Ezcaray, un destino cada vez más popular en La Rioja, se está posicionando como un paraíso para los amantes del ciclismo de montaña. Con una variedad de rutas que van desde suaves paseos hasta desafiantes ascensiones, este valle ofrece experiencias inolvidables para ciclistas de todos los niveles.

Un Bike Park que Redefine el Ciclismo de Montaña
El bike park de Ezcaray avanza hacia su implantación definitiva con una propuesta que redefine cómo se practica el ciclismo de montaña en uno de los destinos más concurridos de la comunidad, gracias a un diseño que combina sostenibilidad, acceso directo desde el casco urbano y un trazado pensado para diferentes niveles.
El proyecto, aún en exposición pública, ha despertado expectación en la comarca. No solo porque modificará por completo la experiencia de quienes visitan Ezcaray, sino porque rompe con la idea inicial de ubicar las pistas junto a Valdezcaray, tal y como apunta larioja.com. La reubicación, fruto de un estudio de viabilidad, deja entrever un planteamiento más ambicioso y adaptado a las necesidades reales del entorno.
Diseño Cercano al Pueblo y Adaptado al Terreno
Los nuevos senderos se situarán al este y al oeste del núcleo urbano, en parajes como El Molino, Santa Bárbara, Chinajua y Micobaña, lo que permitirá acceder a las zonas altas pedaleando directamente desde Ezcaray. Esta cercanía facilita que la salida y el final de los recorridos se integren en el municipio, favoreciendo una experiencia más cómoda y una convivencia ordenada entre ciclistas, senderistas y actividades ganaderas.
La propuesta del bike park de Ezcaray incluye cerca de diez kilómetros de senderos de nueva construcción y la adecuación de tramos ya existentes para hacerlos más accesibles, sostenibles y seguros. El diseño técnico plantea pendientes suaves del 5 % en los caminos de subida y líneas descendentes con elementos de inercia -como mesetas o pequeños saltos-. Además, se define la creación de senderos de bajada tipo flow trail, con una pendiente media en torno al 7 %, pensados para que el usuario fluya sin necesidad de frenar o pedalear en exceso.
Cinco 'Trails' con Distintos Niveles de Dificultad
La zona este acogerá tres senderos diferenciados por nivel: intermedio, avanzado y difícil. En el área oeste se construirán dos itinerarios de nivel rojo, dirigidos a ciclistas con mayor experiencia. Todos ellos seguirán criterios de construcción sostenible y estarán adaptados a la morfología del terreno, tal y como señalan los técnicos que han validado el proyecto.
Una de las claves del diseño es la ausencia de remontes mecánicos. A diferencia de otros parques de montaña, aquí se prioriza el acceso autónomo: llegar al punto más alto pedaleando en un tiempo inferior a una hora. Esta decisión reduce el impacto ambiental y mantiene la esencia del ciclismo de montaña tradicional.

Un Impulso al Turismo Deportivo
La ejecución de las obras se estima en unos diez meses desde la firma del acta de replanteo. Para la localidad, que ya recibe una afluencia destacada de ciclistas procedentes de La Rioja, Madrid y el País Vasco, el nuevo bike park de Ezcaray refuerza su papel como destino deportivo durante todo el año, más allá de la temporada de nieve de Valdezcaray. El proyecto aspira a convertirse en la mayor instalación cicloturista de la comunidad, y su cercanía al casco urbano promete transformar la relación entre Ezcaray y el turismo activo, manteniendo un equilibrio entre deporte, paisaje y sostenibilidad.
Rutas Cicloturistas en Ezcaray
Todo el Valle es un paraíso para los amantes de la bicicleta de montaña. Desde suaves y agradables rutas, hasta ascensiones de alto nivel.
Vía Verde del Oja
De Ezcaray sale la Vía Verde del Oja, que recorre por las antiguas vías del tren, un camino que pasando por Santo Domingo de La Calzada, llega hasta Casalarreina, con un total de 28 km.( de ida). Ruta muy agradable para realizarla en familia o con niños.
El Camino de la Herradura
También de Ezcaray se toma «El Camino de la Herradura», por el que se llega a las Aldeas de Zaldierna, Azarrulla, San Antón y Posadas. Un total de 10 Km (de ida), de dificultad baja.
Ascensiones de Montaña en BTT
Las ascensiones de montaña en BTT son innumerables.
Bici ideal: Cualquier bicicleta de montaña (BTT).
Neumáticos: Las cubiertas versátiles son las más apropiadas, pues abundan los diferentes firmes (roca, caminos, escalones, pistas, tramos de piedras sueltas, empedrados…).
Mejor época: Primavera, verano y otoño.
Tipo de caminos: El trazado discurre por pistas y sendas ciclables al 100%, incluyendo algún tramo por asfalto para poder introducirse en recónditos e idílicos valles.
Transporte de equipajes: Teniendo en cuenta la naturaleza técnica de la ruta, es más que recomendable contratar este servicio.
Ruta BTT Ezcaray - Pico Otero - Cruz de la Demanda
La Ruta BTT Ezcaray - Pico Otero - Cruz de la Demanda - Cordal de la Sierra - Collado Las Tres Cruces - Valdezcaray - Bonicaparra - Colla propone una travesía circular exigente por la Sierra de la Demanda que combina ascensos prolongados, crestas abiertas y descensos técnicos, ideal para bikers habituados a recorridos de montaña.
Partiendo desde Ezcaray, la ruta se adentra rápidamente en pistas que remontan el valle del Oja hacia las alturas, alcanzando primero Pico Otero y luego la emblemática Cruz de la Demanda, una cota que domina el paisaje y que ha sido tradicionalmente punto vital en rutas de ciclismo y senderismo en la zona. A medida que se avanza por el cordal de la sierra, las vistas se amplían hacia los picos cercanos y los valles escondidos, con transición hacia el Collado de Las Tres Cruces y el entorno de Valdezcaray, donde la antigua estación de esquí añade contraste y oportunidad de descanso antes de continuar por senderos y pistas hacia el refugio de Bonicaparra.
La Sierra de La Demanda es un lugar privilegiado para realizar rutas en BTT, ya que existe una inmensa red de senderos y pistas. Nuestro experimentado guía local, gran conocedor del terreno, te ayudará a explorar todos los rincones. El entorno de Ezcaray es un paraíso para realizar rutas de bicicleta de montaña en La Rioja, donde disfrutarás del auténtico mountain bike. Tenemos diseñadas multitud de rutas de BTT en La Rioja para todos los niveles. Podrás disfrutar de fantásticos recorridos en bicicleta de montaña entre bosques, tanto si quieres dar un paseo por la naturaleza como si eres un experimentado biker.
Puedes realizar rutas BTT en Ezcaray de una mañana, aunque lo ideal es que aproveches este centro neurálgico para disfrutar de varias jornadas de BTT en Ezcaray. Si no traes bicicleta te proporcionamos una. Actividad personalizada y para grupos en cualquier época del año.
Tabla de Rutas Recomendadas en Ezcaray:
| Ruta | Distancia Aproximada | Dificultad | Descripción |
|---|---|---|---|
| Vía Verde del Oja | 28 km (ida) | Baja | Ideal para familias, recorre la antigua vía del tren. |
| Camino de la Herradura | 10 km (ida) | Baja | Llega a las Aldeas de Zaldierna, Azarrulla, San Antón y Posadas. |
| Ezcaray - Pico Otero - Cruz de la Demanda | Variable | Alta | Travesía exigente por la Sierra de la Demanda, para bikers experimentados. |
Travesía en BTT desde Ezcaray hasta Arnedo
Ya anticipaba en el post anterior el propósito de cuatro buenos amigos de atravesar La Rioja en bicicleta de montaña desde Ezcaray hasta Alfaro cruzando las sierras de la región. Pues bien, hoy ya puedo decir que el desafío se ha cumplido y con plena satisfacción aunque en la última etapa hubo que modificar los planes para finalizar la aventura en Arnedo en lugar de Alfaro por motivos de logística. En cualquier caso, pudimos completar la denominada ruta de los Siete Valles, sin duda una de las mejores travesías de BTT que se pueden hacer en nuestra región, tanto por los desafíos técnicos como por el esfuerzo físico que entraña, pero también por la escenografía natural y cultural que envuelve al ciclista durante todo su recorrido.
Fueron solo tres días, pero la experiencia ha cundido tanto entre nosotros que compartimos la sensación de que hemos estado mucho más tiempo pedaleando y saboreando las riquezas que atesoran las sierras de nuestra región.
Primera Etapa: Ezcaray - El Rasillo
Sí, como decía, la travesía comenzó en Ezcaray con mucha ilusión y cierta inquietud motivada por un día nublado y algo lluvioso que podía multiplicar las dificultades de una jornada ya de por sí dura. Ante nosotros teníamos más de 70 kilómetros de una etapa de alta montaña que prevíamos finalizar en El Rasillo. Rumiando nuestros temores, enfilamos el primer tramo de la etapa siguiendo el curso del GR-93 en dirección a Turza, una primera ascensión sin apenas complicación por el fondo de un valle repleto de humedad que enseguida nos depositó en la aldea ezcarayense, cuyo caserío goza hoy de un aspecto bastante más saludable que hace unos años, cuando era pura ruina. De aquí al refugio de Bonicaparra, algo más arriba, optamos por seguir la pista asfaltada que serpentea entre un hayedo impresionante, fresco y oscuro, un tesoro vegetal de este rincón atlántico de La Rioja.
Ya en el refugio, las vistas se abren hacia el valle del Oja y las cumbres más occidentales de la región en una inmensa postal que hacia el sur brinda los alicientes de las cercanas cimas peladas que preludian la proximidad del San Lorenzo. Tras un corto pedaleo hacia el norte, retomamos enseguida el GR en dirección a Pazuengos, que se alcanza tras un divertido descenso por el sendero y una puñetera ascensión por una pista ganadera. Asoma así Pazuengos, sus prados y una gran cantidad de cabezas de ganado en un enclave muy conocido por acoger un afamado sorteo de reses bovinas al que acuden todos los años ganaderos de varios puntos de la región.
Tras un breve paréntesis para saludar a unos amigos que han hecho de este maravilloso balcón serrano su segundo lugar de residencia, continuamos ruta hacia el valle del Cárdenas dejándonos llevar nuevamente por el GR, que nos guió hacia nuevas sorpresas como una deliciosa senda entre un tupido bosque, primero de hayas y luego de robles, que acaba asomándose a uno de los enclaves más emblemáticos de la región, San Millán de la Cogolla. Desde las alturas, sus monasterios destacan como hitos arquitectónicos más visibles en una panorámica de montañas cayendo hacia el valle del Ebro y desparramándose en parcelas de cultivo a modo de almazuelas cosidas por hileras de chopos.

Comenzó en este punto el que, quizás, fue el descenso más complicado de la aventura, una caída hacia Lugar del Río con tramos muy técnicos, de puro enduro, que sólo los más valerosos y avezados ‘bikers’ pueden salvar sin morder el polvo. De manera que cuando la cosa se puso difícil, el que suscribe y el compañero José optaron por bajarse de la bicicleta mientras el especialista David gozaba como las cabras dando brincos entre las rocas en una rápida bajada hasta el fondo del valle. Agrupados de nuevo en Lugar del Río, entablamos conversación con un vecino para cotejar los datos que teníamos de la ascensión a las alturas del valle del Cárdenas, un territorio ignoto para los tres que emprendimos la aventura en Ezcaray.
Este segundo gran desafío de la jornada discurrió tranquilo en su primera mitad, mientras la pista avanzaba en una subida progresiva sin mucha complicación por el fondo del valle, acompañados en todo momento por el sosegante sonido de las aguas del Cárdenas. Pero la cosa cambió a partir del área recreativa de los Corrales de Urre, en donde, con buen criterio, repusimos fuerzas antes de encarar las primeras rampas de la ascensión, que tuvimos que acometer con ‘todo metido’, como se suele decir en el argot ciclista. El objetivo era alcanzar nuevamente el GR que une la pista con el Collado de las Saleguillas por encima de los 1.600 metros de altitud.
Acuciados ya por las prisas y con la mente puesta en Valvanera con la idea de llegar antes de las tres de la tarde para no quedarnos sin comer, nos plantamos en el santuario de la patrona en un ‘plis plas’. Primero completamos un trecho por pista en suave ascenso que se asoma al valle de Tobía y el Rajao; después tocó un divertido descenso, a ratos por un camino, a ratos por una entretenida senda entre pinares y escobonales con algún tramito algo más complicado. Como si lo hubiésemos medido, el reloj de Valvanera daba las tres de la tarde cuando atravesamos los soportales de su patio.
La larga travesía desde Ezcaray dejó un profundo hueco en nuestros estómagos que había que rellenar inmediatamente para no desfallecer, de modo que nos pusimos manos a la obra en el restaurante de la abadía. A falta de caparrones de Anguiano (se habían acabado) optamos por otras variantes del menú menos contundentes que engañaron el apetito, pero no nos saciaron como esperábamos. La verdad es que echamos en falta raciones algo más generosas. El café fue en el bar y, en mi caso, también un chupito de licor de Valvanera, por eso que dicen de que es digestivo. El resto de nuestra corta estancia en Valvanera se completó con una visita a la iglesia y unos instantes de silencio antes de retomar la ruta con el estómago aún digiriendo los alimentos.
Desde el monasterio, bajamos por la carretera, enfilamos el valle del Najerilla y en unos minutos estábamos ya en el valle del Roñas, una preciosidad, un verdadero vergel, pero también un reto colosal en la segunda mitad de su recorrido. La pista que asciende hasta el Collado de las Tres Marías es un calvario sin compasión, más si se hace después de comer, como fue el caso. Renqueando, con las pulsaciones desbordadas, sin palabras y sin más sonido que el de la propia respiración, cada uno de nosotros alcanzamos el collado al ritmo que pudimos. Otra vez a más de 1.600 metros de altitud, ahora por lo menos teníamos el aliciente de haber completado la última gran subida del día antes de precipitarnos en un relajado descenso por el valle del río Castejón hacia las proximidades de El Rasillo, final de etapa y origen de nuestra afición a la bicicleta de montaña.
Coronado el valle del Roñas, hacia el este se abre el valle del Iregua y empieza el territorio de Cameros, que cruzaríamos al día siguiente en la segunda etapa de nuestra odísea ciclista.
CARACTERÍSTICAS: La ruta combina tramos de pistas, senderos (GR-93 y GR-190) y algo de carretera.
Otras Rutas y Características
Si se inicia la ruta en Albelda de Iregua el recorrido incluye una sección aparentemente "inofensiva" entre Viguera y Torrecilla en Cameros, la Calzada Romana del Iregua, que en este tramo se convierte en un singletrack bastante técnico y de avanzar exigente.
En la etapa B podemos elegir entre 2 opciones de ruta. El recorrido transcurre en cualquier caso por una sección monopolizada por el viñedo primero, para después enfrentarse al "muro" de la Sierra de la Demanda hasta alcanzar -atravesando primero la exigente Sierra de Pradilla- los 2003 metros de altitud en los alrededores del Collado de Tres Cruces (B1) o los 1.825 del Pico Chilizarrias si elegimos la opción B2 -algo más corta- y que asciende a la sierra por San Millan de la Cogolla, La Fonfria y Pazuengos. En primavera y si la nieve impide pedalear por las zonas más altas, utilizamos la 2ª de las opciones y contorneamos el Pico Chilizarrias por el norte directamente hacia el collado de Marrulla.
Al igual que en las etapas A y B, la 1ª parte de esta etapa C comienza llaneando por las cuencas del Oja y el Tirón y utilizando para ello pequeñas carreteras y caminos entre cultivos y viñedos. A partir de Sajazarra la ruta comienza a ascender hacia Cellorigo, situado ya en la Sierra de Cantabria, y a partir de este punto comienzan los caminos que nos llevarán hasta Peñalrayo, la cota más alta de los Montes Obarenes con sus 953 metros. Trás atravesar, orientados siempre hacia el este una buena sección de los Montes Obarenes las 2 opciones convergen en la Ermita/Peña de San Felices y descienden ya unidas hasta el Barrio de la Estación de Haro por los viñedos de Bodegas Muga.
Si se comenzo FUENTES del VINO MTB en Logroño tenemos 2 opciones para esta etapa que desde Haro nos devuelve al punto de partida. Así, si nos dirigimos a Logroño, la última etapa (D1) es sin lugar a dudas "la del Ebro", el antiguo "Iber" que dío nombre a toda la Peninsula Ibérica. Pedalearemos constantemente entre viñedos perimetrando los meandros que dan forma al río en una continua sucesión de pueblos monumentales como San Vicente de la Sonsierra, Baños de Ebro, Elciego o Lapuebla de Labarca. Desde San Vicente de la Sonsierra también podremos elegir la opción de abandonar el Ebro (D2) y remontar las laderas de la Sierra de Cantabria para llegar a Logroño pasando por Laguardia.
Hablamos de una geografía que comienza a ser internacionalmente conocida por ser escenario habitual de La Rioja BIKE RACE, la prueba de MTB por etapas que se celebra anualmente en la zona. Las rutas se adentran en la sierra por la Senda de la Barguilla -de la Barriguilla en el argot biker- se introducen por los senderos del vecino Valle del Leza, y ascendiendo las cimas de El Viso o Peña Saida descienden después hacia Viguera o Nalda encadenando en el trayecto varias de las Sendas de singletrack más populares de la zona; Senda Preciosa, Aspero, Senda del Portillo de las Monjas... Bonita... del Monolíto...
La opción Integral Valdezcaray es una exigente propuesta diseñada para no dejar sin opciones a los "devoradores" de kilómetros. La opción Pico Chilizarrias (F4) es una oportunidad de realizar una etapa algo más "betetera" y corta recorriendo sendas tipo "singletrack" en la geografía más cercana a Ezcaray. Una propuesta para asegurarnos una tarde de descanso y recuperación. En cualquier caso, la selección de la etapa estará sin duda condicionada por el recorrido elegido en la jornada anterior. Con una elección adecuada evitaremos repetir espacio geográfico.
La ruta asciende en una primera parte a la cima ciclable -aunque en algún momento seguramente habrá que empujar la bici- más elevada del Macizo de Toloño, la Peña del León, y se dirige después en busca del frescor, los hayedos y la vegetación del norte descendiendo a Peñacerrada. Aquí el track enfila el Valle del río Inglares aprovechando el bien trazado Sendero del Agua -AQUA- que discurre paralélo al río hasta Berganzo. Bordearemos el macizo por el oeste ascendiendo en el trayecto dos pequeñas -que no inocentes- cotas que con sus descensos correspondientes nos devolverán a los viñedos de la vertiente sur en la monumental y acogedora Briñas. La ruta da la vuelta al macizo pero sin ascender a la parte alta de la sierra. Viñas y roquedos en la vertiente sur, cultivos, hayas y aguas en la norte. Tampoco hay que confiarse, no es un paseo.