Una de las molestias más comunes asociadas al ejercicio físico es el flato, también conocido como "dolor abdominal transitorio" (DAT). A pesar de ser experimentado por muchos deportistas y limitar el rendimiento, existen pocos estudios de calidad científica que investiguen sus causas y soluciones.
El propósito de este artículo es presentar y discutir las diversas teorías sobre la aparición del DAT, exponer qué mecanismos morfo-fisiológicos podrían determinar su verdadero origen y mostrar las distintas estrategias que en algunos casos parecen ser efectivas a la hora de tratarlo.

Tipología del Deportista y el DAT
No todas las personas que se ejercitan presentan episodios de DAT con la misma frecuencia e intensidad, lo que sugiere que su origen podría estar relacionado con características individuales. Algunas investigaciones han encontrado un vínculo entre la posibilidad de padecer episodios de DAT y la ortoestática postural.
Así, aquellos deportistas con una marcada actitud postural cifótica eran claramente más susceptibles a padecer DAT, mientras que la presencia tanto de cifosis como de lordosis, parecía incrementar la percepción del dolor provocado por este. Otros estudios han puesto de manifiesto que ciertas manipulaciones espinales, como por ejemplo la palpación torácica a nivel de las carillas articulares vertebrales torácicas, desencadenan cuadros sintomáticos propio del DAT en atletas propensos a padecerlo.
Este hallazgo refuerza la idea de que debe de existir algún tipo de relación entre la columna vertebral (ya sea algún tipo de desviación o de comprensión vertebral que produzca cierta irradiación nerviosa), la ortoestática corporal y el DAT.
Estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de investigar en profundidad la existencia de una posible relación entre la inervación torácico-costal, la alineación corporal y los episodios de DAT, sobre todo en aquellos deportistas cifóticos.
Otra posible explicación sobre el origen del DAT descansa sobre la excesiva rigidez e hipertonía que algunos deportistas podrían presentar en la musculatura estabilizadora de la columna vertebral.
Con relación a otras características individuales que pudiesen estar de algún modo asociadas con el fenómeno objeto del presente estudio, se ha confirmado que el riesgo de presentar episodios de DAT no guarda relación alguna ni con el sexo ni con el índice de masa corporal (IMC), pero sí con la edad, con la que se establece una relación inversamente proporcional (a mayor edad, menor riesgo de padecerlo).
Este hallazgo pudiera ser explicado a partir de la capacidad que tiene el ser humano para adaptarse, soportar y sobreponerse a los diferentes estímulos y sensaciones que provoca la práctica de ejercicio físico.
El nivel de entrenamiento es susceptible de alterar la frecuencia con la que se presenta el DAT, pero no su incidencia o la intensidad del dolor percibido.
Isquemia Diafragmática como Causa del DAT
La primera hipótesis sobre la causa del DAT asumió que la mecánica de funcionamiento de la musculatura diafragmática debería verse involucrada en su aparición. De hecho, es sabido que el ejercicio físico exige un mayor aporte sanguíneo a la musculatura principalmente involucrada en su práctica.
De este modo, la intensidad del ejercicio puede llegar a un nivel de exigencia en el que la demanda vascular de dicha musculatura provoque una reducción del flujo sanguíneo a otros grupos musculares, como por ejemplo el diafragma. Como consecuencia directa de esta isquemia diafragmática, el aporte de oxígeno a la musculatura respiratoria se vería comprometido, y se originaría una situación de hipoxia que se traduciría en un estado de fatiga muscular, la cual provocaría la aparición del DAT.
Según esto, se podría interpretar que la aparición del DAT no está directamente relacionada con la intensidad del esfuerzo realizado. A esto hay que añadir que en algunos deportes en los que la exigencia física desempeñada, sobre todo a nivel cardiovascular, es un factor secundario, como en el caso de la equitación, la frecuencia de aparición del DAT parece ser más elevada que la reflejada en otras prácticas deportivas de carácter predominantemente aeróbico, como el ciclismo, lo que pone en duda la hipótesis de que la isquemia diafragmática sea la causante directa de la aparición del punto.
De acuerdo con los autores, la función diafragmática no se encuentra sustancialmente afectada durante un episodio de DAT, y tampoco guarda relación con la intensidad del ejercicio realizado, por lo que el papel que este músculo juega en su aparición debe ser todavía dilucidado.
La isquemia diafragmática tiene lugar sólo en aquellos esfuerzos de intensidad muy elevada y mantenida en el tiempo y, sobre todo, cuando se realizan ejercicios en los que la musculatura inspiratoria es estimulada al máximo.
Sorprendentemente, no hay datos que evidencien la aparición del DAT en tareas donde la mecánica respiratoria se ve enormemente comprometida, como por ejemplo el entrenamiento específico de la musculatura inspiratoria, por lo que no parece que la isquemia diafragmática tenga un claro papel en el origen del DAT.
En relación al efecto analgésico que sobre los síntomas del DAT parecen tener algunas estrategias tales como el adoptar una dinámica respiratoria abdominal, o el expulsar el aire fuertemente con la boca prácticamente cerrada, no se han encontrado explicaciones científicamente demostradas.
De todos modos, podría especularse con la posibilidad de que ambas maniobras provocasen un cambio en el patrón respiratorio, evitando así el predominio de la respiración torácica, que se caracteriza por una respuesta hiperventilatoria que suele desencadenar un cuadro de isquemia muscular y, por lo tanto, de fatiga.
Calambre Muscular y el DAT
Aunque parece que es dos veces más probable que el DAT se localice de forma lateral, es un hecho contrastado que el dolor provocado por él puede ser referido en cualquier zona abdominal y dado que el abdomen está por completo recubierto de tejido muscular, la aparición de un calambre en dicha zona podría explicar la consistencia del dolor independientemente de su localización.
Si a esto se añade que una de las estrategias que tradicionalmente han sido propuestas como efectivas de aliviar el dolor abdominal provocado por el DAT es estirar el lado afectado, se podría pensar que los calambres musculares pueden tener cierta influencia en su aparición.
Tras realizarse todas las EMG, no se registró aumento alguno en la actividad eléctrica de la zona muscular donde referían el dolor las personas que abandonaron la prueba, y tampoco se observaron diferencias en el patrón electromiográfico de ambos grupos. Se desechó, por tanto, la existencia de algún tipo de calambre en la musculatura esquelética analizada.
Aunque en este estudio se realizó una EMG superficial, los mismos autores modificaron el protocolo de actuación para poder valorar la actividad electrofisiológica de la zona abdominal aislando para ello el componente electrocardiográfico.
El Flato: ¿Qué es y por qué aparece?
El flato es una molestia transitoria, relacionada casi siempre con la práctica de deporte, en la que se sufre un dolor punzante y agudo en área abdominal. En concreto se localiza en la zona lateral e inferior del costado derecho.
Hay ciertas características añadidas que le definen:
- Es repentino, aunque notemos unos segundos antes algún tipo de molestia, el dolor fuerte aparece de golpe.
- También su aparición es irregular, ya que no aparece en todas las actividades, sino en ocasiones sí y en otras no, lo que genera incertidumbre en quienes lo experimentan, ya que su aparición no sigue una lógica predecible y hace más complicada su prevención.
- En ocasiones es inhabilitante, en el sentido de que nos obliga a detener completamente la actividad física que estamos realizando hasta que se pase el dolor y la molestia.
- Posibles causas variadas y no del todo conocidas, ya que incluso realizando los mismos hábitos a veces aparece y otras no, aunque sí existen condicionantes que aumentan sus probabilidades como la ingestión de alimentos antes del ejercicio o la falta de acondicionamiento físico.
Conocer las causas del flato es complejo, ya que hay muchos estudios y todos coinciden en que son múltiples y variadas. Estos motivos pueden agruparse en distintas categorías:
- Fisiológicas: como la relación existente entre la columna vertebral y las posiciones de los pies, si existe rigidez o hipertonía en la musculatura de la columna. Igualmente parece relevante la falta de riego sanguíneo en el diafragma. Cuando se realiza un esfuerzo físico la sangre se concentre en otras zonas del organismo lo que conlleva que el diafragma pierda parte de ese riego, produciendo molestias.
- Preparación al ejercicio: si existe una rigidez elevada en la musculatura que estabiliza la columna vertebral. Igualmente cómo respiramos juega un rol importante, ya que una mala respiración conlleva estirar los ligamentos que unen el diafragma con los órganos internos.
- Tipo de ejercicio: si se realiza un ejercicio muy intenso, por encima del que estamos acostumbrado, y además no se ha calentado previamente de forma adecuada, es más probable que aparezca el flato generando calambres en el abdomen. No podemos olvidar tampoco la importancia del estiramiento al finalizar la actividad.
- Tomar comida o líquidos antes o durante la actividad física.
- Edad: donde tiene una relación inversa: cuanto mayor es la edad menor es el riesgo.
Síntomas del Flato (DAT)
El flato o como se le conoce médicamente Dolor Abdominal Transitorio (DAT), genera unos síntomas muy claros y llamativos:
- Dolor agudo.
- Localizado en la parte inferior derecha y lateral del abdomen, bajo las costillas, en el diafragma.
La intensidad, muy variable, es un factor que determina claramente los síntomas. Así tenemos:
- Simples calambres, que incluso permiten que sigamos practicando actividad.
- Dolor del tipo tirón.
- Dolor agudo y punzante, que inhabilita temporalmente realizar cualquier actividad, de hecho, parar es fundamental para empezar a aliviar.
Una vez detectados estos síntomas, te recomendamos acudir a un experto para descartar otras posibles dolencias.
Duración y Localización del Flato
El flato, aunque es una dolencia siempre transitoria, también varía bastante en su tiempo. Lo normal es que dure poco, alrededor de los 15 minutos, siendo muy raro que se prolongue mucho más de una hora.
Su comportamiento en el tiempo también es importante para especialmente descartar otro tipo de problemas. Así, cuando se para de realizar la actividad física que lo ha provocado este empieza a desaparecer lentamente. Por ello, si la molestia empieza, es importante en primer lugar ir disminuyendo el ritmo para ver si baja, sino lo conseguimos, habrá que parar.
Lo más importante es que una vez superado el episodio de flato no deja ninguna consecuencia, pudiendo continuar con la actividad física sin ningún tipo de riesgo.
Como ya hemos visto el flato se produce tras actividad deportiva en la que se realizan movimientos repetitivos del torso localizándose en el diafragma, en la zona inferior del abdomen. La zona más frecuente es la derecha, lo que le diferencia de otro tipo de dolor agudo abdominal de gravedad como son las dolencias cardíacas.
No existe relación con el sexo de quien practica deporte, con una prevalencia muy similar entre hombre y mujer, pero sí es más común cuando eres joven, incluso en la adolescencia.
También es importante tener en cuenta que lo normal es que sea un dolor muy localizado, pero que a su vez afecta o dificulta la respiración y que en ocasiones irradia, afectando momentáneamente incluso en la zona de la espalda.
Flato sin Hacer Ejercicio
El flato sin hacer ejercicio es mucho menos frecuente, pero es posible, relacionado con una de sus posibles causas: los ligamentos que conectan el diafragma con los órganos abdominales, especialmente el intestino.
El ejercicio, es el principal causante porque genera movimientos bruscos que generan tensión en los ligamentos, pero esta se puede producir sin que medie ejercicio físico. Entre las razones por las que se produce flato sin ejercicio están:
- Una mala postura.
- Ingesta de alimentos o bebidas con gas que generen tensión intestinal.
- Movimientos bruscos.
- Mala preparación física.
Cómo Quitar el Flato
Si sufres un episodio de flato lo primero que deseas es que disminuyan sus efectos tan molestos. Por desgracia, mientras que el episodio de flato llega rápidamente, su recuperación es lenta. No obstante, se pueden, y deben, realizar ciertas pautas que ayudan a una mejor recuperación:
- Reducir o incluso parar la actividad física. Por ejemplo, si estás corriendo disminuir el ritmo, caminar y si fuera necesario pararse.
- Beber agua en pequeños sorbos.
- Trabajar la respiración, de forma profunda, tanto a la hora de inspirar, como especialmente a la de expirar.
- Realizar pequeñas presiones, con los dedos, en la zona de dolor, buscando distender el diafragma.
Cómo Prevenir el Flato
Aunque todos podemos sufrir flato es cierto que hay personas más propensas que otras. Es en estos casos donde hay que poner más el foco en intentar prevenir el flato, siendo conscientes de todos esos pasos:
- Movilizar la zona abdominal: previamente, durante los estiramientos, procuraremos mover la zona abdominal con estiramientos, flexiones en el tronco o presionar manualmente la zona.
- Cuidar la dieta: especialmente alimentos pesados, pero también suplementos hipertónicos, que generen una mayor tensión abdominal. Esto se extiende también a la ingesta de líquidos.
- Cuidar la respiración: especialmente realizando inspiraciones profundas y expiraciones más lentas.
- En caso de dolores frecuentes: buscar un tratamiento o ejercicios de fisioterapia.
En definitiva, aunque el flato no es un problema grave si es frecuente y molesto, por lo que como te hemos mostrado en este artículo es importante conocer, prevenir y saber cómo poner remedio.
| Causa Potencial | Descripción | Solución/Prevención |
|---|---|---|
| Mala postura (cifosis/lordosis) | Deportistas con curvaturas anormales en la columna vertebral son más propensos al DAT. | Corregir la postura con ejercicios y fisioterapia. |
| Isquemia diafragmática | Reducción del flujo sanguíneo al diafragma durante el ejercicio intenso. | Regular la intensidad del ejercicio, respirar profundamente. |
| Calambres musculares abdominales | Espasmos en los músculos abdominales durante el ejercicio. | Estirar la zona afectada, hidratarse adecuadamente. |
| Tensión en ligamentos diafragmáticos | Movimientos repetitivos del torso tensan los ligamentos que conectan el diafragma con los órganos abdominales. | Evitar movimientos bruscos, calentar adecuadamente. |
| Dieta inadecuada | Consumir alimentos pesados o bebidas con gas antes del ejercicio. | Cuidar la dieta, evitar alimentos pesados antes del ejercicio. |
Rutina de 10 Minutos para Desinflamar el Estomago, Aplanar el Vientre y Eliminar Gases

Esta punzada que nos da al hacer actividad física se calma al quedarnos quietos. A todos nos pasó alguna vez. En clase de educación física, trotando en algún parque o en el gimnasio. Esa puntada que aparece de repente en un costado de la caja torácica nos paraliza por un momento y genera un dolor que es muy molesto.
El nombre médico de esta puntada es “dolor abdominal transitorio relacionado con el ejercicio " (ETAP por sus siglas en inglés). Y a pesar de que a veces nos preocupa por su intensidad, no es una condición grave. Sin embargo, pueden ser temporalmente debilitantes y tienen el poder de arruinar todo tu entrenamiento.
El ETAP es un dolor persistente y preciso justo debajo de las costillas que se siente como si te pinchara el costado.
Es importante resaltar que este dolor aparece sí o sí cuando se está realizando actividad física. Si hay un síntoma similar cuando se está inactivo, probablemente se trate de otra cosa, como un calambre o una indigestión.
¿Por qué nos duele?
Nadie lo sabe, sin embargo hay múltiples teorías. Se han atribuido a un aumento de la tensión o presión en el diafragma durante la respiración rápida y dificultosa, así como a una distensión de los ligamentos, mala circulación o a problemas gastrointestinales. Pero se sabe que generalmente aparece cuando se realiza un ejercicio anaeróbico, como correr, o en alguna actividad que requiera movimiento del torso.
Falta de sangre en el diafragma
Se creía que la puntada lateral era causada por un flujo sanguíneo inadecuado al diafragma. Esta falta de sangre podría provocar un doloroso calambre o espasmo.
Proviene de los intestinos o la médula
Otros científicos han propuesto que el dolor en el costado proviene de los intestinos, como resultado de un flujo sanguíneo deficiente al intestino durante el ejercicio. Otra teoría atribuye el dolor a la compresión de los nervios que se ramifican desde la médula espinal y pasan entre las costillas.
Nos duele el peritoneo
Sin embargo, la teoría más aceptada hasta la fecha apunta a una membrana llamada peritoneo como la fuente probable del dolor. El peritoneo es un saco de doble capa, similar a un globo, que envuelve los órganos dentro del abdomen. Su capa interna rodea los órganos, como el estómago, mientras que la capa externa se adhiere a las paredes del abdomen y la pelvis.
Se cree que la fricción entre las capas de tejido del peritoneo parietal y visceral del abdomen es lo que desencadena esa puntada lateral.
En la actualidad, se cree que la irritación del peritoneo es la causa del dolor conocido como puntadas en el costado, según Lavender. Esta teoría está respaldada por el hecho de que son más probables si se come o bebe justo antes de hacer ejercicio. Cuando el estómago está lleno, empuja contra el peritoneo, forzando a sus dos capas a acercarse y aumentando la fricción entre ellas, según explicaron los autores del estudio de 2000.
Por lo tanto, para reducir la probabilidad de que este dolor se aparezca de repente, lo mejor es evitar comer antes de hacer algún deporte. Además, es recomendable no ingerir los alimentos que tardan más en digerirse, como los que son ricos en fibras. Y si igualmente nos da una puntada, lo mejor es detenerse por un rato y realizar un estiramiento suave de los abdominales.