Vuelta Ciclista a San Sebastián: Historia y Pasión por el Ciclismo

La Clásica de San Sebastián, o Klasikoa donostiarra, es una carrera que ocupa un lugar destacado en el calendario ciclista profesional. Sin embargo, merece reconocimiento no sólo por su exigente recorrido, sino también por su importancia cultural y por el papel que desempeña en la configuración de la segunda mitad de la temporada ciclista.

En un artículo redactado por nuestros compañeros de CyclingUpToDate, exploraremos la historia de la famosa clásica veraniega en carreteras vascas.

Este año contará con la presencia destacada de un Jonas Vingegaard que volverá a la competición por primera vez desde el Tour de Francia, por lo que la expectación será máxima. Esta carrera de un día, que se celebra anualmente en el pintoresco País Vasco, suele quedar eclipsada por las grandes vueltas y los monumentos.

Recorrido CLASICA SAN SEBASTIAN 2023: Perfil y Altimetría

Una Carrera Definida por su Terreno

La Clásica de San Sebastián es famosa por su exigente recorrido. A diferencia de muchas otras carreras de un día que favorecen a los velocistas o a los especialistas en clásicas, es una verdadera prueba para todo tipo de corredores. Las características definitorias de la carrera son su terreno ondulado y sus empinadas y punzantes subidas, que a menudo culminan en el ascenso decisivo del Jaizkibel y el Arkale.

A diferencia de las clásicas adoquinadas del norte de Europa o de las carreras italianas bañadas por el sol, la Clásica de San Sebastián se caracteriza por su variabilidad. Los corredores pueden enfrentarse a cualquier cosa, desde un calor abrasador hasta lluvias torrenciales, con el impredecible clima vasco añadiendo otra capa de complejidad. Esta imprevisibilidad, unida a la dureza del recorrido, hace que a menudo gane la carrera el corredor que no sólo es capaz de soportar el desafío físico, sino también de adaptarse a las condiciones cambiantes.

Puede que la Clásica no tenga el prestigio de un monumento, pero siempre ofrece algunas de las carreras más emocionantes de la temporada.

El Jaizkibel, una de las subidas más emblemáticas de la Clásica de San Sebastián.

Ediciones Famosas

Para muchos corredores, ganar la Clásica de San Sebastián define su carrera. Puede que no tenga el mismo peso que un monumento, pero es una carrera que inspira respeto. Las victorias en San Sebastián han sido a menudo un trampolín hacia mayores éxitos, y los corredores han aprovechado el impulso adquirido en esta carrera para hacer un buen papel en la Vuelta a España o en el Mundial.

La edición de 1990 es particularmente notable porque marcó la primera gran victoria de Miguel Induráin, que posteriormente ganaría cinco títulos consecutivos del Tour de Francia. Indurain atacó en la subida final del Jaizkibel, consolidándose como una fuerza a tener en cuenta en el mundo del ciclismo. Su victoria en solitario en San Sebastián fue una señal de lo que estaba por venir y sigue siendo uno de los momentos más emblemáticos de la historia de la carrera.

En la edición de 2015, Adam Yates logró una victoria espectacular y un tanto inesperada. En una carrera caracterizada por las batallas tácticas y la agresividad, Yates atacó en el descenso de la subida final y logró llegar en solitario a la meta. Esta victoria fue especialmente significativa, ya que se trataba de la primera gran victoria de Yates, lo que le convirtió en una de las estrellas emergentes del ciclismo.

La edición de 2019 es especialmente famosa por la impresionante victoria de Remco Evenepoel, que entonces solo tenía 19 años. Evenepoel atacó en solitario a falta de más de 20 kilómetros para la meta, un movimiento audaz que dejó atónitos a sus competidores más experimentados, después de que se quedara descolgado en una de las subidas anteriores. Su victoria en solitario en San Sebastián le convirtió en el corredor más joven en ganar la carrera y anunció su llegada como uno de los talentos más prometedores del ciclismo. Esta edición se considera ahora como el principio del ascenso al estrellato de Evenepoel, que ha ganado también las ediciones de 2022 y 2023.

Importancia Cultural e Histórica

La Clásica de San Sebastián es un acontecimiento cultural profundamente arraigado en la identidad vasca. El País Vasco, con su lengua, sus tradiciones y su feroz orgullo regional, es una de las regiones ciclistas más apasionadas del mundo. La carrera es una celebración de esta identidad, con miles de aficionados locales en las carreteras, animando no sólo a las estrellas internacionales, sino especialmente a sus héroes locales.

El ciclismo en el País Vasco tiene una larga historia, ya que de esta región han salido algunos de los mejores corredores españoles, como Miguel Induráin, natural de la cercana Navarra. La Clásica de San Sebastián es una carrera que honra el pasado y mira hacia el futuro, proporcionando una plataforma para la próxima generación de ciclistas vascos para mostrar su talento en casa.

Esta profunda conexión con la cultura local es lo que diferencia a la Clásica de muchas otras carreras. En un deporte cada vez más globalizado, la Clásica de San Sebastián permanece firmemente arraigada en su contexto local. Es una carrera que importa profundamente a la gente del País Vasco, y esta pasión es palpable en la atmósfera que rodea el evento. Muchos recordarán a Remco Evenepoel subiendo entre bengalas y gruñidos en su camino hacia la victoria en 2022.

Remco Evenepoel celebrando su victoria en la Clásica de San Sebastián.

El Tiempo y su Papel Único en la Temporada

Para muchos corredores, la Clásica representa una oportunidad de continuar su trayectoria notable en el Tour de Francia o de redimirse tras una actuación decepcionante.

Sin embargo, el calendario de la carrera también puede ser un arma de doble filo, ya que la Clásica de San Sebastián a menudo se esfuerza por desviar la atención del Tour de Francia, especialmente en años en los que el Tour tiene un final especialmente dramático o controvertido. La Clásica, a pesar de su exigente recorrido y su rica historia, a veces pasa desapercibida tanto para los aficionados como para los medios de comunicación, que siguen absortos en las historias y relatos de la Grande Boucle.

Como aficionados, debemos celebrar la Clásica de San Sebastián por lo que es: una carrera que encarna el espíritu del ciclismo, con toda su belleza, dificultad e imprevisibilidad. La Clásica de San Sebastián tiene algo que ofrecer a todo el mundo, tanto a los aficionados a la historia de este deporte como a sus complejidades tácticas, o a los que simplemente les gusta ver a los mejores ciclistas del mundo batirse en un recorrido lleno de desafíos.

Orígenes de la Vuelta al País Vasco

La primera edición de la Vuelta al País Vasco fue organizada por el periódico bilbaíno "Excelsior", en el año 1924 siendo sus impulsores Jacinto Miquelarena, director del mismo, y el conde de Villalonga, ex-presidente del Athletic Club. El Jefe de carrera fue Antonio Bandrés, precursor del deporte en Bizkaia.

El "Gran Premio Excelsior, como fue conocida esta I edición, se desarrolló en tres etapas: Bilbao-Pamplona, Pamplona-San Sebastián y San Sebastián-Pamplona, en un completo recorrido por todo el territorio vasco y contó con 38 participantes entre los que se encontraban grandes corredores internacionales como los hermanos Pelissier y todas las figuras del ciclismo vasco, como Jáuregui, Segundo Barroetabeña, Cesáreo Sarduy o Domingo Gutiérrez.

El éxito de esta primera edición hizo que el periódico parisino "L'Auto" la incluyera en el calendario internacional de grandes pruebas.

Recorrido de la II Vuelta

La II Vuelta tuvo también, en tres etapas, un completo recorrido: Bilbao, Sodupe, Okondo, Llodio, Orduña, Murgia, Vitoria, Salvatierra, Altsasu-Alsasua, Etxarri-Aranatz, Lizarraga, Estella, Puente La Reina, Legarda, Pamplona, Aoiz, Auritz-Burguete, Orreaga-Roncesvalles, Ibañeta, Arnegui, Donibane Garazi, Larceveau, Mauleón, Donapaleu, Hasparren, Cambo, Baiona, Biarritz, Donibane Lohitzun, Donostia, Itziar, Deba, Lekeitio, Arteaga, Gernika, Bermeo, Sollube, Mungia, Plentzia, Algorta y Bilbao, totalizando 670 kms.

Las siguientes ediciones pasaron a tener cuatro etapas, disputándose cinco a partir de 1935.

Reanudación y Evolución

Tras largos años de silencio -no obstante tras varios intentos de reanudar la prueba (1947, 1949, 1950)-, en 1969 la sociedad "Bicicleta Eibarresa", fundada en 1952, recupera la Vuelta, incorporándose el Trofeo a la Regularidad; en la edición de 1935 se incluyó el Premio de la Montaña, suprimiéndose la clasificación "nacional".

La carrera pasa a llamarse, hasta 1973 en que se decide separar ambas pruebas, "Vuelta al País Vasco-Bicicleta Eibarresa", bajo el patrocinio principal del diario "La Voz de España", hasta 1980, año de la desaparición del periódico donostiarra y al que suceden en el patrocinio "Banco Guipuzcoano" y "El Diario Vasco". En 1976 se introduce la cronoescalada de San Marcial y se suprimen las bonificaciones.

En la XXXV Vuelta al País Vasco, celebrada en 1995, participaron 18 equipos y 171 corredores.

Participantes en la Primera Vuelta

Gran premio Excelsior. La I Vuelta al País Vasco fué la carrera más importante del año, debido principalmente á la participación que en ella tomaron los grandes cracks del Extranjero.

Se celebró los días 7, 8 y 9 de Agosto.

Participaron en ella 38 corredores. Fueron los que siguen: Martín Salazar, José Miner, Domingo Gutiérrez, Fernando Ibáñez, Eduardo Rubio, Segundo Barroetabeña, Miguel Mussió, Guillermo Antón, Demetrio del Val, Jaime Janer, Victorino Otero, Teodoro Monteys, Ricardo Montero, Juan de Juan, Esteban Espinosa, Pedro Sorriguieta, Félix P. Ecenarro, Mariano Moreno, Henri Pelissier, Francis Pelissier, Víctor Fontán, Henri Collé, Lacquehaye, Manuel L. Castro, Manuel Fernández, Enrique Aguirre, Lucas Jáuregui, Isaías Ruiz, Graciano Ezeiza, J. Brunier, J. R. de B., Ramos Olivares, José Arechavaleta, Ramón Arbeláiz, Simón Tequi, Francisco González y S. Aseguinolaza.

Resultados de la Primera Vuelta

En la primera etapa (Bilbao-Pamplona: 182 kilómetros) triunfó Francis Pelissier, que hizo el recorrido en 6 h. 1 m. y 20 s. Le siguieron Henri Pelissier, Juan Brunier, Víctor Fontán y Miguel Mussió. Este, que fué el primer nacional, invirtió 6 h. 16 m. y 14 s.

Francis Pelissier hizo una media horaria de 30 kilómetros 387 metros.

En la segunda etapa (Pamplona-San Sebastián, con recorrido francés: 268 kilómetros) el vencedor fué Henri Pelissier, invirtiendo en el trayecto 10 h. 24 m. y 55 s. A continuación se clasificaron: Francis Pelissier, Lacquehay, Tequi, Fontán, Collé, y Monteys; este último fué el primer nacional, haciendo el recorrido en 10 h. 24 m. y 58 s.

Henry Pelissier hizo esta etapa á una media horaria de 25 kilómetros 830 metros.

La tercera etapa (San Sebastián-Bilbao: 173 kilómetros) fué ganada por Simón Tequi en 6 h. 20 m. y 21 s. Le siguieron Francis Pelissier, Brunier, Henry Pelissier, Lacquehay, Monteys, Mussió, Janer, Gutiérrez, Ezeiza, Collé y Fontán, todos en el mismo tiempo.

La media horaria del vencedor fué de 27 kilómetros 288 metros.

En la clasificación general, los puestos quedaron como sigue:

  1. F. Pelissier
  2. H. Pelissier
  3. Lacquehay
  4. Fontán
  5. Tequi
  6. Brunier
  7. Monteys
  8. Collé
  9. Mussió
  10. Janer
  11. Jáuregui
  12. Gutiérrez
  13. Barroetabeña
  14. Montero
  15. Fernández
  16. Del Val
  17. Aseguinolasa
  18. Moreno
  19. Rubio
  20. Antón
  21. Sorriguieta
  22. Salazar
  23. Ezeiza
  24. Ruiz
  25. Ecenarro
  26. Arbelais
  27. Ibáñez
  28. González
  29. Arechavaleta

De la espléndida organización da idea el hecho de que no se retiraran sino 9 corredores de los 38 que tomaron la salida.

La media total del vencedor, Francis Pelissier, fué de 27 kilómetros 386 metros.

La media de Arechavaleta, "linterna roja", llegó á 22,394 kilómetros.

San Sebastián como Punto Neurálgico

San Sebastián fue punto neurálgico de la Vuelta al País Vasco, lo mismo en su primera época como en su vuelta al calendario internacional a finales de la década de los 60 y comienzos de los 70 del siglo pasado. La ronda vasca perdió su ligazón con la capital guipuzcoana a pesar de que el ciclismo nunca ha dejado de estar presente en una ciudad que albergó la salida del Tour de Francia en 1992 y los Mundiales de 1997, asistió a 28 ediciones de las Seis Horas de Euskadi y suma 36 de la Clásica desde su creación en 1981.

Pero no hay mal que cien años dure. Donostia se reincorpora hoy a la Euskal Herriko Itzulia con un final de etapa que tendrá su continuidad mañana con la salida de la cuarta jornada. Lejanas en el tiempo quedan la San Sebastián de los años 20 y el ciclismo artesanal que daba sus primeros pasos en aquella época. Más próximo es el arranque de la era moderna de la carrera, en la que Donostia mantiene el protagonismo con un nuevo escenario para sus finales de etapa: el velódromo de Anoeta. Así se conocía al recinto al que posteriormente se dio el nombre de Antonio Elorza. Incluso acogió el final de una Itzulia, la de 1974, con victoria guipuzcoana a cargo de Miguel Mari Lasa por uno de los márgenes más estrechos de la historia: ocho segundos sobre Jesús Manzaneque.

Miguel Mari Lasa señala que «habíamos avisado a los jueces de lo que podía suceder en la entrada al velódromo. Al equipo La Casera le bastaba con que ninguno de los dos lograra bonificación. Txomin Perurena tiraba en cabeza para prepararme el esprint y por detrás los compañeros de Jesús Manzaneque trataron de hacer un tapón provocando una caída. No sé ni cómo logré pasar. Txomin había entrado solo al velódromo y me esperó porque yo necesitaba la bonificación del primer puesto. No me valía el segundo. Detrás apareció Manzaneque y nos la jugamos».

La última llegada de la Vuelta al País Vasco a Donostia fue al año siguiente, 1975, con victoria del salmantino Agustín Tamames. Fue el más rápido en el anillo del velódromo a la conclusión de la etapa reina de aquella edición. Miguel Mari Lasa ocupó la segunda plaza: «El velódromo acogía en aquella época las metas de la Vuelta al País Vasco y de la Vuelta a España. No recuerdo bien aquel día».

Miguel Mari Lasa también guarda fresca en la memoria la llegada a San Sebastián de 1971. «Aquel día se disputaron dos sectores. Yo vencí en el matinal, con final en Tolosa. Subíamos Errezil hacia Bidania. Corría en el Orbea y hablé con mi compañero Gabino Ereñozaga para atacar cuando faltara poco para coronar. Arrancó, me pegué a su rueda y me lanzó como en las americanas de las pruebas de pista. Cogí unos metros de ventaja y me lancé en un descenso que conocía muy bien. Por la tarde, en la crono de 30 kilómetros entre Tolosa y el velódromo de Anoeta reinó Luis Ocaña. «Aquel año estaba intratable», reconoce Lasa. «Fue la temporada en la que distanció a Eddy Merckx en el Tour. La caída en el descenso de Mente le obligó a retirarse cuando iba de amarillo».

El Recuerdo de Lance Armstrong

En su palmarés figuran muchos grandes nombres del ciclismo. Entre ellos, el controvertido Lance Armstrong.

Era 1992 y Lance Armstrong había disputado los Juegos Olímpicos de Barcelona con la selección norteamericana. Tenía además atado su paso a profesionales con el equipo Motorola y su debut no tardó en llegar. El tejano viajó de Barcelona a Donostia y debutó en la máxima categoría disputando la Clásica de San Sebastián, que era una prueba parte de la extinta Copa del Mundo.

Raúl Alcala, entonces en el PDM, fue el vencedor de aquella edición marcada por una tormenta que hizo que la llegada se hiciera prácticamente de noche. Las luces de los coches que iluminaban la carretera en medio de la galerna es lo que muchos mejor recordamos de aquella mítica edición. Claudio Chiapucci fue el segundo en la meta. El italiano se sacó la espina al año siguiente, levantando los brazos en 1993. ¿Pero dónde llegó Armstrong?

Lance Armstrong llegó el último. Dice la leyenda que cuando llegó al Boulevard en última posición, a más de media hora del primero, algún aficionado se debió mofar de él. Lance, gallito como pocos, debió gritarles que algún día volvería y ganaría la prueba. Hay otra versión más creíble, que dice que fue algún periodista o personal del equipo quién le preguntó por qué no se había retirado en aquellas condiciones. Lance debió contestar que quería reconocer los últimos kilómetros para una futura edición, en la que quería ganar.

Lo cierto es que cuando volvió, Lance peleó con uñas y dientes para ganar la prueba. Tras proclamarse campeón del mundo en 1993 en Oslo, por delante de Miguel Indurain, estuvo a punto de levantar los brazos con el arcoíris en Donostia. Tan solo Armand de las Cuevas pudo ganarle en 1994, pero en 1995, al fín, Lance Armstrong se hizo con la Clásica.

Pero Juliet Macur, en su libro La rueda de la mentira, ha ido un paso más adelante. La periodista del New York Times, autora de esta biografía que hemos editado recientemente, y basándose en declaraciones de una persona con conocimiento directo de la situación, afirma que Armstrong se hizo con la prueba tras haber sobornado a otro corredor en los últimos kilómetros.

Es más, en la retransmisión televisada del podio, Armstrong resumió la victoria con una alusión irónica a la verdad detrás de la carrera: «todo el mundo ha salido ganando hoy».

La Clásica de San Sebastián en la Actualidad

La Clásica de San Sebastián es la carrera de un día de nivel World Tour más importante en el territorio español. Fundada en 1981, hace ya más de 40 años, pronto empezó a ganar reputación dentro del pelotón internacional. Ya en 2005, la denominación Copa del Mundo pasó a llamarse UCIProTour, con la Clásica de San Sebastián como uno de los referentes en pruebas de un día del calendario internacional. Actualmente, dentro de la nomenclatura UCIWorldTour, la “Klasikoa” sigue atrayendo a las primeras figuras del pelotón mundial por su recorrido atractivo y su clima.

Pese a su relativa juventud, la Clásica de San Sebastián, desde sus inicios, ha contado con una participación de ciclistas excepcional.

Si por algo se distingue la Clásica de San Sebastián, además de su nivel competitivo, es por la variación que va sufriendo a lo largo de las ediciones. El motivo de las variantes en el trazado es diverso. En esta ocasión la carrera coincide con la Semana Grande de San Sebastián.

Para empezar, el recorrido se extenderá 6 kilómetros más, pasando de 230 a 236. Pero el plato fuerte entre las novedades de este año de la Clásica de San Sebastián 2024 es la aparición del Pilotegi Bidea, un auténtico muro de acceso al Monte Igeldo, con rampas de hasta el 27%, y que sustituye en el recorrido a la ruta habitual por Murgil.

De esos 25 equipos, 18 son escuadras del máximo nivel profesional, conocidos como World Tour. 4 de ellos son franceses: Decathlon-AG2R La Mondiale Team, Groupama-FDJ, Cofidis y Arkéa-B&B Hotels. También participan los equipos neerlandeses del Visma-Lease a Bike y el Team dsm-firmenich PostNL; los belgas Alpecin-Deceuninck, Intermarché-Wanty y Soudal-Quick Step; los estadounidenses Lidl-Trek y EF Education-EasyPost; el equipo Astana-Premier Tech de Kazajistán; los cataríes Bahrain-Victorious, los británicos Ineos-Grenadiers, el Jayco-Alula de Australia y el Red-Bull BORA germano.

La Clásica de San Sebastián es, sin lugar a duda, una de las carreras de un día más atractivas del panorama internacional, solo por detrás de los monumentos del ciclismo.

Tabla de Ganadores de la Vuelta Ciclista al País Vasco

AñoGanadorSegundo«Nacional»
1924E. PelissierH. PelissierT. Monteys
1925A. VerdyckJ. PeRicardo Montero
1926N. FrantzO. BottechiaMiguel Mucio
1927Víctor FontanA. LedueqRicardo Montero,
1928M. DewaeleA. LedueqMariano Cañardo
1929M. DewaeleM. BidotMariano Cañardo
1930Mariano CañardoA. MagneMariano Cañardo

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