Superar desafíos en las carreteras es una pasión para los moteros, y conducir una moto con niebla es todo un reto. La niebla es una condensación de agua. En este sentido, es importante conocer el tipo de niebla al que te enfrentas, a fin de poder prever tus decisiones. A partir de ahí nuestra mente cambia. Ahora tendremos que ir todavía con mucho más cuidado conduciendo tanto en ciudad como en carretera.
Vamos a nuestro garaje, encendemos el motor de nuestra moto y mientras, nos ponemos los guantes y nos colocamos bien nuestro casco integral. Abrimos la puerta y... ¡sorpresa!

Visibilidad: Tu Principal Aliado
Cuando hablamos de visibilidad, tenemos que considerar también el vaho que puede aparecer tanto en nuestros retrovisores al entrar en un túnel como en nuestro propio casco. En el primer caso podemos tener espejos antivaho o, si no queremos invertir tanto dinero, podemos comprar algún tipo de aerosol con efecto anticondensación.
Ropa y Equipo Adecuado
Cuando llueve normalmente la visibilidad es mucho menor que si circulamos en un día soleado. Al astro rey lo ocultan las nubes negras cargadas de agua, lo que nos obliga casi a conducir en una especia de ocaso, sin mucha menos luz. Por eso, tenemos que ir vestidos con ropa lo más clara posible: tanto el casco, como la chaqueta, el chubasquero, los pantalones de moto (mejor impermeables) e incluso si es posible las botas y los guantes. Tienen que tener elementos reflectantes para que los demás nos vean. Si no es así, recomendamos comprar unas cintas reflectantes amarillas o utilizar un chaleco reflectante. Así no habrá dudas de si nos ven o no.

Siempre será de utilidad la ropa, equipos de protección y otros componentes de seguridad con elementos reflectantes; por ejemplo, una chaqueta reflectante. También, es importante llevar casco con pantalla antivaho, para que no se te empañe y pierdas visibilidad.
Técnicas de Conducción Segura en Niebla
CONDUCIR MOTO en NEBLINA FUERTE..
Aunque el primer consejo que hemos dado es que debemos vestirnos con ropa llamativa para que los demás nos vean, la realidad es que tenemos que conducir nuestra moto como si fuésemos invisibles para los demás. Es decir, no hay que fiarse de ninguna maniobra que hagan los otros conductores. Y como somos invisibles, cuando conducimos con lluvia debemos guardar todavía más distancia de seguridad que si lo hiciésemos en un día soleado.
Lo primero de todo, te recomendamos mantener el sistema de iluminación de tu moto en perfecto estado; las luces cortas son imprescindibles, ya que las largas pueden perjudicarte, pues tienden a deslumbrarte.

Lógicamente, la poca visibilidad por la niebla te hará conducir a una velocidad inferior; ten en cuenta que podrás fácilmente no percibir tu velocidad por la ausencia de indicadores a la vista, así que debes estar pendiente para que no pierdas tu capacidad de reacción ante una dificultad.
Precauciones Adicionales
Hay que procurar hacer las rotondas despacio, sin correr y sin casi inclinar la moto. Es un lugar conflictivo donde debemos andar con cien ojos y donde es relativamente fácil que la moto pierda adherencia. Ir en moto es hablar de física y de equilibrio. Vamos sobre un vehículo de dos ruedas en el que cuando nos paramos tiende a caer hacia un lado. Por eso, el agua en el asfalto no ayuda a mantenerla en vertical, y menos cuando nos encontramos objetos resbaladizos.
Nuestros peores enemigos son las líneas blancas pintadas, los pasos de peatones, las hojas caídas, las alcantarillas y las rejillas. Pero hay más zonas que debemos evitar. En los semáforos, cuando algunos coches se paran sueltan aceite al asfalto. Por eso, debemos ser conscientes de que cerca de los semáforos puede haber este líquido en el centro de los carriles.
Cuando el asfalto está mojado, nuestros neumáticos pueden deslizar más y perder agarre antes. Uno de los causantes de esta pérdida de adherencia es el alquitrán, que es uno de los culpables de que la carretera sea resbaladiza. Lo que evita esta situación son el conglomerado de piedras y fragmentos de otros materiales que lo acompañan. En esos casos de poca adherencia, necesitamos la mayor superficie de contacto de nuestros neumáticos con el suelo. Por eso, debemos ir despacio para así inclinar lo menos posible nuestra moto.

La imagen de la DGT que vemos arriba utiliza de referencia la frenada en los coches, pero nos sirve para entender la diferencia entre frenar en un terreno seco o mojado. En el segundo caso, la distancia de frenada es mayor que cuando no ha llovido. Cuando conducimos con lluvia o zonas de charcos, debemos utilizar más el freno trasero que el delantero ya que si frenamos solo con el segundo es más fácil que la rueda se bloquee y podamos irnos al suelo. En cualquier caso, debemos accionarlo con suavidad, no bruscamente. También influye si nuestra moto tiene ABS o no.
No olvidemos también que cuando hay lluvia y pasamos por los charcos se puede formar una pequeña película de agua entre la pinza de freno y el disco lo que puede provocar que la detención no sea tan efectiva. Cuando veamos un charco cerca, evitémoslo en la medida de lo posible. Ocultan peligros que nos pueden llevar en cuestión de segundos a besar el suelo. Si no nos queda más remedio que pasar por uno, hay que hacerlo con la moto lo más vertical posible para que el agarre del neumático sea el mejor. En mitad de un charco no debemos frenar ni tampoco acelerar. Lo mejor es mantener el gas constante hasta que pasemos la complicación.
Mantenimiento Preventivo de la Motocicleta
El último consejo, y no por ello el menos importante, es que tengamos siempre a punto la moto. Ya hemos visto la importancia de tener unas buenas pinzas de freno con un buen mordiente al igual que los discos de freno. Los neumáticos en estas condiciones son básicos ya que son el único punto de contacto entre nuestro vehículo y la carretera. Deben tener un dibujo que permita evacuar la mayor cantidad de agua (no tienen un mínimo por ley de 1,6 mm como otros vehículos). Aquí es donde más nos arrepentiremos si en su momento decidimos ahorrar en gomas, cosa que nunca debe hacerse, con un compuesto que en estas condiciones de lluvia no funcionan bien.
Estos son siete consejos que nos ayudarán a mejorar nuestra conducción en la lluvia.