individual en su galería Räume für Neue Kunst, en Wuppertal, bajo el título William Eggleston - Frühe Photographien, con todas las carpetas y fotografías sueltas de la William Eggleston’s Guide 27.

El reconocimiento tardó el llegarle pero en 1998 William Eggleston recibió el renombrado premio internacional de fotografía de la Erna and Victor Hasselblad Foundation y en 1999 Eggleston viajó hasta Gotemburgo para recoger el galardón y a inaugurar la correspondiente exposición, que estuvo comisariada por quien fuera durante muchos años la directora de la colección de fotografía del Museum Folkwang de Essen Ute Eskildsen.

Las cosas que tiene el arte, o mejor dicho, el mercado del arte. La demanda interpuesta por Jonathan Sobel, un coleccionista que posee más de 190 obras de Eggleston, resulta consecuencia directa de la subasta en Christie's de 36 impresiones digitales con los nuevos pigmentos de trabajo de Eggleston. La venta recordemos recaudó más de 5.9 millones de dólares. Sobel, que estima que el valor de su colección de Eggleston entre 3 y 5 millones de dólares, está demandando para impedir que de Eggleston se fabriquen o se vendan más copias de las que ya se imprimieron y vendieron previamente como ediciones limitadas.

William Eggleston's Guide: Un Hito en la Fotografía a Color

Probablemente conoces la historia: la exposición Photographs by William Eggleston en el MoMA de Nueva York y la consiguiente publicación del libro que te acerco hoy, William Eggleston’s Guide, levantaron ampollas en los estamentos artísticos a mediados de la década de 1970. Era la primera vez que se exponía el trabajo en color de un autor individual y que se volcaba en una obra en papel, hasta entonces para que la Fotografía fuese considerada arte tenía que presentarse en blanco y negro. Por si fuera poco, las imágenes de Eggleston representaban objetos banales y situaciones anodinas, aparentemente sin interés.

Estamos tan acostumbrados a las imágenes que a veces emitimos juicios en una décima de segundo, decidiendo qué nos satisface y qué no; hasta el punto de que no somos muy distintos a aquellos críticos que se revolvieron con furia contra Eggleston, el MoMA y el propio John Szarkowski ante un trabajo sobre el que hoy hay casi unanimidad al calificarlo de fundamental. Hay obras que, como esta, merecen una segunda lectura para descubrir que bajo la superficie podría esconderse algo más…

Estructura y Forma del Libro

William Eggleston’s Guide tiene la apariencia de un anuario, forrado de forma que simula piel negra y con el título impreso en letras doradas, justo bajo una de las imágenes más reconocibles del autor: la del triciclo fotografiado de tal manera que parece enorme respecto a una calle desierta del algún barrio residencial estadounidense.

Esta edición de 2002 es un facsímil de la original de 1976 y por tanto virtualmente idéntica, a excepción de que se ha tratado de nuevo el color de las diapositivas de 35mm para conseguir una mejor reproducción de los tonos. Tiene 112 páginas con formato cuadrado (de 23 centímetros de lado), las 16 primeras, de color verde, incluyen los créditos y el prólogo a cargo de John Szarkowski, director de Fotografía del MoMA entre 1962 y 1991, a partir de ahí las 48 imágenes seleccionadas en su día entre 375 tomas efectuadas hasta 1971 ocupan únicamente las páginas de la derecha, con un generoso espacio en blanco alrededor, mientras las de la izquierda informan mínimamente de dónde fueron tomadas (Memphis, Whitehaven, Black Bayou Plantation, near Glendora…). El libro se cierra con un retrato de Eggleston ataviado, como de costumbre, como un dandy inglés y acompañado de una breve biografía de sólo un par de párrafos.

Contenido y Prólogo de John Szarkowski

En su texto, el reputado director de Fotografía del MoMA en aquellos años, un John Szarkowski que ha aparecido en muchas otras reseñas de libros en el blog, aborda la irrupción del color y cómo Eggleston, al contrario que muchos otros que no supieron aprovechar su potencial, contribuyó a situarlo a la altura de los trabajos en blanco y negro, al igual que hicieron Stephen Shore, Helen Levitt o John Meyerowitz.

Se profundiza en la Fotografía como forma de arte, ahondando en sus particularidades respecto a otras disciplinas, en tanto que es una herramienta de edición de la realidad (considerando ésta como un continuo del que se extraen instantes mediante la cámara) recurriendo a una combinación de técnica, intuición e intención, construyendo un mensaje en el que sujeto y forma son inseparables y en el que, en última instancia, se habla tanto del propio medio (la Fotografía) como de lo representado en ella.

De hecho, ambos [el sujeto y la forma] son probablemente la misma cosa. O, si son diferentes, se podría decir que el sujeto de una fotografía no es un punto de partida, sino su destino. John Szarkowski

Volviendo al trabajo de Eggleston se compara con un diario, en oposición al enfoque puramente documental, ya que recoge lugares y personajes habituales de la vida del fotógrafo entre los que se cuela un significado personal, no obvio. Parece que Eggleston dijo en algún momento que los sujetos sólo eran un pretexto para tomar fotografías en color, Szarkowski rechaza esa posición y sostiene que sus imágenes (que califica de perfectas) son en realidad una forma de hablar de su lugar en el mundo, de su identidad, y que además éstas, revestidas de una engañosa simplicidad (se diría que a veces incluso resultan previsibles), son el producto de una composición cuidadosamente planificada; y eso que el propio Eggleston ha asegurado en alguna ocasión que nunca intenta dos veces la misma captura:

Sólo hago una fotografía de cada cosa. Literalmente. Nunca dos. Así que una vez que he hecho esa fotografía la siguiente está esperando en algún otro lugar. William Eggleston

Portada del libro William Eggleston's Guide

Las Imágenes en William Eggleston's Guide

Las fotografías de Eggleston registran objetos y situaciones corrientes, sin embargo y al contrario de lo que se podría esperar no resultan ordinarias sino, al contrario, extrañamente atractivas, casi enigmáticas a pesar de la familiaridad de los objetos (en nuestro caso más bien como consecuencia del consumo de productos de la cultura norteamericana). El autor se confiesa admirador de Henri Cartier-Bresson, de hecho, se refiere a su obra The Decisive Moment como un pilar fundamental en su evolución como fotógrafo, aún así no deberías esperar el mismo resultado, ni siquiera uno parecido: la composición resulta engañosamente previsible, a menudo con los sujetos en el centro del encuadre, exactamente como haría alguien sin mayor interés en organizar el espacio, tampoco hay momentos decisivos como los que perseguía el francés, pero cuando las imágenes se exploran con calma se descubren un sinfín de detalles que a priori pasan desapercibidos, así como un orden más allá de lo obvio, que continuamente se apoya en las líneas para recrear volúmenes y aportar profundidad.

Hay elementos recurrentes que aparecen por separado o juntos: coches, perros, niños, mujeres, casas aisladas, carreteras… En ocasiones te parecerá entender porqué una fotografía sigue a otra, pero otras veces no será tan sencillo. De entre todas las capturas acaba emanando una cierta sensación de melancolía; un sabor a tristeza y aislamiento que bien podría hacer que dejes de ser un mero espectador que contempla desde afuera para empezar a sentir que estás allí, en esas calles y en esas casas, siendo testigo de escenas que van de lo ordinario a lo angustioso, de lo cómico a lo claustrofóbico y de nuevo a lo aparentemente insignificante…

Legado e Impacto

En definitiva, he aprendido a disfrutar de los libros que, aún sin entender muy bien por qué, me invitan a volver a ellos una y otra vez, esos que me susurran que a pesar de lo poco que he sabido ver con el primer vistazo tienen mucho más que contarme. William Eggleston´s Guide es de esos, tras la apariencia banal de sus imágenes se esconden otras lecturas, sólo hay que superar la tentación inicial de reconocer el sujeto fotografiado y renunciar a ver más allá, para hilvanar unas imágenes con otras y dejar que entre todas nos hablen de lo que se ve y de lo que no se ve en ellas.

Deciros además que para esta venta, de cada fotografía se hizo una edición limitada de dos copias en inyección de tinta y en un formato inusual para Eggleston de 112/152 cm. Pero no todas las fotografías de la serie se han vendido por igual, la del triciclo que encabeza la portada, ha alcanzado los 578.000 dólares, otras 350.000 y otras 450.000 dólares. El conjunto así subastado alcanza un total aproximado de 5,9 millones de dólares. Fotografías que por su alto precio se convierten en objeto cuestionado pero con una resonancia visual importantísima.

Otras Obras Recomendadas

  • Nicaragua, Susan Meiselas
  • Lírica Urbana, Helen Levitt
  • Subway, Bruce Davidson
  • En la Carretera, Viajes Fotográficos a Través de Norteamérica de La Fábrica
  • Ver es un Todo, Conversaciones con Henri Cartier-Bresson

Cronología de William Eggleston

Año Evento
1939 Nace en Memphis, Tennessee.
1976 Exposición "Color Photographs by William Eggleston" en el MoMA.
1983 Primera exposición individual en Europa, Victoria and Albert Museum.
1989 Publicación de la monografía "The Democratic Forest".
1998 Recibe el premio internacional de fotografía de la Erna and Victor Hasselblad Foundation.

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