Precarga de la Horquilla MTB: Funcionamiento y Ajuste para un Rendimiento Óptimo

El ajuste de la precarga es el punto básico para comenzar un buen ajuste y la regulación más importante para que el resto tenga sentido. Este ajuste permite que la horquilla y el amortiguador den de sí todo de lo que son capaces y conseguir la adecuación de tu peso a las suspensiones de la bici.

Si pesas 65 kilos y le coges prestada la bici a tu amigo que pesa más de 80, notarás que ni absorbe ni lee el terreno, e irás pegando botes de un lado a otro porque, sencillamente, las suspensiones no están taradas al peso del ciclista.

En las horquillas y amortiguadores de aire, la precarga se regula aumentando la presión de su cámara de aire (aunque a veces exista una segunda cámara negativa) y si son suspensiones de muelle, precargando el muelle, es decir, aumentando su dureza girando su dial.

El ajuste predeterminado de la precarga no existe. Decir que para un peso de 70 kg la horquilla X tiene que llevar 120 PSI es una aproximación, pero no una verdad absoluta. Los cambios ligeros de presión (una variación del 5 al 10%) pueden terminar por definir el comportamiento que deseas sin generar problemas ni en las suspensiones ni en la conducción.

A la hora de ajustar la horquilla de forma óptima, la clave es intentar aprender:

  1. Inflar: Ajusta la presión de aire aproximadamente a tu peso.
  2. Súbete: Carga la bicicleta y desliza el pequeño anillo hacia los retenes.
  3. Medir el SAG: Mide el recorrido utilizado.
  4. Rebote: Comprime la horquilla con mucha fuerza y suelta el manillar. Si la rueda delantera rebota del suelo, cierra más el rebote.
  5. Compresión: El ajuste perfecto para la compresión (baja/alta velocidad) generalmente se encuentra después de unos cuantos recorridos.

Ajuste las suspensiones de su bicicleta como un profesional ¡sin ser un experto!

¿Qué es el SAG y cómo influye?

Utilizamos el anglicismo SAG para denominar al prehundimiento de la suspensión. El SAG es complemento de la precarga, va asociado a ella aunque su función es distinta. Si la precarga adecúa el peso del ciclista a las suspensiones para que éstas aprovechen toda su capacidad, el SAG es el recorrido negativo resultado del ajuste de la precarga (son los milímetros de recorrido que hundimos solo con nuestro peso).

El sag ofrece recorrido negativo a la suspensión, lo que mantendrá la rueda siempre pegada al suelo. El efecto es que, cuando llegamos a un bache negativo (un badén), las suspensiones se extienden para adaptarse a él y hacer que las ruedas no se separen del suelo. Sin SAG, la absorción de badenes no sería posible.

Aunque en cierto modo es una simplificación (intervienen más factores, como al inercia, la velocidad...) supongamos que existe un agujero en el suelo: sin sag toda la bici (y nosotros con ella) caerá dentro del agujero, en cambio con sag, sólo caerá la rueda y el resto de la bici (y nosotros) continuará al mismo nivel. La suspensión habrá hecho su trabajo y nosotros ni nos habremos enterado.

Cómo Medir el SAG Correctamente

  1. Deberás conocer la carrera del amortiguador (y de la horquilla). La carrera del amortiguador es la distancia que se comprime el émbolo, ¡no el recorrido de la suspensión! En el caso de la horquilla la carrera es el propio recorrido de ésta. Los amortiguadores de aire suelen traer un aro de goma alrededor del embolo pero para la horquilla tendrás que ponerle una brida. Vacía todo el aire y comprime suavemente la suspensión hasta que haga tope. Vuelve a meter aire hasta que se extienda por completo y mide la distancia desde el cuerpo del amortiguador (o botellas de la horquilla) hasta la arandela de goma (o brida). Esa es la carrera de que dispones (y el propio recorrido de la horquilla).
  2. Coloca el aro de goma junto al cuerpo del amortiguador (o la brida junto a las botellas de la horquilla). Con ayuda de alguien, o contra un pared, súbete a la bici delicadamente (apoyandose en una silla y no sobre los pedales por ejemplo) despues pon los pies en los pedales sin hacer fuerza sobre ellos y adopta la posición de ataque más común en esa bicicleta; sentado con las manos sobre el manillar para bicis de rally, maratón o enduro, y de pie con el peso equilibrado en bicis de freeride o descenso. Permanece así unos segundos y desmonta con cuidado para no comprimir más las suspensiones. (De nuevo, la opcion de una silla o taburete es lo mejor para bajarse).
  3. Mide cuánto se ha comprimido la suspensión. Queremos que el sag esté entorno al 20% y el 30% de la carrera. (Menos para zonas muy rodadoras, 15%+-) Si quieres una suspensión más firme decántate hacia el 20%-15%. Para una suspensión más sensible aproxímate al 30%. Ejemplo: Si la carrera del amortiguador es de 45 mm., querremos que se haya hundido entre 9 y 13 mm. (45x0,2 y 45x0,3).
  4. Añade o quita aire al amortiguador (u horquilla) hasta llegar al sag que quieras, repitiendo los dos pasos anteriores. Hazlo poco a poco, variando 5 ó 10 p.s.i. cada vez.

El Rebote: Controlando la Extensión de la Suspensión

El rebote controla la extensión de la suspensión. Básicamente es el cómo te devuelve el bache la bici una vez que lo absorbe. Si la precarga afecta a la absorción del bache, el rebote representa la amortiguación del retroceso siguiente.

De nada sirve tener bien ajustado el SAG si, al absorber el bache, la bici nos lo devuelve con la misma violencia con la que lo ha absorbido. En el 99% de los casos el rebote se regula por un hidráulico. Es el paso forzado de aceite a través de un circuito y una válvula de escape que podremos cerrar o abrir para que al aceite le cueste más o menos fluir y, por tanto, genere una extensión más lenta o rápida de la horquilla o el amortiguador.

Con el rebote muy cerrado, la bici se extiende lentamente y, ante baches muy seguidos, no es capaz de recuperarse a tiempo del primero y hace que las suspensiones lleguen al segundo aún comprimidas. Con el rebote adecuado, la amortiguación de los baches es idónea. El SAG hace que las suspensiones se adapten al terreno y el rebote mitiga las fuerzas de extensión haciendo estable la bicicleta y ágil, quedando recuperada rápidamente para el siguiente bache.

Un rebote muy "abierto" no mitiga la fuerza con la que las suspensiones absorbieron el bache y lo devuelve bruscamente haciendo inestable la bicicleta.

Compresión: Ajustando la Absorción en Diferentes Situaciones

Puede que tengas la precarga y el rebote bien regulados, pero sin embargo notes que la bici se hunde y absorbe más de lo que te gustaría en baches de pequeña y mediana entidad. Ese síntoma es propio de suspensiones lineales, pero la posibilidad de regular la compresión, puede dar lugar a un mejor tacto, complementando al regulación de precarga. Técnicamente, la compresión es el mismo sistema que el rebote, pero con el funcionamiento a la inversa. Consta de circuito hidráulico que hace pasar el aceite por una válvula regulable y que ralentiza por tanto el hundimiento (compresión) de la horquilla o amortiguador.

En las suspensiones más completas, especialmente las de uso agresivo (Freeride, DH) podemos regular dos tipos de compresión, en alta y en baja velocidad.

  • La compresión en baja afecta a los movimientos de baja velocidad, conocidos generalmente como parásitos, que son los que generamos por el desplazamiento de nuestro peso sobre la bici (pedalear, retrasar el cuerpo para bajar una zona complicada) y en aquellas situaciones del terreno que producen una compresión lenta, como los badenes o los peraltes. Endurecer la compresión en baja hará más ágil la bici en la conducción a costa de perder algo de capacidad de absorción de baches lentos (lo cual no suele ser problemático para la conducción).
  • A la compresión en alta sí le afecta el terreno. Es la que regula la capacidad de absorción de baches rápidos (cualquier irregularidad del terreno, cortados, piedras, raíces...) Esta regulación incide directamente en la conducción. Dejándola abierta, la bici leerá todas las irregularidades del terreno (no frenamos la compresión) y cerrándola, haremos el tacto de la bici más directo, a costa de una peor sensibilidad ante los baches, lo que sí incide en la conducción. La compresión en alta, por tanto, afecta al compromiso entre comodidad y precisión en la conducción.

Bloqueo de la Suspensión: ¿Cuándo y Por Qué?

Como su propio nombre indica, consiste en anular el funcionamiento de las suspensiones para que no interfieran en la pedalada. Los sistemas más comunes son un todo o nada (on/off) o un dial que regula la compresión hasta llegar al bloqueo (Marzocchi también bloquea en extensión).

Sin embargo, en los últimos años ha ido evolucionando y ahora es muy común encontrar regulaciones de bloqueo, o dicho de otro modo, la posibilidad de definir ante qué tipo de impactos queremos que las suspensiones se desbloqueen y absorban. Esta regulación suele estar compuesta por un circuito hidráulico y una válvula regulable en sensibilidad que se abre cuando percibe un golpe.

Cuando la suspensión está bloqueada y recibe un impacto de determinada entidad, la válvula se abre activando la suspensión y, tras recuperarse, vuelve a cerrarse activando de nuevo el bloqueo. Esta posibilidad de definir elumbral de bloqueo es muy útil para subidas o llaneos rápidos donde no queremos que un bache o reguero inesperado nos desestabilice o, en último caso, pueda dañar los circuitos hidráulicos de las suspensiones.

Mantenimiento de la Horquilla de Suspensión

Quien monta mucho debe hacer mantenimiento más a menudo. Como explicamos al principio, las horquillas de suspensión son componentes complejos. Aunque los fabricantes apuesten por la mayor durabilidad posible, el polvo y la suciedad pasan por las juntas y contaminan el aceite lubricante en el interior. En algún momento la capacidad de respuesta se ve notablemente afectada.

Es difícil decir de manera general cuándo y con qué frecuencia se debe hacer el mantenimiento. Si uno frecuenta mucho el bike park, donde se rueda principalmente cuesta abajo y, por lo tanto, la suspensión se somete a un gran esfuerzo, hay que planificar el mantenimiento con más frecuencia que un aficionado a las rutas en terrenos más tranquilos. Sin embargo, los fabricantes proporcionan pautas para los intervalos de mantenimiento (ver gráfico). El llamado mantenimiento pequeño incluye el cambio de aceite y la limpieza o reemplazo de los anillos de espuma. Esto se puede hacer relativamente fácil en casa sin demasiadas herramientas especiales. Los anillos de espuma, el aceite e incluso las juntas se pueden comprar por separado (también de proveedores como SKF).

Intervalos de Mantenimiento Recomendados:

Tipo de Mantenimiento Frecuencia Descripción
Mantenimiento Pequeño Cada 50 horas de uso Cambio de aceite, limpieza/reemplazo de anillos de espuma
Mantenimiento Completo Cada 100-200 horas de uso Revisión completa de todos los componentes internos, reemplazo de juntas y retenes

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