La Carrera de la Paz: Un Símbolo Ciclista de la Guerra Fría

El mundo del ciclismo es mucho más que competiciones y récords; es un reflejo de la sociedad y la política. La Carrera de la Paz, una competición ciclista por etapas que se desarrolló en Europa del Este durante la Guerra Fría, es un claro ejemplo de cómo el deporte puede ser utilizado como herramienta ideológica y cultural.

Imagen de la Carrera de la Paz en 1952. Fuente: Wikimedia Commons.

La 110ª edición del Tour de Francia arrancó el sábado 1 de julio de 2023 en Bilbao, con la participación de 22 equipos y unos 176 ciclistas. El Tour de Francia es entre los grandes eventos deportivos comparable con el mundial de futbol o la Eurocopa; además, es - de las tres grandes competiciones sobre dos ruedas junto con la Giro de Italia, Vuelta ciclista a España - la más comercial y la más lucrativa para los patrocinadores y los ciclistas profesionales.

Orígenes y Propósito de la Carrera de la Paz

La idea de la Carrera de la Paz surgió en 1947, impulsada por periodistas de Polonia y Checoslovaquia, con el objetivo de mejorar las relaciones entre estos países tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial. Tan pocos años después de la guerra reinaba aún el temor y la desconfianza.

A partir de 1948, los periódicos Trybuna Ludu (Polonia) y Rude Bravo (Checoslovaquia) organizaron anualmente la carrera. Su objetivo era, después de la catástrofe, del sufrimiento, dolor, destrucción y desolación, con la fuerza y la popularidad del ciclismo, promocionar la lucha por la paz.

El primer artículo del reglamento estipulaba: “La Carrera de la Paz Internacional relaciona la competición deportiva con la aspiración de los pueblos de consolidar la paz mundial y establecer la coexistencia pacífica como fundamento de las relaciones entre estados con distintos modelos de orden social. La Carrera de la Paz Internacional manifiesta la firme determinación de todos sus participantes interceder por la paz duradera, la seguridad y la cooperación de los pueblos; profundiza la solidaridad internacional de los deportistas, difunde y promociona el deporte no-profesional.”

El artículo 24 del reglamento prohíbe el doping por motivos de salud.

La vuelta tuvo lugar cada año en primavera, pero la fecha elegida no era casual. Muchas veces la carrera salió el 1 de mayo y se celebró también el Día Internacional de los y las Trabajadoras. El 8 de mayo el Tour de la Paz conmemoró la victoria del ejército soviético sobre el fascismo.

En los barrios obreros, un deporte informal se inscribía, por tanto, en todo un ambiente, una cultura, una socialización fundada sobre la pertenencia de clase. Los trabajadores asociaban la actividad deportiva con el espíritu fraternal, con la solidaridad y la asistencia mutua.

Efectivamente, atraía en mayo de cada año masas de espectadores en las salidas y llegadas de las etapas y a lo largo del recorrido, en Polonia y Checoslovaquia y a partir de 1950 también en la Alemania socialista, pero con un propósito diferente: mejorar las relaciones entre los pueblos, promocionar la amistad después de la guerra y la ocupación fascista.

La Carrera de la Paz transmitió valores precisamente opuestas al sistema capitalista que junto con el fascismo causó el sufrimiento de millones de seres humanos: fraternidad y solidaridad, respeto y ayuda mutua, los logros colectivos y el éxito individual, convivencia y compañerismo.

Desde sus inicios tuvo el propósito de unirse para educar y desarrollar la conciencia con la actividad política en los encuentros deportivos.

Muchos deportistas, periodistas o funcionarios de las asociaciones nacionales del ciclismo acudieron al evento que se dio cita desde 1948 en mayo de cada año a los aficionados y los ciclistas no-profesionales y muchos - que vinieron con clichés antisocialistas en mente - se preguntaron ¿quiénes corren con los gastos de una organización tan enorme y tan perfecta? ¿quiénes son los patrocinadores?

El cronista y jefe de la sección deportes del periódico Neues Deutschland, quien cubría cada año un evento de tal importancia, cuenta la siguiente anécdota de la carrera del año 1955: “El equipo francés trajo el mecánico de un famoso ciclista profesional, un especialista con mucha experiencia. A la salida en Praga se enteró, muy sorprendido, que el reglamento estipula que el mecánico que destaca por ayudar a los ciclistas de otro equipo recibe también un premio. No pudo creerlo, dijo: ‘¡Imposible! Esto daña a la reputación de las productoras de bicicletas. El percance del otro es nuestra ventaja.’ Hasta que el final de la carrera cambió su veredicto, incluso le fue concedido un premio.

Llamamiento de los ciclistas en 1983 antes salir en Varsovia: “Nuestra carrera reúne atletas de diferentes razas, nacionalidades, religiones y cosmovisiones. En su nombre expresamos aquí nuestra profunda preocupación por el futuro de nuestro planeta, que está siendo amenazado por una guerra nuclear. Aquí en esta ciudad, que tuvo que sufrir mucho durante la 2ª Guerra Mundial, el nombre de nuestra carrera suena como un símbolo.

La Carrera de la Paz vs. el Tour de Francia

A menudo se dice que la Carrera de la Paz fue una copia del Tour de Francia, pero esto es una simplificación. Si bien ambas eran carreras ciclistas por etapas, sus propósitos y valores eran muy diferentes.

El objetivo del primer Tour en 1903 fue puramente mercantil, pues la idea surge en el periódico L’Auto para aumentar la tirada y para poder competir con su rival el diario deportivo Le Velo. Las gacetas deportivas fueron en su momento los medios para informar de cualquier acontecimiento deportivo; llegaron a tener tiradas diarias de hasta 100.000 ejemplares.

Con la organización del Tour, L’Auto consigue doblar la tirada en el mes de julio y subir los precios de los anuncios publicitarios. Nadie se esperaba un éxito económico tan rotundo, además, la intención de la creación del Tour de Francia fue hundir la competencia.

Hasta la 2ª GM el dueño del Tour fue L’Auto y después de la guerra, desde 1947 hasta 1965, otro periódico deportivo Le Equipe y el diario Le Parisien libéré. Los dos periódicos pertenecen a la multinacional francesa “Groupe Aumary” que a su vez fundó en 1992 “Amaury Sport Organisation” (A.S.O) que se dedica a organizar y gestionar grandes eventos deportivos, entre otros el Tour de Francia y desde 2014 también la Vuelta Ciclista a España.

El comienzo del deporte de masas cae en la misma época que el inicio de los juegos olímpicos modernos, pero los esfuerzos de Pierre de Coubertin para crear una pedagogía deportiva humanista han fracasado. El deporte amateur ha sucumbido ante el saqueo capitalista. El deportista es el instrumento de la ganancia y el espectador el gran consumidor del espectáculo.

El anticomunismo occidental despreciaba La Carrera de la Paz constantemente y la difamaba por ser la idea de comunistas, pero al mismo tiempo participaron muchos equipos de los países capitalistas, pues la carrera desde su inicio estaba abierta a todos los equipos no- profesionales. El intento de la RFA de organizar en Berlín-Oeste otra carrera ciclista fracasó estrepitosamente, incluso los ciclistas de la RFA preferían participar en el Tour de la Paz.

Muchas de las estrellas del deporte ciclista con ánimo de lucro participaron antes de adquirir el estatus del profesional: Miguel Indurain (1984), Dan Guillaume, Jan Ulrich, Laurent Fignon, Eric Zabel, etc.

Miguel Indurain participó en la Carrera de la Paz en 1984. Fuente: Wikimedia Commons.

En los pocos artículos o libros de historia que mencionan La Carrera de la Paz, la competición ciclista más importante de no-profesionales a nivel mundial, se ha omitido los iniciadores del año 1947. El redactor jefe del periódico del Partido Comunista de Polonia Glos Ludu (La Voz del pueblo) buscaba un evento deportivo que según sus ideas debía servir para mejorar las relaciones entre polacos, checos y eslovacos.

Participación y Significado Político

La Carrera de la Paz no solo era una competición deportiva, sino también una herramienta de propaganda política. Los países del bloque socialista la utilizaban para mostrar su superioridad ideológica y promover la unidad entre los pueblos.

Su significado era jaleado con entusiasmo por el izquierdismo occidental, que la mitificaba como bandera de un socialismo cooperador e internacionalista. Los corredores desfilaban el 1 de mayo, día de la Fiesta del Trabajo, una fecha reivindicativa del obrerismo sin fronteras, y tomaban la salida el día 2.

En 1952, con la colaboración organizativa del Neuer Deutschland, se añadió Berlín, capital de la República Democrática de Alemania (RDA), al trayecto. La Carrera de la Paz pasaba a conocerse por muchos como la Varsovia-Berlín-Praga, aunque en 1969 la capital checa quedase fuera del recorrido tras la invasión, por parte de los tanques del Paco de Varsovia, de Checoslovaquia.

Ese año 1952 revistió especial importancia en la relación deporte-política. La URSS debutaba en unos Juegos en Helsinki, donde quedó en el segundo puesto del medallero sólo tras los EE UU. Sería primera en 1956, en Melbourne, y en 1960, en Roma, alternándose ambas superpotencias en el dominio del medallero en las ediciones posteriores y sufriendo en mayor o menor medida la irrupción, en los años 70, de la RDA, ejemplo máximo de eficiencia per cápita y rentabilidad política del deporte.

En 1985 y 1986, el diario Pravda, órgano oficial del Partido Comunista de la URSS, se unió a la organización de la carrera, que devino en la Praga-Moscú-Varsovia-Berlín y asimismo en la Kiev-Varsovia-Berlín-Praga.

En esta prueba, importaba tanto la clasificación por equipos como la individual, porque aquello era sinónimo de unión colectiva, ya saben. Bueno, cuando esos jerséis correspondían a algunos sucios capitalistas como los ingleses, ese animal metafórico desaparecía de allí, porque tampoco es plan de pasarnos y vender ideas raras. Ah, sí... Eso, que iban también otras selecciones además de las del Bloque. Las clásicas europeas. También exóticas. La India. Cuba. Egipto. Colorido en una Europa central que miraba con ojos de blanco y negro. Eso sí, las federaciones occidentales mandaban 'amateurs', y a veces ni siquiera los más destacados. Primero, porque la carrera era muy dura para ellos, y después porque la replicaron, de alguna forma, con el Tour de l'Avenir y el Giro delle Regioni.

Con todo, por allá pasaron nombres reconocibles, me cuenta Herbie. “Bracke, Winnen, Van Poppel, Madiot, Rooks, Van der Velde, Danguillaume, Ovion, Demeyer, Guyot, Bernaudeau”. Hasta Miguel Indurain. Año 1983. Dieciocho primaveras tenía la criaturita. No destacó nada de nada.

Los vencedores se convertían en héroes nacionales: imposible olvidar al alemán oriental Gustav Adolf Schur, triunfador en dos ocasiones en la década de los 50, años de especial virulencia y bipolaridad ideológica. Schur fue, además, el primer ciclista alemán en coronarse campeón del mundo amateur (1958 y 1959), además de conseguir dos medallas olímpicas (plata y bronce) en disciplinas por equipos. Gracias a su inmensa popularidad y prestigio, Schur accedió a la Cámara Popular (Volkskammer), el Parlamento de la RDA en el que permaneció entre 1959 y 1990.

Parecida fama gozó en su país el polaco Ryszard Szurkowski, cuádruple vencedor de la carrera y doble campeón del mundo de aficionados (individual y por equipos) en 1973, en Barcelona.

El plusmarquista de victorias (cinco) en la Carrera de la Paz, Steffen Wesemann, no disfrutó de tanta admiración: sus éxitos llegaron entre 1992 y 2003, cuando ya habían caído el Muro de Berlín, el Telón de Acero y todas las barricadas que separaban una Europa de otra. También se había derrumbado, mitad idealismo, mitad hipocresía, la barrera que establecía la diferencia entre deportistas aficionados y profesionales. A caballo de dos épocas, Wesemann, alemán del oeste, compitió con los ciclistas occidentales e incluso ganó el Tour de Flandes.

Algunos alemanes orientales como Olaf Ludwig o Uwe Ampler, ganadores de la prueba, llegaron a tiempo de competir y triunfar en Occidente, y con otros corredores polacos o uzbekos constituyeron el puente entre dos hemisferios antitéticos que acabaron fusionándose: la Guerra Fría ya sólo era una página trascendental pero ajada de la Historia.

La Carrera de la Paz, en la que participó Miguel Indurain en 1983 y donde Aitor Garmendia fue segundo en 2001 y 2002, ya no tenía ninguna razón de ser. Al compás de los cambios sobrevenidos había ido languideciendo desde principios de los 90, y desapareció en 2006.

La carrera murió, pero su significado permanece intacto, como ejemplo deportivo único de un tiempo y un mundo perdidos.

Carrera de la Paz en 1989. Fuente: Bundesarchiv.

El Final de una Era

Con la caída del Muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría, la Carrera de la Paz perdió su razón de ser. La última edición se celebró en 2006, marcando el final de una era.

La prueba fenece extraoficialmente entre 1989 y 1990. A partir de entonces, hacer un 'Tour de Francia del Este' tenía poco sentido, entre otras razones, porque los grandes ases de esos países ya corrían el Tour de Francia de... bueno, de Francia. Así que nada, decadencia y fin.

Termino preguntando a Herbie por la opinión que existe en aquellos países donde tuvo tanta importancia la prueba. “Aún tiene cierta fama, sobre todo en la antigua parte oriental de Alemania y en Polonia. Durante un tiempo, casi cayó en el olvido, porque la gente quería disociarse de todo lo que recordase aquella época. Pero de unos años a esta parte, se ha vuelto a reflexionar sobre la Carrera de la Paz, y hoy podemos contextualizarla como el evento absolutamente masivo y popular que fue”.

Y hoy... ¿cómo encajaría una Carrera de la Paz en nuestra sociedad actual? “Yo creo que necesitamos una Carrera de la Paz. Viendo carteles y afiches, se puede ver lo idealista que era todo. Ciclistas, proletarios, mineros, tipos de todas las naciones y bajo todas las banderas, pañuelos rojos comunistas. Creo que realmente pensaban que se podía construir un mundo mejor, un nuevo tipo de ser humano”.

Y añade, dejando puntos suspensivos en el aire. “Pero...”.

La Guerra Fría en 7 minutos

En resumen, la Carrera de la Paz fue mucho más que una simple competición ciclista. Fue un símbolo de una época marcada por la división ideológica y la lucha por la paz, un reflejo de los valores y aspiraciones de una parte del mundo.

Tabla de Ganadores Destacados de la Carrera de la Paz

Ciclista Número de Victorias Años País
Steffen Wesemann 5 1992, 1994, 1995, 1999, 2003 Alemania
Ryszard Szurkowski 4 1970, 1971, 1973, 1975 Polonia
Gustav-Adolf Schur 2 1955, 1959 RDA

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