En los últimos años, el mundo del ciclismo ha evolucionado muchísimo, dando lugar a nuevas modalidades que amplían las posibilidades de disfrutar sobre dos ruedas. Si estás considerando comprar una bicicleta nueva, es posible que hayas escuchado hablar sobre dos tipos muy populares: las bicicletas de gravel y las bicicletas de carretera. Ambos modelos tienen diferencias importantes y pueden adaptarse a diferentes estilos de ciclismo. Pero, ¿cuál es la mejor opción para ti?
Elegir entre una bicicleta de gravel o una de carretera puede ser una decisión difícil y dependerá de tus preferencias personales, el tipo de terreno que planeas recorrer y el estilo de ciclismo que te guste. Lo primero que debes saber es que no hay una respuesta única que se aplique a todos.
Comenzamos definiendo qué es una bicicleta de carretera y qué es una gravel. Una bicicleta de carretera es un tipo de bicicleta diseñada específicamente para moverse a alta velocidad sobre asfalto y superficies lisas. Por otro lado, la bicicleta de gravel es una opción más versátil diseñada para recorrer diferentes tipos de terreno, tanto asfalto como caminos de tierra, grava y senderos.

Diferencias Clave entre Bicicletas Gravel y de Carretera
Aunque todas utilizan la bicicleta como herramienta principal, cada disciplina tiene un enfoque completamente distinto, tanto en el tipo de terreno como en la experiencia que ofrece al ciclista.
1. Uso Predominante
- Bicicleta de Carretera: Ideal para asfalto y superficies lisas. El ciclismo de carretera es la modalidad más clásica y popular. Se practica principalmente sobre asfalto en buen estado, buscando la máxima eficiencia, velocidad y rendimiento físico. Rodar en carretera es una experiencia fluida y constante donde cada pedalada se traduce directamente en velocidad.
- Bicicleta de Gravel: Perfecta para terrenos mixtos, como caminos de grava, tierra, senderos y asfalto. El gravel nace como respuesta a quienes querían salirse del asfalto sin renunciar a largas distancias. El gravel transmite sensación de aventura y libertad.
2. Geometría
- Bicicleta de Carretera: Tiene una geometría más agresiva, diseñada para una postura aerodinámica.
- Bicicleta de Gravel: La geometría es más relajada, lo que significa una posición de manejo más erguida y cómoda. En una gravel se busca más estabilidad y comodidad, su reach -la distancia entre la dirección y la vertical del eje de pedalier- es más corto, mientras el stack -altura de la dirección respecto al eje de pedalier- se eleva; la distancia entre ejes aumenta, el ángulo de la dirección se relaja -disminuye-, las vainas se alargan para alojar las cubiertas más anchas y se eleva el eje de pedalier.
3. Neumáticos
La principal diferencia entre ambas disciplinas -distinguible con un vistazo rápido- la encontramos en las cubiertas. Las bicis de ruta actualmente utilizan modelos de 25 a 28 mm de anchura, mientras las gravel montan cubiertas mucho más anchas -la medida más común es de 40 mm- y llevan tacos, sobre todo en los laterales de la banda de rodadura.
- Las bicicletas gravel tienen neumáticos más anchos que las de carretera, pero más estrechos y con menos dibujo que las de montaña. Esto permite una buena tracción en caminos de grava y tierra sin crear demasiada resistencia a la rodadura en la carretera.
- Las bicicletas de carretera suelen tener neumáticos estrechos y lisos, diseñados para ofrecer una baja resistencia a la rodadura y una conducción rápida sobre el asfalto.
4. Componentes y Desarrollos
Los desarrollos son más cortos -platos más pequeños y casete con corona grande de más dientes- que los utilizados en carretera, ya que en las rutas gravel nos podemos encontrar con mayores desniveles, y en los descensos no se suele rodar tan rápido como en el asfalto. Es habitual que sean monoplato -aunque también están disponibles con doble-, mientras que en carretera es doble -casi- siempre.
5. Mantenimiento
- Debido a que estas bicicletas están diseñadas para la velocidad, es importante mantener los componentes bien lubricados y ajustados.
- Dado que las bicicletas de gravel están más expuestas a condiciones difíciles, como polvo, barro y grava, requieren un mantenimiento más frecuente.
6. Manillar
Fundamental en el control y comodidad de nuestra gravel, es habitual que tenga una anchura superior -entre las manetas y, sobre todo, en los extremosrespecto a modelos utilizados en carretera. Dependiendo de nuestros objetivos tanto en carretera como en gravel, y a qué disciplina demos prioridad, elegiremos un manillar más o menos ancho, y con ángulos más abiertos o cerrados.
Aquí te presento una tabla comparativa para resumir las diferencias:
| Característica | Bicicleta de Carretera | Bicicleta de Gravel |
|---|---|---|
| Uso Principal | Asfalto y superficies lisas | Terrenos mixtos: grava, tierra, asfalto |
| Geometría | Agresiva, aerodinámica | Relajada, cómoda |
| Neumáticos | Estrechos, lisos (25-28 mm) | Anchos, con tacos (aprox. 40 mm) |
| Desarrollos | Más largos para velocidad | Más cortos para desniveles |
| Mantenimiento | Regular, enfocado en lubricación | Más frecuente, debido a la exposición |

Adaptación de una Bicicleta Gravel a Carretera
Si en vez de querer pasar una bici de gravel a carretera tenemos pensado lo contrario -de ruta a gravel-, sólo será posible si la bici es un modelo reciente y tiene los pasos de rueda ampliados respecto a modelos más antiguos; pero aun así sólo admiten cubiertas de unos 35 mm como máximo y si hay barro corremos el riesgo de que rocen con el cuadro. No es lo mismo competir en pruebas máster, participar en marchas gran fondo exigentes, entrenar a buen ritmo junto a otros ciclistas con bicis de carretera de gama alta... Dependiendo de nuestros objetivos, habrá que elegir una gravel con una geometría más orientada a la competición -incluso están disponibles con diseño aero- o más aventurera; y tendremos que cambiar bastantes componentes -y realizar un desembolso mayor- si queremos conseguir una bici lo más parecida posible a una de carretera de alto rendimiento, ya que para rodar por asfalto sin grandes expectativas sólo será necesario cambiar las cubiertas.
Son la clave para transformar una gravel en una bici de carretera, y también la forma más rápida, cómoda y económica, ya que en el caso más simple sólo necesitaremos cambiar las cubiertas, manteniendo las ruedas originales. Pero hay que tener en cuenta que la anchura interna de las llantas de las ruedas para gravel suele ser más elevada que las de carretera para acomodar mejor unas cubiertas mucho más anchas. La medida mínima aconsejada sería 28 mm de anchura, que una vez montada en las llantas para gravel se expandiría unos milímetros más. Para mayor comodidad, a quienes les compense -y puedan permitírselo- es preferible contar con un juego de ruedas de carretera con llantas más estrechas, perfectas para utilizar con cubiertas de 25 o 28 mm, con las que sólo tendremos que quitar los ejes pasantes para cambiarlas. Aquí ya depende del presupuesto de cada cual optar por un modelo de gama media/alta ligero con llantas de carbono o unas más sencillas de aluminio, pero es altamente recomendable que a las ruedas les montemos los discos de freno -de la misma medida que los de las ruedas de gravel- y el casete, o nos veremos obligados a quitarlos y ponerlos cada vez que usemos las ruedas.
Si nuestra gravel lleva doble plato, será más fácil convertirla a una bici carretera. Y si disponemos de un único plato, también es posible alargar el desarrollo cambiándolo por uno más grande y utilizar en carretera un casete con menos diferencia entre la corona grande y la pequeña, y en gravel uno con más diferencia, aunque el salto entre coronas será mucho mayor que si optamos por el doble plato, y la cadena quizá fuese necesario cambiarla por una más larga.
Si buscamos un rendimiento en carretera lo más alto posible -y no nos importa andar con dificultad cuando nos bajamos de la bici-, la mejor opción pasa por utilizar zapatillas y pedales de carretera, con una única cara de enganche -salvo los Speedplay-, cala de tamaño generoso y anclaje de tres tornillos. La mejora en rigidez es muy alta, pero quizá a algunos no les compense el gasto extra y tenerlos que quitar y poner cada vez que cambiemos de disciplina.
Las "gran fondo" actuales se están convirtiendo en "all Road". Las bicicletas de gran fondo ya no se fabrican, ahora todas se denominan: All Road que traducido significa una bici para todo tipo de caminos, la característica principal es que éstas nuevas bicis permiten utilizar neumático hasta 700x40. Eso depende del tipo de bici de gravel, no todas las gravel son iguales.
Fundamental en el control y comodidad de nuestra gravel, es habitual que tenga una anchura superior -entre las manetas y, sobre todo, en los extremosrespecto a modelos utilizados en carretera. Dependiendo de nuestros objetivos tanto en carretera como en gravel, y a qué disciplina demos prioridad, elegiremos un manillar más o menos ancho, y con ángulos más abiertos o cerrados. Este componente -fácil de reemplazar excepto en los modelos con cableado interno- es el protagonista del ajuste de nuestra posición en la bici.
Como ya hemos comentado, las gravel necesitan ser manejables y cómodas, y para ello se utilizan potencias cortas. Antes de cambiar la potencia por una más larga podemos hacer una prueba retirando algunas arandelas situadas sobre la dirección y pasar a llevarlas encima de la potencia para bajar su altura.
¿Qué Bicicleta Elegir?
Al final del día, la mejor bicicleta para ti dependerá de tus preferencias y del tipo de rutas que planeas recorrer. Si valoras la velocidad y te concentras en rutas pavimentadas, una bicicleta de carretera será tu mejor opción. Si buscas versatilidad y la libertad de explorar caminos de grava y senderos, una bicicleta de gravel será la elección ideal.
Si pretendes ir a cuchillo, con grupeta de carretera, en modo tiempo y rendimiento, rutas 100% all Road… entonces está claro que una flaca. Si vas a salir solo, rutas tranquilas y más disfrutonas (eso no quiere decir que no vayas rápido) y te pica el gravel y quieres algo más versátil, una gravel seguro que te satisface. Todo depende de los gustos y el terrero que tengas al rededor, pero evidentemente la gravel es más polivalente.
Puede que ya hayas visto alguna bici de Gravel volando sobre alguna pista. Tu bici de XC de carbono parece lenta y pesada en comparación con ellas. Empiezan las dudas: ¿cambio de bici? ¿añado una más a la “colección”? Vamos a intentar ayudarte.
Son modalidades diferentes, cada una con sus características y puntos fuertes. El Gravel es el nuevo movimiento ciclista de moda. El renacimiento de un tipo de ciclismo que, en realidad, es muy antiguo. Prácticamente tan antiguo como el propio ciclismo.
Antes de continuar, para quien lo tenga claro, habría que poner a las bicicletas de Gravel en situación. No son bicicletas de carretera, o de ciclocross, con ruedas más gordas. La geometría es diferente, más cómoda, pensada para viajes más largos cargados con bultos y alforjas.
El Gravel está redefiniéndose, la vuelta a los orígenes no está reñida con aceptar de buen grado las últimas innovaciones. Por ejemplo, prácticamente nadie concibe una bicicleta de Gravel moderna sin frenos de disco y ejes pasantes.
Evidentemente, cualquiera de las dos bicis vale para (casi) todo. La primera de ellas son las ruedas. Unos neumáticos de 32-35 mm, con tacos o no, no nos van a dar el mismo agarre que unos de 2.2”, para lo bueno y para lo malo.
Donde mejor se mueve una Gravel, por geometría e idiosincrasia (que viene dada por el manillar, más ancho que el de carretera pero más estrecho que el de montaña, y las ruedas, de 28 o 32 mm y ligeros tacos) es en las pistas y senderos con muy buen firme y poco desnivel. En tierra compacta que drena muy bien el agua pero no está suelta.
Con una bicicleta de Gravel podremos subir cualquier puerto de montaña, incluso contando con la polivalencia de poder hacerlo por camino o por carretera. La XC nos permite lo mismo, evidentemente, pero todos conocemos la sensación de lastre que supone ir con unas ruedas gordas de tacos por carretera.
Bajando ocurre lo mismo. Para poder afrontar bajadas de 10 km, o más, por pistas con una Gravel hay que tener muy buena técnica y muy buena forma física.
Con una Gravel, sin embargo, volaremos por senderos y pistas con buen firme, podremos entrar y salir del asfalto con soltura.
Aunque ambas modalidades son bastante polivalentes, el terreno predilecto para el Gravel son zonas sin mucho desnivel y con un el suelo compacto, incluso entrando y saliendo de carreteras, en ellas podremos volar.
El mayor balón de los neumáticos y el montaje de suspensiones de 100-110 mm marca la diferencia en terrenos rotos y con piedras.
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