El ciclismo, más allá de ser un deporte de resistencia y estrategia, también es un semillero de personalidades y movimientos que trascienden la competición. Uno de estos fenómenos es el "Landismo", un término que ha ganado popularidad en los últimos años gracias al ciclista español Mikel Landa.

Mikel Landa durante una competencia. Fuente: Wikipedia
¿Qué es el Landismo?
El “landismo” se define como “una forma de vida cuya máxima es divertirse, no el triunfo”, y que es como una corriente como pudo ser el “periquismo” o una generación literaria. Es una filosofía que prioriza el disfrute del deporte, la entrega en la carrera y la conexión con los aficionados, más allá de la obsesión por la victoria a cualquier precio.
El Landismo es querido por una legión de fans, con un movimiento que ha cristalizado como Landismo, una de cuyas señas de identidad es atacar la carrera «agarrando de abajo», por su postura en la bici, que tanto emociona a sus fans. El término encapsula la esencia de un corredor que, a pesar de no haber ganado una gran Vuelta, ha dejado una huella imborrable en el corazón de los aficionados al ciclismo.
Mikel Landa Meana nació el 13 de diciembre de 1989, en Murguía, Álava, España, un pequeño pueblo de poco más de 1000 habitantes en el que se crió jugando y montando en bici con sus amigos. Con 13 años se apuntó al club ciclista de su pueblo, el Club Ciclista Zuyano, empujado por la afición existente al ciclismo.
Fue líder en todos los sitios en los que estuvo. Pero nunca ha ganado una gran Vuelta porque casi siempre le pasó algo a un tipo que se podría definir como algo raro o genial: una forma de pensar distinta.
Encontrando el Landismo
Los Inicios de Mikel Landa
Sus inicios con la bicicleta fueron en compañía de sus amigos de infancia, ya que estaban lo suficientemente lejos para no ir andando y lo suficientemente cerca como para ir en bicicleta a buscarse los unos a los otros. Cuando pasó a la categoría juvenil fue cuando empezó a verse la calidad que atesoraba, ya que él mismo reconocía que hasta entonces no había destacado para nada en el ciclismo, que se conformaba con terminar las carreras.
En 2010 debutó como profesional en el Orbea, de categoría Continental y también dependiente de la Fundación Euskadi. Ha militado deportivamente en equipos como Astana, Euskaltel, Sky, Bahrain, Movistar o Soudal Quick-Step y declara con humor haber sido «bastante chaquetero».

Mikel Landa. Fuente: Best Cycling
La Esencia del Landismo
Landa es querido por una legión de fans, con un movimiento que ha cristalizado como Landismo, una de cuyas señas de identidad es atacar la carrera «agarrando de abajo», por su postura en la bici, que tanto emociona a sus fans. «Me salió muy natural, agarrarme abajo… iba más cómodo, podía hacer más fuerza en esos momentos», añade.
Esa habilidad para ascensos y descensos, tiene su explicación: «Cuando era cadete o juvenil solíamos ir a correr mucho a Gipuzkoa y nos ponían unos, puertos siempre al final. Mi aita (padre) me enseñó Garrastatxu recién asfaltado, y me enseñó a bajar. «Me gustó mucho la idea, y creo que quedó muy bonito». No es su única relación con la música, ya que toca la trikitixa (un acordeón diatónico típico del folklore vasco).
Además, Mikel compara las estructuras de los equipos por los que ha pasado. «Al final se trata de dar lo mejor a los corredores… hay un manager general, directores, diferentes departamentos como médicos, preparadores, nutricionistas, masajistas y mecánicos y luego los corredores… donde hay más dinero hay más medios, más mecánicos, más masajistas… mejores viajes, mejores conexiones de vuelos o el mejor material.
Landa es un corredor de los que genera atracción, simpatía, como le sucede a un histórico del ciclismo mundial, como es Perico Delgado, y lo tiene claro. «Héroes, superdeportistas, hay muy pocos y la mayoría de la gente no nos vemos reflejados en ellos porque son, eso… superhéroes. Yo creo que a otro tipo de corredores nos pasan cosas buenas, pero también cosas malas. Nos caemos, nos levantamos… la gente se ve más reflejada en nosotros. Sí, quizás eso genere más empatía», explica.
El Legado del Landismo
Más allá de sus logros deportivos, Mikel Landa ha logrado conectar con los aficionados de una manera especial. Su carisma, su entrega en cada carrera y su particular visión del ciclismo han inspirado a muchos a adoptar el "Landismo" como una forma de entender el deporte.
Mikel Landa es un corredor de los que genera atracción, simpatía, como le sucede a un histórico del ciclismo mundial, como es Perico Delgado, y lo tiene claro. «Héroes, superdeportistas, hay muy pocos y la mayoría de la gente no nos vemos reflejados en ellos porque son, eso… superhéroes. Yo creo que a otro tipo de corredores nos pasan cosas buenas, pero también cosas malas. Nos caemos, nos levantamos… la gente se ve más reflejada en nosotros. Sí, quizás eso genere más empatía», explica.
En palabras del propio Landa: "Quiero pensar que soy como ellos, soy uno más. Aunque estoy corriendo carreras, soy uno más. Viene del público y cada uno creo que tiene un poco de 'Landismo'."
El Landismo es más que una simple etiqueta; es un reflejo de la pasión, el esfuerzo y la conexión humana que hacen del ciclismo un deporte único.