Guía de Compra: Perneras de Ciclismo Specialized

¿Estás buscando la mejor equipación para tus rutas en bicicleta? Las perneras de ciclismo son un accesorio fundamental para cualquier ciclista, ya que protegen tus piernas del frío, los rayos del sol, y posibles caídas. Son tus grandes aliadas en materia de equipamiento textil para el ciclismo. Su utilidad es muy beneficiosa especialmente en momentos de transición de temperatura.

Las perneras de ciclismo protegen del frío y el sol.

Beneficios de las Perneras de Ciclismo

Las prácticas perneras de ciclismo permitirán mantener el calor en las horas más frescas de la mañana o última hora de la tarde, y podrás retirarlas sin esfuerzo cuando las temperaturas aumenten y transportarlas de forma cómoda. El material textil con el que se fabrican las perneras de ciclista (y en general las prendas especializadas en ciclismo) son ligeras y no suponen una carga en caso que decidan transportarse durante la ruta. Ya sea que practiques ciclismo de carretera, montaña o gravel, nuestras perneras de ciclismo son la elección perfecta para proteger tus piernas en todo momento.

¿Qué buscar en unas buenas perneras de ciclismo?

Nuestras perneras de ciclismo están fabricadas con tejidos transpirables y elásticos que se ajustan perfectamente a tus piernas, garantizando la máxima comodidad y libertad de movimiento durante tus entrenamientos o competiciones. Encontrarás una amplia gama de perneras de ciclismo de alta calidad y diseño aerodinámico para satisfacer tus necesidades.

Cascos de Ciclismo: Un Elemento de Seguridad Indispensable

Además de las perneras, el casco es un elemento de seguridad crucial. La legislación española obliga al uso de casco a todos los ciclistas en vías interurbanas y a los menores de 16 años en todo tipo de vías, no siendo obligatorio en las vías urbanas para los mayores de 16 años. En otros países, la legislación es diversa, pero la tendencia general es la de extender su uso obligatorio. Con obligación legal o sin ella, recomendamos usar siempre el casco, por lo mucho que nos jugamos. Lo primero que tenemos que hacer es elegir el tipo de casco adecuado, según la disciplina ciclista que practiquemos.

Sean del tipo que sean, para que su protección sea efectiva, tienen que cumplir una serie de requisitos imprescindibles que vamos a analizar a continuación. Todos los cascos vendidos en la Unión Europea tienen que estar homologados a la Directiva Europea 89/686/CEE y haber conseguido la certificación EN 1078, que garantiza los estándares de seguridad mínimos considerados por las autoridades europeas competentes. En otros países, la nomenclatura y requisitos de homologación varía y os aconsejamos averiguar cuál es, para identificar los productos que la cumplen.

Estructura y Materiales del Casco

La estructura más habitual de los cascos de ciclismo consta de una capa interna de EPS (poliestireno expandido), que es la encargada de disipar las fuerzas que soporta la cabeza cuando sufre un golpe, y una capa externa para proteger el poliestireno, que suele ser de plástico ABS (acrilonitrilo butadieno estireno), aunque en las gamas más altas se están usando también carcasas de fibra de carbono y de policarbonatos. Partiendo de esta estructura básica que encontramos en todos los cascos homologados, el objetivo es encontrar el mejor equilibrio posible entre el peso, la ventilación y la protección. Dependiendo de la disciplina y el tipo de casco, la prioridad que se dé a cada factor variará. Los cascos de XC o carretera buscarán prioritariamente la ligereza y la ventilación y, en el otro extremo, los de DH buscarán la máxima protección integral. En todos los casos, el reto es alcanzar el máximo nivel de protección, con el menor peso y la mejor ventilación posibles.

Tecnología MIPS

Para ello, los fabricantes utilizan distintas tecnologías y estrategias que están presentes en los cascos más seguros y que, inevitablemente, van aumentando el precio del casco. La tecnología que ha revolucionado la seguridad de los cascos es el sistema MIPS (Multi-Directional Impact Protection System). Hasta su llegada, los cascos se diseñaban y probaban para hacer frente a golpes frontales, en sentido vertical u horizontal, pero, a raíz de las investigaciones del neurocirujano sueco, Hans von Holst, se vio que en la mayoría de las caídas no se produce un impacto lineal, sino que, debido a nuestra propia inercia, el casco toca el suelo diagonalmente y rota junto a nuestra cabeza en sentido contrario al del impacto.

Esta rotación genera importantes fuerzas rotacionales que son la causa más habitual de lesión cerebral. Es decir, que los cascos tradicionales protegían el cráneo, pero no el cerebro. Porque el cerebro está flotando dentro del cráneo rodeado del fluido cerebroespinal que ayuda a disipar las fuerzas de un impacto en la cabeza, pero no llega a proteger de un movimiento rotacional muy brusco, como ocurre en muchas de las caídas en bici o esquí, por ejemplo.

El sistema MIPS original consiste en una carcasa de plástico situada entre el poliestireno y las almohadillas que está sujeta con unas pequeñas gomas elásticas que permiten que el casco rote al chocar con el suelo, mientras que la carcasa interior sigue sujeta a nuestra cabeza que mantiene la inercia del impacto. Tiene la capa de baja fricción fácilmente identificable, realizada en plástico amarillo o en color gris últimamente. La capa es Nylon en vez de plástico y existe en diferentes colores. Ofrece más transpiración y una colocación mas fácil de almohadillas. Desarrollado por MIPS y Specialized, lo podemos encontrar en la gama más alta de la marca americana y es el sistema MIPS más transpirable, sencillo y ligero. Las piezas elásticas que absorben la energía rotacional están integradas en las propias almohadillas del casco. Una idea sencilla y muy efectiva.

Recomendaciones Finales sobre Cascos

Elegir la talla adecuada y llevarlo perfectamente colocado y ajustado es imprescindible para que el casco nos proteja adecuadamente, por muy seguro que este sea. En caso de accidente o golpe fuerte, aunque el casco no se haya roto, el impacto puede haber dañado su estructura interna, perdiendo sus propiedades. En este caso, NO nos protegerá adecuadamente si tenemos otra caída. Los cascos tienen fecha de caducidad. Una vez que se empiezan a usar, están expuestos a la luz solar, las inclemencias meteorológicas, el sudor, etc.. Estos agentes van dañando los materiales y van perdiendo sus propiedades y eficacia de protección. El plazo de uso recomendado varía de unos fabricantes a otros, pero oscila entre los tres y los cinco años de uso. No aprisionéis el sistema MIPS al anclar cámaras deportivas al casco.

Cómo elegir un culote para ciclismo

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