El mundo se divide para Schramm entre cosas que se pueden vender y son interesantes y las que no y son un fracaso. De igual modo, la humanidad está integrada por emprendedores que saben vender sus inventos y por fracasados que no. Los perdedores trabajan para algún gobierno a costa de los impuestos de los emprendedores con éxito. Pero la realidad -me temo- es más compleja, aunque, como él mismo sostiene, no hay cuestión compleja que no tenga una solución rápida, simple... Y equivocada. En fin, incluso de quien afirma como él que "los europeos deben hoy su sanidad pública a empresas privadas de EE.UU." puedes aprender... Por lo menos, a tener paciencia.
Inventado por Dean Kamen (que ahora se dedica a la fabricación de órganos humanos artificiales) y presentado al mundo en 2001, el Segway ha sido uno de los inventos tecnológicos más populares de el siglo. Para bien o para mal.
Según recoge Fast Company, la fábrica que actualmente produce los Segway PT (último modelo en fabricación) en New Hampshire en Estados Unidos cerrará el próximo 15 de julio. Explica Segway que desde que debutaron con el modelo original el mercado se ha saturado con vehículos con dos ruedas con motor eléctrico. El ocaso de Segway comenzó hace ya unos cuantos años y el dejar de fabricarse el vehículo no debería coger por sorpresa a muchos. Presentado en 2001 como un producto que iba a revolucionar el transporte personal, la realidad con la que se chocó la empresa fue muy distinta. En consecuencia, Segway poco a poco fue reenfocándose para acabar siendo un producto propio de guardias de seguridad o grupos de turistas. Remarcable es el hito de haber sido adquirida como empresa por la compañía a la que demandaron por copiar su producto: el gigante de la movilidad eléctrica Ninebot. De la mano de Ninebot los productos de Segway se han ido incrementando y expandiendo el catálogo para hacerlo más variado.
¿Se puede aprender a ser emprendedor? Claro. ¿Basta con ser innovador? En realidad, no hace falta. ¿Qué quiere decir? Que si no logras que la gente compre tu invento, no eres ni emprendedor, ni inventor ni nada. Sólo el mercado decide si has inventado algo o no. Y lo decide comprándolo. ¿Aquel patinete automático de ruedas enormes? Durante dos años se lanzó una gran campaña de marketing para anunciarlo. He visto alguno aquí por la Diagonal. ...También el teléfono iba a ser sustituido por la teleimagen y nadie la usa hoy. Porque no son innovaciones, sólo es tecnología: no cubren las necesidades reales de la gente y solo la gente -el mercado- sabe qué necesita.
Por qué el 80% de las Startups fracasan (y cómo evitarlo) - Con Mauro Zadunaisky.
La Ausencia de Necesidad de Mercado: Un Factor Clave
La Ausencia de Necesidad de Mercado (No Market Need) ocurre cuando una empresa invierte recursos en crear un producto técnicamente viable, pero que no resuelve un problema lo suficientemente doloroso o urgente por el que los clientes estén dispuestos a pagar. Es el error de crear una «solución en busca de un problema». Es la causa número uno de muerte empresarial. Según los análisis post-mortem de CB Insights, es responsable del 42% de los fracasos de startups. Puedes tener el mejor equipo y la mejor tecnología, pero si el mercado no tiene «hambre» de tu solución, tu destino es el cierre.

Causas comunes del fracaso de startups.
Si hay ausencia de necesidad de mercado (No Market Need), tu empresa entra en una espiral de muerte silenciosa. No cierras de un día para otro; te desangras intentando forzar una demanda inexistente. El impacto real en tu proyecto se manifiesta en:
- Tesorería (Cash Burn): Quemas la caja en marketing (CAC disparado) intentando comprar clientes que no se quedan.
- Ventas Agónicas: Los ciclos de venta son eternos. El cliente dice «qué interesante», pero nunca firma ni paga.
- Equipo: La moral se desploma. No hay nada más desmotivador para un equipo talentoso que trabajar duro en algo que nadie usa.
- Inversores: Si detectan que no hay tracción real (Product-Market Fit), cerrarán el grifo. Nadie financia un hobby caro.
Las causas raíz frecuentes incluyen:
- Enamoramiento de la Solución: Te fascina tu tecnología y olvidas preguntar si es útil. Construyes desde el ego, no desde la empatía.
- Arrogancia o «Yo soy mi propio cliente»: Asumes que todos tienen tu mismo problema y visión sin contrastarlo con datos externos.
- Miedo al Feedback: No lanzas o no preguntas por terror a que te digan que tu idea («tu bebé») es fea.
- Validación Sesgada: Preguntas a amigos y familiares que te mienten para no herirte («Falsos Positivos»).
Un ejemplo claro es el caso Segway: Se predijo que rediseñaría las ciudades. Falló porque no consideró que caminar o ir en bici ya resolvía el problema gratis o más barato para la mayoría. Innovación sin adopción masiva es solo curiosidad.
Tecnoescepticismo: ¿Realismo o Pose?
Mi columna de esta semana en El Español se titula «Tecnoescepticismos«, una de las tristes realidades con las que me encuentro constantemente. Las razones por las que una persona decide adoptar una actitud de desconfianza radical o de fatalismo supremo ante la tecnología pueden ser muchas: en numerosos casos tienen que ver con la natural tendencia a la inercia, a rehuir el cambio, a encontrarse más cómodo con lo que se conoce, o al temor a las posibles consecuencias de las cosas nuevas. En otros, hablamos simplemente de incultura, o de simplificación peligrosa de la realidad hasta que cuadra con unas creencias determinadas, a veces muy arraigadas y consolidadas.
En una semana, nos hemos encontrado con un buen puñado de noticias que confirman el avance de tecnologías habitualmente objeto de un fuerte escepticismo: la conducción autónoma y la logística mediante drones. La noticia no deja ninguna posible duda: supone el paso desde la categoría experimental, desde la fase de pruebas, hasta la de negocio, la de búsqueda de mercado y clientes, la de facturación. Pretender que un proyecto de conducción autónoma, con todo lo que ello conlleva, «se paraliza» o «se cancela» porque un vehículo roza a otro o porque se ha saltado un semáforo en rojo es tan profundamente absurdo e insostenible, tan ridículo que sonroja simplemente pensarlo.
El tecnoescepticismo, como todos los escepticismos, debería ser bueno: debería suponer la dosis adecuada de realismo, de no dejarse llevar por el entusiasmo, de poner las cosas en su sitio, de cabeza fría o de pies en la tierra. El mundo necesita escépticos. Pero cuando el escepticismo se convierte en irracional, en una simple pose categórica, en un descreimiento sistemático o en un motivo de orgullo, se incurre en actitudes que solo pueden ser calificadas como de simplistas o absurdas, y que se convierten en profundamente ridículas.
Otros Fracasos Tecnológicos Notables
El método del ensayo-error es un clásico dentro del campo de la tecnología. Numerosos productos que ahora son un claro éxito tuvieron numerosos precedentes que se pasearon sin pena ni gloria por los escaparates de todo el mundo. Se anunciaban con clamores y con la promesa de hacerles a sus usuarios la vida más fácil pero acabaron cayendo en el olvido al poco de aparecer. A continuación, algunos ejemplos:
- LaserDisc: Fue un dispositivo pionero al convertirse en el primer sistema de almacenamiento en disco óptico en ser comercializado, a mediados de la década de los 80. Sin embargo, a diferencia de los posteriores CD y DVD, el LaserDisc era un formato analógico.
- Google+: La red social atesoraba millones de usuarios… inactivos. Era como un gran cementerio de cuentas de usuario, un erial en el que solo permanecían activas las cuentas de empresas.
- Zune: En 2006 el iPod se convertía en uno de los dispositivos más preciados para los amantes de la música y Microsoft quería tener su trozo del pastel y, en ese mismo año, lanzaba su propio reproductor MP3, llamado Zune.
- Betamax: Cuando apareció el formato de vídeo casero, dos fueron las principales marcas que se batieron en duelo para ocupar el trono, Sony y JVC con su Betamax y su VHS, respectivamente.
- Apple Newton: Para la gente de Cupertino no siempre han sido todo éxitos y alabanzas. También su historia se ha visto salpicada de algunos fracasos como el lanzamiento de la plataforma Apple Newton, consistente en una serie de dispositivos electrónicos de estilo PDA a finales de la década de los 90.
- HD-DVD: El HD-DVD fue lanzado por las marcas Toshiba, Microsoft y NEC en el año 2003.

Algunos de los fracasos tecnológicos más sonados de la historia.