La Ruta de los Conquistadores: Un Desafío Épico en Bicicleta de Montaña en Costa Rica

La Ruta de los Conquistadores es la competición más importante de ciclismo de montaña de Costa Rica, además de ser uno de los eventos de MTB aventura más duros del planeta. Siendo la primera competencia de etapas en bicicleta de montaña del mundo, La Ruta de los Conquistadores es la “abuela” que creó este género de competencias, el cual hoy en día es increíblemente popular alrededor del mundo. Cada año, cientos de los mejores ciclistas del mundo llegan a América Central a ponerse a prueba en este recorrido único, combatiendo con la distancia, geografía, el clima y la cultura.

En el año 1993 el triatleta y aventurero costarricense Román Urbina estudió la ruta que habían seguido los conquistadores españoles en el siglo XVI a su llegada a Costa Rica.

La competición es la decana de las pruebas por etapas de mountain bike y se celebra ininterrumpidamente desde el año 1993.

Cuando decimos que #LaRuta es una competencia de #AVENTURA, no estamos jugando.

La Ruta es la única competencia que cruza el continente Americano de la costa Pacífica hasta la costa del Atlántico, y se conoce por su dificultad. Desde el primer día (el cual comienza a nivel del mar) hasta su fin, La Ruta cruza 5 cordilleras, 161 millas, y obliga al ciclista a subir 29,000 pies. El terreno es tan irregular y dificultoso, que hace medio milenio le tomó a los Conquistadores Españoles liderados por Juan de Cavallón, 20 años para cruzar Costa Rica de costa a costa.

La gran dificultad técnica que presenta La Ruta es solamente una de las cosas que te quitarán el aliento durante el recorrido. Costa Rica se ha caracterizado por ser “el país con más biodiversidad del planeta” (National Geographic), porque aquí vive un 5% de la flora y fauna del planeta, siendo solamente un 0.01% del terreno mundial.

Durante el recorrido, los competidores en La Ruta tienen la oportunidad de ver y escuchar muchas especies de flora y fauna que componen ese 5%, ya que pasan por nueve de los doce micro-climas del país. La Ruta pasa por el bosque tropical húmedo, sube volcanes y recorre plantaciones bananeras: congelando, empapando y sudando a todos los participantes.

Los ciclistas se enfrentan a todos los tipos de terrenos imaginables, single track, lastre, tierra, pavimento, lodo hasta las rodillas, arena, ceniza volcánica y más.

Precaución: La Ruta de los Conquistadores no es una competencia para principiantes. Generalmente hasta los ciclistas profesionales no creen lo que ven al enfrentarse con el camino que deben seguir durante la carrera, ni creen lo que han hecho al hacer el recuento de los días. Esta competencia es una prueba de todo lo que se tiene, las habilidades de ciclismo, la resistencia, la fuerza mental, y la durabilidad del equipo. En esta lucha de adversidad, se llega a conocerse mejor a sí mismo.

Josep Betalú, natural de Amposta, pero afincado en Costa Rica, culminó con éxito el desafio en solitario de La Ruta de los Conquistadores non-stop. El biker replicó el mismo recorrido de la tradicional prueba de Costa Rica que va del océano Pacífico al mar Caribe en menos de 24 horas.

Betalú conoce a la perfección el trazado ya que participó en seis ocasiones y ganó las tres últimas ediciones de La Ruta de los Conquistadores (2017, 2018 y 2019).

Betalú inició el desafío -sábado 30 de mayo a las 00.00 horas-bajo una intermitente lluvia y presto a superar su primer obstáculo. Pasar de noche el Parque Nacional Carara.

El biker de Amposta cumplio casi a rajatabla el primer tramo. A las 5.45 h llegó a El Rodeo. En Guachipelin el propio ciclista hizo un repaso de su bicicleta de montaña y la lavó a fondo ya que tenía mucho barro.

En el segundo tramo de La Ruta de los Conquistadores non-stop debió afrontar la durísima subida a los volcanes Irazú y Turrialba, de más de 3.000 metros, tras los que negoció un rápido descenso de 2.500 metros. La zona de los volcanes fue el primer momento durode la aventura. Se desató una fuerte una tormenta que, añadido a las bajas temperaturas del lugar, 8 grados, hizo temer lo peor.

Betalú reconoció que “teníamos un chubasquero de repuesto muy grueso, pero aún y así estuve tiritando hasta llegar abajo. Llovía muchísimo y había niebla, lo que dificultaba la bajada. Me empapé y tenía mucho frío”.

Se repuso y continuo. Su primer y único gran bajón le sobrevino sobre las once de la mañana cuando ascendía al Cerro Cabeza de Vaca, 3.120 metros, y con la lluvia de inseparable compañera de viaje. El equipo de asistencia le ayudó a recuperarse y nuevamente se lanzó a culminar su reto, tras la pequeña pájara. El ritmo de pedaleo bajo algo, pero Josep Betalú no buscaba batir ningún crono. El objetivo era completar La Ruta non-stop en menos de 24 horas. Inicialmente calculó entre 16 o 17 horas.

En la misma linea de llegada Josep Betalú resumió su épica aventura y destacó que “Comenzamos el reto de una forma muy positiva y optimista. No obstante, nada más salir empezó a llover y se complicó mucho el terreno. Fue impactante pasar el Parque Nacional de Carara con lluvia y mucho barro. Esto hizo que tuviese que gastar muchísimas fuerzas y me pasó factura ante un reto tan grande, con tantos kilómetros y en el que tienes que controlar al máximo para llegar bien al final. Incluso a veces, atinando al máximo, uno llega muy justo o llega muy mal. Empezamos la primera etapa y todo nos fue en contra. Bueno, en realidad fue todo el reto con la lluvia todo el día metida. Pensábamos que llovería en una parte del recorrido, pero no teníamos previsto que esto ocurriera durante tanto rato. Esta situación nos dificultó aún más el reto e hizo que tuveiera que gastar muchas fuerzas. Esta circumstancia nos obligó a gestionar de forma algo diferente las dos etapas siguientes.

Josep Betalú, que de momento no regresa a España, ya esta pensando en un nuevo desafio en Costa Rica. El biker ya es un tico -como se conoce popularmente a los habitantes de Costa Rica- y su figura es muy conocida.

400 kilómetros en tres etapas. 3.000 metros de desnivel. Cinco cordilleras. Esos son los números más importantes de la Ruta de los Conquistadores: una de las carreras más extremas del mundo, que se celebra desde hace 23 años en Costa Rica.

La primera etapa, nombrada en honor a Juan de Cavallón, recorre aproximadamente 110 kilómetros sobre todo tipo de terreno (barro, montaña, rocas sueltas, asfalto) y tiene un desnivel acumulado de unos 3400 metros. La segunda etapa, la de Perafán de Ribera, es mucho más corta (alrededor de 90 kilómetros) pero también bastante más dura. En ella los ciclistas deben ascender por dos volcanes activos (este último año hubo que tomar una ruta alternativa por el peligro que conformaba la actividad volcánica) con una climatología que incluye viento, lluvia y peligro de hipotermia. La tercera y última etapa, la de Cristóbal Colón, obliga a los participantes a recorrer unos 120 kilómetros antes de llegar a la meta.

Durante la competición hay largos tramos en los que los participantes se encuentran totalmente a su suerte: atravesar la selva tropical en bicicleta, con su espesa vegetación y su fauna salvaje, hace imposible que el helicóptero de rescate pueda acceder hasta ellos en caso de emergencia. La carrera más dura del mundo ha contado este año con 600 participantes de todo el mundo (solo un escaso 10% no ha llegado a la meta), que se desplazan hasta Costa Rica para "disfrutar" de sus hermosos paisajes a lomos de sus bicicletas. Solo en siete ocasiones (en estos 23 años) los costarricenses no han conseguido hacerse con el primer premio.

Los organizadores de Transpyr gran Raid MTB, Oriol Sallent y Francesc Sallent, de Girona, afirman que es una de las aventuras de mountain bike más excitantes y memorables en la que uno puede tomar parte. ¿La misión que hay que cumplir? Alcanzar el mar Cantábrico saliendo del Mediterráneo, después de sumergirse en los valles y pueblos de la vertiente sur de los Pirineos y cruzar Cataluña, Aragón, Navarra y el País Vasco. Porque de eso trata, de atravesar la fabulosa cordillera pirenaica de costa a costa, uniendo dos mares en siete etapas en las que los participantes combinan lo mejor de sí mismos: rendimiento, resistencia, capacidad de superación y compañerismo, incrementando el espíritu de aventura en un paraje de belleza extraordinaria.

Se trata de una carrera en bicicleta de montaña que se realiza en equipos de dos y que suele aunar lo mejor de la élite profesional de este deporte, aunque también los amateurs son bien recibidos.

Para muchos, la bicicleta de montaña es, más que un deporte, una forma de vida. Algunos entusiastas de esta actividad física afirman que, a lomos de una mountain bike, o MTB, han descubierto una nueva forma de relacionarse con el mundo. Los beneficios que parece generar el hecho de recorrer el planeta sobre este velocípedo capaz de casi todo parecen ser infinitos.La práctica de este completo ejercicio físico por supuesto te mantiene en forma, pero también es un entrenamiento fantástico que optimiza la armonía entre la mente y el cuerpo. Es realmente terapéutico, opinan algunos. Facilita el contacto con la naturaleza, afirman otros. Pero hay más: descubres rincones increíbles, conoces gente con la que compartes afición y modus vivendi, aprendes a estar solo y a ser más independiente, incrementa el autocontrol y la autoestima, mejora los reflejos y las habilidades de coordinación y equilibrio e incluso te incita a meditar. Vamos, un auténtico “completo”.

Quizá sea por todo ello que la bicicleta de montaña tiene un ejército de seguidores. En nuestro país, según datos de la Asociación de Marcas y Bicicletas de España (AMBE), el 64,6 % de los ciclistas tiene una, mientras que el resto ha optado por una bici urbana o de carretera. Y si nos fijamos en las preferencias por segmentos de población, la MTB es la favorita en todos los casos, a excepción de las mujeres mayores de 70 años, que prefieren pedalear un modelo apto para la ciudad.Toda una tropa de devotos que a la mínima de cambio participa en carreras que se celebran en todo el mundo. Cualquier excusa es buena para viajar, y ¿qué mejor que hacerlo montado sobre un artilugio que se propulsiona sin más energía que la producida por nuestro cuerpo?

Este superhobby ha empujado a experimentados deportistas a crear nuevos retos de competición, como es el caso de la Transpyr, una carrera creada por ciclistas y para ciclistas que atraviesa los Pirineos. “Tras experimentar en nuestra propia piel la sensación de lograr el reto de alcanzar el mar Cantábrico desde el Mediterráneo -explica desde Girona uno de sus organizadores, Francesc Sallent-, quisimos compartir la experiencia con cuantos más ciclistas, mejor. Nuestra pasión por el ciclismo de montaña y la naturaleza nos impulsó a organizar esta prueba. Siempre que podemos, salimos a explorar nuevos rincones de los Pirineos, lo que nos sirve para ir enriqueciendo la Transpyr edición tras edición”.Y es que la Transpyr es una de las mejores rutas de MTB del mundo.

Así lo creen muchos, entre ellos Rubén Marzal, al frente de la tienda de ciclismo online Bicilink y autor de un blog para faná- ticos de la MTB, hecho por y para ciclistas. Recién llegado de otra gran carrera que se lleva a cabo en nuestro país, la Andalucía Bike Race, explica que fundó su pequeña empresa junto a otros aficiona- dos a la bici “para poder dedicarnos a lo que más nos interesa: el ciclismo y el marketing online”. No hay duda de que se trata de un deporte en auge, añade, ya que cada año crece el número de adeptos y surgen nuevas carreras. Todo ello le permite explorar, siempre que puede, nuevas rutas y probar los últimos modelos de bicicleta.

Lo cierto es que si os va la MTB, estáis de suerte. Hay recorridos para todos los gustos, para ciclistas expertos y audaces y para aficionados entusiastas. Los hay en todos los continentes y en los parajes más dispares: el Himalaya, Mongolia, el outback australiano, Estados Unidos, Costa Rica... Y por supuesto en nuestra geografía, donde cada día hay más gente dispuesta a engancharse a esta práctica que, compartida, crea vínculos y amistades y ofrece una forma de afrontar la existencia.

Según parece, hasta Einstein hizo esa comparativa. “La vida es como montar en bicicleta -dijo-.

Otras competiciones de MTB alrededor del mundo

Además de La Ruta de los Conquistadores, existen numerosas competiciones de MTB alrededor del mundo que desafían a los ciclistas tanto física como mentalmente. Aquí te presentamos algunas de ellas:

  1. Transpyr: Es la joya del mountain bike español y una de las pruebas más respetadas de Europa. La Transpyr recorre la vertiente sur de los Pirineos, ofreciendo una variedad paisajística incomparable. No es recomendable para iniciados debido a la longitud de las etapas y el desnivel acumulado.
  2. Bike Transalp: Considerada por muchos como la prueba MTB más icónica de Europa, la Bike Transalp atraviesa los Alpes cruzando Austria, Suiza e Italia. La Transalp te sumerge en el corazón de los Alpes, con puertos míticos, descensos vertiginosos y panorámicas que quitan el aliento. Se requiere un nivel técnico alto y excelente forma física.
  3. Iron Bike: Con más de 20 ediciones a sus espaldas, la Iron Bike en la región italiana del Piamonte es una prueba que hace honor a su nombre. El desnivel acumulado de 27.000 metros la convierte en una de las pruebas más verticales del planeta. Esta carrera exige una preparación específica para entrenar la capacidad de recuperación entre etapas.
  4. British Columbia Bike Race (BCBR): Si tuvieras que imaginar el paraíso del mountain bike, probablemente se parecería mucho a British Columbia. Los bosques infinitos atravesados por senderos perfectamente trazados, la dificultad técnica de las bajadas y la calidad de la organización atraen a los ciclistas. Se requiere ciclistas con buen nivel técnico en descensos y habilidad para manejar terrenos húmedos y raíces. Esta carrera se desarrolla en siete etapas a través de la accidentada costa occidental canadiense, desde Victoria hasta Whistle. Se trata de la British Columbia Bike Race, o BCBR, referente mundial en trails de MTB, que cubre un trayecto de más de 300 kilómetros y acumula más de 9.000 metros de desnivel. Aquí, los participantes se encontrarán con algunos de los singletracks más impresionantes del mundo.
  5. Moab: El condado de Moab, en Utah, es un lugar mítico para el mountain bike mundial. Los paisajes del desierto de Utah son únicos en el mundo. El calor del desierto puede ser extremo, especialmente en verano. La hidratación es crucial.
  6. Yak Attack: Si buscas la definición de “extremo” en el mountain bike, la Yak Attack en Nepal es probablemente la respuesta. Más que una carrera, es una expedición. Combinas el desafío físico del ciclismo con la dificultad añadida de la altitud. La aclimatación a la altitud es fundamental. Es recomendable llegar con días de antelación para adaptarse. El mal de altura es un riesgo real que puede terminar tu participación. La cita con la carrera de MTB celebrada a mayor altitud del mundo -alcanza cotas de hasta 5.416 metros- tiene lugar en la cordillera del Himalaya. No todos los ciclistas se atreven a afrontar este reto, que se desarrolla en uno de los territorios más abruptos y duros del planeta. Aquí, las tierras bajas, cálidas y polvorientas contrastan con unas cumbres nevadas en las que el oxígeno escasea. Además, a lo largo de los 10 días que dura la competición los participantes tienen que salvar un desnivel acumulado de 15.000 metros. Sus propios organizadores dicen que la Yak Attack es inclasificable, que juega en su propia liga. Aunque no es apta para el común de los ciclistas, no está pensada solo para la élite. La fortaleza física es indispensable, por supuesto, pero también lo son el autocontrol mental y la tenacidad necesarios para conseguir llegar a la línea de meta.
  7. Australia: Australia ofrece uno de los entornos más hostiles y fascinantes para el ciclismo de montaña. El calor es tu principal enemigo. Rodar bajo el sol australiano con temperaturas superiores a 40°C pone a prueba tu capacidad de gestionar el esfuerzo y la hidratación. Entrenar en condiciones de calor es esencial. La gestión de líquidos y electrolitos marca la diferencia entre terminar y abandonar. La Crocodile Trophy es una carrera anual que se celebra desde 1995, lo que la convierte en una de las más legendarias. Aunque su organizador, el ex ciclista profesional austríaco Gerhard Schönbacher, pensó en un principio llevarla a cabo en Vietnam, al poco cambió de idea y trasladó el proyecto a Australia, país en el que había competido muchas veces y donde tenía una casa. Así pues, el outback de la isla más grande del mundo fue el lugar elegido para celebrar esta dura prueba de MTB que somete a sus participantes a temperaturas de 40ºC en algunos parajes de look marciano. Aunque no todos son escenarios desérticos. Con etapas que superan los 135 kilómetros por día y un desnivel acumulado de 17.000 metros, la competición parte de Smithfield, en el nordeste del país, en el estado de Queensland, y se interna hacia el sur por las selvas tropicales de Cairns.
  8. Cape Epic: Sudáfrica alberga lo que muchos consideran la carrera de MTB por etapas más prestigiosa del mundo. La Cape Epic tiene cobertura mediática internacional y ofrece puntos para el ranking UCI. Combina subidas brutales, descensos técnicos extremos y largas secciones por llanuras africanas. Aunque hay categorías amateur, la exigencia es considerable. La Cape Epic parte y termina en la Universidad de Ciudad de El Cabo. Aquí se reúnen los ciclistas el primer día y hacen 26 kilómetros hasta Tulbagh, gran zona de viñedos, desde donde comienza la carrera en siete etapas. Pasan por Wellington, Welvanpas (donde discurren unos famosos senderos ciclistas) y las montañas de Stellenbosch, también conocida como la ciudad de los robles, para tomar rumbo hacia Durbanville, ya en las inmediaciones de Ciudad de El Cabo, desde donde se afronta el último tramo de vuelta hasta la universidad. Un total de casi 650 kilómetros con un durísimo desnivel acumulado de 14.950 metros y muchos tramos de escalada y de descenso extremos que requieren la máxima concentración y destreza por parte de los corredores. Un reto que pone al ciclista y a su vehículo al límite de sus fuerzas. Pero sin duda la cita de la Absa Cape Epic MTB Race tiene muchos adeptos, pues suelen participar alrededor de 600 equipos.
  9. Iron Bike: Esta competición de MTB es conocida como Iron Bike, y parte de Limone Piemonte para finalizar en Sauze D’Oulx, ambas localidades ubicadas en la región del Piamonte, en los Alpes italianos. Es una carrera muy dura que combina subidas y bajadas extremas y algunos tramos de porteo a pie. La Iron Bike discurre a lo largo de unos 700 kilómetros y acumula un desnivel alucinante: 27.000 metros, lo que la convierte en una de las carreras de MTB más arduas del mundo. Por si eso fuera poco, incluye tramos que requieren de cierta dosis de heroicidad, como la ascensión al monte Chaberton, de 3.131 metros de altitud, el mayor reto de la competición. En la cima se halla el fuerte militar más alto de Europa, construido por los italianos entre 1896 y 1910. Aunque hasta la Segunda guerra Mundial perteneció a Italia, en 1947 el monte Chaberton pasó a estar bajo soberanía francesa. Sin duda, afrontar esta escalada es una misión brutal, no apta para todos los públicos. Una de las características de esta dura prueba es la gran cantidad de senderos de alta montaña que comprende, además del fuerte descenso cronometrado a la fortaleza de fenestrelle, una impresionante construcción defensiva en el Piamonte a la que se accede a través de 4.000 escalones.
  10. Mongolia Bike Challenge: Esta dura prueba de mountain bike se desarrolla en la tierra de Gengis Kan con etapas que superan los 170 kilómetros y un tramo contrarreloj de 47 kilómetros. Fue ideada por el aventurero y ciclista italiano Willy Mulonia, quien hace más de 10 años viajó a este país asiático para pedalear a su antojo y tuvo con él un flechazo. Poco después se lanzó a organizar la que hoy es una de las carreras de MTB con mayor reconocimiento del mundo. Y también una de las más impactantes: gran parte del recorrido se desarrolla en la estepa mongola, una vasta llanura sin reglas ni barreras donde se ponen a prueba el cuerpo y la mente. En este paisaje de gran belleza, los corredores, organizados en equipos de al menos cinco miembros, compiten en alguna de las ocho categorías agrupados por edades y género. Es una carrera larga y difícil, abierta tanto a profesionales como a aficionados. Todos ellos deberán superar durante el trayecto un desnivel de hasta 14.000 metros. El lema de la Mongolia Bike Challenge es “donde lo imposible se hace posible”. Y así es, en un país prácticamente sin infraestructuras al servicio del viajero. Es decir, que a lo largo de la ruta los participantes no encontrarán ni un solo hotel, por lo que deberán acampar en plena naturaleza.

Estas competiciones son solo una muestra de la gran variedad de eventos de MTB que se celebran en todo el mundo. Cada una de ellas ofrece desafíos únicos y paisajes espectaculares, atrayendo a ciclistas de todos los niveles y nacionalidades.

Un ciclista de montaña afrontando una subida.

A continuación, se presenta una tabla comparativa de algunas de estas competiciones:

Carrera Ubicación Distancia Aproximada Desnivel Acumulado Nivel de Dificultad
La Ruta de los Conquistadores Costa Rica 400 km 3.000 m Extremo
Transpyr Pirineos (España) 700 km 18.000 m Avanzado
BCBR (British Columbia Bike Race) Canadá 300 km 9.000 m Alto
Bike Transalp Alpes (Austria, Suiza, Italia) 520 km 17.750 m Alto
Iron Bike Piamonte (Italia) 700 km 27.000 m Extremo
Yak Attack Nepal (Himalaya) Variable 15.000 m Extremo
Cape Epic Sudáfrica 650 km 14.950 m Muy Alto
Crocodile Trophy Australia Variable 17.000 m Extremo
Mongolia Bike Challenge Mongolia Variable 14.000 metros Alto

Ciclistas durante la Cape Epic en Sudáfrica.

Cualquier excusa es buena para viajar, y ¿qué mejor que hacerlo montado sobre un artilugio que se propulsiona sin más energía que la producida por nuestro cuerpo?

Está claro que si te gusta el MTB, estás de suerte. Hay recorridos para todos los gustos, para ciclistas expertos y audaces y para aficionados entusiastas.


Imparables Costa Rica | La ruta de los Conquistadores 2018

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