Mantener tu bicicleta de montaña en óptimas condiciones es crucial para disfrutar al máximo de cada ruta y garantizar tu seguridad. Una puesta a punto regular te permitirá identificar y solucionar problemas antes de que se conviertan en averías mayores. Esta guía te proporcionará los pasos necesarios para realizar una revisión completa de tu MTB.
1. Limpieza general de la bicicleta
El primer paso es limpiar la bicicleta para eliminar el polvo y la suciedad, facilitando la identificación de posibles daños o ruidos extraños. Además, una bicicleta limpia facilita los siguientes pasos de la puesta a punto.
Para la limpieza, puedes utilizar un vaporizador con una mezcla a partes iguales de amoniaco, agua y alcohol de quemar. Si no tienes alcohol, puedes sustituirlo por una pequeña cantidad de lavavajillas. Vaporiza el cuadro y las llantas, deja que el producto reblandezca la suciedad y luego limpia y seca con una camiseta vieja. Desmonta las partes que sepas cómo hacerlo (ruedas, por ejemplo) y elimina la grasa seca. Diluye la suciedad con la mezcla secreta, y limpia la horquilla, el cassette y la cadena.

2. Revisión y mantenimiento de las ruedas
Las ruedas son un componente esencial de la bicicleta, ya que son el punto de contacto con el suelo. Un mantenimiento regular es esencial, y esto también se aplica a las ruedas. Un desvío lateral o un daño en una llanta de carbono puede convertirse rápidamente en un problema serio.
Pasos para la revisión de las ruedas:
- Comprobar centrado I: Verifica el centrado de la rueda mientras está montada en la bicicleta. Coloca una brida en el tirante del cuadro (o en la horquilla si es la rueda delantera).
- Comprobar centrado II: Gira la rueda y observa las zonas donde hay desbalance o deformaciones. Con una llave para radios, puedes corregir el centrado ajustando los radios.
- Desmontar la rueda: Para inspeccionar la rueda con mayor detalle, es necesario desmontarla. Cambia primero al piñón más pequeño y, en sistemas Shimano, desactiva la amortiguación del cambio; en SRAM, bloquea la jaula del cambio. Afloja el eje pasante y retira la rueda.
- Soltar el aire: Si necesitas reparar daños en la llanta, ajustar golpes en un centrador o convertir a tubeless, primero desmonta el neumático.
- Retirar el neumático: Usa dos desmontables para quitarlo de manera más sencilla. Inserta uno bajo el talón del neumático y presiónalo hacia fuera de la llanta.
- Limpiar el líquido tubeless antiguo: Usa un paño desechable para absorber el líquido tubeless viejo y échalo en la basura general. Para restos pegados, puedes emplear limpiadores especiales.
- Limpiar la llanta: Una vez desmontado el neumático, limpia la llanta con un paño húmedo para eliminar cualquier residuo.
- Revisar la llanta por daños: Realiza una inspección visual cuidadosa, prestando especial atención a posibles daños en llantas de carbono.
- Reparar llantas de aluminio: Los arañazos en llantas de aluminio suelen ser inofensivos. Sin embargo, un golpe fuerte puede causar deformaciones en el borde. Usa una llave ajustable con mordazas lisas para enderezar la llanta.
- Retirar el cassette: Utiliza las herramientas adecuadas para retirar el cassette y facilitar la limpieza y revisión del buje.
- Revisar los radios: Inspecciona los radios en busca de daños y verifica su tensión. Para comprobar la tensión, presiona entre el pulgar y los dedos dos radios paralelos entre sí. Radios: comprobar si tienen la misma tensión. Esto lo haremos como si tocáramos el arpa. Cogemos dos que estén algo separados y los apretamos como si de unos alicates se tratara y hacemos lo mismo en todos. Si hay alguno más flojo hay que apretarlo, pero ojo porque podemos descentrar la rueda; tenemos que hacerlo a cuartos de vuelta.
- Verificar holgura en los bujes: Comprueba si el núcleo del cassette o el eje del buje tienen holgura. Si detectas movimiento será necesario usar herramientas específicas y reemplazar los rodamientos. Bujes: comprobar que no hay movimientos extraños en los rodamientos. Desmontar la rueda, coger de las puntas de los cierres y mover en sentidos “antinaturales” para ver si hay holguras.
- Engrasar el núcleo del cassette: En la mayoría de los casos, el núcleo del cassette se puede desmontar sin herramientas. Dentro del núcleo encontrarás discos dentados o trinquetes.
2.1. Preparación e instalación del sistema tubeless (si aplica)
Muchos ciclistas utilizan líquido sellante tubeless en los neumáticos, que debe renovarse regularmente (aproximadamente cada seis meses o cada 2000 km). Si la rueda está en buen estado, puedes proceder a la instalación del sistema tubeless.
- Colocar la cinta tubeless: Mide el ancho interno de la llanta para elegir la cinta adecuada. Pega la cinta asegurándote de que en el orificio de la válvula haya una ligera superposición.
- Presionar la cinta: Antes de pegarla completamente, presiona la cinta con el pulgar para que se adapte bien al interior de la llanta.
- Instalar la válvula: Haz un pequeño orificio en la cinta justo en el agujero de la válvula. Inserta la válvula tubeless y coloca la arandela de goma (O-Ring) y la tuerca moleteada.
- Montar el neumático: Coloca un lado del neumático en la llanta.
- Añadir líquido tubeless: Agita bien el líquido sellador para distribuir uniformemente las partículas.
- Montar el neumático completamente: Coloca con cuidado el segundo lado del neumático en la llanta, comenzando en el área del orificio de la válvula y avanzando alrededor del neumático hasta cerrar completamente.
- Usar una jeringa (opcional): Como alternativa, puedes añadir el líquido sellador a través de la válvula.
- Inflar el neumático: Gira la rueda para distribuir el líquido sellante por el interior del neumático.
- Verificar la línea guía: Verifica que la fina línea guía en el neumático sea visible y uniforme alrededor de toda la llanta.
2.2. Presión de los neumáticos
La presión de los neumáticos es un factor clave en el mountain bike. Pocas cosas van a influir más en la comodidad de marcha cuando montes en mountain bike que una correcta presión en las cubiertas. Dedicar tiempo a conocer tu presión ideal puede ser una de las mejores formas de mejorar el rendimiento, ganar en comodidad y sacar el máximo partido al material.
No hay un número mágico que indique la presión que tienes que llevar. Cada biker debe saber su presión de base y, a partir de ese número, adaptarla a las diferentes circunstancias que nos podemos encontrar en una salida de mountain bike.
Variables que influyen en la presión de los neumáticos:
- Peso del ciclista: Cuanto mayor sea nuestro peso más tendremos que aumentar la presión en los neumáticos para evitar pinchazos, destalonamientos o golpes en la llanta.
- Volumen del neumático: No es lo mismo un neumático de 2,1″ que uno de 2,4″. El volumen (o balón) del neumático va de la mano de la presión.
- Tipo de terreno: Si el terreno es principalmente pedregoso deberemos aumentar la presión para evitar golpes del neumático con la llanta y daños en los laterales del neumático.
- Carcasa del neumático: Los neumáticos ligeros tienen unas paredes más delgadas que tienen mayor tendencia a deformarse en apoyos fuertes, obligando a llevar una presión un poco más elevada.
- Estilo de conducción: Un biker más agresivo, que realiza apoyos fuertes en curvas, saltos y trazadas más directas tendrá que aumentar la presión para evitar que destalone el neumático.
- Ancho de la llanta: La irrupción de llantas más anchas ha permitido hilar más fino en la presión que usamos en nuestros neumáticos. Las llantas anchas facilitan bajar la presión gracias a la forma que dan al neumático.

Para saber la presión ideal en cada caso particular debemos conseguir primero una presión que nos sirva de base a cada biker. La siguiente tabla muestra presiones de partida recomendadas en función del peso y volumen del neumático:
| Peso del ciclista (kg) | Neumático 2.1" - 2.2" (bar) | Neumático 2.3" - 2.4" (bar) |
|---|---|---|
| 50-60 | 1.6 - 1.7 | 1.4 - 1.5 |
| 60-70 | 1.7 - 1.8 | 1.5 - 1.6 |
| 70-80 | 1.8 - 1.9 | 1.6 - 1.7 |
| 80-90 | 1.9 - 2.0 | 1.7 - 1.8 |
| 90-100 | 2.0 - 2.1 | 1.8 - 1.9 |
Cuando llevamos una presión excesivamente elevada el neumático es muy estable ante las cargas, como apoyos en peraltes con fuerza, además de proteger muy bien la llanta de impactos. Pero perdemos tracción, porque el neumático no puede dibujar el terreno al tener una menor superficie de contacto. También disminuye drásticamente la absorción de irregularidades y con ello la comodidad en marcha.
En cambio, si la presión es demasiado baja notaremos que tenemos una gran tracción y agarre, y que el neumático se adapta mucho al terreno. El problema es que será muy fácil golpear la llanta cuando pasemos zonas de piedras, raíces o irregularidades marcadas en el terreno. Con el riesgo de pinchar o dañar la propia llanta.
Herramientas necesarias:
- Medidor de presión digital
- Bomba de inflado
Es importante emplear siempre el mismo material (bomba o medidor) dado que siempre hay pequeñas diferencias en los datos que dan estos dos componentes.
Proceso para encontrar tu presión ideal:
- Busca un circuito corto de 3 a 5 minutos, que sea representativo del terreno por el que sueles rodar más.
- Empieza con una presión por encima de los valores de la tabla (0,2 o 0,3 bar más).
- Rueda en el circuito y concéntrate en sentir los neumáticos (golpes en la llanta, consistencia en los apoyos, tracción en subidas y agarre en curvas).
- En cada vuelta, baja la presión 0,2 bar.
- Observa cómo el neumático empieza a "flanear" o a perder su forma, transmitiendo inseguridad en las curvas. Ese es el punto en el que has bajado demasiado la presión.
- Busca el momento en que bajar la presión no te ha aportado ninguna mejora en el rendimiento.
- En la rueda delantera puedes llevar menos presión (aproximadamente 0,2 bar menos que en la trasera).
3. Apriete de tornillos
Los tornillos deben estar apretados pero no en exceso. Revisa los tornillos de la dirección, del sillín, de los pedales, de la parte frontal. Es muy útil contar con una llave multiherramientas que permite ajustar todos los tornillos. Comprueba siempre al acabar que el nivel de apriete es el correcto y la rueda queda bien ajustada.
4. Revisión y ajuste de los frenos
Los frenos son el principal elemento de seguridad de la bicicleta, por lo que tienen que estar en perfecto estado. Existen diferentes tipos de frenos que se pueden clasificar en dos: los que frenan por el roce con la llanta o los que utilizan el disco como sistema de frenado. Se conocen comúnmente como frenos de zapata y frenos de disco.
Problemas comunes y soluciones:
- Ruidos extraños o chirridos: Ajusta la posición de las pastillas o del disco.
- Desgaste: Sustituye las pastillas o zapatas si al frenar no notas acción inmediata ni una frenada efectiva.
- Brazos de freno atascados: Lubrica los pivotes o resortes para que vuelvan a su posición inicial tras la frenada.
Ajuste rápido para frenos mecánicos o hidráulicos:
- Afloja los dos tornillos Allen que anclan la pinza de freno al cuadro u horquilla.
- Aprieta la maneta (siempre sin quitar la rueda).
- Sin aflojar el apriete de la maneta, aprieta de nuevo los dos tornillos de la pinza.
Si tras el proceso anterior el freno sigue rozando y poseemos unos frenos mecánicos de disco, todavía podemos ajustar un poco más ese posible roce. En la cara interna de la pinza de freno (la que da al interior de la rueda) nos encontramos con una hendidura en la que podemos alojar una llave allen que según giremos nos permitirá acercar o alejar la zapata de dicho lado, llegando a un ajuste más fino de nuestros frenos.
5. Comprobación y mantenimiento de la transmisión
El sistema de transmisión es el encargado de que la bicicleta tenga una buena rodada y nos resulte cómodo el pedaleo.
Pasos para la puesta a punto de la transmisión:
- Limpieza: Limpia la cadena, los piñones, los platos y las roldanas con un cepillo, desengrasante y un trapo.
- Comprobación de la cadena: Utiliza un medidor de cadenas para comprobar si se encuentra entre los valores recomendados. Si el medidor indica entre 0,5 y 0,75, renueva la cadena para prevenir averías.
- Lubricación: Aplica líquido lubricante tanto en la cadena como en los platos y piñones.
- Engrase: Haz rodar la cadena mientras vas aplicando la grasa.
- Ajuste del desviador: Comprueba que está bien alineado y que queda un milímetro por encima del diente más alto del plato grande.
Es necesario que todos los elementos funcionen con suavidad y para ello debes usar productos específicos.

6. Ajuste de las suspensiones
Las suspensiones son claves en la manera en la que se comporta la mountain bike. Una bici de montaña bien puesta a punto será más rápida y más divertida. Una de las desventajas de las suspensiones es que pueden ser muy caras. A todos nos gusta tener una MTB con piezas de último grito, pero no siempre es necesario. Gastarte una fortuna en unas nuevas suspensiones no siempre es la mejor manera de alcanzar las mejores prestaciones. Sí, puede que te sorprenda, pero si tienes siempre a punto tus suspensiones podrás sacarles el máximo rendimiento.
Ajuste las suspensiones de su bicicleta como un profesional ¡sin ser un experto!
Al menos deberías lubricar las partes móviles con frecuencia. Antes de usar la bici pon un poco de aceite en la horquilla y luego comprímela para que penetre bien. Una vez hecho esto limpia el aceite que haya sobrado. Poner a punto con prisa las suspensiones no ayuda a la hora de alcanzar las mejores prestaciones.
Términos clave:
- Compresión: La fuerza que hace falta para comprimir la horquilla o el amortiguador.
- Extensión: La velocidad a la que la horquilla o el amortiguador vuelve a recuperar la máxima extensión.
- Compresión a baja velocidad: Ayuda a mantener las ruedas sobre el terreno al realizar movimientos en los senderos.
- Compresión a alta velocidad: Ayuda a enjuagar los impactos fuertes y repentinos como un salto, por ejemplo.
Pasos para ajustar las suspensiones:
- Neutralizar la suspensión: Reconfigura toda la suspensión para que no se vea afectada por ajustes anteriores. Gira el dial de rebote hacia la izquierda, hasta el tope. Utiliza la rueda de control para poner el nivel de compresión al mínimo.
- Ajustar la presión de aire: Utiliza una bomba especial para poner presión en la cámara de aire. Lo habitual es tener una referencia de la presión necesaria para tu peso: utiliza la bomba para alcanzar el número de PSI deseados.
- Definir el SAG: El sag es la cantidad de recorrido que se utiliza cuando la bicicleta se estabiliza con el ciclista subido. Recuerda que es importante que definas el prehundimiento con todo tu equipamiento de montar puesto: casco, zapatillas, mochilas, ya que todo este material puede pesar bastante y afectar a la presión necesaria para un ajuste perfecto.
- Ajustar el volumen de aire: Cuanto más agresivo sea el corredor, más tokens o espaciadores podrá montar para subir gradualmente la parte final del recorrido y evitar que toque fondo la amortiguación.
- Ajustar la compresión: Afecta a la velocidad con la que el aceite puede desplazarse por el sistema. Puede ajustarse para que la horquilla y el amortiguador trasero funcionen con más firmeza o se bloqueen.
- Ajustar el rebote: Esta es la velocidad a la que la suspensión recupera el sag después de la compresión. Si la horquilla va demasiado rápido, tendrás la sensación de estar subido en un trampolín o saltando en un palo con muelles. Es el momento de probarla. Rueda sobre una carretera plana, comprime la suspensión y observa a qué velocidad vuelven al punto de prehundimiento las suspensiones trasera y delantera.
- Mantener la limpieza y lubricación: Es importante mantener la horquilla y el amortiguador trasero limpios y lubricados. Busca un lubricante de silicona o un producto específico para suspensiones. Aplica el lubricante a una toalla de papel y frótala sobre las juntas estancas. Empuja la suspensión a lo largo de todo su recorrido varias veces y luego limpia el exceso de lubricante que quede.
7. Biomecánica básica
Si eres de los que se pasa muchas horas encima de la bici, merece la pena hacerte un estudio biomecánico en un centro especializado, donde medirán todos los parámetros necesarios con las mejores herramientas y tecnología. Pero, si no pasas tantas horas o simplemente no quieres hacer un gasto extra, en MTBpro queremos darte las pautas principales para que logres la mejor posición encima de la bici, por medio de una serie de ajustes básicos y muy sencillos de realizar.
Como base de partida, podemos indicar que los tres puntos de contacto entre el ciclista y la bici son: el sillín, el manillar y los pedales. A partir de aquí, la colocación de estos tres componentes condicionará nuestra postura encima de la bici. Si tienes mal ajustado uno de estos tres elementos, tendrás una posición incorrecta, o no recomendada sobre la bici, algo que podría provocar que no disfrutes de la bici, te sientas incómodo e incluso generarte lesiones.
7.1 Altura del sillín
Es uno de los ajustes determinante a la hora de pedalear correctamente y evitar la aparición de lesiones. Un sillín demasiado alto puede provocar una oscilación de la cadera en cada pedaleada. Como resultado, una pedalada poco eficaz con un alto riesgo de generarnos una lesión grave. Y al revés, un sillín excesivamente bajo empeora también el rendimiento, la amplitud del movimiento de la rodilla es muy limitada y puede generar una carga de grupos musculares totalmente evitable.
Como punto de partida para conseguir una altura de sillín correcta, sería asegurar una buena estabilidad de la cadera sobre el sillín (sin oscilaciones laterales) y un correcto ángulo de flexión/extensión de rodilla.
La altura del sillín se mide entre el centro del eje del pedalier y la superficie superior del sillín, tomada en un punto intermedio del mismo.
7.2 Inclinación del sillín
La inclinación que la punta del sillín presente es cuestión de preferencia personal, pero siempre deberá ir o totalmente plano o algo inclinado hacia abajo, dependiendo de gustos y de disciplina que practiquemos.
7.3 Retroceso del sillín
La regulación del retroceso del sillín es otro punto importante que puede condicionar el pedaleo y la salud de las articulaciones. Para llegar a una posición básica de partida debemos conseguir que la proyección vertical de la rótula coincida al máximo con el del eje del pedal.
- Colócate encima de la bici con las bielas en posición horizontal y las calas enganchadas a los pedales.
- Con la ayuda de un amigo y una plomada, verás la línea vertical que parte de tu rótula hacia abajo.
7.4 Colocación de las calas
El punto de apoyo del pie sobre el pedal es algo que tiene importancia a la hora de pedalear de manera eficiente, evitando muchas de las lesiones más comunes.
- Dibuja el contorno de tu pie y localiza el primer y el último metatarsos. Ahora traza una línea entre ellos.
- Coloca la zapatilla sobre tu huella y localiza ahora ese eje en la zapatilla.
- Coloca la cala intentando situar su eje en esa línea imaginaria. Transversalmente, podemos partir de una posición centrada.
7.5 Posición del manillar
Una vez que hemos situado la altura del sillín, nos interesa ajustar la posición del manillar para conseguir una postura cómoda. La posición del manillar sobre la bici se determinará según el tipo de postura buscada y el tipo de mountain bike que hagas.
Podemos pasar de llevar una posición totalmente erguida, hasta inclinar el tronco en una posición más radical y menos confortable. Se trata de buscar una posición cómoda en la que el conjunto codos-hombros-cuello estén relajados con una ligera flexión y que las manos lleguen a las manetas fácilmente para frenar y cambiar.
Otro detalle para ayudarte a encontrar una posición en la que encontrarte cómodo es que si tienes que girar las muñecas para frenar o accionar los pulsadores de cambio, de las suspensiones o de la tija, es que no están situados correctamente.
8. Otros ajustes y comprobaciones
- Instalar el cassette: Coloca nuevamente el cassette. Asegúrate, especialmente en sistemas Shimano, de que todos los piñones y separadores estén en el orden correcto.
- Reinstalar la rueda: Vuelve a colocar la rueda en su lugar. Ajusta el eje pasante con el par de apriete correcto.
- Holgura general: Colocamos la bici frente a una pared de manera que la rueda delantera toque con ella. Pulsamos el freno delantero y hacemos pequeños balanceos de adelante a atrás para comprobar si hay holgura.
9. Herramientas necesarias
Para realizar una puesta a punto completa de tu bicicleta de montaña, necesitarás una serie de herramientas. Aquí tienes una lista de las más importantes:
- Llaves Allen
- Llaves fijas
- Alicates
- Destornilladores
- Llave para radios
- Llave dinamométrica
- Desmontables
- Tronchacadenas
- Bomba de inflado
- Medidor de presión digital
- Cepillo
- Desengrasante
- Lubricante
- Grasa
- Trapo
Con esta guía, podrás realizar una puesta a punto completa de tu bicicleta de montaña y disfrutar al máximo de tus rutas. Recuerda que, si no te sientes seguro realizando alguna de estas tareas, siempre puedes acudir a un taller especializado.