Silencio Rap Chileno y su conexión con la cultura BMX

En Concepción, existe un lugar de encuentro para diversas agrupaciones de baile: el frontis de la Facultad de Química. Su fachada cubierta de vidrio permite a los bailarines ver sus reflejos mientras ensayan coreografías de salsa, street dance, reggaeton y k-pop.

Los viernes en el foro son concurridos, pareciera que fuera el principal lugar de encuentro de la juventud penquista. Bajo el cielo que oscurece temprano por el cambio de hora y el frío que de a poco provoca vapor en nuestras bocas, basta con levantar un poco la vista para darse cuenta de la presencia de distintos grupos de adolescentes, cada uno con uniformes de liceos y colegios distintos.

Se ríen, hablan fuerte, sostienen cigarros con la mano, todo pareciera indicar que después de clases se reúnen para disfrutar el inicio del fin de semana o para alargar la jornada escolar con sus amigos.

Entre medio de esas risas, se escucha el sonido de las ruedas sobre el pavimento, los skaters y los que practican BMX se apropian del suelo y realizan sus saltos y piruetas, y aunque hace años tienen prohibido circular por el sector, rompen cualquier regla impuesta por la institución y siguen practicando, es algo que los caracteriza, todos en la universidad saben sobre este conflicto, pero ellos ya forman parte del hábitat estudiantil.

Es interesante ver cómo dentro de todo este paisaje los estudiantes, profesores y funcionarios de la universidad van y vienen, algunos a paso rápido, otros lentamente, algunos acompañados, otros solos y con audífonos, cada uno vive su propio afán de fin de semana. El ambiente es concurrido, a pesar de que esté comenzando el invierno, algunos arreglan esta situación con un café o con abrigos y bufandas.

Las voces siguen sonando pero a lo lejos se mezclan con distintos estilos de música que suenan al mismo tiempo. Provienen del pasillo de la Facultad de Química. Desde que se reconstruyó, luego del terremoto del 2010, sus ventanales han servido para distintos grupos de personas quienes los utilizan como espejos para ensayar sus coreografías.

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Tribus Urbanas y la Búsqueda de Identidad

En relación a lo anterior, al situar estos grupos y relacionarlos con nuestro propio bagaje cultural, es casi imposible no poder vincular esto con lo que se vivía en Chile hace 10 años atrás. Adolescentes de 14 a 18 años con vestimentas y peinados llamativos, un conjunto de atributos visuales y un sinfín de comportamientos y características que al poco tiempo llamaron la atención de los medios de comunicación.

Las denominadas tribus urbanas llenaron cada rincón de las ciudades, nuevos términos comenzaron a aparecer en nuestros vocabularios: Peloláis; emos; pokemones; oshares; otakus; screamo, etc. Escritores de ese tiempo también se interesaron en el fenómeno y las librerías pronto se llenaron de títulos como “Ciertos Ruidos” de Andrea Ocampo o “Santiago style(s). Tribus urbanas” de Stefania Perot y Patricia Ulloa.

Si bien hay distintas maneras de definir este concepto, podemos realizar nuestra propia aproximación a su significado. De acuerdo a la RAE, una de las definiciones de tribu que se acomoda más al tema que estamos tratando, dice: “Grupo de individuos con alguna característica común (…)”. Dentro del mismo diccionario nos encontramos con que urbano/na significa “perteneciente o relativo a la ciudad”.

Por lo tanto, son jóvenes o un grupo de individuos con características y hábitos comunes que se desenvuelven dentro de la ciudad, ocupando sus rincones y llamando la atención de sus habitantes. Ahora bien, ¿cuál es la razón de ser de estos grupos?, ¿qué tienen en común?

Mientras averiguábamos más sobre esto, nos encontramos con un texto de Juan Claudio Silva publicado en la biblioteca científica Scielo. Con respecto a esto el autor plantea que la tribu es un lugar al que los jóvenes pueden acceder, encontrar y encontrarse en compañía, en la construcción de una identidad tanto personal como colectiva.

Esto también se puede relacionar con lo planteado en la teoría de la espiral del silencio, propuesta por la alemana Elisabeth Noelle-Neumann, donde se posiciona al ser social como un individuo que desea pertenecer a un grupo y actúa de ciertas maneras con el fin de ser aceptado, esto por el miedo de permanecer aislado de la sociedad.

Por otro lado, es importante mencionar que la música juega un rol fundamental en la búsqueda de identidad por parte de los adolescentes. Como mencionan Jaime Hormigos y Antonio Martín Cabello en la revista de la Universidad Rey Juan Carlos, “las nuevas tecnologías acercan la música a todos los rincones del planeta”.

A su vez, los mis autores citan a Pierre Bourdieu señalando que la música actual se considera una manifestación de la extensión y la universalidad de la cultura. Al mismo tiempo, Hormigos y Cabello posicionan a la economía como un factor clave en la industria musical y la expansión de la misma, “pone al alcance de todos un amplio abanico de productos musicales de ritmos fáciles y letras simples”.

Dicho esto, el fenómeno que ha provocado el k-pop en Chile se explica de mejor forma.

Un joven realizando trucos en BMX

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