Federico Martín Bahamontes, conocido como el "Águila de Toledo", es venerado universalmente como uno de los mejores escaladores en la historia del ciclismo. Falleció el 8 de agosto de 2023, a los 95 años de edad.
Primer español en ganar el Tour de Francia y seis veces rey de la clasificación de la montaña, se convirtió en un héroe nacional en una España que trataba de levantarse tras la devastación de la Guerra Civil.
El alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, ha lamentado su fallecimiento y resaltado su trayectoria y vinculación a la ciudad de Toledo, en la que residió buena parte de su vida. “Toledo llora a Martín Bahamontes, una leyenda de la ciudad y del deporte español.
“Llevó siempre a esta ciudad en el corazón y ahora son muchos los toledanos que no lo olvidarán y lo mantendrán vivo en su recuerdo”, ha concluido el alcalde.
El ministro de Cultura y Deporte en funciones, Miguel Iceta, ha lamentado también la muerte del 'ciclista a través de las redes sociales para expresar su deseo de que “descanse en paz”.
“Hoy es un día muy triste. Le decimos adiós a Federico Martín Bahamontes, el mejor escalador de la historia y primer español en ganar el Tour”, ha publicado el presidente de Castilla-La Mancha a través de las redes sociales donde se ha referido al deportista como “excelente embajador de nuestra tierra, ejemplo de esfuerzo, entrega y dedicación. Siempre en nuestra memoria, Fede. Gracias Águila”.
Federico Martín Bahamontes será, para siempre, el padre del ciclismo español. La persona que puso el cliclismo en el mapa de una España rural de postguerra que vivía muy alejada del deporte profesional de alto nivel.
Inicios y Juventud
Alejandro Martín Bahamontes nació el 9 de julio de 1928 en Val de Santo Domingo, Toledo. Sin embargo, con seis meses de edad ya vivía en la ciudad de Toledo.
En los duros años de la posguerra, al borde de la inanición, el joven Bahamontes utilizó la bicicleta para el estraperlo, antes de descubrir que aquellas huidas de la Guardia Civil le preparaban para un futuro de gloria deportiva.
Instalado con su familia desde 1929 en el Cigarral de Montoya, donde sus padres ejercían de guardeses, el pequeño Fede acudió al colegio de Tavera.
Tuvo que trabajar desde niño: ejerciendo de «mochuelo» (el jornalero que varea las ramas interiores de las olivas encaramado al árbol), segando y trillando cereal en la Quinta de Mirabel, aprendiz de carpintero, cuidando vacas y una huerta en la finca «Loches» junto al Cerro de los Palos, acarreando arena desde Valparaíso para los primeros bloques de la Reconquista, cogiendo ladrillos entre los escombros de las ruinas del entorno del Alcázar para construir la casa de sus padres junto al Convento de San Pablo, o cargando fruta en el mercado de abastos, además de algunas aventuras en el estraperlo.
Compró su primera bicicleta a un herrero por 30 duros: “Estaba colgada en un gancho de la fragua y no tenía cambios. Me apunté a una carrera en Menasalbas en 1947, mi primera carrera, y quedé segundo.
Sus inicios modestos y humildes no le impidieron destacar como aficionado en carreras como la Vuelta a Ávila, la Vuelta a Salamanca, la Vuelta a Albacete o la Vuelta a Madrid.
En 1948, Federico fue seleccionado para el campeonato de "Educación y Descanso" en Madrid. Se cayó cerca de la meta al chocar con un espectador, y tuvo que conformarse con el quinto puesto.
En 1949, obtuvo sus primeros grandes éxitos, adjudicándose el Trofeo Luis Guijarro y la Vuelta a Ávila, en la que se impuso en la general y fue el mejor escalador.
En 1950 completó su servicio militar en el Regimiento de Automóviles de la Reserva General. Sus cualidades deportivas y buen comportamiento le valieron el aprecio de sus jefes y muchos permisos para entrenar. Fue durante este período cuando conoció a su futura esposa, Fermina Aguilar Sánchez.
En la temporada 1952, se presentó a la carrera Madrid-Toledo, en la que corrían muchos ciclistas profesionales. Tras algunos problemas con su licencia como ciclista independiente, se le permitió tomar la salida, pero fuera de concurso. Cruzó la línea de meta en primer lugar, pero la victoria final se le adjudicó a Julián Berrendero. En la Vuelta a Castilla, se mostró a la altura de los mejores (solo le superó el italiano Giancarlo Astrua), y a continuación ganó la Vuelta a Albacete.
En 1953, dominó la competición en la Vuelta a Málaga, imponiéndose en tres de las cinco etapas.
Con el permiso de su padre, decidió dedicarse por completo a la bicicleta.
CICLISMO | Muere Federico Martín Bahamontes, el primer español en ganar el Tour de Francia | EL PAÍS

Federico Martín Bahamontes
Carrera Profesional
En 1954 comenzó su carrera profesional, compitiendo ese mismo año en el Tour de Francia. Bahamontes, que había sufrido una avería en los radios de su rueda trasera en pleno ascenso al Col de la Romeyère, decidió detenerse en la cima para esperar al coche de asistencia, aprovechando para tomar un helado. Para Fede, lo importante ya estaba conseguido: había coronado el puerto en cabeza.
Julián Berrendero, seleccionador español, le había visto en la Vuelta a Asturias, y lo incluyó en el equipo español que iba a correr el Tour ese mismo año.
Centrado en la lucha por el premio de la montaña, se impuso en prestigiosas cimas como el Aubisque, haciéndose con el título de mejor escalador con 95 puntos sobre los 53 de Louison Bobet, ganador de la general, en la que Bahamontes ocupó la posición 25.
El Tour de 1954 se convirtió en el escenario en el que comenzó a forjarse su leyenda de corredor «excéntrico» en la prensa deportiva internacional, con el célebre incidente del helado en la cima de La Romèyre. Durante la subida, Bahamontes había sufrido una avería en los radios de la rueda trasera de su bicicleta, lo que le obligó a destensar el freno.
En 1955 no fue especialmente brillante: repitió victoria en la subida al Monte Agel y en la Vuelta a Asturias. Su primera participación en la Vuelta a España, en la que venció el francés Jean Dotto, se saldó con un modesto puesto 21 en la general.
Es en la temporada 1956 cuando las hazañas de Bahamontes en la montaña comienzan a ser objeto de atención masiva, y cuando se hicieron evidentes los recelos entre Bahamontes y Jesús Loroño. Ambos tuvieron graves disensiones en la Vuelta, acentuadas por las órdenes del jefe del equipo español, Luis Puig, que no pudo conseguir que enterrasen sus rencillas.
A pesar de una Vuelta a España que no colmó su ambición (acabó cuarto de la general, con Jesús Loroño en segunda posición y el italiano Angelo Conterno en lo más alto del podio), y un Giro que no pudo finalizar tras una dramática ascensión al Bondone en medio de una descomunal nevada, en el Tour tuvo una actuación destacada. Aquella edición la ganaría el francés Roger Walkowiak, con la montaña para el luxemburgués Charly Gaul.
En 1957 vio una de las ediciones de la Vuelta con una lucha más cerrada, en la que de nuevo se enfrentaron Jesús Loroño (que ganaría aquella edición) y Bahamontes (segundo, adjudicándose el premio de la montaña), envueltos en las disputas dentro del equipo español, que de nuevo Luis Puig no pudo reconducir.
En el Tour, al que acudió con grandes expectativas, volvieron sus problemas con Loroño. Mientras que el apodo de "Águila de Toledo" se hacía popular en Francia a través de las páginas del diario L'Equipe, Bahamontes se retiraba en la novena etapa, debido al dolor que le producía en un brazo una inyección de calcio administrada por Luis Puig.
En la Vuelta de 1958 continuó su encarnizada pugna con Loroño dentro del equipo español. Se repite la historia del año anterior, pero esta vez se llevará la prueba el francés Jean Stablinski, con Bahamontes (que se adjudicó la montaña) sexto y Loroño octavo. En su segundo Giro, consigue una etapa, pero lastrado por una caída no puede brillar en la montaña, logrando un discreto puesto 17 en la clasificación general.
En el Tour de aquel año, de la mano de Dalmacio Langarica, tiene un pésimo inicio, quedando relegado en las primeras etapas al puesto 63 de la general, a casi 30 minutos de la cabeza. Sin embargo, inicia una espectacular remontada en los Pirineos, que le permitirá ganar dos etapas, hacerse con el premio de la montaña y con la octava plaza en París. En esta edición, Charly Gaul hizo valer su categoría como escalador para obtener el primer puesto de la general.
El Triunfo en el Tour de Francia 1959
En 1959 fue dirigido por el célebre ciclista italiano Fausto Coppi, con quien había estado reunido unos meses antes, disfrutando de una jornada de caza en Toledo. Coppi le propuso que fichara por el equipo que estaba formando (el "Tricofilina-Coppi", patrocinado por una marca de brillantina para el pelo).
Su primer gran objetivo de la temporada, la Vuelta, acabó en fiasco. Abandonó en la etapa 11 por un ántrax en una pierna, discutiendo después con Coppi, que opinaba que debía recurrir a la cirugía para curar su lesión.
Tras reponerse, participó en la Vuelta a Suiza, en la que se clasificó tercero, mejorando progresivamente a medida que avanzaba la prueba, lo que le dio confianza para abordar el Tour con garantías.
Consagrado como un especialista de la montaña, Bahamontes venció en el Tour de Francia 1959, aunque inicialmente no partía como favorito. Una larga escapada en los Pirineos y su victoria en la cronoescalada del Puy-de-Dôme le supusieron una importante ventaja. En los Alpes, se asoció con el también escalador Charly Gaul y aunque tanto Henri Anglade como Jacques Anquetil le recortaron tiempo, no supusieron una amenaza para el corredor español, que aventajaría a Anglade, segundo clasificado, en más de cuatro minutos al final del Tour.

Bahamontes en el Tour de Francia 1959
Años Posteriores y Retiro
Tras su prestigioso triunfo de 1959, la temporada de 1960 comenzó mal para Bahamontes, que se fracturó el fémur en la Vuelta a Levante. Todavía afectado por la lesión, se negó a participar en la Vuelta, pero la insistencia de la organización y un generoso contrato hicieron que tomase la salida. Sin embargo, se retiró a dos etapas del final, para protestar por la injusta exclusión de su gregario Julio San Emeterio, acusando a la organización de dar un trato de favor a Loroño (que por otro lado, solo pudo ser noveno en la general). La prensa arremetió contra Bahamontes, y el diario Arriba llegó a publicar que «El águila ha perdido sus alas».
En 1961 tampoco mejoró mucho su situación. Triunfó de nuevo en las subidas a Mont Agel y a Arrate, pero en el Tour de Romandía no pasó de la decimosegunda posición, y en el Giro se retiró en la etapa 17 debido a un problema muscular.
La temporada 1962 vivió el esperado retorno del Águila de Toledo. Los equipos nacionales dieron paso a las escuadras comerciales, y Bahamontes fichó por el equipo francés Margnat-Paloma, dirigido por Raoul Rémy, que tenía depositadas grandes esperanzas en el español de cara al Tour. En una edición dominada finalmente por Anquetil, Bahamontes perdió demasiado tiempo en las primeras etapas llanas, lo que le privó de luchar por la general de esa edición.
Tras una serie de buenos resultados en carreras disputadas en el sur de Francia, en 1963 Bahamontes se vio relegado por Anquetil a la segunda plaza en el Tour. Muy igualados tanto en los Alpes como en los Pirineos, Anquetil daría el golpe de efecto en la contrarreloj, consiguiendo su, por aquel entonces, 4.º Tour, seguido por Bahamontes a más de tres minutos y medio.
Un año más tarde, en 1964, Bahamontes terminaría 3.º por detrás de Anquetil y Raymond Poulidor, a más de cuatro minutos del ganador.
La temporada de 1965 fue la última de Bahamontes como corredor profesional. Décimo en la Vuelta, participó en su último Tour durante el que no pudo mantener el ritmo de la competición. En la etapa de montaña entre Dax y Bagnères-de-Bigorre llegó penúltimo, a más de 50 minutos de Julio Jiménez.
Durante sus 12 temporadas de profesional, además de su victoria de 1959, Bahamontes subió al podio del Tour de Francia en otras dos ocasiones (segundo en 1963 y tercero en 1964) y una vez al podio de la Vuelta a España (segundo en 1957).
Después de su retirada, Bahamontes se hizo cargo de la gestión de su tienda de bicicletas y ciclomotores en Toledo a partir de 1966 y se convirtió en organizador de una carrera ciclista, la Vuelta a Toledo.
Bahamontes afirma que no volvió a subirse de nuevo en una bicicleta después del final de su carrera, excepto en un homenaje fúnebre a Luis Ocaña, ganador del Tour de Francia 1973 que se suicidó en 1994. Sin embargo, esta actitud testimonia un profundo compromiso con el ciclismo.
Permaneció unido desde el 3 de noviembre de 1956, fecha en la que se celebró su boda en la catedral de Toledo, con Fermina Aguilar Sánchez, fallecida en 2018. La pareja no tuvo hijos.
Desde la pandemia de COVID-19, residía en la localidad terracampina de Villanueva de San Mancio (Valladolid).
Homenajes y Legado
El 6 de mayo de 2018 fue inaugurada su escultura en Toledo en un acto de homenaje en el que la ciudad castellana se volcó con el ciclista. Al acto acudieron Miguel Induráin, Pedro Delgado y Carlos Sastre para arropar al "Águila de Toledo" en un día tan señalado. El monumento en bronce, de 1,90m de alto, 1,88m de ancho y 0,50m de fondo, fundido en las instalaciones de Capa Esculturas empleando la técnica de fundición a la cera perdida, es una excepcional representación de Bahamontes en su posición característica de gran escalador.
La madrugada del 28 de julio de 2019, la estatua homenaje apareció destrozada, con una rueda sobre el suelo y con varias partes más rotas, en un acto de vandalismo.
Corredor alto y delgado (en Francia se le comparaba con Don Quijote), Bahamontes es considerado uno de los más grandes escaladores de la historia del ciclismo, quizá solo comparable con su contemporáneo el luxemburgués Charly Gaul.
Corredor nervioso e imprevisible, sus éxitos o fracasos dependían de su moral que a menudo no lograba dominar.
Una buena parte de su carrera estuvo marcada por su rivalidad con su compañero Jesús Loroño. Esta rivalidad llegó a su punto culminante en la Vuelta a España 1957, en la que Bahamontes debió renunciar a defender el jersey de líder a petición del entrenador Luis Puig, que favoreció una escapada de Loroño.
Estos problemas llevaron a que cada uno se negara a ayudar a los demás miembros del equipo, y el conflicto entre los dos campeones de España debilitó a todo el equipo, como sucedió en la Vuelta a España 1958, en la que el francés Jean Stablinski se benefició de la situación.
Numerosos hechos remarcables a lo largo de su vida y de su carrera ciclista dan una idea de su personalidad, genial para unos, algo excéntrica para otros.
Deportista hecho a sí mismo, poseedor de un fuerte carácter, siempre defendió sin complejos sus logros, manifestando con una inusual sinceridad sus opiniones, lo que le creó no pocos problemas con la prensa a lo largo de su carrera.
Su verdadero nombre es Alejandro, pero un hermano de su padre se empeñó en que debía llamarse Federico como él, y al final su insistencia se convirtió en hábito. Con su apellido, pasó algo similar.
Bahamontes pidió dinero por correr el Campeonato de España de 1955, pero como no se lo dieron, no se presentó. Le pusieron una multa de 5000 pesetas y le retiraron la licencia, y entonces amenazó con nacionalizarse francés.
En el Tour de 1959, el que ganó, la organización quiso favorecer a Anquetil en la quinta etapa, una contrarreloj. Pese a que Bahamontes era el 13 en la general, y Anquetil el 31, se dispuso que el francés saliera dos minutos después que el español, "para dar espectacularidad". Sin embargo, el toledano hizo gala de su sangre fría, se reservó en la primera...
La leyenda del ciclismo toledano Federico Martín Bahamontes ha fallecido este martes a los 95 años de edad. Así lo confirma el alcalde de Toledo Carlos Velázquez en sus redes sociales.
En 1963 se clasificó segundo y fue tercero en 1964.
La montaña era su terreno y las escapadas, su seña de identidad.
En 2018 la ciudad le rindió homenaje cuando se instaló una escultura del ciclista en una de las zonas más transitadas de la ciudad.
En el homenaje, el exciclista toledano se mostró agradecido pero criticó la tardanza de este homenaje. “Lo que hemos tardado para estar aquí. Más que cuando me hice novio con Fermina”, bromeaba.
El alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, ha decretado dos días de luto oficial por el fallecimiento del ciclista, apodado como el “Águila de Toledo” e Hijo Adoptivo de la ciudad. Las banderas del Ayuntamiento ondean ya a media asta, tras confirmar la pérdida del deportista, a los 95 años, en Valladolid, donde ha pasado sus últimos años de vida.
Fallecía en una residencia de la capital vallisoletana donde residía, ya que es allí donde vive su ahijada.
Fue el primer español, en 1959, en proclamarse ganador del Tour de Francia.
Estuvo activo entre 1954 y 1965, doce temporadas, en las que se alzó con más de 70 victorias.
Precisamente, el Ayuntamiento organizó, el pasado 9 de julio, una concentración-homenaje con motivo de su 95 cumpleaños.
La Corporación provincial reconoce así el “importantísimo legado de uno de nuestros deportistas y ciclistas más universal”. El luto oficial será efectivo los días 8 y 9 de agosto, durante los cuales las banderas ondearán a media asta en todos los edificios dependientes de la institución.
La capilla ardiente se instalará en la Sala Capitular del Consistorio toledano y estará abierta a todos aquellos que deseen dar el último adiós a una de las figuras más relevantes del ciclismo español. Abrirá este martes 8 de agosto a las 20:00 horas hasta las 00:00 horas y volverá a abrir a las 8:00 horas del miércoles 9 de agosto hasta las 16:00 horas.
El alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, recibirá a las 19:50 horas el féretro con los restos mortales del 'Águila de Toledo'. El cortejo fúnebre realizará el recorrido por la Calle Armas hasta el Ayuntamiento.
A las 17:00 horas del miércoles 9 de agosto se oficiará la misa fúnebre en la catedral.

Homenaje a Bahamontes en Toledo
| Evento | Año | Resultado |
|---|---|---|
| Tour de Francia | 1959 | Ganador |
| Tour de Francia | 1963 | Segundo |
| Tour de Francia | 1964 | Tercero |
| Vuelta a España | 1957 | Segundo |
| Clasificación de la Montaña (Tour de Francia) | 1954 | Ganador |