La historia de la Vespa en Las Palmas es una narrativa rica en pasión, ingenio y un profundo arraigo en la cultura local. Desde sus humildes comienzos en los años 70 hasta su presencia en las carreras canarias y su impacto en la vida cotidiana, la Vespa ha dejado una huella imborrable en la isla.

El Santuario de Paco "el Vespa"
Si alguien duda de los viajes en el tiempo, es que no conocen el santuario añejo de Francisco Vega, más conocido entre el argot vespero por Paco "el vespa". Maestro Paco es un entusiasta pasional de lo clásico. El centro donde elabora la artesanía es puro parque temático del cuaternario que ha sobrevivido a los avatares de la evolución. Todo se improvisa, repara, se cambia o guarda. Todo tiene segundas o terceras vidas. Por ello su pañol de recambios de segunda mano ha ido en aumento desde el principio de los tiempos.
El amigo Paco es uno de aquellos mecánicos que arrancaron su actividad en el distribuidor Vespa oficial en Las Palmas, en los lejanos años 70. Cerca de 50 años en la profesión de conocer y solucionar los problemas técnicos de las Vespas y otras rarezas del pasado, hoy se ha convertido en amigo, consejero, compañero de ruta y un activo común para los conocidos del mundillo clásico de las Vespas en Canarias.
Cuando llega su evento favorito -Viejas Glorias- carga el furgón de lo más estrafalario y destartalado de motos que aun funcionan.
Vespa en las Carreras Canarias
En vísperas de la concentración anual de Vespasión Canarias, traemos de nuevo a escena una de las leyendas menos conocidas -y, sin embargo, más fascinantes- del motociclismo insular: las carreras de Vespa en Canarias.
Fueron muchos los pioneros que marcaron aquel despertar competitivo en las islas: Rufino Diepa, Pepe Monzón, Jean Hefti, Manuel del Río, Juan López, Antonio Quevedo, Julio y Rafael Guisado. Nombres recogidos en la obra de José A.
Entre todos ellos destacó una figura singular: André Jean Hefti, el cónsul suizo que llevó la precisión del cronómetro al corazón de las competiciones canarias. Convertido en leyenda de los rallyes de regularidad, ganó tres ediciones consecutivas del Rallye Gran Canaria (1956, 1957 y 1958).
Lo curioso es que su inscripción en el Rallye de 1956 tuvo un propósito casi comercial: probar y dar a conocer sus máquinas, una Vespa Sport 125. Sin embargo, aquella prueba se transformó en una exhibición de exactitud milimétrica. Hefti comenzó a batir registros con una pulcritud que dejó boquiabiertos a sus rivales. Aquella hegemonía innata lo catapultó, poco después, a liderar la distribución local de Vespa.

André Jean Hefti, figura clave en las carreras de Vespa en Canarias.
Vespa: Trabajo, Familia y Competición
La primera excursión oficial de Vespas en Gran Canaria se organizó en 1960 bajo la tutela de la histórica Casa Vespa de Las Palmas, germen del Vespa Club Gran Canaria. Las ventas se habían disparado gracias a la fiabilidad, maniobrabilidad y versatilidad de un vehículo que servía lo mismo para el trabajo que para la familia o el ocio.
El concesionario oficial, situado en la calle León y Castillo, estuvo dirigido por el propio André Jean Hefti, quien aún tuvo tiempo de medirse en la Subida a Tafira. No ganó, pero subió al tercer escalón del podio de su categoría, dejando un mensaje claro: con las Vespas había que contar.
Tras aquel momento, su leyenda se retiró discretamente de la competición, dejando huellas imborrables en la historia del motociclismo canario.
Las Vespa 125 Sport y 150 S se convirtieron en las auténticas reinas de los años sesenta. Aquella década fue un tiempo de despertar industrial y transformación social. Las fábricas crecían, la España obrera se reconstruía y la Vespa, con su carácter latino y su ingenio práctico, ayudó a reconectar al país consigo mismo.
Trabajo, familia, deporte y utilidad se reunían en una sola máquina.
El Héroe del Silencio
La mayor lección histórica que dejó el cónsul suizo fue su retirada a tiempo. Especialista en rallyes de regularidad, pareció aplicar a rajatabla la sentencia de Julio César: Veni, vidi, vici. Llegó, vio… y supo marcharse.
Tras su tercer puesto en la Subida a Tafira de 1961, su figura quedó envuelta en un silencio elegante. Hoy, su recuerdo permanece como el de un héroe discreto, una leyenda silenciosa de la historia de Vespa en Canarias.
Vespasión Canarias
Ya desde la jornada del jueves 30 de mayo día de Canarias, comenzaron a llegar carros, furgones y contenedores, con estas fantásticas motos de las islas capitalinas. También un trajín inusual en la noche del viernes, donde llegarían la mayoría de participantes. Sesenta y tres vespas tomaban la salida por la calle Mayor, imitando un desfile de la famosa fiesta de indianos, pero esta vez los emigrantes eran cambiados por motoristas, y los polvos de talco por esa niebla densa y olorosa de aceite de dos tiempos, que impregnaba los viejos edificios coloniales de Santa Cruz.
Escapar escoltados de la urbe santacrucera, con las miradas robadas de felicidad del pueblo, nos lanza como un enjambre de abejas de colores, al descubrimiento de los rincones palmeros. Vespasión Canarias sigue enamorando a propios y extraños. La calidad humana que la conduce, le aporta profundidad y convicción de gran pasaporte. Después de rodar por la melodía de sus bosques de helechos, sauces y mimbreras, uno queda totalmente abstraído, de su poder en los miradores que cuelgan del cielo.
Agradecimiento especial a las instituciones de la isla, por el arrope, a los amigos de La Palma por su hospitalidad y a los colaboradores por su aportación. La XII edición para 2020, ya se espera.
| Piloto | Evento | Año |
|---|---|---|
| André Jean Hefti | Rallye Gran Canaria | 1956 |
| André Jean Hefti | Rallye Gran Canaria | 1957 |
| André Jean Hefti | Rallye Gran Canaria | 1958 |
| André Jean Hefti | Subida a Tafira | 1961 |
El Nacimiento de un Ícono
La icónica motocicleta Vespa nació en un momento difícil, cuando las calles estaban llenas de oportunidades para todos. Continuó su carrera, pero durante la Primera Guerra Mundial se dedicó a la aviación, donde en Piaggio Aerospace continuó produciendo aviones de combate, aviones a reacción y motores civiles y militares, lo que lo convirtió en uno de los instrumentos voladores más duraderos del mercado. Su fábrica principal en Pontedera fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial.
A fines de 1946, el legado de Rinaldo Piaggio a la referida fábrica pasaba a sus hijos Enrico y Armando (quienes estaban a cargo del departamento de aviación). Al ser testigo de la destrucción de su país, Enrico se da cuenta de que una de las mayores necesidades es la movilidad y el transporte, pero los recursos son claramente escasos y el público no puede permitirse lujos, por lo que recurre primero a Renzo. Spolti creó un concepto llamado Paperino, que era como un patito, pero a Enrico no le gustó la idea. D’Ascanio desarrolló el producto y produjo un modelo en el primer trimestre de 1946.
Cuenta la leyenda que cuando Corradino presentó su producto, hizo que Piaggio gritara “Bello, mi sembra una vespa” (que quiere decir algo como: “Bonita, me recuerda una avispa“). Ya tenían una maqueta convincente, pero tal vez fue la forma en que comunicaron su producto lo que contribuyó a su éxito.
Una de las cosas que le ha dado a Vespa reconocimiento internacional es su aparición en películas europeas y de Hollywood.
En 1978 llega por fin a España la Vespa Primavera para su producción mundial en nuestro país, modificada respecto al auténtico cliché italiano. Las primeras Primavera españolas aparecieron como T3, porque a diferencia de los modelos italianos no tenían destinos electrónicos fijos, balanzas de platino y baterías con movimiento de 6v. Exteriormente han heredado su capricho de los 75 y 125 SL, con el pecho detrás del escudo.
No cabe la menor duda de que la Vespa responde más allá de la funcionalidad. En Record go rent a car puedes reservar tu alquiler de moto Vespa con las mejores condiciones y al precio más económico.
Y es que la Vespa escribió su propia historia, erigiéndose como un ícono de Italia y, más precisamente, de la ciudad de Roma. Así lo demuestra su protagonismo en Vacaciones en Roma (1953), en la que Gregory Peck y Audrey Hepburn paseaban enamorados en una Vespa. Y se consolidó en La dolce vita (Federico Fellini, 1960). También fue referente de una tribu juvenil, los mods ingleses de mediados de los años 60 que adoraban sus Vespas y Lambrettas recargadas de espejos.

La Vespa en la película "Vacaciones en Roma".
Manuel & CIA organizaron la Ruta Motera Amigos del Rockin` el domingo día 10 de junio, con salida a las 11:00 del Parque Santa Catalina y con un recorrido pasado por agua en las medianías de la isla que, sin embargo, no disuadió al medio centener de participantes de su empeño en disfrutar de la moto antes de regresar al Parque Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria para saciar su sed de la buena música del Rockin`DooWop Gran Canaria.
El festival organizado por el Palillo Eventos y Espaliaswing (Vittorio Corbino, y Maurizio Perretti y Carmen Delia Pérez) ha contado con una magnífica puesta en escena; con la elegancia de vestuarios, el baile que crea sus propias coreografías y dejaban boquiabiertos a los asistentes, los sonidos de antaño y la actuación de las grandes bandas de Rock and Roll y el Rockabilly, marcaron un fin de semana en el que las motos, aportaron su granito de arena.
"La Vespa es a las motos lo que el VW Escarabajo a los autos", nos comentaba un señor con lo ojos como platos mientras contemplaba una como la que él tenía a los 25 años.
El pasado fin de semana el Parque de Santa Catalina ha hecho un guiño a la estética rocker y a la magia de los años 40, 50 e incluso 60, envueltos en los sonidos de Rock and Roll y el Rockabilly.
El el festival Rockin’ Doo Wop Gran Canaria nos ha transportado a la época de vestidos vaporosos, zapatos de charol e instrumentos de cuerda conectados a amplificadores de válvulas.
Además del mercadillo de ropa y complementos, de la zona de food-trucks, de la exposición de coches de época o de las bandas nacionales e internacionales de Rock and Roll y Rockabilly, el público pudo conocer de primera mano y subirse la la gama del fabricante anglo-indio Royal Enfield que, gracias al distribuidor local, Pole Position, mostró la mayoría de los modelos de motos con aspecto retro que tanto gustan a los aficionados a este tipo de festivales.
Tampoco quiso perderse la ocasión de darse a conocer y mostrar su mercadillo de iconos en varios formatos, el Viejas Glorias, el referente en concentraciones de motos clásicas y antiguas que cada año aglutina la mayor concentración de apsionados a las dos reudas de la isla de Gran Canaria, allá por el mes de noviembre.
Las Vespas, cómo no, tuvieron un espacio para mostrar la solera de un modelo que ha marcado época y que lucen lustrosas y orgullosas, después de haber transportado a avarias generaciones de canarios.