La Primera Carrera de Ciclismo: Un Viaje a los Orígenes del Deporte

El ciclismo, ese deporte que combina la pasión por la bicicleta, la resistencia física y la búsqueda de la gloria sobre dos ruedas, tiene una historia rica y emocionante que se extiende a lo largo de los años. Desde sus humildes comienzos hasta las grandes competiciones que todos conocemos hoy en día, el ciclismo ha dejado una marca imborrable en la cultura deportiva mundial.

La imagen resulta divertida, casi grotesca a ojos actuales: un miembro de la alta burguesía alemana se desplaza usando un artefacto de dos ruedas conocido como “La Draisiana” en honor a su creador, el barón Karl Von Drais. En realidad, el nombre de aquel invento era laufmaschine (en alemán, máquina andante). Y no: no era exactamente una bicicleta, sino su más inmediata precursora.

Todos los inventos humanos son el resultado de intentar satisfacer una necesidad. Aunque, a veces, la falta de ingenio o la falta de tecnología, puede no permitirnos una determinada satisfacción. También se dan casos en los que los inventos aparecen como evolución de lo que inicialmente era un divertimento intelectual.

La historia del ciclismo comienza a principios del siglo XIX, con la invención del "laufmaschine" o "draisiana", creada en 1817 por Karl von Drais. Este vehículo sin pedales fue el primer intento serio de crear una máquina que permitiera a las personas desplazarse sin la necesidad de caballos.

La "draisiana", el precursor de la bicicleta moderna.

Los Primeros Pasos del Ciclismo Competitivo

El ciclismo como deporte organizado comenzó en Europa a fines del siglo XIX, con la primera carrera registrada en París en 1868. En mayo de 1868 se disputó la que está considerada la primera carrera de la historia del ciclismo. Participaron 7 ciclistas y se impuso el británico James Moore.

Un año después se disputó la primera carrera propiamente dicha, concretamente el 7 de noviembre de 1869 entre París y Rouen. En ella participaron un centenar de ciclistas con el objetivo de culminar o ganar la prueba consistente en 123 km. Finalmente la lograron acabar 33. De nuevo británico James Moore ganó la prueba con un tiempo de 10 horas y 45 minutos.

En los años siguientes, se establecieron varios eventos icónicos, siendo el Tour de Francia (inaugurado en 1903) uno de los más famosos y prestigiosos. Se ha celebrado anualmente desde 1903.

En este contexto queremos poner el foco en una serie de aspectos de aquel primer Tour de Francia de 1903 para que valoremos, aún más, el descomunal esfuerzo de aquellos pioneros del ciclismo.

El primer Tour de Francia contaba con un recorrido total de casi 2.500 km a completar en solo ¡6 etapas! Calculen la media: más de 400 kilómetros diarios (la primera etapa de la historia del Tour tenía 467 km). Además, llamamos “carreteras” a algo que en aquellos años apenas eran caminos adoquinados o grava.

La media del ganador en 1903, Maurice Garin, fue de 25 km/h, con lo cual podemos deducir que tardaba entre 15-16 horas en completar esas etapas. Si los mejores corredores de aquel primer Tour podían tardar unas 15 horas en completar las etapas, podéis imaginar a qué hora se daba la salida para garantizar que los ciclistas llegaran, digamos, antes del anochecer en el mes de julio. Las jornadas del TDF 1903 eran maratonianas de verdad: salidas a las 4-5h de la madrugada y llegadas hasta las 19-20h.

El ciclista estaba solo. El Tour era una carrera de supervivencia en la que debía solucionar él solo cualquier percance mecánico, logístico… Todo lo que tuvieran que usar en la etapa (ropa y comida incluida) debían llevarlo encima ya en la salida. No podían ser asistidos por nadie en ningún momento. Las comidas debían hacerlas en fondas que vieran al paso del recorrido. De este punto del reglamento es mítico el episodio de la forja de Eugène Christophe.

Como vemos, las bicis de aquellos años eran como eran, pero incluso años después, cuando ya se habían inventado los primeros sistemas de cambio de marchas, la organización no los permitió. Hasta bien entrados los años treinta, lo único que aceptaron fue el cambio de corona usando la misma rueda trasera. Dicha rueda llevaba en un lado del buje un desarrollo “rápido” y en el otro “el de subida”. Para ello, el ciclista debía bajar de la bici; sacar la rueda accionando un cierre de palomita, girarla y volver a montarla en la bici. Eso era todo lo que podía hacer para afrontar una subida.

En aquellos años, la ropa de ir en bici apenas se diferenciaba de la de uso común: pantalones de pana, jersey de lana, camisas de algodón, refuerzos de cuero… Imaginad lo que sería pedalear con un jersey de lana en pleno mes de julio, el sudor empapando completamente la prenda… Esa misma prenda, horas después, pesada como el plomo, enfriada por la velocidad de un tramo en bajada, llegando a meta a eso de las 20h de la tarde, tras más de 15 horas sobre la bici.

Evolución de la Bicicleta

Poco después, en la década de 1860, los franceses Pierre Michaux y Pierre Lallement incorporaron pedales a la rueda delantera, creando lo que se conoció como el "velocípedo". A finales del siglo XIX, surgió un diseño revolucionario: la "bicicleta de seguridad". Este modelo, que se parecía mucho más a las bicicletas que conocemos hoy en día, tenía dos ruedas de tamaño similar, un marco de acero y una cadena que impulsaba la rueda trasera. En esta época también se desarrollaron los neumáticos inflables, una innovación que mejoró significativamente la comodidad y el rendimiento de las bicicletas.

Las bicis actuales son de carbono y pesan un mínimo de 6.8 kg. Ese límite lo impone la UCI, pero hace años que las bicis de competición podrían pesar bastante menos. Las bicis de aquel primer Tour de Francia pesaban casi 20 kg: cuadro y horquilla de hierro, llantas de madera, un único desarrollo, etc. Por poner un ejemplo, la bicicleta del ganador, Maurice Garín, no tenía frenos.

Comparación entre una bicicleta de 1903 y una moderna.

En la actualidad, las bicicletas son máquinas increíblemente sofisticadas. Con el uso de materiales ligeros como la fibra de carbono, sistemas de cambio electrónicos y frenos de disco, las bicicletas de hoy en día son más rápidas, eficientes y cómodas que nunca.

El Ciclismo en la Actualidad

Hoy en día, el calendario de pruebas ciclistas es muy extenso. Y se desarrolla en todos los continentes.

El ciclismo es uno de los deportes que participa en las Olimpiadas modernas desde su primera edición, en Atenas 1896. Sin embargo, durante muchos juegos sólo podían participar hombres. Algo que terminó en las Olimpiadas de Los Ángeles 1984 cuando se pudo correr la primera prueba de ruta femenina. El primer español es el mítico Joan Llaneras con 4 medallas, 2 de oro, en Sídney 2000 Pekín 2008.

El ciclismo no solo se ha modernizado en términos de tecnología, sino también en su impacto social.

El 3 de JUNIO se celebra el Día Mundial de la Bicicleta. Pero el ciclismo es algo más que un medio de transporte. De hecho, según datos del Consejo Superior de Deportes, el ciclismo es el tercer deporte más practicado semanalmente en España. Además, con 70.800 licencias, es el noveno deporte en número de deportistas federados. De ellas, 67.906 son hombres y 2.894 son licencias femeninas.

La primera Vuelta a España se celebró en 1935 con un recorrido de 14 etapas y 3431 km en total. Previamente, las primeras pruebas estatales nacieron de un colectivo de fabricantes de bicicletas de Eibar durante la República.

Ningún ciclista ha logrado vencer en las tres grandes carreras el mismo año.

El ciclismo es una de las actividades más populares del mundo, tanto como deporte como medio de transporte. Desde sus humildes comienzos hasta convertirse en una industria multimillonaria y un pilar en los Juegos Olímpicos, el ciclismo ha recorrido un largo camino.

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