Patinete Eléctrico: Opiniones y Experiencias en la Vida Diaria

El hoverboard irrumpió en nuestra actualidad de manera sorprendente, materializando una fantasía cinematográfica en algo cotidiano. Tras la popularidad del hoverboard de consumo, surgió el interés por analizar su uso diario y su funcionalidad en diferentes entornos.

Más allá de un simple análisis de producto, el objetivo es comprobar cómo es vivir con este aparato y utilizarlo en el día a día para ir a los sitios a los que acudimos en nuestra rutina.

Limitaciones y Restricciones

La burocracia puede ser un obstáculo. Entrar en un ayuntamiento con hoverboard es, básicamente, misión imposible. La entrada es variable según el consistorio, pero habitualmente hay policías custodiando en la entrada.

Entrar a un centro de salud presenta desafíos similares. La presencia de seguridad es variable, pero entrar sobre el micro-vehículo supone ser un peligro potencial.

Acceso a Comercios y Supermercados

En la actualidad existen varios tipos de supermercados (tiendas, supermercados e hipermercados) y según de qué se trate podremos acceder más o menos.

Los hipermercados tienen la parte del mercado en sí y unos pasillos externos a modo de pequeña galería comercial con bares y tiendas de terceros (independientes del mercado). En estos casos podemos desplazarnos sin problemas por estos pasillos externos, dependiendo ya de cada tienda el que nos dejen entrar o no con él (aquí no tuvimos problemas).

Además de ir al supermercado, en nuestra rutina es habitual ir a distintos tipos de comercio. Fuimos a la farmacia con la clara intención de que no nos dejasen entrar (lo admitimos). Pensamos que el que suela haber numerosos expositores y aparatos como básculas y tensiómetros nos hacía pensar que íbamos a ser de nuevo un peligro potencial. Pero no fue así, no al menos en la que probamos.

En la mayoría de pequeños comercios, de hecho, no nos han puesto pegas (casi las teníamos nosotros mismos al ser bastante difícil, por ejemplo, seleccionar frutas y pesarlas). No vamos a mentir: entrar a uno de ellos con el hoverboard es un imán de miradas y un detonante de silencios o cuchicheos.

Pues que no pasamos del umbral de la puerta. De nuevo aquí somos una amenaza, sobre todo en las tiendas que disponen los dispositivos sobre las mesas bastante expuestos para que puedan ser probados por los clientes.

Transporte Público

Puede que en nuestra rutina se encuentre el tomar el transporte público en algún momento. Aquí la cosa está clara si en nuestro caso hemos de acabar en el autobús, dado que es imposible subir con el hoverboard y desplazarse a través del estrecho y habitualmente ocupado pasillo con él puede ser casi imposible según lo lleno que esté el vehículo.

El tren tampoco es amigo de estos patines motorizados. Si bien al vagón podemos subir con él como quien sube con la bicicleta, una vez arriba tendremos que cargar con éste (y no es ligero ni mucho menos).

En la estación no nos han prohibido estar con él, aunque en las subterráneas no nos han quitado el ojo de encima y hemos optado por ejercer de humano normal y descansar del patín.

Centros Comerciales

Ir de compras con un hoverboard es per se un reto si somos especialmente aficionados a eso de volver a casa con una buena colección de bolsas de papel a medida que vamos acumulándolas.

Así, como ocurre con los supermercados, también hay varios tipos de centro comercial: cerrados, en abierto o tipo poblado. En éstos últimos hemos podido circular sin problemas, eso sí, por lo que son las "calles", pero no ha ocurrido mismo en los centros comerciales abiertos y cerrados.

Experiencia al Aire Libre

Siendo honestos, llamar "pasear" a nuestro desplazamiento con el patín motorizado es una especie de auto-engaño, pero lo cierto es que resulta bastante placentero y relajante dejarse llevar por este pequeño aparato, especialmente si es domingo y nos hemos ido a la playa.

En este caso no somos ningún peligro y no existe ninguna norma que nos impida surcar la brisa marina con nuestro hoverboard, aunque nos encontremos en medio de uno de los típicos mercadillos que se montan o vayamos por la zona de terrazas y tiendas (algo que pudimos preguntar tanto a la Policía local como a la Guardia Civil).

Desafíos y Consideraciones Prácticas

Siendo realistas y sobre todo prácticos, es muy difícil imaginar llevar una rutina "estándar" con un hoverboard. El simple hecho de desplazarnos al trabajo o a algunos de los establecimientos que hemos citado ya supone en la mayoría de las veces una complicación debido a las distintas superficies y a los cambios de rasantes (no podemos subir/bajar rampas de más del 30% de inclinación y el eje longitudinal no puede inclinarse más del 10%).

En zonas nuevas y paseos nos encontramos con pavimentos habitualmente lisos o con baldosas cuyos surcos no implican mucho problema (salvo un posiblemente molesto castañeo de nuestros dientes debido a los pequeños saltos). No hemos ido con él bajo la lluvia por motivos obvios, pero sí después, y la experiencia no es nada segura ni recomendable.

El aparato en sí no supone ningún problema salvo el peso. Se trata de un dispositivo de 10 kilogramos, es decir, como cargar con dos garrafas de agua (de 5 litros) cada vez que por lo que fuese no pudiésemos desplazarnos con el (como, por ejemplo, en los centros comerciales).

Eso sí, lo que no habría que olvidar tampoco es la batería. Normalmente se trata de trayectos pequeños a lo largo de la jornada y suele aguantar bien el día e incluso más según el tiempo total que lo usemos (según el fabricante, la duración media son 2 horas, pero esto sería yendo con él continuamente). De hecho, cuando avisa de que el nivel de batería es bajo podemos apurar bastante y hacer incluso un par de kilómetros más.

De lo que tampoco nos libraremos jamás es de ser el centro de atención (como hemos comentado ya en alguno de los casos). Pese a haber sido noticia en su momento y a que a la gente sí le es en ocasiones familiar, ir en hoverboard en una ciudad actualmente es un reclamo para la curiosidad del resto de viandantes y es raro que no se nos pregunte por la experiencia o por el precio.

Seguridad y Normativa

Los patinetes y bicicletas eléctricas han revolucionado la movilidad urbana con más de 9 millones de usuarios habituales en nuestro país. Sin embargo, aún no existe cultura de mantenimiento con estos vehículos, y muchos de sus usuarios desconocen las normas de tráfico obligatorias.

Por ejemplo, los usuarios de patinetes eléctricos, al tratarse de vehículos de movilidad personal (VMP) tienen prohibida la circulación por aceras y túneles urbanos. El conductor -solo puede viajar una persona- debe llevar casco, y puede ser multado en caso de dar positivo en un control de alcohol u drogas.

En ciudad es recomendable que circulen por los carriles bici y es obligatorio respetar señales, semáforos y pasos de peatones -hasta 500 euros de multa- y, ante éstos últimos, no se pueden cruzar sin bajarse antes.

Mantenimiento

En el caso de un patinete, la red de talleres pone el acento en el neumático, que en el caso de los patinetes tienden a sufrir pinchazos en la vía pública ante los baches y demás deformaciones del pavimento, siendo uno de los elementos más vulnerables. También el estado de los frenos, de la iluminación y de los sensores de aceleración son claves para la seguridad vial.

10 Medidas para el uso de Scooters Electricos y evitar salir herido.

Nuevos Modelos de Reebok

Asia Kingston ha sido la encargada de desvelar la nueva gama de bicis, patinetes y cascos que Reebok lanzará en breve.

Dentro de la gama Fitness, Reebok también contará con un interesante surtido de bicicletas eléctricas donde destacan especialmente dos modelos, una de carretera y otro de gravel, con una estética muy llamativa.

En lo que respecta a los cascos, Reebok no se ha olvidado de ningún tipo de usuario y, junto con su nueva gama de bicicletas y patinetes eléctricos, lanzará una extensa colección de modelos para carretera y MTB, además de cascos para ciclistas urbanos e incluso un casco integral para los amantes del MTB más agresivo.

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