Rutas Ciclistas en Zaragoza: Descubre los Mejores Recorridos

Mucho más cerca de lo que imaginas, un sinfín de rutas, caminos y recorridos en plena naturaleza aguardan a ser transitados en bici por familias con ganas de disfrutar de una jornada al aire libre. Sin salir de la propia provincia de Zaragoza, son muchos los senderos que se pueden realizar, y de todo tipo de dificultades. Lagos, montañas, ríos, pasarelas e incluso castillos y molinos son algunos de los atractivos que encontrarás en la selección de rutas que hemos hecho para ti. Así que… ¡No hay excusa! Hoy te damos ideas para pedalear en familia. Unas son más complicadas que otras en cuanto a desnivel se refiere.

Zaragoza es la cuarta provincia más grande de España, con más de 17.000 kilómetros cuadrados de terreno ideal para la práctica del ciclismo. El valle del Ebro divide la provincia en distintos relieves, proporcionando una amplia variedad de rutas de bicicletas de montaña. Las rutas de MTB en Zaragoza destacan por su accesibilidad y buena comunicación, siendo perfectas para ciclistas de Aragón y de grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Logroño.

Pero Zaragoza no es solo un destino para el mountain bike. Sus carreteras secundarias, bien asfaltadas y con poco tráfico, la convierten en un paraíso para los ciclistas de bicicletas de carretera. Gracias a su clima templado en otoño y primavera, Zaragoza es un destino perfecto para los ciclistas que buscan explorar nuevos terrenos sin temperaturas extremas.

A continuación, exploraremos algunas de las rutas más destacadas en la provincia de Zaragoza, ofreciendo opciones para todos los niveles y gustos:

1. Ruta Urbana por Valdespartera y el Canal Imperial de Aragón

Para los más perezosos, esta ruta es idónea. No hace falta ni salir de la ciudad. Tan solo una bici en buen estado y muchas ganas de pasar un buen rato practicando deporte. Te recomendamos que, aunque vivas lejos de Valdespartera, te montes en el tranvía -porque sí, está permitido subir con bicis cuando no hay demasiada gente- y lo dejes en la parada de Mago de Oz. Este sendero urbano parte de Valdespartera.

Gracias al carril bici, aparecerás prácticamente sin darte cuenta en el zaragozano barrio de Montecanal. De ahí, sin dejar de lado el Canal Imperial de Aragón, pasarás por Rosales del Canal. Una vez que dejes atrás Rosales, tendrás que tomar el Puente de La Muela. Ya cerca de la autovía A-2, y casi siguiendo su trazado, llegarás al Soto de Miralbueno. Ánimo, porque la meta ya está cerca. Además, no te preocupes, es un camino totalmente llano.

Y directamente desde el Soto de Miralbueno, de nuevo junto al Canal, unos kilómetros después concluirás la etapa en el Parque de PLAZA, donde un laberinto te está esperando. Su facilidad hará que no estés solo en este trayecto, seguro que te cruzas con otros zaragozanos caminando o en bici, casi todos ellos en familia.

El Canal Imperial de Aragón se concibió para abastecer a los campos del entorno y también como vía de navegación. Esta última función ya no la cumple, pero aún es indispensable para el riego e incluso para el agua de boca de la ciudad. Pero además, sus orillas se han convertido en una fabulosa vía para pasear y practicar deporte. Perfecto en otoño, cuando ya no aprieta el calor. Así como sirve para descubrir rincones a los foráneos. Sobre todo para aquellos que eligen la acampada o las caravanas para viajar, ya que el comienzo de esta ruta es el Camping de Zaragoza.

En la parte trasera del camping comienza un camino que por momentos se convierte en una sombreada senda entre pinos y la vegetación que de forma irreprimible surge junto a las aguas, como si de un espeso bosque de ribera se tratase. Es uno de los tramos favoritos de ciclistas, runners y también de paseantes de perros. Y pese a lo angosto, no suele haber problemas de convivencia entre todos ellos. No obstante, si alguien prefiere circular más cómodo, diversos puentes cruzan a la otra orilla por la que discurre una vía más despejada.

Unos cuantos minutos de pedaleo bajo la sombra de los plataneros plantados en las orillas y se alcanza un icono del recorrido, tanto a su paso por Zaragoza, como de todo el trazado del canal. Porque no hay que olvidar que el Canal Imperial de Aragón en realidad nace en la localidad navarra de Fontellas. Ahí, muy cerca de Tudela, toma las aguas del Ebro y emprende un camino de 110 kilómetros hasta devolver sus aguas al mismo río en el municipio aragonés de Fuentes de Ebro. En ese largo discurrir tan apenas hay esclusas. Y las primeras y más monumentales son las del barrio de Casablanca. Una barriada que debe su nombre al propio canal, o más bien a la casa encalada vecina a las esclusas. Y al lado de la “Casa Blanca” maña está la Fuente de los Incrédulos. Construida en 1786 por Ramón de Pignatelli, el ilustrado que impulsó esta obra hidráulica y que pese a los muchos problemas, retrasos y críticas, llevó a buen puerto su sueño.

Dejamos atrás las esclusas de Casablanca y al salto en altura que literalmente dan las aguas se suma un cambio en el paisaje urbano. Aquí se inicia el tramo menos natural. Al menos por la izquierda, donde el firme es un carril bici entre peatones y coches. Para quién desee poner a prueba la amortiguación de su montura, le es posible pedalear por el camino pedregoso de la otra orilla, la cual queda a los pies de los Pinares de Venecia.

El carril bici se prolonga durante un par de kilómetros, hasta que de forma definitiva desaparece, al mismo tiempo que se observa que nos alejamos de las casas y bloques de vivienda. Así, sin darnos cuenta sobrevolamos el intenso tráfico de la Ronda de Hispanidad gracias a una reciente adaptación del canal.

A partir de aquí se aleja el casco urbano de Zaragoza Cada vez está más presente el verde de huertas. Y también de pinares como el de Valdegurriana. Los pinos, más o menos cerca del camino ya nos acompañan hasta el final del itinerario. Ese fin no es otro que las segundas esclusas, las de Valdegurriana. Igualmente monumentales para salvar un desnivel de hasta 13 metros. Sin embargo, pese a su imponente presencia, las esclusas no están demasiado cuidadas. Su vistosa arquitectura ha resistido el paso de los siglos, de millones de litros de agua y ahora tiene que lidiar con cierto abandono.

2. Mirador de las Planas en Cadrete

Si quieres algo más atrevido para ti y los más mayores… Te recomendamos esta ruta. En el Mirador de las Planas, en Cadrete, a 12 km al sur de la ciudad de Zaragoza, podrás disfrutar de unas vistas privilegiadas y unos molinos gigantes de más de cien metros. Además, durante el camino, podrás apreciar las ruinas del que fue el Castillo de Cadrete.

La primera es la más dura, sobre todo el primer kilómetro que roza el 10% de pendiente media. El terreno en esta zona está asfaltado, cosa que te ayudará bastante a la hora de pedalear. Tras pasar el primer tramo, ya no encontrarás suelo asfaltado, aunque la tierra está en perfecto estado, sin muchos baches, cosa que te ayudará bastante durante la subida. Algo menos de kilómetro y medio donde la pendiente vuelve a subir, pero no excesivamente.

3. Vía Verde del Tarazónica

Casi en la frontera entre Navarra y Soria se encuentra Tarazona, una localidad en una situación inigualable. Y es que si te gustan las buenas vistas, la Vía Verde del Tarazónica es un sendero de foto. Este municipio, conocido internacionalmente por su Cipotegato -un personaje verde, amarillo y rojo, que cada 27 de agosto sale a las calles de la ciudad y es recibido por una lluvia de tomates- cuenta con una ruta que une la localidad zaragozana con la vecina Tudela, en la Comunidad Foral de Navarra. Y todo ello bajo la mirada de un atento Moncayo que no te abandona en ningún kilómetro del camino.

La ruta Vía Verde del Tarazónica debe su nombre al ferrocarril que un día existió y que unía estas dos localidades vecinas. Se parte de la actual estación de ferrocarril de la ciudad navarra. De ahí, abandonamos la estación por una nueva rampa que nos sitúa en un carril-bici de color verde sobre el Camino Caritat. La calle desemboca en un paso sobre las vías de Renfe -ojo, está en activo-. A mano izquierda dejaremos un puente para seguir por la Vía Verde, que enfila hacia el trazado del Tarazonica.

En el kilómetro 3,3, alcanzaremos la estación de Tudela, pasando junto a la plaza de toros. Al poco encontraremos una pequeña área de descanso con elementos que recuerdan el pasado ferroviario de esta ruta. Después de atravesar la nueva pasarela sobre Carretera de Ablitas, en el kilómetro 4, se nos presenta un olivar. Al otro lado, la Vía Verde cruza las aguas del Canal de Lodosa, que riega las huertas con agua del Ebro. Al otro lado de este canal, en el kilómetro 6, una nueva recta se abre hacia el Moncayo, cruza por debajo de una autopista y un camino rural, que nos lleva a los andenes de la estación de Murchante. Ya estamos en el kilómetro 7.

Comienza un ascenso -no muy acusado- hacia el primer gran terraplén de la ruta. Luego, se llega a Tulebras -último pueblo de Navarra, junto a la Carretera de Barillas-, donde podemos visitar el Monasterio de Santa María de la Caridad (S. XII), primer convento cisterciense femenino de España. Alcanzado el kilómetro 15, llegamos hasta las estaciones de Malón, ya en la comunidad aragonesa. Allí también hay un área de descanso donde se pueden reponer fuerzas. Ya en el kilómetro 16, nos adentramos en una trinchera de casi dos kilómetros.

4. Mirador de Torrecilla de Valmadrid

La llegada hasta el Mirador de Torrecilla de Valmadrid, municipio y barrio rural de Zaragoza, es un clásico paseo en bici situado a los alrededores de la capital maña. El camino no es difícil. Solamente el último tramo. Desde el inicio de la ruta en Torrecilla de Valmadrid, disfrutarás de un camino ancho y sin baches apto para profesionales y principiantes del ciclismo. No te preocupes, la pendiente media no te supondrá un problema en la mayoría de la ascensión.

Sin embargo, no todo va a ser fácil. En general, es un puerto corto, de algo menos de cuatro kilómetros, donde vas ganando altura muy moderadamente. Hasta llegar al último kilómetro. Ahí la cosa cambia un poco. Y la pendiente, también. Al entrar en un pinar, la subida se dispara por encima del 11% y se prolonga hasta la llegada al mirador.

5. Santuario de Monlora desde Luna

El santuario de Monlora, a cinco kilómetros de Luna, es un enclave referente para muchos cincovilleses. El edificio fue construido en el 1500, remodelado y modificado después en el 1762. El monasterio permanece en muy buen estado de conservación, principalmente por la restauración a la que fue sometido en la década de los noventa y por el uso que tiene actualmente como hospedería.

Si te pica la curiosidad o te has animado a hacer esta ruta, deberás partir desde Luna, un pequeño municipio de la comarca de las Cinco Villas a poco más de 60 km de la capital aragonesa. El terreno hasta el mirador es sencillo: la bici rueda fácil debido al buen estado del asfalto. La subida es corta, unos 4 km, y no tiene pendientes excesivas, por lo tanto es un puerto accesible para ciclistas de todos los niveles. La pendiente máxima que alcanzarás en esta ruta ronda los 8,5%, durante el tramo final del camino.

Cuando llegues a la cima, no solo podrás disfrutar de las vistas -al norte, los Mallos de Riglos y la Peña Oroel, al este la sierra de Guara y al sur, el Moncayo- también podrás descubrir el convento, la iglesia, la hospedería o comer en su restaurante. Te recomendamos que te lleves unos buenos prismáticos porque las vistas lo merecen.

6. Anillo de Gallocanta (BTT - MTB)

Recorrido: circular, Daroca - Daroca.
Provincias: Zaragoza y Teruel.
Kilómetros: 49 km aprox.
Jornadas recomendadas: 2 días.
Dificultad: Baja - media.

Este pequeño pero intenso anillo comienza en Daroca. Sabemos que el Cid histórico acampó durante varios días en esta ciudad en 1090, y que allí firmó un acuerdo con el conde catalán Berenguer Ramón II, a quien había derrotado poco antes en el Maestrazgo. El Cantar de mío Cid, a su vez, también se refiere a Daroca y afirma, con poco fundamento histórico, que la ciudad tributaba al Campeador, quien había sojuzgado con sus hombres toda la zona. Para imponer su ley, el Cid, siempre según el Cantar, estableció varios campamentos desde los que lanzaba sus algaras. Uno de ellos, el más conocido, lo situó en el Poyo del Cid (Teruel). El otro, en Allucant. No se sabe con exactitud donde se encuentra este lugar, aunque algunos estudiosos opinan que se trata de Gallocanta, población que era conocida como Allucant en el siglo XIII. Esta posibilidad nos abre las puertas a una ruta circular muy atractiva y de gran valor histórico y ecológico, ideal para un fin de semana.

La Naturaleza es la gran protagonista de esta ruta que, partiendo de Daroca, atraviesa la bonita Sierra de Santa Cruz por caminos rurales de buen firme hasta llegar al pueblo de Gallocanta. El itinerario BTT sigue el camino senderista hasta Castejón de Tornos y allí lo abandona para seguir durante 4 km una variante BTT señalizada, hasta que esta, poco antes de llegar a Val de san Martín, se une de nuevo al camino senderista.

La laguna de Gallocanta es un impresionante sistema lagunar jalonado de pequeños pueblecitos. Es una de las lagunas saladas más extensas de Europa Occidental y posee una gran diversidad biológica. Este ecosistema acoge cada invierno a miles de grullas y otras aves migratorias que se detienen aquí en sus viajes entre el norte de Europa y África. Se trata de un espectáculo natural de primer orden que, junto al buen número de aves acuáticas, esteparias y rapaces que alberga (más de doscientas especies), convierten a Gallocanta en uno de los paraísos ornitológicos de Europa.

El regreso, coincidente en el último tramo, nos devuelve a Daroca. Esta ciudad monumental fue fundada por árabes yemeníes en el siglo VIII. Tras cruzar sus imponentes murallas, el viajero se siente trasladado a otra época. Daroca posee un rico y variado patrimonio artístico tan extenso como su historia. Para conocer sus secretos lo mejor es callejear y perderse por sus pasadizos, patios y rincones. El pasado islámico también se deja notar en su gastronomía, y especialmente en su repostería, donde sobresalen las trenzas mudéjares o las almojábanas.

El camino está señalizado para senderistas con rayas roja y blanca (Sendero de Gran Recorrido), y rayas blanca y amarilla (Sendero de Pequeño Recorrido). Sin embargo, cuando la ruta senderista se vuelve muy dificultosa o técnica se abren variantes indicadas con señalización específica para BTT. Estas variantes BTT - MTB van por caminos rurales o senderos alternativos y, cuando no es posible, por carreteras secundarias.

Se trata de un anillo cicloturista de dos días no muy exigente aunque con algunos fuertes repechos. En invierno puede haber algunos caminos embarrados y también precaución en algunas bajadas ya que las rodadas de los vehículos agrícolas han dejado algunos surcos profundos que te pueden desestabilizar si no vas con cuidado.

Consejos y recomendaciones:

  • Viaja tranquilo y seguro: lleva contigo los tracks y la topoguía.
  • El mayor problema de orientación puedes encontrarlo dentro de los pueblos: lo mejor es, desde luego, preguntar a los vecinos y llevar contigo los tracks o la topoguía, donde aparecen las indicaciones oportunas para seguir ruta.
  • Víveres y repuestos. Lleva siempre algo de comida en tu mochila (bocadillo, frutos secos, barritas energéticas...). No olvides tampoco llevar agua.
  • Reserva con antelación tu alojamiento, especialmente si viajas en invierno, durante la temporada alta de grullas.
  • Consigue tu salvoconducto. El salvoconducto es un "pasaporte" personalizado que puedes sellar en muchas localidades del Camino del Cid. Con él puedes obtener descuentos mínimos de un 10 % en más de 200 alojamientos y beneficiarte de ofertas promocionales. Es gratuito y se solicita en cualquiera de las más de 70 oficinas de turismo de la ruta o en el Consorcio Camino del Cid.

Otras Rutas Destacadas

  • Monegrillo: Recorrido circular desde el pueblo, visitando la balsa Frella y los miradores de la estepa monegrina.
  • Entorno de Calatayud: Rutas de bicicleta de montaña con impactantes formaciones rocosas y mesetas, conocido como el "Far West zaragozano".
  • Mequinenza y el Mar de Aragón: Ruta señalizada alrededor del Embalse de Mequinenza, con subidas de pendientes constantes.
  • Sos del Rey Católico: Ruta circular desde este bello pueblo medieval, pasando por Navardún y la Finca de Roita.

El entorno de Calatayud, al sur de la provincia de Zaragoza, ofrece rutas muy apetecibles de realizar en bicicleta de montaña, debido a sus impactantes formaciones rocosas y mesetas de la Sierra de Armantes. Es conocido también como el Far West zaragozano o el Utah español. En él nos podemos sentir como si estuviéramos en los senderos del Moab o el Monument Valley del oeste americano, pero en tierras aragonesas. Una ruta imprescindible si te gusta rodar rodeado de paisajes agrestes con tu bicicleta, o quieres obtener las mejores fotos de tu viaje.

En Mequinenza, en el extremo este de la provincia de Zaragoza, se encuentra el llamado Mar de Aragón, el Embalse de Mequinenza. Se trata de uno de los embalses más grandes de España, que contiene las aguas de la confluencia fluvial de mayor caudal de todo el país, la unión de los ríos Cinca y Segre con el Ebro. Esta ruta señalizada por iniciativa de la comarca del Bajo Cinca recorre el terreno quebrado de los alrededores del embalse. Se visita la presa del pantano, la parte alta de la Sierra de Mequinenza y el Pantano de Ribarroja. El recorrido posee subidas de pendientes constantes por terreno fundamentalmente seco.

Los límites de la provincia de Zaragoza llegan casi hasta el Prepirineo en la comarca de las Cinco Villas, cuya capital es el Sos del Rey Católico. Declarado Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural, este bello pueblo medieval emplazado sobre una atalaya para enfatizar su defensa siglos atrás es el punto de partida de una ruta circular sobre su atractivo entorno. El trazado pasa por la localidad de Navardún y sube hasta la Finca de Roita, donde podremos divisar su castillo medieval semiderruido, pero con bonitas vistas de la sierra y del enclave navarro de Petilla.

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