El ciclismo, más que un simple medio de transporte, es el tercer deporte más practicado semanalmente en España. Con 70.800 licencias, se posiciona como el noveno deporte en número de deportistas federados, destacando la participación masculina con 67.906 licencias frente a las 2.894 femeninas.
Desde sus inicios con testimonios en civilizaciones antiguas como la egipcia, india o china, hasta la primera carrera oficial entre París y Rouen en 1869, el ciclismo ha evolucionado hasta convertirse en un deporte global con un calendario extenso y emocionante.
El ciclismo es uno de los deportes que participa en las Olimpiadas modernas desde su primera edición, en Atenas 1896. Sin embargo, durante muchos juegos sólo podían participar hombres. Algo que terminó en las Olimpiadas de Los Ángeles 1984 cuando se pudo correr la primera prueba de ruta femenina. El primer español es el mítico Joan Llaneras con 4 medallas, 2 de oro, en Sídney 2000 Pekín 2008.
El Tour de Francia, celebrado anualmente desde 1903, y la Vuelta a España, que tuvo su primera edición en 1935, son ejemplos emblemáticos de la pasión y el desafío que representa este deporte. A pesar de que ningún ciclista ha logrado vencer en las tres grandes carreras el mismo año, el ciclismo sigue siendo un espectáculo de épica y superación.
El ciclismo es épica, superación, historia… Un deporte único que, pese a los golpes que le ha dado el dopaje, sigue enamorando a miles de personas. Algo que se demuestra en cada carrera, cuando los seguidores llenan las cunetas. Creo que es un deporte que o lo amas o lo odias, no tiene término medio. Tengo la suerte de ser amigo de muchos ciclistas. Y, cuanto más me acerco a este mundo, más me enamoro.
La épica, la emoción de ver a esos esforzados de la ruta retorciéndose sobre sus manillares. También los paisajes que deja, no es lo mismo ver a unos tipos sudando en un pabellón que a una serpiente multicolor atravesando las montañas más bonitas del continente. Pienso también en esa imagen que da de extraordinario. Todo el mundo piensa que es imposible aguantar.
Es un ciclista que destaca en todos los terrenos. Sube muy bien la montaña, pero también se defiende contra el crono. A sus 37 años ha logrado rendir con los mejores en el Tour. Es un profesional al extremo. Tanto que él mismo se hace el pan en su casa con una panificadora. Es ciclista las 24 horas del día. No piensa en otra cosa. Ese ese amor a su deporte lo que le permite seguir entre los elegidos a su elevada edad. Además, ha renovado a los 38 años. Pocos pueden mantener la motivación y la forma como lo está haciendo él.
Todo el mundo lo recuerda por su medalla de oro en Pekín, que además significó la primera presea dorada de un ciclista nacional en una prueba en ruta de unos Juegos. Aquél ataque seco ante Cancellara y Rebellin fue épico, casi tanto como sus lágrimas en el podio. En aquellos Juegos sucedió una anécdota curiosa que se cuenta en el libro. Tanto él como Contador casi no llegan a disputar la prueba de crono que se celebró días después de la de la ruta. El conductor del bus se perdió y, ante el nerviosismo de los corredores, pudo darse cuenta a tiempo para llegar justos a la línea de salida.
Para mí, los medios de comunicación privados pueden hacer lo que crean más conveniente. Al final son empresas y tienen que ser rentables para poder pagar a sus trabajadores. Entiendo que si el fútbol genera más dinero, des más fútbol. Pero en el caso de la televisión pública, que tiene que ofrecer un servicio a los españoles, sí que debería ofrecer mayor cobertura de las pruebas ciclistas.
En el libro has hablado con las personas que le rodean, compañeros, técnicos, familiares. Así es. Tengo más de 200 horas de grabación tanto con Samuel como con su entorno. El libro se hizo durante tres años, con más de cinco viajes a Asturias, al País Vasco… También le acompañé a concentraciones con el equipo. Una vez puestos, la idea era que saliera lo más trabajo posible. Todas las partes nos involucramos al máximo. Creo que la salsa de la obra lo aportan otras personas como sus compañeros de la infancia, directores de otras épocas. Para hacer la ‘radiografía’ a una persona hay que conocer a su gente, su tierra, su historia…
Ha sido un corredor que le ha dado muchas veces al poste. Con un poco más de fortuna podría tener casi el doble de triunfos. Pero esto es ciclismo y solo ganan los elegidos. Es cierto que sólo lucen las victorias y nadie se acuerda de un segundo puesto pero, con todo, Samuel tiene un palmarés envidiable por el que cualquier ciclista suspiraría. Lógicamente no está a la altura del de Contador o Indurain, pero él ha sido uno de los grandes corredores que ha formado parte junto a Sastre, Purito, Freire o Valverde de la ‘edad de oro del ciclismo español’.
La Medalla de Oro de Samuel Sánchez en Pekín 2008
Samuel Sánchez se alzó con la primera medalla de oro para España en los Juegos de Pekín, un hito para el ciclismo español en la prueba olímpica de fondo. En un emocionante sprint cuesta arriba, superó al italiano Davide Rebellin y al suizo Fabian Cancellara.
El ciclista asturiano fue el más fuerte del grupo de cinco que alcanzó la meta situada junto a la Gran Muralla China y derribó el tabú del ciclismo español, cansado de triunfar en otras pruebas pero que nunca había subido a un podio olímpico en esta especialidad. A sus 30 años, Sánchez, el menos laureado de los cinco componentes del equipo español, dio la sorpresa.
Alejandro Valverde y el italiano Paolo Bettini se neutralizaron mutuamente, mientras que Oscar Freire, tres veces campeón mundial y Alberto Contador no pudieron terminar y Carlos Sastre, flamante vencedor del Tour, fue el que más trabajó durante la etapa. Un día antes de la prueba, y al ver que el 'Dream Team' del ciclismo (Valverde, Sastre, Contador y Freire) acaparaba toda la atención de los medios, Sánchez se defendió ante las cámaras diciendo: "Yo tampoco soy cojo". Este sábado lo ha demostrado y entrara a la historia dentro del mejor año en la historia del ciclismo español.
En el podio, toda la tensión la liberó con unas lágrimas empaparon al primer 'Chico de Oro' español en los presentes Juegos Olímpicos. Es el éxito más importante de su carrera, "un sueño de todo deportista porque se logra un día pero se disfruta cuatro años", según dijo el asturiano. Su oro olímpico se suma a la "maglia rosa" de Alberto Contador en el Giro de Italia, al amarillo de Sastre en el Tour y al verde de la clasificación por puntos de Freire en la ronda gala, lo que demuestra la fortaleza del ciclismo español.
Sánchez se impuso en una carrera que se resolvió de forma inesperada tras un ataque en la última vuelta del circuito que lanzó el australiano Cadel Evans y que provocó que se quedaran tres hombres en meta, el asturiano, el italiano Rebellin y el luxemburgués Andy Schleck. Cuando querían que se iban a jugar las medallas entre ellos fueron alcanzados por el ruso Alexander Kolobnev y el australiano Michael Rogers, mientras que el suizo Fabian Cancellara, un hombre rapidísimo, logró contactar con los primeros.
Eran tres medallas para cinco, pero el último tramo era en fuerte subida, con un desnivel del diez por ciento, un terreno donde el que mejor se encontró fue Sánchez, que aguó su 37 cumpleaños a Rebellin.
La nota folclórica del inicio de la etapa la pusieron el boliviano Horacio Gallardo y el chileno Patricio Almonacid, que atacaron a los pocos minutos de la salida, cuando el pelotón recorría todavía las calles de Pekín, incluido el trayecto por la plaza de Tiananmen. Era un ataque de fogueo, un golpe publicitario en la zona inofensiva de la carrera, en los primeros 70 kilómetros llanos en el que los capos del pelotón disfrutaban del paisaje a la espera del inicio de lo serio.
Eso permitió a la pareja sudamericana llegar al pie de la Gran Muralla con diez minutos de adelanto y pocas opciones de éxito. Quedaban siete vueltas a un duro circuito de 24 kilómetros con doce de duro ascenso. Mientras por detrás comenzó a formarse el primer grupo con auténticas opciones de conseguir algo, un paquete de 25 hombres entre los que destacaban la presencia el español Carlos Sastre, el luxemburgués Kim Kirchen, el alemán Jens Voigt y el checo Roman Kreuziger.
También estaba en el grupo el brasileño Murilo Fischer, un experto en las llegadas masivas que podía tener sus opciones de victoria. Fueron abriendo ventaja con el pelotón con la misma rapidez que se reducía la de los dos hombres de cabeza, que acabaron absorbidos. Sastre era uno de los que más tiraba en la cabeza del grupo cuando la carretera apuntaba al cielo, mientras que Kirchen y los ucranianos Grivko y Pidgornyy lo hacían en el llano.
La colaboración era buena y llegaron a gozar de más de cinco minutos de renta cuando habían pasado por segunda vez bajo la pancarta de meta. El crecimiento de la ventaja hizo reaccionar a Rusia y a Estados Unidos, que comenzaron a tirar del pelotón, lo que hizo que la renta de los fugados fuera en descenso. En dos vueltas al circuito les restaron más de tres minutos. Mientras, entre los fugados atacaron Ruslan Pidgornyy y el bielorruso Aliaksandr Kuchynski más de un minuto de hueco con el resto de los fugados.
Por detrás, a las tareas de persecución se unieron ciclistas italianos que trabajaban para Bettini. Eso hizo que los segundos del grupo de Sastre desaparecieran con velocidad y fueran absorbidos. De la sucesión de ataques quedó el grupo que se jugó las medallas, una fuga de la que Sánchez sacó el premio gordo.

El Tour de Pekín y la Globalización del Ciclismo
La plaza más grande del Mundo quedó reducida por la llegada de la caravana ciclista. Mao Zedong lo veía todo desde su posición al frente de la antigua residencia de los emperadores chinos. Los jerarcas actuales del partido se esmeraban, mientras, con los discursos, ya con el pelotón preparado para partir. Se oyó el disparo de salida en Tiananmen, aún florida por la reciente celebración de la fiesta nacional, pero el fogonazo apenas lo escucharon unas pocas decenas de privilegiados que, banderita roja en mano, pudieron ver el espectáculo en primera fila.
Y la carrera en marcha con sol espléndido para sorpresa de los propios pequineses, que en días como éstos se obligan a abrir un poco más los ojos, ya que son muy escasos a lo largo del año. Hasta el circuito de la zona olímpica, a unos 20 kilómetros de Tiannamen según carrera, Pekín se paró por completo ante el paso del pelotón. Interminables avenidas, carreteras de circunvalación quedaron desiertas como pocas veces, rindiendo pleitesía a su joven vuelta ciclista.
En la zona olímpica la etapa se puso seria. Es la parte más moderna y vanguardista de la capital china, que pretende unirse para siempre al World Tour ciclista. Nadie se acordó de la contaminación, a pesar de que el aire que se respira "no es el de los Alpes", como señaló el máximo responsable de la organización. Más cuidado tienen los ciclistas con la comida que con el aire que respiran. De carne, poca o nada, y de arroz y espaguetis, hasta que el cuerpo aguante.
El Tour de Pekín y la globalización se han unido.

La siguiente tabla muestra un resumen de los principales hitos del ciclismo español en Pekín:
| Evento | Fecha | Ciclista | Logro |
|---|---|---|---|
| Juegos Olímpicos de Pekín | 2008 | Samuel Sánchez | Medalla de Oro en Ciclismo de Ruta |
| Vuelta a España | 1935 | Primer edición | 14 etapas y 3431 km |