Ruido en Frenos Hidráulicos de Bicicleta: Causas y Soluciones

Los frenos de disco son uno de los componentes más importantes de nuestras bicicletas, ya que sin ellos, reducir la velocidad sería muy complicado, por no decir imposible.

Además, son uno de los inventos que, viniendo de la moto, mejor se han adaptado al MTB. Precisamente por ello hay que acertar muy bien con el tipo de freno que necesitamos, hacerles un mantenimiento adecuado y revisarlos de vez en cuando. Porque a veces fallan o, simplemente, no se adaptan a la modalidad de MTB que hacemos.

Buena parte de las quejas de los ciclistas vienen provocadas por el ruido. Ese maldito chirrido... El ruido en los frenos de disco puede ser molesto y afectar tu experiencia al montar en bicicleta. Además de solucionar estos ruidos, es importante asegurarse de que los frenos estén siempre en óptimas condiciones. De hecho, mantener un buen rendimiento en los frenos requiere revisiones periódicas.

Entonces tendremos que cambiar el conjunto, alguno de sus elementos o al menos revisar si están en buenas condiciones.

A continuación, exploraremos las causas más comunes del ruido en los frenos hidráulicos de bicicleta y te proporcionaremos soluciones prácticas para mantenerlos funcionando de manera óptima.

Causas Comunes del Ruido en los Frenos de Disco

Aquí te presento algunas de las razones más comunes por las que tus frenos de disco pueden estar generando ruido:
  1. Desgaste de las pastillas de freno: Una de las razones habituales para esto es por desgaste en las pastillas, que con el uso van perdiendo material y por lo tanto habrá más recorrido entre la pastilla y el disco. Además, cuando el compuesto de las pastillas llega a su fin, notarás que al frenar choca el metal de la pinza de freno con el disco, pudiendo así llegar a dañar éste. Y lo notarás fácilmente porque tendrás una “banda sonora” muy desagradable que te recordará que tu disco se está rayando.
  2. Aire en el sistema de frenado: Otro problema común en los frenos es que la maneta no tenga siempre el mismo recorrido a la hora de frenar. Seguro que te ha pasado más de una vez que vas a “echar el ancla” y, de repente, toca la maneta con el puño. Lo peor de todo es que habrá veces que lo haga y otras no. En la mayoría de los casos, esto se debe a que el freno ha cogido aire.
  3. Mala elección del líquido de frenado: Por ejemplo, si usamos frenos Shimano debemos tener en cuenta que la marca japonesa se caracteriza por utilizar aceite mineral. Mientras que SRAM empleaba líquido sintético DOT... El problema es que si ponemos sintético en unos frenos Shimano (o en los nuevos SRAM) el nuevo aceite “atacará” a las juntas tóricas de la maneta hasta hacer que se rompan.
  4. Mala alineación de la pinza o disco doblado: Hay veces que tenemos un roce continuo de pastillas con disco que, a veces, deriva en un soniquete insoportable. Cuando ocurre esto el problema es que la pinza está mal alineada respecto al disco o que el disco se ha doblado.
  5. Sobrecalentamiento de los frenos: Si haces bajadas técnicas, largas o ambas cosas a la vez, puede que notes como los frenos se van “cansando” y cambiando de comportamiento. Esto suele deberse a que los frenos hacen un sobreesfuerzo y el líquido y las estructuras de rozamiento (disco y pastillas) alcanzan demasiada temperatura.
  6. Humedad: Muchas veces, el ruido es motivado por la humedad, por la lluvia, la niebla o el paso por zonas encharcadas. En este caso, no hay problema: el ruido desaparecerá por sí solo.
  7. Deformación temporal del disco: Otro ruido habitual es el sonido metálico que emite el freno de disco tras un descenso prolongado y con fuerte pendiente. El origen suele ser una deformación momentánea provocada por el calor en el disco. Cuando se enfría, el problema desaparece igualmente.
  8. Pastillas contaminadas: Esto podría deberse a cualquier elemento contaminante con el que pudiéramos tropezar en nuestra ruta, como grasa suelta en el asfalto. En otros casos, podría deberse a alguna fuga de líquido de frenos causada por desgaste del sellado de los pistones. De este modo, cuantos más km recorras, mayor será la posibilidad de tener problemas en este aspecto.
  9. Fallo en el ajuste de los frenos: Si las pastillas y/o las pinzas no están alineadas correctamente, pueden causar vibraciones que provocan ruido. Lo mismo puede ocurrir si los pernos y otros elementos no se aprietan correctamente.
  10. Calidad de las pastillas: El compuesto con el que están fabricadas las pastillas puede influir también en el ruido del sistema de frenado de tu bicicleta. Las denominadas pastillas orgánicas tienden a ser más silenciosas que las metálicas.

Soluciones para Eliminar el Ruido de los Frenos

Una vez identificada la causa del ruido, aquí hay algunas soluciones que puedes implementar:

  1. Reemplaza las pastillas desgastadas: Para solucionar este problema, es tan fácil como comprar unas pastillas nuevas. Asegúrate de que son las pastillas compatibles con los frenos que utilices. Un cambio de pastillas es barato y sencillo. Ya que cambias de pastilla puedes aprovechar para ver los distintos tipos de compuestos disponibles en tu marca de frenos.
  2. Purga los frenos: Si tienes este problema, no hace falta cambiar los frenos. Simplemente hace falta purgarlos. En el mercado existen kits de purgado de freno (ojo porque cada marca tiene el suyo específico) y puedes hacerte con uno por un precio no muy elevado. En caso de que tengas la más mínima duda sobre cómo hacerlo nuestra recomendación es que lo lleves a una tienda o taller.
  3. Usa el líquido de frenos correcto: Una mala elección de líquido de frenado puede hacer que tengas que cambiar todo el sistema de frenado.
  4. Alinea la pinza de freno: La primera razón tiene fácil solución: hay que aflojar un poco los tornillos de la pinza al soporte del cuadro y ajustarla respecto al disco. La mayoría de las veces basta con aflojar, apretar la maneta a fondo y apretar los tornillos (sin pasarnos). Luego bombeamos un poco mientras hacemos rodar la rueda. En alguna ocasión toca repetir la operación. Si con esto no se soluciona deberemos echar un vistazo no sea que tengamos algún pistón que no se accione o retroceda correctamente.
  5. Endereza o reemplaza el disco doblado: Si se nos ha doblado el disco lo primero que tenemos que hacer es escribir cien veces en una pizarra: “ojo con el disco”. Si el disco está “tocado” hay algunas herramientas específicas para enderezarlo, pero es una operación delicada. Entero no, pero a lo mejor te toca pensar en comprar un disco nuevo si éste se ha doblado.
  6. Mejora tu sistema de frenado: Si nuestros frenos se “agotan” todos los fines de semana es probable que nuestro estilo de conducción o la disciplina que practicamos esté empezando a poner al límite nuestros frenos. Es posible que estas bicis vengan montadas con frenos de doble pistón que dan un funcionamiento perfecto en la mayoría de las situaciones pero que pueden resultar insuficientes si nos “metemos en líos”. Puede que debamos pensar si no sería mejor cambiar nuestros frenos por unos de cuatro pistones.El otro elemento que podemos necesitar cambiar es el tamaño de los discos. ¿Usamos frenos de 160 mm? En resumen, si nuestros frenos son insuficientes en cada salida es posible que tengamos que cambiar todo el sistema. En el mercado hay muchas opciones para hacer una “mejora” sustancial sin que tengamos que hipotecar nuestra casa.
  7. Limpieza de los discos y pastillas: La primera medida es realizar una limpieza correcta de los discos y las pastillas de freno. Para ello deberás emplear un limpiador específico para frenos de disco. Normalmente, este tipo de producto tiene una base de alcohol isopropílico (también conocido como isopropanol) que garantiza una rápida evaporación y no deja residuos. Aplica una cantidad generosa sobre los discos, empleando un paño limpio. Aprovecha para revisarlos, por si sufrieran alguna curvatura o deformación.
  8. Lija las pastillas: Unas pastillas con una superficie brillante o cristalizada puede ser el síntoma de unas pastillas contaminadas o gastadas en exceso. Lijar un poco las pastillas (con lija de grano fino) para que su textura se vuelva un poco más rugosa sería una medida suficiente para que el sistema vuelva a funcionar correctamente.
  9. Inspecciona la pinza: Al quitar las pastillas, puedes aprovechar para limpiar e inspeccionar la pinza para ver si hay signos de fugas de líquido de frenos de los pistones o si los sellos parecen desgastados. Ante cualquier señal de fuga, lo mejor es acudir a tu mecánico de confianza.
  10. Alinea correctamente los frenos de disco: Para un correcto funcionamiento, los frenos de disco deben estar alineados correctamente. Es decir, el disco debe estar centrado entre las pastillas de freno para que ambas lo muerdan al mismo tiempo y con la misma fuerza.

Ruidos en los frenos de disco: causas y soluciones

Mantenimiento Preventivo

Para evitar o demorar en lo posible el desgaste y las averías de los componentes de la bicicleta, es muy importante seguir unas pautas correctas de limpieza y mantenimiento.

  • Limpieza regular: Mantén tus pinzas y discos limpios. Usa productos específicos para frenos de disco o alcohol isopropílico. Nunca, jamás, uses lubricantes o desengrasantes genéricos cerca de los frenos, ya que pueden contaminar las pastillas y dejarlas inservibles.
  • Evita tocar los discos: No toques los discos con los dedos: La grasa de tu piel puede contaminar la superficie del disco y las pastillas, provocando ruidos y una pérdida de eficacia en la frenada.
  • Asienta bien la rueda: Cada vez que montes la rueda, asegúrate de que el eje está completamente metido en las punteras antes de apretar el cierre rápido o el eje pasante. Una rueda mal centrada es una causa segura de roce.
  • Revisa el desgaste de las pastillas: Unas pastillas muy gastadas pueden hacer que los pistones salgan más de la cuenta, acumulando suciedad y aumentando la probabilidad de que se queden atascados.

Además de estas soluciones específicas, aquí hay algunos consejos generales para el mantenimiento de los frenos de tu bicicleta:

  • Revisa periódicamente el estado de las pastillas y discos.
  • Asegúrate de que los frenos estén correctamente ajustados.
  • Limpia los frenos con regularidad.
  • Si notas algún problema, acude a un taller especializado.

Con estos simples consejos, los chirridos de tus frenos de disco deberían desaparecer. Si, aun así, persisten, habría que pensar en problemas más complejos.

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