The Amazing Spider-man 2: Un Análisis Detallado

Solo dos años después del estreno de The Amazing Spider-man, la secuela The Amazing Spider-man 2: El Poder de Electro llegó de la mano del director Marc Webb, con Andrew Garfield y Emma Stone como los intérpretes principales.

Aquella producción de 2012 supuso para algunos la primera película en la que podíamos ver a un Spider-man que no dudaba en hacer bromas mientras reducía maleantes, que poseía los clásicos lanzarredes fabricados gracias a sus eficientes capacidades como científico y que se enamoraba primero, como sucedía en los cómics, de Gwen Stacy.

Por lo que hemos podido ver por los trailers Marc Webb sigue son la tónica de la anterior entrega, pero acentuando el humor y una espectacularidad visual fuera de toda duda en las escenas de acción que hacen que el largometraje aparente ser prometedor al menos en el plano técnico y unos nuevos actores secundarios de renombre como Paul Giamatti, Jamie Foxx o Dane DeHaan dando vida a os villanos de la velada.

Pero por otro tenemos ciertos fallos estilísticos que ya llaman la atención como el terrible diseño del traje del Rhino sin nada que ver con el de los cómic, el del Duende Verde que hace que el más bien cutre del de Willem Dafoe en la primera película de Sam Raimi parezca hasta aceptable o que Electro en su identidad civil (Maxwell Dillon) se parezca demasiado al Edward Nigma al que diera vida Jim Carrey en la inefable (aunque no tanto como su sucesora) Batman Forever de Joel Schumacher.

La Telaraña se Afianza

El primer encontronazo con el Spider-man de Marc Webb se saldaría con una tibia e indecisa respuesta por parte del público, correspondiendo con la mismas taras que reflejaba The Amazing Spider-man, una amalgama imposible de virtudes y defectos a la que parecía faltar un verdadero rumbo.

En la presente continuación del experimento, The Amazing Spider-man 2: El poder de Electro, Marc Webb depura la fórmula y adecenta su planning ofreciéndonos, como sigue siendo la tónica en cuestión de segundas partes, una propuesta muy superior y mejor hilada que su primera parte.

En esto tiene mucha responsabilidad un cierto cambio de rasante, más de forma y no tanto de tono o espíritu, empezando por el más visible, una fotografía mucho más clara y luminosa, descartando la preeminencia de escenas nocturnas de la anterior aventura de este trepamuros.

Escena de acción entre Spider-man y Electro

La película tiene una intensidad muy agradecida para el espectáculo permitiéndonos conocer un Spider-man que no hemos visto nunca en la gran pantalla, apreciando más que nunca sus arácnidas maneras, gestos y poses de salón ensayados por el personaje en los cómics durante décadas.

Pero en este mimetismo con el Spider-man de las viñetas, y también con Peter Parker, tiene mucha responsabilidad un voluntarioso Andrew Garfield, un actor capaz de ofrecernos matices mucho más interesantes a los presentados por Tobey Maguire en su encarnación del personaje, favoreciendo que podamos ver por primera vez en el cine esa personalidad magnética y imprevisiblemente carismática de uno de los personajes más bocazas del Universo Marvel.

Todas esas características propias de la creación de Stan Lee y Steve Ditko ligadas históricamente al cabeza de red se encuentran en esta película y nos permiten palpar la superficie de sus historietas en muchos fotogramas y escenas del filme.

En sus escenas compartidas, muchas a lo largo de la película porque la relación de Peter Parker y Gwen Stacy se encuentra en el ojo del huracán en todo momento, Andrew Garfield y Emma Stone desprenden una química muy particular por los distintos niveles y rasantes por los que los mueve la trama.

En este punto, la historia no resulta original, en ocasiones incluso puede ser reiterativa y la emotividad y las transiciones resultan algo forzadas o sobreactuadas, pero su director tiene suficiente talento para jugar con las interpretaciones de sus actores y sacar el mayor rendimiento posible del guión.

Esto tiene su mérito porque en The Amazing Spider-man 2 hay mucha tela por cortar, muchos frentes abiertos y, en gran medida, el filme sale bien librado por mantenerse apegado a sus premisas, llevándolas hasta su clímax y dándoles en la mayoria de casos una adecuada conclusión.

De hecho, la temida sobresaturación de villanos, muy habitual en estas producciones superheroicas, no llega a ser un problema en este caso, entre otras cosas porque está claro que esta secuela forma parte de un todo y de una continuidad ligada a futuras secuelas.

Para llevar a buen puerto este plan de futuro se plantan diversas semillas a lo largo del filme aunque, para nuestra sorpresa, eso no resta autonomía y entidad a la producción.

La película está concebida como un auténtico cómic de Spider-man, un retrato de la vida de Peter Parker, con mucho romance y drama y mucha acción que nos sirve a modo de válvula de escape.

En este sentido, Marc Webb ha comprendido la esencia de estas historias, dando una mayor profundidad a la trama y eludiendo cierto simplismo y el marcado tono paródico de las películas de Sam Raimi.

No obstante, ese tono paródico parece recalar en The Amazing Spiderman 2 en algunos de sus villanos, no hay manera de redimir el aspecto de algunos de ellos y sus personalidades resultan en algunos momentos excesivas y caricaturescas.

No obstante, haciendo de abogados del diablo, un villano como Rhino ya supone en las viñetas un punto de partida difícil de digerir, sería osado pedirle a su versión para la gran pantalla que se convierta en la estrella de la función.

Por lo tanto, cuando en el filme vemos las horrorosas pintas previas de Paul Giamatti, como si de un traficante de chatarra rumano se tratase, se hace más fácil aceptar su mecanizada y transformada conversión.

En todo caso, la presencia del Rhino de Paul Giamatti en esta película resulta casi una anécdota, su trabajo se limita a hacer lo que se espera de su rol y poner la puntilla en los momentos escogidos de la trama.

Por su parte, el personaje de Jamie Foxx tiene algo más de entidad en esta producción, como evidencia el mismo subtítulo de la misma, siendo muy cuestionable la construcción de su Max Dillon pero más inapelable y acertado su Electro, un reto físico para Spider-man al que su director le acaba sacando más jugo del esperado.

Finalmente, Dane DeHaan construye un Harry Osborn con unas motivaciones ligeramente diferentes a las que conocemos de las historias clásicas, un villano de manual, trágico y perturbador, elegante y patético al mismo tiempo.

No podemos decir que su caracterización en pantalla mejore respecto a lo que ya habíamos visto en los tráilers, ni podemos decir que la explicación sobre la misma sea muy convincente, pero en el espectáculo programado por Marc Webb mueve su ficha y su caracterización como el Duende Verde, aunque discutible en lo obvio, si recupera la esencia del personaje e incluso sin su máscara tradicional consigue transmitir esa locura tan plástica del mismo.

El resto sigue los cauces habituales de estas producciones, dejándonos un producto que cuando juega a ser un simple y ligero entretenimiento logra atraparnos y hacernos pasar un buen rato pero cuando se pone melodramático parece forzar demasiado la máquina en algunas escenas y le cuesta cerrar el círculo.

El ritmo de la producción no se resiente pese a todas las tramas abiertas, Spider-man resulta asombroso en movimiento, y muy divertido, por lo que conseguirá fácilmente arrancaros más de una sonrisa.

En general, la película supera las malas expectativas, sobreponiéndose al tibio recibimiento de su primera parte para legarnos una cinta en la que sus virtudes vencen a sus posibles defectos.

El comentado sentido de la acción de la película no defrauda, aunque algunos efectos especiales no acaban de cuajar en algún instante puntual, explotando las habilidades de trepamuros al máximo y sin necesidad de volvernos locos con la cámara, dejándonos disfrutar de la fuerza, intensidad y plasticidad de su espectáculo.

La banda sonora de Hans Zimmer y compañía resulta cumplidora, nos lega algún pasaje inspirado pero lejos de las fanfarrias más icónicas que hayamos podido escuchar del género, intentando seguir a los personajes con el mismo encanto y chispa que Marc Webb busca para la historia construida a ocho manos por Alex Kurtzman, Roberto Orci, James Vanderbilt y Jeff Pinkner.

En definitiva, la construcción del nuevo universo cinematográfico de Spider-man comienza en esta película, o eso podemos intuir, pero en la práctica The Amazing Spider-man 2: El poder de Electro se puede disfrutar como un sencillo y llano entretenimiento.

Y esto no viene a ser poco, puede que sea hora de empezar a disfrutar de este tipo de producciones por lo que son y no tanto empeñarnos en buscar la cuadratura del círculo en la que habitualmente nos obstinamos los aficionados.

Si conseguimos eso y desterramos los prejuicios derivados de la primera parte del Spider-man de Marc Webb el disfrute puede estar casi garantizado, tanto o más como el cameo de Stan Lee en estas películas, e incluso puede que deje a algunos con ganas de más.

Podría ser mejor pero no más asombroso.

Opiniones Finales

  • Excelente. ¡Este sí es Spider-man!
  • Notable. Me he vuelto a enamorar de Gwen Stacy.
  • Regular. No ha mejorado lo hecho por Sam Raimi.
  • Buena. A pesar del diseño de villanos.
  • Mala. Esperando al siguiente reboot...

Tabla Comparativa de Villanos

Villano Actor Descripción
Electro Jamie Foxx Un empleado de Oscorp que gana poderes eléctricos tras un accidente.
Rhino Paul Giamatti Un mafioso ruso que usa un traje mecánico con forma de rinoceronte.
Duende Verde (Harry Osborn) Dane DeHaan Amigo de la infancia de Peter Parker que se transforma en el Duende Verde.

Tobey Maguire vs Andrew Garfield ¿Quién es mejor Spider-Man?

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